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Compaņeras

En Día Internacional de la Mujer
...Y la lucha continúa

Red Resistencia

A pesar de los convenios de la O.N.U sobre "eliminación de todas la formas de discriminación contra la mujer" ratificándose a través de la Ley 051 de 1981, no se conocen programas específicos para eliminar la discriminación en diferentes aspectos y espacios de que es víctima la mujer colombiana. Los que existen son "pañitos de agua tibia" que no solucionan la problemática real de la mujer
Por María del Carmen Garavito
Tomado de VOZ
Al igual que ayer la situación social, política, cultural y económica de la mujer es cada vez más difícil; en la actualidad no se pelea por obtener una jornada de trabajo de 8 o 10 horas, hoy se lucha por obtener un puesto en la producción, una oportunidad de trabajo justo y bien pago para poder alimentar a su familia - tanto a los niños como a los hombres- esto unido a otros problemas no solamente de discriminación a que es sometida en las diferentes esferas de la sociedad sino la lucha por recuperar su vivienda, parcela, su ciudad natal de la cual ha sido desplazada por causas de un conflicto que no le pertenece.
Ya no son las textileras del 8 de marzo de 1857 en una fábrica de Nueva York, hoy son las maestras, las madres comunitarias, las empleadas o funcionarias del Estado, las trabajadoras de las flores, las vendedoras ambulantes, las periodistas, etc, las que son víctimas de las reformas laborales en pro de la "modernización" del Estado que deja en la calle a miles de familias muchas veces donde la jefe del hogar es la mujer. Los patronos de la empresa privada y el Estado se están encargando de "incinerar" a las trabajadoras despiadadamente, obviamente obedeciendo los mandatos del Fondo Monetario Internacional.
Lo cierto es que la población económicamente activa de mujeres en el sector urbano, hablando de tan sólo del año 1991 no superó el 42,6%; en 1976 ésta era del 37,2%. Cifras manejadas por el Dane según conveniencias, unas veces inflan o deflactan; si es para mostrar la eficiencia del Estado en la favorabilidad a la mujer este porcentaje resulta ser alto porque han tenido en cuenta el trabajo informal de las mujeres que en ningún momento representa estabilidad laboral. Según las estadísticas de esa entidad en el último trimestre del año en curso, la situación de empleo de la mujer ha disminuido en 2 puntos en comparación a la situación de empleo del hombre. De acuerdo al análisis que se contempla, la realidad es mucho peor pues como se dijo en la introducción de este artículo son muchas las mujeres que están quedando por fuera del mercado laboral.
Discriminación y subordinación
'Las expresiones de discriminación y subordinación, se deben concebir tanto dentro del contexto de la producción económica, como del de la reproducción biológica. Dicho problema tiene sus raíces en la doble dimensión del poder que sobre la mujer pesa y se plasma en las relaciones jerarquizadas, determinantes de su ubicación social y familiar, en cuanto a posición de clase y a pertenencia de género"
La mujer no solamente es víctima de la violencia oficial en la producción sino que, lamentablemente sigue padeciendo la violencia física, moral y sexual por parte de su esposo, compañero, padre u otros sujetos que la agreden en el seno del hogar delante de sus hijos con el silencio cómplice de ésta que soporta por años. Y las leyes penales hechas por varones siguen siendo parcializadas al no tener en cuenta las condiciones de la mujer asalariada hostigada y acosada sexualmente por el patrono o cuando es violada por su propio cónyuge.
A pesar de los grandes cambios que ofrece la modernidad la mujer sigue callando y soportando los atropellos de los unos y de los otros, no se informa de las pocas leyes que la protegen y si lo hacen sienten miedo o vergüenza de denunciar a su agresor, logrando así la impunidad y la prolongación de la humillación.
3.330 Mujeres colombianas recluidas a 31 de diciembre del 2002
Las consecuencias de la descomposición social del país, el desempleo, el hambre, la prostitución, el desplazamiento, el abandono de los menores, el analfabetismo y el conflicto interno llevaron a las cárceles en el país a 3.330 mujeres, -según informe del Instituto Nacional de Penitenciaría Colombiana INPEC- registrándose la mayor parte de mujeres recluidas en las grandes ciudades, en Cundinamarca 927 de éstas 906 en Bogotá; en el Valle 430 de las cuales 351 están en Cali. Antioquia 472. 419 están en Medellín y 12 en Turbo. Santander 238; 223 están en Bucaramanga. Risaralda 140. Tolima 126. Cauca 102.
En casi todas las regiones del país existen por lo menos 3 mujeres recluidas como es el caso del Cesar, curiosamente no hay mujeres privadas de su libertad en el Atlántico ni en Bolívar. Es más dramática la situación cuando la situación jurídica de estas mujeres aún no está resuelta; en la mayoría de los casos no han sido sindicadas ni condenadas exceptuando las 126 del Tolima que han sido sindicadas, 25 del Valle sindicadas y condenadas; 12 en Boyacá; y 8 en Casanare sindicadas.
La vinculación a la cárcel es por la comisión de diferentes delitos relacionados especialmente con lesiones personales, homicidios, violencia intrafamiliar, narcotráfico y de carácter político. Ojalá este 8 de marzo una de las banderas para salir a las calles sea la de pedir la solución jurídica o libertad de las mujeres recluidas en las diferentes cárceles del país.