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NO A
LAS MINAS
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Presión sobre la prensa: carta de un Fiscal para el debate
Libertad de expresión y corrupción político-judicial
Contrapunto
El que sigue es un diálogo ficticio en base a muchas "probables" situaciones
reales, no obstante cualquier similitud es pura coincidencia. Por Gustavo Gómez,
Fiscal General de la provincia de Tucumán.
Presión sobre la prensa
Oficina del Juez, escritorio amplio, teléfonos, radios e incluso un televisor.
Varios diarios esparcidos sobre la mesa y un buen café en tacitas con el
logotipo del Poder Judicial. Aire enrarecido por la tensión hasta que al fin,
explota:
Juez Único y Autoritario (hojeando el diario de esa mañana): ¡Quien carajo dio
mi sentencia a la prensa!!!!
Secretario Obsecuente Penal (dejando en el acto la tacita de café): No se Dr.
¡¡Ya mismo lo investigo!!!
JUA: ¡A ver!...Juana comunicame con el director del Diario Inter.
Secretaria Privada Juana: La comunicación con el director del diario Dr.,
en línea uno...
JUA: Hoooola... ¿Francisco? ¡Como estas!! ¿tu familia???
Director del Diario Inter.: ¡Que tal Dr.! ¡Que gusto escucharlo!! Mi familia
bien ¿y la suya?...etc. (preámbulo obligado como si fueran... viejos amigos)
JUA: Mirá te llamaba por lo que publicás hoy... me preocupa un poco las
"filtraciones" de las noticias que perjudican a las causas en las que investigo
delitos muy importantes.
DDI: ¿Por qué? ¿Vos no firmaste el procesamiento por estafa de Achaval Menéndez,
el empresario sojero??
JUA: Si pero como explicarte... Hay veces que no me queda otra, porque el Fiscal
me pone contra las cuerdas. ¡Pero de ahí a que se entere todo el mundo que
procesé a un tipo tan importante para nuestra sociedad!!! No es sentencia de
condena en firme y el sumario es público solo para las partes. Pensá que el
honor de las personas está en juego.
DDI: Pero está procesado y piense Su Señoría que nosotros también nos jugamos
porque hace un tiempo era un importante cliente con muchos avisos de sus
empresas en nuestro suplemento rural.
JUA: Si, si pero insisto que... bue... Mirá lo que me preocupa mas que nada son
las filtraciones. ¿Podría saber yo quien es tu fuente?
DDI: ... (Silencio sepulcral)
JUA: Vos sabés que soy muyyy respetuoso de la libertad de prensa pero... en
situaciones límites como esta... donde está en juego la propia seguridad del
juzgado es que me atrevo a llamarte.
DDI: Bueno, es que no se lo pregunté al periodista que escribió la nota y te
llamo.
JUA: ¡Grande Fran! y ...(con voz de amenaza velada) ¿cómo anda ese sobrino tuyo
por el que me llamaste? ¿Salió delante de su "problemita"?.
DDI: Ehhh... ("HdeP.!!!" Piensa, lo que le permite dejar el trato respetuoso y
tutearlo) Si, si gracias a Dios, si. Gracias a Dios y a la mano que vos me
distes, claro.
JUA: Bueno (con la seguridad del pescador que tiene buen pique...) llamame ¿he?
Y acordate que siempre estoy a tus órdenes.
DDI: Chau, ni bien sepa algo te llamo
JUA: Chau...(cuelga)
¿Cómo cree que termina esta historia según sus propias experiencias? Le propongo
algunas situaciones y Ud. elige:
Situación A: El DDI nunca devuelve la llamada y ni habla con el periodista.
Situación B: El DDI nunca llama pero habla con el periodista para sacarle la
fuente y eventualmente usar esa información.
Situación C: El DDI lo exprime al periodista –sino lo echa del diario- y lo
llama al juez para decirle pero..."confidencialmente", claro.
¿Eligió la opción? ¿Si? ¿Cómo...? ¿Qué por qué no describí como posible
Situación D una en la que el Secretario Penal le dice al JUA que su trabajo es
otro y no investigar a la prensa. Además de que el DDI lo mande elegantemente a
pasear a Su Señoría? Y...porque como le dije al principio se trata de describir
"una posible situación real" y la opción que me propone bueno... ¿Usted
cree...?...¿Le prendemos una vela a Santa Rita, Patrona de los imposibles?
La libertad de prensa y su correlato el derecho a estar informado no es del
editor del diario ni del periodista. Es un derecho de todos. Ellos solo son
nuestros mandatarios que nos representan ante las fuentes para informarnos.
Cuando ceden a la presión sea de quien fuere, nos traicionan. Traicionan el
mandato que se renueva día a día con un peso o un peso y veinticinco centavos.
Juzguémoslos. Yo soy el Fiscal. La corrupción siempre tendrá abogados que la
defiendan –y está bien que así sea porque ni al peor de los criminales se les
debe negar la defensa en juicio-. Usted, el juez –no JUA, claro-. ¡Ah!. Y no se
excuse.
Gustavo Gómez. Fiscal General