VOLVER A LA PAGINA  PRINCIPAL
Compaņeras

15 de abril del 2003

Guerra de EE.UU contra los derechos sexuales y reproductivos
Las mujeres, el otro frente de Bush

Martha Martínez
CIMAC

México, 14 abr.- El presidente de Estados Unidos, George Bush, ha declarado una guerra mundial contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, alertaron hoy expertas en el programa Público y Privado, la primera producción radiofónica de Cimacnoticias..
La directora de la organización civil, Católicas por el Derecho a Decidir, María Consuelo Mejía Piñeros advirtió que, además del militar, otro blanco del presidente estadounidense es la salud sexual y reproductiva de las mujeres pobres del mundo..
La activista recordó que desde el año 2001, Bush restableció la llamada Ley Mordaza que impide a más de 400 organizaciones civiles del mundo que trabajan a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres proporcionar información sobre el tema..
Además en julio del año pasado Bush retiró 34 millones de dólares aprobados por el Congreso Norteamericano para el Fondo de Población de Naciones Unidas (FNUAP, en inglés) necesarios para prevenir dos millones de embarazos no deseados, más de 800 mil abortos y cuatro mil 700 muertes maternas en los países en desarrollo..
Mejía Piñeros indicó que el intento de Bush por imponer su ideología es una violación al Plan de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población, realizada en El Cairo en 1994, acordado por 183 países de Naciones Unidas (ONU)..

EE.UU Y EL DERECHO INTERNACIONAL .

Después de reiterar que el gobierno estadounidense violó el derecho internacional al iniciar en forma unilateral la guerra contra Irak, Mejía Piñeros acusó al mandatario estadounidense de encabezar el movimiento contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres..
No podemos creer cómo alguien que encabeza los mal llamados grupos pro vida lleve a cabo una guerra. Esto pone en franco cuestionamiento su ideología derechista y pro vida, ya que mientras condena el aborto, mata a médicos, hombres, mujeres y niños iraquíes, declaró Mejía..
Por su parte, la secretaria técnica de la Comisión de Equidad y Género de la Cámara de Diputados, Daphne Cuevas, señaló que ante el intento del poderoso mandatario estadounidense, los gobiernos del mundo se han rendido, pero las organizaciones civiles y la población del mundo siguen levantando la voz..
Cuevas quien hace cuatro semanas regresó de Irak como integrante de una Misión de Paz, hizo referencia a las incongruencias de Bush quien el mismo día que instauró el Día del no Nacido, enviaba a 100 mil marines a Irak para masacrar a la población del país árabe..
Cuevas señaló que entre las cifras que debemos agradecer al liberador del mundoy proporcionadas por la Federación Iraquí de Mujeres se encuentra el aumento de 700 por ciento del cáncer cérvico-uterino y de 320 por ciento de muerte materna de 1992 a la fecha, cuando fue impuesto el embargo contra el país árabe..
En las zonas fronterizas con Kuwait, el 80 por ciento de las y los niños nacen con cáncer debido a las bombas lanzadas durante la Guerra del Golfo, las cuales contenían uranio empobrecido, precisó. Cuando las y los niños logran nacer, el promedio de vida es de seis meses ya que debido al embargo no hay acceso a medicamentos para el cáncer..
En este sentido, la especialista en salud sexual y reproductiva, Hilda Reyes Zapata, indicó que la imposición de las ideología derechista de Bush es un tema de vida o muerte para las mujeres del mundo..
En lo que respecta a América Latina, Mejía Piñeros indicó que el obstáculo más importante para que las mujeres tengan acceso a sus derechos sexuales y reproductivos es la iglesia católica, quien deliberadamente ha ocultado las posiciones de otros grupos católicos que están a favor de la pluralidad y el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo..
Las tres especialistas coincidieron que por encima de la ideología derechista de Bush, las mujeres tenemos derecho a defender lo que consideramos mejor para nosotras, por lo que exhortaron a los gobiernos a respetar el Plan de Acción de El Cairo.