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Argentina: La lucha continúa

El jefe gobierno porteño convoca a un referendum que decida si sigue o no
manoseando a los muertos...

Equipo de instigaciones rodolfo walsh

Dando vueltas alrededor de los culpables sin verlos. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ante la atrocidad exigimos justicia.

Y, ante el dolor, la identificación del culpable nos llega como bálsamo reparador, mitigando momentaneante la pena y el vacío. Pero... ¿Nadie percibe el manoseo? ¿Nadie percibe cómo se quiere hacer política con los muertos?

Al ver las imágenes de las marchas de jóvenes que reclaman justicia, cuando la realidad les ha tocado de cerca, uno puede recordar otros jóvenes y otras marchas. Y allí aparece el propio Ibarra en su juventud, tan progresista como los jóvenes que hoy exigen su cabeza y sin embargo tan distante de 'todos' los muertos.

Al final de cuentas parece que muchos se olvidan que esta masacre es 'producto' de un proyecto histórico de la oligarquía... que hoy estalla en una discoteca, en la puerta de un avión que se abre en pleno vuelo, en el agua que se bebe e intoxica, en la falta de algún medicamento en un hospital a la hora de salvar una vida, así como en el pasado arrojó a miles de jóvenes a las fosas comunes. Doscientos años... un mismo proyecto.

Parece que con juzgar a un 'muñeco' (Llámese Ibarra, Kirchner, Macri, o el empleado de turno) alcanza para saciar la sed de justicia (Y la ambición política de otros), mientras que el destino de estos muertos (y miles mas...) se selló hace muchos años.

Nadie se acuerda de sus apellidos, pero ellos siguen ahí...

Estuvieron por detrás de Videla (y sus secuaces), de Galtieri (y sus secuaces), de Viola (y sus secuaces), de Bignone (y sus secuaces), de Alfonsín (y sus secuaces), de Menem (y sus secuaces) y de De La Rua (y sus secuaces), quizás también lo estén de Kirchner (y sus secuaces).

Estuvieron detrás de todos ellos y sus mandantes.

Por otro lado hay otros 'apellidos', los de la oligarquía, mandando, como siempre. A veces poniendo a uno de los propios (José Alfredo Martínez de Hoz), a veces contratando un ejecutor (Domingo Cavallo). De ellos tampoco nadie se acuerda a la hora de reclamar justicia.

Claro que esto no deslinda responsabilidades, pero como en todo crimen hay actores intelectuales y esos siguen (y seguirán) impunes en la Argentina de hoy, con sus fortunas intactas y fuera del alcance de todo cuestionamiento, de todo fiscal, de toda justicia...

¿Dónde están los que propugnaban que achicar el estado es agrandar la Nación? ¿Dónde están los que decían que el control del estado le restaba competitividad a la economía argentina? ¿Dónde están los que instaban a liberalizar las actividades comerciales?

Toda esta perorata mata. Y mata, sobre todo, a los hijos del pueblo. Maximizar las ganancias es esto.

Y será justicia, cuando sea justicia popular, cuando los muertos no sean usados para redistribuir 'los cargos' entre los empleados del 'poder'. Poder que permanece incólume en las mismas manos desde hace mas de doscientos años y que permite que algo cambie para que nada cambie.