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PAIS VASCO

25 de julio del 2003

Otra razón para escribir en Gara

Carlo Frabetti
Gara


Hace unos meses, Santiago Alba y yo, con pocos días de diferencia y sin ponernos previamente de acuerdo, publicábamos sendos artículos en los que exponíamos nuestras razones para escribir en GARA. Razones que, naturalmente, venían a ser las mismas y se podrían resumir en una: porque es el único diario de izquierdas del Estado español.

Pero hay otra razón, cada vez más importante a la vista de los últimos acontecimientos, para escribir en GARA: porque el poder y sus esfínteres mediáticos ponen cada vez más empeño en criminalizar a quienes lo hacen. Quieren criminalizar y silenciar a los colaboradores de GARA del mismo modo que quieren criminalizar y silenciar al perió- dico mismo. No les dejaremos.

Convertiremos su pretendida marca infamante en un orgulloso emblema.

«Yo también soy adúltera», «Yo también he abortado», «Yo también soy lesbiana»... Los gritos de autoin- culpación (casi siempre proferidos por mujeres, la clase revolucionaria por excelencia) oponen a las leyes injustas y a los abusos de los poderes establecidos el más insobornable de los testimonios: el que se respalda con la propia persona, con la propia reputación, con la propia libertad. Ante la criminalización de la disidencia, la autoinculpación de la honradez ­la honradez de la autoinculpación­ es, tiene que ser, nuestra insoslayable respuesta ética. Autoinculpación que, en última instancia, no es más que una toma de posición abierta e inequívoca frente a la inmoralidad y la injusticia.

Hay muchas razones para asumir esa autoinculpación de facto que supone frecuentar abiertamente los espacios éticos e intelectuales que el poder intenta clausurar, pero podemos reducirlas a dos:

para enriquecerlos con nuestras aportaciones y para reivindicarlos con nuestra presencia. Ninguna colaboración es insignificante, y ningún testimonio es vano. Cuantas más firmas de prestigio (o simplemente respetables, y para ser respetable basta con decir la verdad) aparezcan en GARA, más difícil será cerrar uno de los pocos periódicos del Estado español que se pueden leer sin taparse la nariz, más difícil será propagar el infundio ­la calumnia­ de que es un órgano de ETA.

Por eso invito encarecidamente a mis compañeros y compañeras del mundo de la cultura a mandar sus colaboraciones a GARA, a participar en el debate sobre el denominado «problema vasco» (en realidad, habría que llamarlo el «pro- blema español»), que no es otro que el problema de la libertad y la dignidad amenazadas por un neofranquismo cada vez más explícito, cada vez más cómplice del terrorismo imperialista. En estos momentos, más que una opción política, es un imperativo moral.

Yo también soy GARA.