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Opiniones

29 de noviembre del 2003

Debate entre Pablo González Casanova, Atilio Boron y Luis Villoro sobre el zapatismo y el poder
"Para terminar con las relaciones de poder es necesario construir un poder popular que pueda oponérseles"

Arturo Jiménez
La Jornada

Guadalajara, Jal., 28 de noviembre. Construir un "poder alternativo", "social" o "popular", o en contrario, "escapar" de él en favor de lograr el establecimiento de un "poder sin dominación", son dos interpretaciones encontradas sobre el ideario zapatista que hoy fueron planteadas por Pablo González Casanova y Atilio Borón, por un lado, y Luis Villoro, por el otro.

El punto de partida es la postura reiterada del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de que su movimiento no busca la toma del poder. Y la cuestión central podría resumirse así: ¿Es posible transformar el poder sin lograr la toma del poder?

Se trata de una discusión que ha causado cada vez mayor interés y que ya había surgido en otros momentos del decimosegundo Congreso Nacional de Filosofía que se realiza en esta ciudad, en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara (UdeG), que será clausurado este sábado en la sede de la Feria Internacional del Libro.

Posiciones divergentes

Instalados en el auditorio Salvador Allende de ese centro de la UdeG, González Casanova, Borón y Villoro participaron en la mesa Etica y política, en la que también estuvieron Ambrosio Velasco y Paulette Dieterlen, todos moderados por Adolfo Sánchez Vázquez.

Las posiciones divergentes surgieron luego de la participación del filósofo Luis Villoro, quien con planteamientos del subcomandante Marcos, Hegel y otros desarrolló ideas como la de la necesidad de "buscar una vida no marcada por el poder, sino libre de él". El ejercicio del poder, dijo, implica ejercer una "relación de dominio".

Tras reflexionar sobre el "contrapoder" y la "resistencia" al poder, Villoro propuso buscar una "idea regulativa" en aras de "una sociedad liberada del ansia de poder".

Inclusive expuso "momentos diferenciales" de esa posible "guía contra el poder" para ubicar ideas como la carencia social, el daño padecido y la conciencia de exclusión, pero de la misma manera la conciencia de no exclusión y de igualdad ante el que tiene poder.

En el caso de los zapatistas, sostuvo, no se trata de construir ni de tener otro poder, sino de "huir" del poder, y eso implica una praxis, acciones, no la pasividad.

Concluyó: "La sociedad humana, la comunidad, no puede entenderse si ignoramos la voluntad de poder que la mueve. Pero la voluntad de poder puede ejercerse sin que implique dominación sobre el otro y sobre los otros.

"Es posible un poder sin dominación. Prescindir de la dominación abre la posibilidad de una sociedad curada de la agresión, de la exclusión y del daño permanente."

"Palabrotas" reivindicadas

Atilio Borón, investigador argentino, reiteró sus críticas a John Holloway, sociólogo escocés radicado en México y autor del libro Cambiar el mundo sin tomar el poder, el cual considera una interpretación errónea de los planteamientos zapatistas.

Borón se preguntó ante el auditorio: "¿Cómo se conseguiría entonces terminar con las relaciones de poder en sociedades en las que el poder se encuentra muy organizado?"

La resistencia sola no basta, dijo, y recordó que los poderosos son "enemigos formidables", que saben utilizar la mentira, el engaño, la corrupción, la fuerza.

"Voy a decir una palabrota de los años 60, que espero no espante a algunos de los presentes. Para terminar con las relaciones de poder es necesario construir un poder popular que pueda oponérseles."

Enseguida intervino el sociólogo Pablo González Casanova, quien manifestó su coincidencia con Borón y más tarde dijo: "Voy a dialogar un poco con Luis Villoro, pero al final el debate lo van a resolver los zapatistas". El problema de la toma del poder es muy importante, y ahí no se puede permitir que haya errores, dijo.

Coincidió con la cita de Villoro sobre una declaración de los zapatistas en la que aclaran que "no se proponen la toma del poder del Estado ni del gobierno ni de convertirse en un partido político". Y que de ahí se pasa a una "política de la resistencia".

Pero agregó que si a los zapatistas no les interesara el poder, ya se habría alejado de ellos, pues, en tono de broma, indicó: "A mí lo único que me interesa es el poder".

Lo que pasa, prosiguió, es que después de la resistencia viene la "construcción de un poder alternativo", lo cual están haciendo mediante la práctica del pluralismo, de la democracia, el respeto a la dignidad y la autonomía de las personas y comunidades. González Casanova también citó a los zapatistas: "Estamos viviendo en la sociedad del poder. Debemos construir el poder de la sociedad."