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Sección especial: Perú

PERÚ / OPINION
Una propuesta

por Pedro Flecha

Tenemos, en el Perú algo perfecto. Finalmente, después de casi medio milenio, lo hemos logrado. No hay parangón en el mundo, ni antecedente histórico de tal excelencia. Tenemos, por fin algo que es la envidia de todas las naciones. Es un producto exportable, mas valioso que el oro y que el petróleo. Y ¡oh maravilla! es un producto intangible, algo humano.
Tenemos, la perfecta Antipatria ¿alguien podrá dudarlo? ¿hay acaso traición mas perfecta que el concurso para privatizar las eléctricas?
La vista era extraordinaria. Presidían la mesa, un búdico ministro de energía cuyos incontables rollos se iniciaban desde el cachete y rebalsaban la silla. Un presidente de Protraición, con blanco peinado batido a lo Maria
Antonieta. Todo esto enmarcado por un auditorio pituquísimo de yupies con corbatitas de satin; peinados y perfumados para la ocasión. No faltaban unas cuantas niñas reilonas vestidas de lo mejor y animadísimas por el cultísimo espíritu del shower y el luau que se respiraba en el ambiente. Pocos meses atrás, en Venezuela, cuando el idiota Carmona juraba ante un auditorio igual, había el mismo júbilo. El 'party' no les duró ni un día.
Cuando en el concurso entró el parlamentario huelguista de hambre todos gritaron en coro ¡un cholo! ¡que asco! ¡aghh! La mesa se agitó. ¡Mamita los chilenos! gritaron para sus adentros. Recordaron su ancestro traidor del siglo XIX, cuando entregaron las ciudades y abrieron las piernas al invasor.
El ánimo festivo se enfrió. Al rollizo fujimontesinista le sudó el bigote y eructó frases temerosas. Al pomposo platinado se le aflojó la laca, saliéndosele cuatro empolvadas mechas ¡caballero, salga! le dijo tartamudeando. El huelguista repartía papeles. El auditorio hacía pelotitas con ellos como en la escuela ¡fuera chinche! le gritaban, arrojando los infantiles proyectiles.
Mientras tanto, siguiendo la cadena vital de un país emergente y el ejemplo de la gesta de Tambogrande; los arequipeños se rebelaban alrededor del tuturutu. Es claro: hay dos países en uno.
El real, en el que vivimos, pobre y protestante, nunca mas pasivo y el otro, ese que no cree en patrias, el país de la Antipatria, el de aquellos que creen que el Perú es su chacra privada.
La Antipatria es el país de la perfecta traición. Lo pueblan los felipillos, los herederos de los encomenderos, del guano de islas, de las entregas territoriales. Ellos son felices siendo coimeros, depredadores, serviles, cobardes, insensibles, ahumanos. Son los que entregan tiwinzas, trafican armas con el enemigo, llenan con plomo los pulmones de los niños y cianuran campesinos. ¡Son perfectos! son traidores químicamente puros. ¡Son únicos!
Guamán Poma a comienzos del siglo XVII decía que occidente había traido cosas buenas como el hierro y el caballo, proponía seguir con ellos, pero mandar a curas y españoles de regreso.
Propongo casi lo mismo: cpmpremos viejos buques tanqueros. Llenemos sus tanques con la gente de la Antipatria y enviémoslos mar afuera.
Tengo la confianza que algún caritativo submarino en alta mar, los torpedeará y hundirá definitivamente. La especie humana no merece tener una lacra como esa conviviendo en el mismo planeta.
fuente: "Dignidad"
 

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