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PAIS VASCO

2 de octubre del 2003

Reacciones al Plan Ibarretxe. Entrevista con Arnaldo Otegi, dirigente independentista
"La consulta al pueblo vasco sobre su futuro es la solución al conflicto"


Gara
En el debate del pasado viernes Arnaldo Otegi se felicitó de que la izquierda abertzale había ganado. «Eso es algo evidente -­explica­- tras veintitrés años de estatutismo y partición territorial los que defendimos entonces que aquella no era la solución a los problemas estructurales que tiene el país hemos ganado ese debate. Y hoy todas las propuestas que se ponen sobre la mesa parten de la base de que la solución se tiene que construir teniendo en cuenta que Euskal Herria se compone de siete territorios. Hace veinticinco años el Estado hizo una apuesta para acabar con la izquierda abertzale y veinticinco años después sigue teniendo el mismo problema, pero agravado».

¿Por qué el PNV plantea en este momento un nuevo Estatuto?

En el 98 el Estado ve que la izquierda abertzale está incluso más fuerte que en el 77, porque no sólo plantea una reivindicación sino el proyecto político para desarrollarla. El Estado entra a degüello contra la izquierda abertzale, al tiempo que le manda al PNV el mensaje claro de que se acabaron las concesiones de hace veintitrés años. El PNV ve que el marco estatutario se ha acabado, que el Estado empieza a recuperar competencias y se encuentra sin recorrido político, porque su base es la gestión del marco. Entonces el PNV busca una nueva oferta política que le permita seguir ostentando el poder y que encaje con los parámetros de la nueva situación política, hablando de siete herrialdes, autodeterminación... Se rompe la tregua porque el PNV no responde a los compromisos de construcción nacional adquiridos, pero surge la imagen de que la responsabilidad es de la izquierda abertzale, que afronta una situación muy difícil que se materializa el 13 de mayo de 2001 en que el PNV consigue 600.000 votos, que no son del PNV del Estatuto de Gernika, sino de la oferta política a los abertzales en clave de Euskal Herria y autodeterminación. El PNV gestiona esa situación con habilidad, porque saca el Plan Ibarretxe, mientras la izquierda abertzale sigue en una coyuntura difícil.

¿Ven algún cambio en el PNV?

Después de los 600.000 votos el plan del PNV y de Ibarretxe era conquistar la hegemonía política. El plan se concibe más como una forma de erosionar a la izquierda abertzale que de solucionar el conflicto. La segunda parte del plan era que, una vez ilegalizada la izquierda abertzale, saliera definitivamente noqueada de las elecciones municipales. Pero la izquierda abertzale mantiene una base sólida. El plan empieza a fallar.

La tercera fase era que la izquierda abertzale, junto a los españoles, tumbara el proyecto de Ibarretxe, se convocaran elecciones anticipadas y la izquierda abertzale desapareciera del Parlamento. Ese era el recorrido del plan. Eso se altera porque la izquierda abertzale saca 160.000 votos. Todos los que nos votaron han mantenido abierta la puerta de la solución. Y el PNV ahora no sabe si seguir con el guión anterior o asumir que no hay cambio de marco político y solución del conflicto sin contar con la izquierda abertzale. Nuestra apuesta es que opte por lo segundo. Por eso el viernes hicimos una oferta de solución.

Hace un año dijeron que el plan era un fraude. En este debate el tono fue más comedido y constructivo. ¿A qué se debe?

El Plan Ibarretxe dibuja el futuro que el PNV quiere para este país: un pueblo vasco dividido en tres sujetos, y el único que le importa es en el que puede mantener la hegemonía política; si puede hacerlo con más competencias mejor. La izquierda abertzale dice que no a esa oferta, que es un fraude porque reviste ese planteamiento con conceptos como Euskal Herria, derecho de autodeterminación, etc. Eso es un fraude. Ahora bien, además de esa propuesta estratégica, Ibarretxe plantea una consulta. Y la izquierda abertzale lleva años diciendo que hay que darle la palabra al pueblo, y que ésa es la clave de la solución. Pero si hay que hacer una consulta, no vamos a hacerla para aprobar un nuevo estatuto, hay que hacer una consulta que resuelva el conflicto.

¿Lo plantearán en el debate que se abre en el Parlamento?

Nosotros hacemos una oferta que no pretende generar un marco alternativo de debate al que propone Ibarretxe o al que ya tenemos en Lapurdi, Nafarroa Behera y Zuberoa sobre la institución para esos territorios. Hacemos una propuesta abierta: todos los que estemos de acuerdo en que la solución al conflicto político de este país pasa por preguntarle al pueblo, iniciemos un diálogo constructivo para fijar cómo se hace eso y sobre qué pregunta o preguntas. Cuando hablamos de una consulta que solucione el conflicto, hablamos de que los vascos puedan decidir su futuro. ­El tripartito plantea un debate sobre un proyecto de ley... Es que parece que ya tenemos conquistada la autodeterminación, al menos en tres territorios, y cada partido hace apuestas estratégicas. ¡Pero si no estamos en la fase de los proyectos, sino en la de resolución del conflicto! Estamos en la fase de construir condiciones democráticas para darle la palabra a los vascos. Lo que no podemos preguntarles a las vascas y vascos es si les gusta más la propuesta de Ibarretxe, la de Otegi o la de Miguel Sanz [Pte. del Gobierno autonomo de Navarra, del PP]. Lo que hay que preguntarles es algo que resuelva el conflicto. ­¿Cuál es esa pregunta?. ¿Cuál fue la que se hizo en Irlanda?. No fue si les gustaba más el proyecto de Adams o el de Hume. La pregunta fue si estaban de acuerdo en un proceso que concluía al final con la autodeterminación. Esa es la reflexión que nosotros hacemos. Una consulta que pueda resolver el conflicto tiene la suficiente envergadura como para hacer un esfuerzo y, entre todos, discutir, plantear, proponer, hablar lo que sea necesario hasta dar con una pregunta o preguntas de consenso y, a partir de ahí, afrontar ese proceso.

¿Cómo se puede hacer ese proceso de consulta?

La izquierda abertzale parte de una premisa que en teoría debería ser compartida por todos cuantos quieren solucionar el conflicto: que el futuro de los vascos depende de la voluntad de todos los vascos. Otra cosa es cómo se llega a esa situación, pero ésa es la segunda parte. En el momento actual, en el que hay condiciones objetivas para iniciar un proceso de resolución del conflicto, lo que no nos vale es decir que eso es muy difícil o costoso.

¿Por qué dicen que ahora hay condiciones objetivas para solucionar el conflicto?

Porque el muro de contención que construyó el Estado para imposibilitar que el conjunto de los vascos pudiésemos decidir el futuro de Euskal Herria fue el marco estatutario y eso se ha caído, lo hemos derribado. Y ahora lo fundamental no es el status político transitorio hasta el ejercicio del derecho de autodeterminación. Lo fundamental es arrancar hacia la solución con el reconocimiento de que el sujeto de decisión es el conjunto de los vascos hoy divididos administrativamente. Hay que llegar a un acuerdo sobre el punto de partida. En Araba hay mayoría española. Y en Donostia. Pero nadie pone en duda que Araba o Donostia son Euskal Herria. ¿Por qué se pone en duda eso sobre Nafarroa? En Nafarroa hay una mayoría constitucionalista española, pero la conclusión de eso no es que Nafarroa no sea Euskal Herria. Independientemente de las mayorías y minorías coyunturales, Euskal Herria es el territorio que se ha configurado históricamente. El punto de partida para un nuevo ciclo que resuelva el conflicto es que el futuro político y el status político de Euskal Herria tiene que ser definido y decidido por el conjunto del pueblo vasco y su territorio son los siete herrialdes. El punto de llegada es que los vascos ejercitamos nuestro derecho de autodeterminación nacional y decidimos si queremos la independencia, la federación o lo que sea. Y lo que hay que hacer entre el punto de partida y el de llegada es plantear un proceso en el que habrá que consensuar cómo se hace, en cuánto tiempo, a través de qué mecanismos, con qué pregunta o cuántas consultas, en qué territorios... Eso es lo que hay que acordar ahora. Pero la consulta tiene que garantizar que sobre esas bases llegamos al final a que el conjunto del pueblo vasco decide su status político. Si todos estamos de acuerdo en el punto de partida y en el de llegada, en el proceso intermedio la izquierda abertzale va a actuar con total flexibilidad. Pero sólo si lo que hay en medio garantiza ese objetivo y el Plan Ibarretxe no lo garantiza. Consultarle al pueblo vasco sobre su futuro es resolver el conflicto.

¿Cómo encaja eso en el debate del Parlamento de Gasteiz?

El planteamiento de Ibarretxe esta hecho desde la parcialidad que le permite la legalidad española y sólo para tres territorios. Si se le quiera dar una solución global al conflicto hay que habilitar un escenario de diálogo sin exclusiones, con los agentes de todo Euskal Herria que sean capaces de hacer una propuesta que resuelva el conflicto. Lo que el PNV no puede esperar que es que la izquierda abertzale le dé luz verde a un planteamiento que no soluciona el conflicto. El planteamiento de Ibarretxe no soluciona el conflicto, pero no tiene por qué estar enfrentado a la solución. La vía que se abre en el Parlamento es parcial y, por lo tanto, habrá que habilitar mecanismos complementarios. Si hay voluntad real de diseñar un proceso de consulta que resuelva el conflicto en su globalidad, evidentemente la dinámica parcial del Parlamento puede colocarse en sintonía con ese planteamiento. El Parlamento no puede diseñar el plan global, pero puede contribuir a él.

El lehendakari reitera que la consulta debe hacerse en ausencia de violencia...

Y estamos de acuerdo. Cuando a un pueblo se le hace una pregunta sobre su futuro las condiciones tienen que ser escrupulosamente democráticas. Lo que ocurre es que el lehendakari se refiere sólo a ETA. Hay que hablar de más cosas. El mayor obstáculo que tiene este país para hacer una consulta es que dos estados la impiden. Hay que hablar de las fuerzas de ocupación, hay que hablar de los prisioneros, de los represaliados, de los exiliados.

¿Y de ETA?

Imaginemos un escenario en el que hemos acordado entre todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales del conjunto de Euskal Herria un mecanismo o varios mecanismos, una pregunta o varias preguntas, para que sean sometidas a consulta popular. Imaginemos que hemos puesto la fecha para eso. ¿Alguien cree que en esa fecha el problema para votar será la lucha armada de ETA? ¿Alguien cree que ETA puede pensar en poner obstáculos a esa consulta?

Ha hablado de que la izquierda abertzale pasó por una mala situación. ¿Cómo está ahora?

La izquierda abertzale ha atravesado un periodo desde el 99 hasta el 2002 muy delicado en el que se han conjugado varios factores como la importante pérdida electoral del 2001 y todas las agresiones del Estado nos ha planteado. La izquierda abertzale ha demostrado que es capaz de resistir, tendremos que seguir resistiendo, pero el ciclo político nuevo tiene que ser el de la resolución del conflicto. Y para eso tenemos que ser más y la izquierda abertzale va a plantear iniciativas políticas desde un terreno constructivo y positivo, siempre en la dirección de resolver el conflicto en términos democráticos para el conjunto de Euskal Herria.