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Argentina: La lucha continúa

Proyección del Documental

M.T.D. Maximiliano Kosteki. 5 años.

de Natalia Polito*

"El camino es arduo, la lucha continúa.
Lo importante es seguir caminando
y no permitir que nos arrodillen."

SABADO 24 DE MAYO 20 hs.

en la La Gomera: Quinquela Martín 1799.

M.T.D. MAXI KOSTEKI. 5 AÑOS.

En Abril de 2002 un grupo de personas conforma el primer grupo  de desocupados de Guernica (Municipalidad Presidente  Perón).
Comienzan organizando un comedor infantil.
A dos días de la primera asamblea en la estación de Glew  se suma Maximiliano Kosteki (asesinado el 26 de Junio de 2002  por la represión policial, en un corte de puente Pueyrredón),  quien construye el primer horno de barro, donde se hace el pan.
Los guisos se cocinan a leña y comienzan a construir nuevas  formas de relacionarse en  base a otros valores en como el  valor de la vida humana, la educación, la libertad en oposición  a los valores impuestos por el sistema capitalista. Se trabaja  sobre todo con los niños y jóvenes que serán los constructores de sus propias vidas y de un posible cambio en la sociedad.      

Desde entonces han recorrido un camino en el que por medio del trabajo cotidiano y la lucha en las calles por  las  legitimas exigencias de justicia y dignidad construyen  un espacio de autonomía y cambio social.
 El documental registra los 5 años de trabajo del  Movimiento de Trabajadores Desocupados Maximiliano  Kosteki, en Guernica, Provincia de Buenos Aires.

"Es necesario romper el monopolio informativo" *

 Natalia Polito, documentalista

Autores: Alvaro Hilario Pérez De San Román / Judith Fernandez
Reportaje en el País Vasco

 Televisiones de todo el mundo difundieron imágenes de la crisis Argentina de 2001 y de los acontecimientos que se dieron en los meses siguientes. Muchas de ellas fueron tomados  por documentalistas anónimos. De hecho, al contrario que en Argentina, la tradición de filmar las luchas populares viene de lejos. Fernando Birri, Raymundo Gleyzer o Pino Solanas son testigos de ello. Natalia Polito (Buenos Aires, 1974), es una de las personas que intentan continuar  la labor emprendida por los citados. Este verano, la hemos encontrado  mostrando sus últimos trabajos.
¿Se puede decir, ahora que la Escuela de Cine Documental de Fernando Birri cumple 50 años, que el documental argentino posee unos rasgos de identidad propios?
Aunque nuestro documental proviene de la década de los 50, muchos de los trabajos más reseñables son de los 70; de entonces son las experiencias del Cine de la Base de Raymundo Gleyzer  y del Cine de la Base de Fernando Pino Solanas, ambas abortadas por el golpe militar de 1976. Gleyzer fue secuestrado y desaparecido. Los documentalistas actuales queremos dar continuidad a su trabajo, labor que nos lleva tanto a  la metodología que utilizaban, como al tipo de gente que querían atraer al cine. Tampoco somos ajenos ni a los temas, ni a las renovaciones estéticas. Antes fueron las luchas obreras de los 70, la de los desempleados en los 90; las voces acalladas por los medios de información. Son los luchadores, por lo tanto, los protagonistas de las películas. Por otro lado, coincidimos con el planteamiento de Cine de la Base: se ocupaban no sólo de la producción de la película, si no también de su distribución y de hacer llegar la misma a los espectadores. El lema era "Una fábrica, un cine". Hoy, a falta de fábricas, son las plazas, las movilizaciones o los locales de los movimientos sociales nuestras salas de proyección.
De lo que dices, se deduce la existencia de cierta colaboración entre movimientos sociales y el documentalismo.
Queremos que los protagonistas de las luchas sean capaces de contar su historia. Así, trabajamos en capacitar a los movimientos sociales en el manejo de los aparatos, de las nuevas tecnologías aplicadas a la imagen. Sin embargo, pedirle a quién tiene un ciento de responsabilidades que tome una más, no es fácil. Estaría bueno que hubiese una suerte de corresponsal en cada movimiento, en cada conflicto, pero, de momento, somos los documentalistas quien debemos hacernos cargo de estas tareas. La gente de los movimientos irá entrando, poco a poco, a través de la práctica.
La tecnología relacionada con el cine es cada vez más barata. ¿Facilita esto vuestros proyectos?
 El salto del cine al video, primero, y a internet, después, han sido muy importantes, porqué acercan la herramienta a la gente. Hay que andar, de todos modos, con mucho cuidado respecto a estos temas y elegir el medio en base al receptor. En un barrio carenciado es mejor la TV porque no hay internet. Me gusta la TV porque es un medio poderoso. Creo que, por ejemplo, poner carteles está quedando viejo, que sirve para poco. La TV, en cambio, tiene una tremenda capacidad para difundir ideas. Es por esto que, en los últimos tiempos, le damos prioridad a la creación de televisiones populares, trabajando con asambleas barriales y piqueteros. En el Gran Buenos Aires hay varios proyectos en marcha, como TV Piquetera. Igual que hace treinta años, es necesario romper el monopolio informativo.
¿Cuáles son, en tu opinión, las diferencias entre la televisión argenttina y las que has podido ver aquí?
 Viendo las cadenas de aquí se podría decir que en Argentina no existen los informativos. Los fines de semana, por ejemplo, ni siquiera hay espacios que lleven ese nombre. En los de ustedes han comprendido la importancia que tienen los medios en la construcción de un pensamiento único.
¿Es buena la salud del documental argentino?
 Somos muchos los que estamos en esto y la situación del documental es buena. Hay grupos, como Cine Insurgente o Boedo Films, que vienen trabajando desde antes del 2001, gente de mucha experiencia. Muchos de ellos son fundadores de DOCA (Documentalistas Argentinos). Esta asociación, con un año de vida, tiene, entre otros muchos objetivos pelear para que el dinero no vaya únicamente a las producciones de los grandes canales, especialmente el dinero del estado. La mayoría están acostumbrados a producir largometrajes con muy pocos medios. Por otro lado, están los grupos surgidos tras el Argentinazo. Muchos de estos prefieren producir materiales de 15 minutos, dirigidos, sobre todo, a la contrainformación o a promover proyectos como TV Piquetera.
Aunque hay grupos de cine en el interior - Wayruro, de Salta, La Conjura TV de Rosario o Cuarto Patio de Córdoba– la mayoría se ubican en Buenos Aires capital. De las películas estrenadas en los últimos meses (aun a riesgo de olvidar muchas) citaría La Crisis causó dos muertes (Escobar eta Finyarb, 2007), Corazón de fábrica (Ardito eta Molina, 2007), Yo pregunto a los presentes (Guzzo, 2007) esta Gaviotas Blindadas (Mascaró, 2006). La primera, una profunda reflexión sobre la labor de los medios, descubre cómo se construye una mentira. La producida por Mascaró es muy interesante; a pesar de contar con muy pocos medios y después de cinco años de trabajo, ha salido a las pantallas. En la misma se narra la experiencia del PRT-ERP, la guerrilla marxista argentina, experiencia siempre silenciada en nuestro país.
 Cuáles son los trabajos que has traído?
MTD Maximiliano Kosteki, Cromañón y Wallmapu son video-informes de media hora, hechos para mostrar y denunciar el trabajo y la situación que viven piqueteros y mapuches. Yaipota ñande igüi (Queremos nuestras tierras), en cambio, es una película de hora y media, estrenada y exhibida en salas comerciales. Muestra la lucha de los guaraníes en defensa de sus tierras.

Fuente: lafogata.org