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Latinoamérica

Bolivia: El último 1º de Mayo.

Yolanda Chuquimia & Mario Duran (*)

Era la última celebración del 1º de Mayo hecha por los trabajadores mineros que desde el amanecer del Primero de Mayo serían ex – trabajadores despedidos voluntariamente… así, hace diecinueve años, treinta y cinco mil mineros y sus familias le decían adiós a los socavones.

Hace diecinueve años se vivió una tragedia, producto de la caída en picada del precio de los minerales, una tormenta en vaso de agua se abatió sobre los centros mineros de Bolivia, país monoproductor que vivía del estaño y en menor cuantía de otros minerales, como toda crisis para un país exportador de materias primas, esta venia de afuera. El orgulloso proletariado minero, lucero revolucionario a nivel mundial, se dolía del fracaso de los intentos de industrialización del mineral, las plantas de fundición de plomo y plata de Karachipampa y la planta de volatilización de estaño de La Palca (1), no solo necesitaban el mineral en bruto sino carbón vegetal que se encontraba a mil kilómetros en los bosques cruceños, la planta de lixiviación de Corocoro empezó a envejecer ni bien nacida, el precio mundial del cobre y el costo del acido sulfúrico necesario no justificaban su trabajo.

Rumores hechos fantasmas mezclados con el viento rondaban los campamentos mineros, era la amenaza del retiro voluntario, consecuencia del 21060 (2). -Las minas ya no dan para mas- eran las palabras de los gerentes. Nadie te decía nada, ni te explicaban ni te aconsejaban que hacer. –Si quieres… quédate a trabajar, pero si se cierra la mina, puedes perder todo… hasta tu finiquito-. Y aceptabas como unos, el traslado a otros centros mineros. O como otros, aceptabas el retiro voluntario acompañado del pago de tus beneficios sociales.

De poco o nada sirvió la buena voluntad de los trabajadores del sub-suelo cuando ofrecieron un día de sus salarios para comprar plantas de refinación e industrialización de los minerales en tiempos de revolución nacionalista, tampoco el ofrecimiento de los soviéticos de crear plantas siderurgicas fue aceptado debido a la negativa instruida por los yankis, los intentos industrializadores morían en el momento del alumbramiento, amargo destino de Bolivia: será colonia pobre mientras exporte solo materias primas.

En tiempos de bonanza, cada sección de la mina: interior mina, maestranza, ingenio, servicios eléctricos y superficie, la noche previa al 1º de Mayo, se esmeraban por armar y mostrar su carro alegórico, representaciones de los socavones eran instaladas: obrero perforista con maquina sueca y galería incluida, avanzaba sobre la espalda de los camiones, alegoría que mostraba como se trabajaba con el sudor de la frente para llevar el pan a los hogares, estudiantes de escuela y colegio, el pueblo en general desfilaban, unos y otros acompañados por los sones de tarka`s y zampoñas (3) que tocaban marchas de herencia nacionalista revolucionaria.

Los buenos precios no serían eternos, los gringos reaccionaban a cada intento de proteger los precios, amenazando con soltar cual perros rabiosos, sus reservas estratégicas de minerales compradas a Bolivia a costo de aporte a la defensa continental en tiempos de la segunda guerra mundial, amenaza suficiente para mantener los precios bajos, los gobiernos militares protegían los intereses trasnacionales militarizando campamentos mineros y acallando a bala las protestas. En democracia, la errada visión salarialista del sindicalismo cómplice sin quererlo de la oligarquía, agoto las energías del gobierno de la Unión Democrática y Popular (UDP) y origino la hiper-inflación. Bolivia se nos muere, decía Victor Paz, para justificar la reloca-lización de los obreros del subsuelo.

La noche del jueves 30 de Abril de 1987 se quedo fija en la memoria de miles de mineros: con lagrimas en el rostro y ayes de dolor en sus gargantas, en cada uno de los campamentos mineros se celebraba la que sería la ultima mar-cha por la plaza principal de los poblados protegidos por las montañas de vientre metaloide, los mineros desfilaron en uniforme de trabajo, cubiertos con guardatojos (4) con lámparas de carburo, botas y sobretodos impermeables, alumbrándose el camino con teas, acompañados por sus compun-gidas esposas e hijos… interminables columnas de ponchos huayrurus (5) en marcha… las voces de la multitud eran gritos acompañados de sollozos: vivas y glorias a los Mártires de Chicago, a la Central Obrera Boliviana, a los caídos en las largas noches de las dictaduras, a la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), a la clase obrera y los sonoros mueras a Victor Paz y al 21060. Era la última celebración del 1º de Mayo hecha por los trabajadores mineros que desde el amanecer del 1º de Mayo serían ex – trabajadores despedidos voluntariamente… así, hace diecinueve años, treinta y cinco mil mineros y sus familias le decían adiós a los socavones.

El Alto, Jacha-Marka, 28 de Abril de 2006.

(*) Este artículo fue elaborado en base al relato de mi madre, Yolanda.

Fuente: lafogata.org