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Argentina: La lucha continúa

El descrédito del gobierno de Santa Cruz fuerza la dimisión del gobernador Carlos Sancho

Aníbal Montoya
El Militante

Los acontecimientos de Santa Cruz han tomado un giro insospechado hace apenas una semana con la repentina dimisión del gobernador provincial, Carlos Sancho.

Como en Neuquén hace un mes, los trabajadores han demostrado ser la única fuerza social capaz de torcer el brazo a los gobiernos represores y prepotentes. El paso de los ataques verbales histéricos de Kirchner, Aníbal Fernández y de funcionarios santacruceños como Varizat, tratando a los docentes y municipales de "chantajistas", "extorsionadores", "cobardes", etc; a la represión policial con heridos por palazos y balas de goma, ha extendido la indignación y la rabia de los trabajadores. Ayer, tras la brutal represión a una concentración de trabajadores municipales que dejó 15 heridos (sumada a la represión de las marchas docentes de días anteriores que también dejaron varios heridos) una multitudinaria marcha de 10.000 personas (el 10% de la población de Río Gallegos) recorrió las calles de la ciudad.

La lucha heroica de los docentes de Santa Cruz es la causa de todos los trabajadores del país. Es la lucha por el empleo y el salario digno. Durante dos meses los docentes santacruceños han sido sometidos a un acoso feroz, han tenido que enfrentar la ocupación de las escuelas por gendarmes y policías, la amenaza de convocar a suplentes para reiniciar las clases, atentados al local del sindicato ADOSAC, y ahora la represión policial de marchas y concentraciones. La capacidad de sacrificio de los trabajadores se demuestra en que llevan semanas sin cobrar un centavo por los días caídos durante la huelga. Ahora, la dimisión del gobernador Sancho confirma el aislamiento social creciente del gobierno provincial.

Hay que añadir que a los docentes se sumaron casi todos los trabajadores del sector público de la provincia, como los municipales, que también sufren el congelamiento salarial.

Kirchner muestra su hilacha represiva

La actitud del kirchnerismo en los gobiernos de Santa Cruz y nacional es absolutamente estúpida y, de mantenerse, los lleva al suicidio político en la provincia y los debilita de cara a las elecciones nacionales. En el último mes Santa Cruz conoció las marchas más grandes que se recuerdan, la simpatía de la población hacia los reclamos de los docentes es total. En este contexto, al que se suma la conmoción que provocaron a nivel nacional los acontecimientos de Neuquén y el asesinato del docente Fuentealba, la actitud arrogante, patotera y prepotente de Kirchner y sus acólitos, no hace más que extender la determinación de lucha de los trabajadores santacruceños y las simpatías hacia ellos de la población local. La dimisión del gobernador Sancho es consecuencia directa del desprestigio a que fue llevado el gobierno provincial y a su aislamiento social creciente.

La declaración de la Conciliación Obligatoria de este conflicto por parte del gobierno fue una maniobra para llevar la lucha a la derrota. Los trabajadores, con un certero instinto, sabían que acatar la Conciliación Obligatoria era una trampa. Se pretendía imponer una "paz social" de dos semanas, para descomprimir la lucha sin garantía de que la mayoría de sus reclamos fueran aceptados, al precio de agotar los nervios de los trabajadores y su capacidad de resistencia durante 15 días. Quieren una derrota de la lucha justo en el momento en que la unidad de los docentes y su disposición a luchar están en su punto más alto, pese a la prolongación del conflicto durante dos meses.

Kirchner y el gobierno provincial están jugando con fuego y tensando la situación para obligar a los trabajadores a tomar acciones desesperadas que luego aquellos puedan utilizar para desacreditar la lucha y justificar una represión mayor del movimiento. Por lo tanto, son ellos los responsables de lo que, de ahora en más, acontezca en este conflicto.

Como están impacientes porque esto ocurra, tuvieron que recurrir a la manipulación más escandalosa haciendo pasar por un "atentado" el desvarío de la persona que volcó un camión en la puerta de la antigua casa de Kirchner (que está desocupada y en venta, además); o acusando a los trabajadores de "patotear" el domicilio de su madre, lo cual se demostró absolutamente falso. Los trabajadores se limitaron a increpar a los policías que custodiaban la casa (desconociendo incluso que esa persona vivía allí) debido a la represión que dejó a tres trabajadores en el hospital el día anterior.

Aunque Kirchner acuse demagógicamente que existen oscuros intereses políticos tras el conflicto, de la mano de la UCR (que dirige la municipalidad de Río Gallegos) esto nada tiene que ver con la realidad. Por supuesto, que la derecha, la UCR, el ARI y demás partidos patronales intentan sacar tajada de la situación lamentando demagógicamente la represión y la "intolerancia" del gobierno. Pero estos políticos profesionales, enemigos todos de la clase obrera y de sus luchas, no nos van a engañar. Ninguno de ellos, sacó siquiera una declaración (aunque fuera demagógica) de apoyo al conflicto docente y a sus reclamos. Los intereses de clase patronales que los animan a todos ellos están primero. Y lo último que querrían sería animar a los trabajadores a proseguir la lucha.

¿Qué piden los trabajadores?

¿Pero cuál es el "delito" de los trabajadores? ¿Cuál es su reclamo "desmedido" y "extorsionador"? Tal es exigir una suba del básico actual que está en ¡$161! desde 1991, el más bajo del país en cualquier sector, público o privado ¿No es escandaloso? El gobierno retrucó con una propuesta de suba de $50, para dejarlo en $211. Toda una provocación. Los trabajadores, justamente, exigen un salario básico de $1.040 más el blanqueo de los adicionales que están en negro. De otra manera, los adicionales actuales pueden ser eliminados "legalmente" en cualquier momento ya que no están fijados en el básico y además tiran a la baja las jubilaciones futuras y el salario durante licencias por enfermedad, y tampoco computan para las subas por antigüedad. ¿Qué problema tienen Kirchner y los funcionarios de Santa Cruz para atender este reclamo moderado y razonable de los trabajadores cuando ellos ganan "oficialmente" cerca de $9.000 al mes ($13.500 en el caso de Kirchner) , $6.000 en el básico, más las jubilaciones de privilegio que lleva aparejadas su pertenencia a cargos públicos?

La actitud de Kirchner desnuda la demagogia de su política. Porque pretende imponer condiciones leoninas de trabajo y salario a los empleados públicos para una política de superávit público de $23.000 millones anuales que usa para honrar la deuda externa, otorgar subsidios millonarios a las empresas, y acumular $40.000 millones en reservas para asegurar un dólar alto y que sigan haciendo el negocio del siglo los exportadores agroindustriales, los mismos que desabastecen al país y suben los precios.

Pero esta actitud arrogante de Kirchner tiene otro costado. Kirchner (sostenido por la patronal y la burocracia sindical de la CGT) tampoco quiere facilitar una victoria al activismo sindical combativo que en Santa Cruz, como antes en Neuquén y Salta, está al frente de las luchas; impidiendo la satisfacción de los reclamos salariales y laborales de los trabajadores. Esto es lo que está detrás de su intransigencia particular con la lucha docente de Santa Cruz. Sabe que si los trabajadores de Santa Cruz obtienen una victoria clara, muchos trabajadores exigirán en sus sindicatos, sectores y empresas, que también quieren dirigentes como aquéllos, que no se vendan, que no "transen", y que respeten la voluntad que emana de las asambleas de trabajadores. Asistimos, entonces, a un frente único del gobierno, la patronal y la burocracia sindical contra los intereses de los trabajadores.

La responsabilidad de la CTERA y la CTA

En este sentido, también nos parece muy criticable la actitud de las direcciones de la Confederación sindical docente, CTERA, y de la CTA, organismos a los que pertenecen los gremios en lucha de Santa Cruz.

Si bien la dirección de CTERA y de CTA criticaron la represión policial, no se pronunciaron expresamente a favor de los reclamos salariales ni de emprender ninguna medida de lucha de solidaridad con los compañeros santacruceños. Solamente ATE, que ya tenía convocado un paro nacional para el viernes 11 de mayo añadió ahora la consigna de la solidaridad con los trabajadores de Santa Cruz ¿Qué están esperando Yaski, De Gennaro, Micheli y cia… que haya otro trabajador asesinado, como en Neuquén, para lanzar una movilización nacional de apoyo a los docentes y empleados públicos de Santa Cruz? ¿No ayudó la ausencia de estas centrales en el conflicto neuquino a que Sobisch se envalentonara y mandara a la policía a matar trabajadores? ¿No están advertidos que tal posibilidad es probable en Santa Cruz también? ¿Qué esperan entonces? ¿O acaso no es justo el reclamo docente de un salario básico por encima de la línea de la pobreza como piden los maestros en Santa Cruz y como las propias CTERA y CTA acordaron en sus Congresos y figura en sus programas?

El activismo combativo docente debería impulsar acciones para mostrar su solidaridad con sus compañeros de Santa Cruz y, en la medida de sus posibilidades, obligar a la CTA y CTERA a lanzar una primera medida nacional de lucha en solidaridad con los mismos. Se debería propiciar la organización de asambleas en las escuelas de todo el país para votar resoluciones de apoyo a Santa Cruz y exigiendo una huelga nacional de 24 hs, como un primer paso a dar. El activismo gremial y la izquierda deberían convocar movilizaciones unificadas en todo el país, para salir a la calle y a las plazas exigiendo el fin de la represión y que se atiendan los reclamos de los trabajadores. Allá donde el activismo gremial combativo (en sindicatos, comisiones internas, seccionales, etc) tenga posiciones debería elaborar comunicados públicos (como hicieron el SUTEF de Tierra del Fuego, el SUTEBA de Bahía Blanca, el sindicato ceramista de Neuquén o los trabajadores de Zanón) para mostrar su apoyo a la lucha. El MIC debería tomar esta campaña en sus manos e impulsarla allá donde sea posible.

Nos enfrentamos a días decisivos. Los maestros y los empleados públicos de Santa Cruz necesitan todo el apoyo de sus hermanos de clase en el resto del país. Hay que parar la represión en Santa Cruz y exigir la satisfacción de los reclamos de los trabajadores.

Fuente: lafogata.org