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País Vasco

 

Carta a José María Sánchez Casas

A los cinco años de su muerte
 
Querido, entrañable y recordado José María:

Soy Iñaki, tu viejo amigo, que te escribe tras un lustro sin verte. No sé qué es de tu muerte, aunque adivino que, donde sea que te encuentres, tu espíritu rebelde habrá subvertido ya a unas cuantas miles de almas cándidas, inconscientes hasta tu llegada de su alienación. Genio y figura.

Hoy -tempus fugit- se cumplen cinco años de tu mutis, de tu definitiva salida de escena en aquella unidad de cuidados intensivos de cierto hospital de Córdoba de áulico nombre en la que te encontrabas esperando un corazón que no llegó. Es, pues, un buen día para hacer inventario.

Como la materia nunca se destruye, supongo que tus cenizas, que aventamos en la bahía gaditana, te habrán transmitido ya cómo está el patio en el que nos dejaste. Evitaré, por tanto, aburrirte con redundancias, aunque es inevitable que aborde algunas cuestiones sociales y políticas. 

Tu Cádiz y el mío, no usaré contigo mentiras piadosas, es un desierto reivindicativo. La reacción sigue campando aquí por sus respetos, a costa, claro, de los de los demás. Entre el pesebre de Chaves y el cuartel de la Teófila -zanahoria y palo-, el personal ha terminado interiorizando que los díscolos se quedan sin merienda y, como decía Marx (no recuerdo si Groucho, Zeppo o Chico), hemos pasado de la nada a la más absoluta de las miserias.

La tacita de plata está mucho más tranquila sin ti, deben de pensar tus enemigos. Y mucho menos viva, afirmo yo. 

Los tres gatos que quedamos sin escaldar nos hemos volcado en la insurgencia digital, explorando nuevas vías de lucha. No llegaste a conocer todas las posibilidades que ofrece la Red, aunque, según tus propias palabras, te agradaban mucho Cádiz Rebelde y Rebelión. inSurGente, seguro, también te gustaría.

En el Estado, sin embargo, no todo está perdido. En Euskal Herria, los revolucionarios siguen con la cabeza alta, superando la represión y dando ejemplo de combatividad, de organización, de eficacia y de dignidad. En el resto, reverdecen algunos viejos robles y, por allí y por allá, germinan semillas que dan lugar a tallos de incierta consistencia.

Las cárceles, tu hábitat obligado durante veinte años, cumplen, como siempre, sus funciones de venganza, coacción, humillación y disuasión. La dispersión continúa, los juicios siguen... ¡Qué te voy a contar que tú no sepas!

Recuerdo, amigo, con especial cariño, nuestra correspondencia y las interminables conversaciones que mantuvimos dentro y fuera de la prisión. Las cartas, ilustradas por el José María dibujante, las conservo como oro en paño junto a algunos originales que me r egalaste durante el tiempo que pudimos compartir sin cristales por medio y sin reloj.

Tampoco olvido aquel día de julio -va para nueve años- en que, por fin, te reencontraste con la libertad en tierras sevillanas. Me impresionó verte tan entero y -todo un detalle- el hecho de que no mirases hacia atrás.  

No pudieron contigo y nunca te perdonaron su derrota.

Los compas de la redacción me dicen que abrevie, que hay mucho por hacer, así que voy concluyendo. Sólo un último encargo (ni muerto te libras de hacer favores): cuando la veas, dale un beso muy fuerte a Paquita Villalba. Dile que sentí mucho no haber podido despedirme de ella. 

Te quiero, hermano. Hasta siempre.

Iñaki Errazkin 

Breve semblanza de Sánchez Casas

José María nace en Cádiz el 15 de mayo de 1942.

Autodidacta, ingresa en la clandestina OMLE en 1968, cuando era un trabajador d el muelle gaditano y un conocido director de teatro.

Funda el PCE (reconstituido) en 1975, pasando a dirigir el grupo y la revista Pueblo y Cultura.

En julio de 1976 es detenido, torturado y encarcelado.

En 1978 es puesto en libertad, pasando a militar en los GRAPO.

En 1979 es detenido de nuevo, como máximo responsable de esta organización armada, siendo brutalmente torturado durante 10 días y encarcelado.

Debido a la terrible situación que se vive en las cárceles del Estado español, Jose María desarrolla 18 huelgas de hambre, una de ellas de 435 días de duración, desde noviembre de 1989 a febrero de 1991.

A causa de la dispersión, recorre 15 prisiones.

El 10 de abril de 1996 sufre un infarto de miocardio que casi le cuesta la vida, lo que da lugar a una campaña de solidaridad en la calle para que sea excarcelado debido a su frágil salud, que e n prisión se veía minada y agravada día a día. Hasta los propios servicios carcelarios de la prisión de Sevilla II recomendaron a Instituciones Penitenciarias que Sánchez Casas llevara una vida "no tan dura" si no querían tener una nueva muerte en prisión. Pero poco cambió tal situación.

Por fin, el 20 de julio de 1997, Sánchez Casas fue puesto en libertad.

Nada más salir de la cárcel, la Fiscalía de Sevilla le abrió diligencias por unas declaraciones suyas, convenientemente tergiversadas por Falsimedia.

Desde su salida se dedicó a una extensísima obra cultural, sobre todo teatral y pictórica, siempre con el compromiso político como eje. Sus pinturas y cuadros se expusieron en varias partes del mundo.

En el verano de 2000 las fuerzas vivas gaditanas le negaron la entrega del primer premio internacional del cartel para el Carnaval de Cádiz de 2001.


En octubre de 2000 entra ya en una fase crítica, con continuas hospitalizaciones, hasta que el 28 de enero de 2001 su corazón se detuvo para siempre mientras esperaba un trasplante.

Director de los grupos Quimera, teatro popular, y La Tralla, teatro insurgente, deja escritas dos novelas inéditas de argumento social (Noveno círculo y La Maraña), veinte obras de teatro, dos mil dibujos, ciento cincuenta lienzos y una gran cantidad de montajes para radio y televisión.
 
Copyright © por inSurGente Derechos Reservados.Publicado en: 2006-01-29

Fuente: lafogata.org