VOLVER A LA PAGINA  PRINCIPAL
Argentina: La lucha continúa

Carta abierta a Raúl Castells de los presos políticos de Quebracho

Complejo Penitenciario Nº 2 de Marcos Paz
27 de abril de 2007

Raúl Castells, desanudar estas palabras dispara en nosotros sensaciones contradictorias. Por un lado el dolor lacerante de la despedida irreductible y por otra la paz y la tranquilidad de afirmarnos en nuestra condición de luchadores populares.
Nos conocimos hace ya más de una década cuando con nuestros compañeros acompañábamos siempre a nuestra amiga y ejemplo de vida Norma Plá; y usted Castells asomaba con un pequeño grupo e intentaba vanamente acercarse a ella.
Es mucho lo que podríamos describir de nuestro derrotero y del suyo en esta década. Dónde y con quiénes estuvimos nosotros y dónde y con quiénes estuvo usted entreverado.
No hace falta porque hay demasiada luz para el que quiera ver.
Usted nos conoce aunque las circunstancias lo hagan negarlo. Somos los que cada vez que usted "sufrió" persecución estuvimos a su lado. Somos los que cada vez que padecimos persecuciones lo supimos ausente y desentendido.
Pero todo tiene límites, Castells, y usted los trasgredió desvergonzadamente.
Exhibir a la mujer de un trabajador (porque usted alguna vez trabajó, no?) con una estola de plumas y semidesnuda en la tapa de una revista es despreciable y humillante. La belleza de nuestras mujeres no la encontramos con Fotoshop ni imitando las muecas promiscuas de esas mujeres que el Poder ha prostituido; la mujer de un trabajador no puede ni debe emular la lujuriosa pose de María Julia Alzogaray. ¿Cómo puede haberse equivocado tanto?
Mezclarse con los ricos y famosos, sentirse parte de ese mundo. Añorar vivir como Ellos, Castells, eso es profano.
Tenemos que seguir soñando con vivir mejor, que lejos está del modo de vida de los ricos; vivir con dignidad. Ellos tienen esas vidas tan livianas y fáciles, organizando y asistiendo a eventos donde se gastan fortunas ofensivas mientras millares de argentinos revuelven la basura para sobrevivir.
Usted, Castells, auspicia eso de "la moda piquetera" y organiza desfiles en la ajena Recoleta con alfombras rojas, mientras miles de maestros duermen en la Ruta 3 con 5 grados bajo cero. Y usted ni una palabra.
El hambre, la desocupación y la miseria asolan en nuestra Argentina y usted, sin embargo, se siente cómodo en esa otra Argentina, la de los edificios lujosos, peluquerías onerosas y frivolidad.
Mientras su mujer hacía piruetas en el programa de Tinelli, usted obligaba a la gente a que se movilice para alentarla; un maestro moría fusilado en Neuquen, y ustedes más pendientes y nerviosos por las piruetas que ganados por el drama nacional.
Mientras Usted se solidarizaba con Lafauci frente a los ataques feroces de alguna señora de ésas que allí baila, en Callao y Corrientes, cuatro mil argentinos se manifestaban, en medio de una de las peores tormentas climáticas, pidiendo por la Libertad de los Presos Políticos. Y usted absolutamente alejado de todo eso.
Raúl Castells, desde esta Argentina, la nuestra, la profunda, la morena, la que no añora el mundo frívolo que usted vende ahora; queremos despedirnos para siempre y afirmar que el movimiento piquetero no tiene nada que ver con lo que usted hace.
Hombre! Siga vendiendo tortas fritas en Puerto Madero, siga en Recoleta, siga mareado escuchando las adulaciones de ésos que ayer lo despreciaban y hoy lo aplauden, ¿se preguntó qué pasó?.
Ellos son los mismos siempre.
Usted cambió.
Adiós, hasta nunca, usted se cruzó de vereda y con esa actitud humilla y profana tanta sangre y tanta lucha.
Da vergüenza.

Fernando Esteche
Raúl "Boli" Lescano
Martín Lizzano
Joaquín Isasi

Colectivo de Presos Políticos
"Carlos Fuentealba"

Fuente: lafogata.org