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Argentina, la lucha continua....

De Donald Trump a Mauricio Macri

Por Héctor Menéndez

La necesidad de comprender la nueva época histórica, la crisis de la globalización y el comienzo del nacionalismo fascista metropolitano, nos hizo dejar de lado, por un momento, el análisis de la amenaza de profundización de la explotación de los trabajadores y de las masas que este nacionalismo de las grandes potencias significa. El sector de las grandes burguesías metropolitanas que intenta revisar la decisión que tomaron, hace más de veinticinco años, de deslocalizar su industria manufacturera llevándola a países de trabajo barato aumentando la explotación de los trabajadores en esos países y con la oferta de esas manufacturas más baratas condicionar a la baja el precio del trabajo en todo el mundo. Ahora, cuando Donald Trump "persuada" a la fábrica Carrier de Indianápolis para que no despida a los 1000 trabajadores cuyo trabajo pensaba deslocalizar a México, no lo hará solamente con rebajas impositivas y cargando a la maquila mexicana con el 35 % de impuestos para entrar a los EE.UU. como le discuten Paul Krugman y Bernie Sanders, sino fundamentalmente bajando el precio del trabajo en Indianápolis y en todo Estados Unidos. La burguesía vive del trabajo ajeno no pagado y la renacionalización de la industria manufacturera, como antes cuando la deslocalizó, si puede, la hará explotando, bajando el precio del trabajo, bajando aún más el deteriorado salario real de los compañeros norteamericanos.

No podemos adivinar todas las circunstancias de este proceso de nacionalismo económico de los países centrales que recorre el planeta, pero estamos seguros que serán contra los trabajadores de todo el mundo. Y a la baja de los salarios no se opondrán ninguno de los burgueses del mundo. Aún los que votaron a Hillary Clinton como Macri que ya se está preparando, si llega aunque más no sea a empatar las elecciones parlamentarias del 2007, para revisar todos los convenios y quitar de los mismos salarios altos y conquistas de todo tipo para, como dice, adecuarlos al siglo XXI. Van a intentar hacer como cuando hicieron la reforma laboral del gobierno de la Alianza, pagándolas con otra Banelco.

Los cinco millones que repartieron entre senadores peronistas y radicales en 2001 fueron para eliminar fundamentalmente la ultractividad. En los años sesenta cuando el movimiento social y de los trabajadores estaba en alza el gobierno de la burguesía sancionó la ley de ultractividad. Si la parte obrera ó la parte patronal, vencido el convenio, se negaban a discutir uno nuevo el convenio viejo seguía vigente. En aquella época la relación de fuerzas hacía que todo nuevo convenio trajera nuevas conquistas para los trabajadores y las cámaras patronales se negaban a discutir para que por lo menos quedara el viejo. Cuando cambió el sentido de la historia y la dictadura y la derrota mundial cambiaron esa relación de fuerzas a favor de la burguesía los que hacían valer la ultractividad para impedir nuevos convenios a la baja eran los sindicatos. Entonces "compraron" senadores, que estaban baratos porque venían del menemismo, y derogaron la ultractividad. Nestor Kirchner hizo sancionar una limitada contrareforma laboral que, como decía Héctor Recalde entonces asesor letrado de la CGT de Moyano, no era todo lo que se necesitaba pero restablecía la ultractividad.

Mauricio Macri (MM) repite obstinadamente hoy la necesidad de revisar los convenios y los salarios a la baja junto a Paolo Roca de Techint y a Pescarmona –que sostiene que las chicas de catorce años se hacer preñar para cobrar la AUH– y todos juntos esperan ganar las elecciones de 2017 para una nueva ronda reaccionaria.

El triunvirato de la CGT –dos son legisladores de Massa, el otro buchón de la embajada, y los tres votaron por Macri en segunda vuelta– no leen los diarios, no ven TV, no escuchan lo que dice MM y menos aún se hacen cargo de la defensa de los trabajadores. ¿Volverán a votar por los agentes del imperialismo el año que viene?

Más allá de la posición "políticamente correcta" en apoyo a los demócratas en el gobierno yanqui, estamos seguros que MM y Temer se sumarán con Donald Trump (DT) en la campaña por bajar aún más los salarios en Estados Unidos y América Latina.

Ayer se produjo la noticia que el acto programado por Cristina Fernandez de Kirchner en la cancha de Ferro para lanzar la CFK se suspendía "porque no entraban en esa cancha todos los que pensaban concurrir". Es posible. ¿Pero por qué para marzo del 2017? La necesidad de llamar a los trabajadores a exigir de la dirección sindical una respuesta al gobierno y a Massa, su socio, no puede esperar para marzo. Cristina Fernandez de Kirchner puede jugar un papel muy importante para enfrentar a este gobierno con su propuesta de un frente patriótico antimperialista con perspectiva electoral. Es muy importante. Pero por la forma en que se plantea la situación político-social debe agitar desde ya, autocríticamente, las consignas necesarias para organizar a la clase obrera que voto mayoritariamente por el peronismo. Criticando a la CGT que trata de separar las reivindicaciones de esa pequeña aristocracia obrera del diez por ciento y abandona la lucha política de la clase obrera. ¿Dónde quedaron las consignas del programa de Huerta Grande y La Falda que agitaron en otras épocas los Moyano, Schmid, Facundo Moyano, el nuevo almorzador de Mirtha Legrand?

Si Cristina Fernandez de Kirchner no asume un papel político dirigente contra la ofensiva de MM, Temer y el imperialismo contra la clase obrera, su política burguesa se hará cómplice del ataque que está en desarrollo contra los trabajadores. No hay política solo electoral que sirva. Si ella va a las puertas de fábrica y se dirige directamente a los obreros llamando al paro, a la ocupación de las fábricas que cierren ó despidan, a defender el salario mínimo vital y móvil, a defender las nacionalizaciones y repudiar las privatizaciones irracionales como la del programa informático para la administración nacional que produjeron los trabajadores de la AFIP y lo patentaron a nombre de la empresa estatal y MM ahora se lo regala a cinco empresas privadas.

Nosotros apostamos a un frente único antiimperialista y a la construcción de un frente único proletario que golpee junto con los trabajadores peronistas/kirchneristas que están siendo despedidos y represaliados al tiempo que se organiza la nueva dirección política de clase y de masas. No hay plazo que no se cumpla ni tiento que no se corte. La clase obrera argentina encontrará la forma de pasar por sobre la claudicación nacional y social de la alta burocracia sindical y de los legisladores que se acomodan al gobierno de MM.

Fuente: lafogata.org