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No
a la invasión Yanki en Irak
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¿Está la resistencia iraquí negociando con EEUU?
Auni Qalamyi
Al-Quds al-Arabi
No es tan complicado demostrar la siguiente verdad: las fuerzas de ocupación no
han podido acabar con la resistencia nacional iraquí, como tampoco han tenido
éxito en vender la operación política desarrollada en Iraq. Y a raíz de ello,
han llegado a la convicción de que la retirada de Iraq por fases es la única
opción viable que les queda. Pero la arrogancia de la Administración
estadounidense le impide reconocer esta verdad, lo que le ha llevado a una
escalada de operaciones militares contra los bastiones de la resistencia, con el
deseo de debilitarla hasta el punto de obligarla a dejar las armas y a
incorporarse en lo que se ha dado en llamar el "proceso político". Sin embargo,
todas esas acciones militares han fracasado, a pesar de haber causado una enorme
destrucción [1].
Quedaba entonces buscar otra vía, además de la militar, para engañar a la
resistencia, ofreciéndole un diálogo para que deje las armas a cambio de magros
logros. Pero los intentos del secretario de Defensa [de EEUU], Donald Rumsfeld,
para conseguir un paso en esa dirección se han visto volcados al fracaso
-incluso los que se han hecho directamente con el presidente Sadam Husein [2]-,
lo que le ha llevado, con el fin de calmar los ánimos dentro de EEUU, a declarar
que hay negociaciones en curso con las formaciones armadas, sin llamarlas por
sus nombres. Parece ser que no todo lo que se haya dicho sobre las negociaciones
es mentira. Ciertamente, la declaración de Rumsfeld no cae del cielo. En efecto,
hay quien está negociando con el ocupante, desde dentro y fuera de Iraq, lo que
ha creado mucha confusión para muchos iraquíes y árabes, sobre todo porque ha
habido varios periodistas y escritores que han contribuido en la divulgación de
estas negociaciones sin saber con exactitud los objetivos malévolos que busca la
Administración estadounidense con tal invención.
Pero lo importante es que los iraquíes que apoyan la resistencia, con su sangre
y con su dinero, saben con certeza que la resistencia nacional iraquí no está
implicada en estas negociaciones por que creen en su programa político, en su
credibilidad y en su determinación en la lucha por la liberación de Iraq. Sin
esta credibilidad la resistencia no hubiera podido alcanzar sus grandes y
honrosas victorias. Lo que no saben los estadounidenses y sus partidarios es que
los iraquíes no ninguna importancia a los programas y proyectos si aquellos que
los preconizan no tienen credibilidad interna. Nadie tiene más credibilidad que
la propia resistencia que es, para los iraquíes, el fenómeno más noble de la
historia contemporánea de Iraq.
¿No negociar?
Pero, dejando al margen estas argumentaciones, suponiendo que no sean
suficientes, entonces: ¿por qué se anuncia que hay negociaciones en curso y, sin
embargo, no se desvelan quiénes están participando en ellas? Y si son las
facciones armadas las que participan en estas negociaciones, ¿por qué los medios
de comunicación no lo anuncian a todo el mundo, sobre todo ahora que el pueblo
estadounidense necesita ver un punto de luz al final del túnel y estar tranquilo
ya que sus hijos no dejan de caer cada hora y cada día? O, ¿acaso es que los que
negocian con EEUU son grupos que alegan ser de la resistencia sin serlo, y los
medios de comunicación estadounidenses y sus partidarios tienen vergüenza de
divulgar sus nombres, porque saben que son una mezcla de lideres tribales, de
hombres de negocio, de militares derrotados, de políticos apartados de sus
partidos por corruptos, oportunistas y arribistas? No vale que algunos afirmen
que los participantes en las negociaciones no quieren desvelar los nombres de
las formaciones armadas para no alterar el curso de dichas negociaciones, o que
los estadounidenses no quieran adelantarse a los acontecimientos, sobretodo por
que hasta hace poco habían descrito estos grupos [armados] como residuos
del anterior régimen, como salafistas y wahabitas, o como extranjeros árabes que
se dedicaban a secuestrar inocentes y a cortar sus cabezas...
Pero aun así, supongamos que estos argumentos puedan ser discutibles y que no
hay motivo ninguno para que el ocupante no negocie con la resistencia, aunque la
haya considerado en un primer momento como terrorismo. Entonces, ¿cómo
explican quienes han creído la mentira de las negociaciones los comunicados del
Partido Baaz -el último, el del pasado miércoles 29 de junio-, de la Unidad de
los Muyahidines [3] y de una decena larga de grupos armados en los
que consideran que los que están negociando con los estadounidenses en su nombre
nada tienen que ver con la resistencia armada iraquí y que habrán de asumir por
ello las consecuencias? Todos estos comunicados afirman que la lucha va a seguir
hasta que se libere al ultimo palmo de Iraq.
¿Pero, esto significa que la resistencia se opone a toda negociación y en todo
momento?
Aunque la respuesta a esta pregunta no sea complicado de responder, hay que
explicarla, puesto que los medios de comunicaciones estadounidenses se han
dedicado a deslegitimar la resistencia y a considerarla como meros grupos
terroristas que se dedicaban a matar los civiles inocentes. Las negociaciones
son parte del proceso de lucha entre la resistencia y el ocupante, y llegará el
momento de su celebración. Pero la participación en estas negociaciones está
supeditada a la consecución de un objetivo concreto. Y el objetivo de un pueblo
ocupado y de la resistencia que lo representa es la liberación del país y la
recuperación de su independencia y de su plena soberanía. Hay que recordar que
todas las organizaciones de la resistencia sostienen en sus programas políticos
que no habrá negociaciones con el ocupante si no afirma, primero, su disposición
a abandonar el país de forma incondicional y a asumir todas las consecuencias
dramáticas de la ocupación. Puede que las negociaciones duren mucho tiempo y que
tomen varias formas, pero lo seguro es que la resistencia ni va a entregar sus
armas, ni va a abandonar la lucha armada. Y tenemos en la resistencia vietnamita
el mejor ejemplo, que llegó a realizar 245 ataques contra las tropas
estadounidense sen los momentos preliminares a la firma del acuerdo [de paz de
Paris].
La cuestión es, ¿quieren los estadounidenses negociar sobre esta base, o quieren
simplemente conseguir el desarme de los grupos del a resistencia e integrar a
sus componentes en el proceso político, para participar en la elaboración de la
Constitución, etc., a fin para que puedan afianzar su ocupación del país al que
llegaron para quedarse y no para marcharse?
La realidad sobre el terreno
Si dejamos a un lado esta discusión, que puede tener consideraciones acertadas o
no, y nos acercamos a la realidad nos daremos cuenta que lo que vemos sobre el
terreno contradice lo que oímos. Por un lado, mientras los estadounidenses
hablan de negociaciones, proceden a lanzar operaciones militares brutales en
varias ciudades iraquíes, recurriendo incluso a armamento prohibido
internacionalmente. Por otro, el nuevo embajador estadounidense, Zilmay Khalil
Zadah, afirma que para la Administración de su país no se baraja una opción que
se llame fracaso, y que EEUU está determinado en acabar con la
resistencia. Bush, por su parte, en su último discurso, no hizo referencia
alguna a un calendario para la retirada de sus tropas. Todo lo contrario, dijo
estar dispuesto a mandar más tropas sí así lo requieren los altos mandos
militares; es más, consideró que toda calendarizacion de la retirada de
sus efectivos sería una "[...] recompensa para los terroristas" [4].
En realidad, esta postura no sorprende a nadie: sintoniza con los motivos por
los cuales se ocupó a Iraq, y entre ellos, como es sabido, está quedarse en el
país por consideraciones económicas y militares vinculadas al proyecto global de
dominación mundial, además de que mantener al propio Iraq debilitado y
fragmentado es una demanda israelí.
El 'impasse' estadounidense en Iraq
Todo indica que la resistencia nacional iraquí es consciente de que los
estadounidenses se encuentran en un impasse, y que no son capaces de
encontrar una salida militar, lo que les ha llevado a buscar canales de contacto
con la resistencia con el fin de mitigar esta situación complicada, quizás a
cambio de unas concesiones que no afecten a la permanencia de sus tropas sine
die. Así que es lógico que la resistencia rechace esta oferta e incremente
su lucha para obligar a los ocupantes a negociar sobre la base de sus
condiciones, no sobre la base de las condiciones de la Administración
estadounidense. En este contexto, todo aquél que se involucre en la negociación
con EEUU fuera del marco de la resistencia estará incurriendo en traición.
Como iraquíes tenemos que parar todo intento de colaboración con los
estadounidenses y bajo cualquier pretexto; es más, tenemos que hacerlo con todos
los medios a nuestro alcance. La sangre de los mártires de la resistencia y del
pueblo iraquí no deberá ser en vano: tiene que alumbrar el camino de la
liberación que esperan los iraquíes y todos los pueblos del mundo.
Auni Qalamyi, dirigente de la Alianza Patriótica Iraquí, es naserista.
Exilado en Dinamarca, no ha sido autorizado a regresar a Iraq. Qalamyi fue
invitado por la CEOSI a una gira por el Estado español en marzo de 2004. De este
autor, véase en IraqSolidaridad: Auni Qalamyi: La estrategia estadounidense para
aislar a la resistencia iraquí
Notas de IraqSolidaridad:
1. Los asaltos sobre al-Qaim y operativos en Bagdad.
2. Véase en IraqSolidaridad: Abid Mustafa: La resistencia iraquí fractura las
relaciones de Bush con el Ejército estadounidense
3. Consejo de cooperación militar de 21 grupos del a resistencia. No es una
instancia política en sentido estricto.
4. Véase en IraqSolidaridad: Carlos Varea: ¿Quién legitima a quién en la derrota
de EEUU en Iraq?
IraqSolidaridad (www.nodo50.org/iraq)
Traducción del árabe para IraqSolidaridad de Humad Al Khadiri