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Compaņeras

26 de diciembre del 2003

Cada año son compradas y vendidas cuatro millones de mujeres en el mundo

Canal Solidario

El 2 de diciembre se celebró el Día Mundial de Abolición de la Esclavitud mientras miles de mujeres son obligadas a practicar la prostitución. Por España, puerta de entrada a Europa, pasan cada año 500.000 esclavas. Detrás de las grandes cifras de los movimientos migratorios mundiales hay miles de tragedias personales y algunas empiezan con la compra de un ser humano.

Hoy, Día Mundial de Abolición de la Esclavitud, hay que recordar a los millones de mujeres que son obligadas a prostituirse en todo el mundo. La permeabilidad de las fronteras, las nuevas comunicaciones y la rentabilidad de este negocio han convertido el tráfico de mujeres y niños en un problema global, según denuncia la red End Child Prostitution in Asian Tourism (ECPAT) un movimiento internacional de organismos no gubernamentales que lucha contra la explotación sexual de menores.

Cada año, cuatro millones de mujeres y niñas entran en el fenómeno conocido antaño como "tráfico de blancas" y que no es otra cosa que tráfico sexual. Su perfil suele corresponder con el de una joven de 19 a 25 años con estudios primarios o secundario interrumpidos.

Según Naciones Unidas, el tráfico de personas es el tercer negocio más lucrativo del mundo después del tráfico de armas y el de drogas. Nada menos que 12.000 millones de dólares al año.

Introducir a las víctimas en un ambiente diferente las convierte en vulnerables, fácilmente manejables al no conocer las leyes, la cultura o el idioma del país en el que son prostituidas.

Esto, unido a situación concretas de demanda y legalidad fronteriza han creado un círculo cambiante que lleva a muchas mujeres del Sur al Norte a prostituirse o que, como denuncia ECPAT, genera viajes a primera vista extraños: mujeres de Rumania o Moldavia acaban en Camboya, muchachas tailandesas son traficadas, vía Singapur, hasta la República Sudafricana, niños chinos son prostituidos en Tailandia, mientras que en China lo sean coreanos y vietnamitas, o que chicas filipinas sean enviadas a Papúa Nueva Guinea, África o Guatemala, previo paso para acabar en un prostíbulo estadounidense o canadiense.

España, puerta a Europa

Según la organización Acción por las Mujeres en Situación Precaria (AFESIP, por sus siglas en francés) dedicada a la lucha contra el tráfico de mujeres, unas 500.000 mujeres pasan cada año por España con destino al mercado sexual. Vienen de Nigeria, de Colombia, Ecuador o de los países del este europeo. Muchas de ellas son protagonistas de un fenómeno que se conoce como la feminización de los flujos migratorios.

Tradicionalmente, eran los hombres los que decidían iniciar un proceso migratorio y, si era posible, mediante la reagrupación familial, su mujer entraba en el país receptor siempre en la condición de esposa y/o madre. Ahora son ellas las que comienzan la aventura como sujetos activos del mismo y esto es lo que lleva a muchas a caer en las manos de las redes que, más tarde, las prostituirán para hacerse pagar los gastos del viaje y explotarlas.

La actividad de la prostitución no está regulada oficialmente en España. Ello dificulta el respeto de los derechos de esas mujeres. Además, esto conlleva una doble discriminación legal para ellas. Por un lado, están indocumentadas y por otro son prostitutas. Por lo tanto, acabar con las redes que las esclavizan soluciona sólo en parte los problemas de estas mujeres.