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Opiniones

20 de agosto del 2003

Antiimperialismo y religión

Alizia Stürtze
La Haine
«Irak se ha convertido en un imán para los terroristas islámicos de todo el mundo... decididos a convertir el país en un infierno para los infieles norteamericanos y sus aliados...». Islam, infiel, terrorista, fanático...

«Palabras-percha», de profundo poso xenófobo, son las que repite la prensa occidental para intentar ocultar, deslegitimar y desinformar sobre lo que es un hecho: que, frente a la salvaje invasión de Irak, está habiendo una inesperada pero justa resistencia antiimperialista; que esa resistencia, como la Intifada y parte de la lucha en Oriente Medio contra la agresión imperialista angloamericana-israelí, está impulsada por movimientos nacionalistas-religiosos, descalificados aquí por «integristas» y que es urgente analizar no sólo las causas históricas de la débil presencia de la izquierda entre la combativa juventud árabe, sino también el papel positivo que esos movimientos pueden estar jugando en la construcción de un frente antiimperialista.

Convengamos en que, durante las millonarias y planetarias manifestaciones contra la «guerra de Irak», una parte pequeña pero también más consciente y menos manipulada, salió a la calle, no ya movida por un genérico «no a la guerra» ­que se ha disuelto como un azucarillo­, sino con la idea de que el objetivo era hacer frente al enemigo principal, el imperialismo hegemónico yanki, y a su estrategia actual de utilizar a Irak como campo de batalla inmediato para emprender una guerra de control del mundo entero, socavar las bases del sistema de relaciones internacionales y mantenerse y reforzarse en la guerra interimperialista frente a Europa y Asia como única superpotencia.

Frente a la intensificación del asalto imperialista en Irak y Palestina y a la heroica lucha del pueblo árabe, los antiimperialistas de izquierdas no se pueden quedar cruzados de brazos, parapetados tras la misma falacia que utiliza el sistema: son una panda de fanáticos que mueren por el Islam.

En su respuesta a un discurso de un diputado de la Duma, Lenin criticaba la forma burguesa de lucha contra la religión, porque, en su opinión, las raíces de ésta son sociales, y se encuentran, no en la ignorancia de las masas explotadas, sino en su aparente impotencia frente a la fuerza del capital. Es cierto que la base de la resistencia árabe actual se inspira en el Islam pero también que sus exigencias tienen un claro contenido nacionalista y antiimperialista. La necesidad de trabajar con esos nacionalistas musulmanes en favor de un frente antiimperialista amplio para expulsar a las fuerzas invasoras no puede quedar sin respuesta con la excusa de la religión.

* Historiadora