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No a la invasión Yanki en Irak


 

La Resistencia iraquí incendia un oleoducto en el sur de Bagdad mientras continúa los ataques armados

inSurGente

La expectativa artificial de estabilización, que proclamó de nuevo la prensa iraquí controlada por el Pentágono y los grandes medios de comunicación en el exterior del país, ha desaparecido en apenas unos días. Las manifestaciones en Bagdad y las ciudades de mayoría suní, denunciando el fraude electoral en la capital, y las protestas en el mismo sentido de los ulemas, han reorientado la atención mundial hacia la verdadera realidad: la guerra. La resistencia iraquí atacó ayer con bombas el oleoducto que surte de petróleo a la refinería de Al Doura, en el sur de esta capital, el segundo atentado contra ese establecimiento en los últimos días. La crisis de combustible -tanto las exportaciones como para consumo interno- se ha agravado por ataques durante la última semana. Mientras tanto varias explosiones ocurrieron el primer día del año sólo en Bagdad, dirigidos contra la policía y las fuerzas militares iraquíes. El resultado es de 2 muertos y 17 heridos. Mientras, el país destruido, ocupado y desestabilizado continúa sufriendo.
              Prensa Latina.- La Policía amplió la información sobre el ataque señalando que las conducciones se incendiaron muy cerca de la procesadora de combustible. Los expertos consideran que este es un importante golpe para los consumidores en Iraq, donde permanece cerrada la mayor refinería de la región norte, Beiji. Este país sufre una crisis de combustible, la cual se agravó la semana pasada con el cese de las operaciones en esa refinería por amenaza de atentados a trabajadores y a la instalación.
               También, hace apenas cuatro días se notificó la explosión de un tramo del oleoducto que va desde este país árabe al puerto turco de Ceyhan, en el Mar Mediterráneo, por lo cual hubo que detener el flujo del crudo. Al principio, no se dieron detalles sobre el suceso, pero tampoco se descartó que fuera un ataque insurgente o de clanes que pretenden monopolizar en sus tierras la seguridad de la conductora o hasta una acción de los servicios secretos para elevar los precios del crudo.
               Largas filas de vehículos frente a las gasolineras y el aumento de la comercialización en el mercado negro de los productos del petróleo son los primeros indicios del recrudecimiento del problema.
               La producción del hidrocarburo iraquí ha estado afectada por los ataques de la resistencia a la infraestructura para la explotación, con el fin de que los ocupantes y las autoridades locales no puedan obtener beneficios financieros amplios con el crudo.
            Ataques insurgentes marcan el Año Nuevo             Por lo menos ocho explosiones estremecieron hoy a Bagdad y provocaron daños a humanos y pérdidas materiales, lo cual se interpretó como un claro mensaje de que el caos y la violencia persistirán en Iraq.
Mientras que las tropas de ocupación esperaban un mejoramiento de la situación para que las fuerzas de seguridad asumieran el control del orden interior, el primer día de 2006 se reportaron cinco detonaciones de carros bombas en esta capital.
               La mayoría de las acciones fueron dirigidas contra soldados y policías iraquíes o contra establecimientos vinculados con la ocupación y causaron dos muertos y 17 heridos.
               El capitán Ahmed Abdullah indicó a medios de prensa que un vehúculo cargado con exploosivo estacionado en la Calle Maghrib, en el centro de Bagdad, detonó en una acción dirigida contra una patrulla del ejército local. Según el oficial de la policía, dos militares fueron heridos en el ataque de supuestos insurgentes. Otro vehículo aparcado en Al Masbah, cerca de una propiedad de la embajada germana en aquellos momentos vacía, estalló y causó dos muertos y dos policías heridos. También tres coches bombas detonaron en el distrito de Al Khadida en el sur de esta capital, el de Baladiyat, en el oriente, y en Mashtal, en el sureste. Las restantes explosiones consistieron en una carga en el sureste e Bagdad y otras dos en el sector oriental, las cuales provocaron pérdidas en tiendas y en diversos establecimientos de las zonas donde se realizaron tales operaciones.
               Con gran frecuencia, los activistas de la resistencia atacan a las fuerzas de seguridad, a las que acusan de colaborar con el enemigo.
Por otra parte, también este primer día del año se reportaron ataques con carros cargados de explosivos en la provincia norteña de Salh Ah Din (Saladino).
            2005: año fatal para la salud pública en Iraq              Prensa Latina (Por: Joel Michel Varona).- Luego de 33 meses de la agresión por Estados Unidos y Gran Bretaña, y posterior ocupación por una coalición de países encabezada por Washington, Iraq exhibe en 2005 los índices más bajos de su historia en materia de salud pública.
               Sin visos de una inmediata recuperación, este sensible sector comenzó su acelerada depauperación en la década del 90, después que el gobierno de Bagdad fue sancionado por Naciones Unidas. Las medidas derivadas de esa decisión, esencialmente económicas, provocaron una significativa carencia de alimentos y medicinas, agravada en grado extremo cuando en marzo de 2003 -sin la autorización de la ONU- Washington y Londres bombardearon indiscriminadamente el territorio iraquí.
            Esas operaciones dañaron severamente el 12 por ciento de los hospitales y el país ocupado empezó a vivir una espiral de violencia que propició el saqueo de lo poco que quedó en esas instalaciones sanitarias. De acuerdo con informes de organismos internacionales, en los últimos 12 meses aumentó del déficit de médicos y de enfermeras, y el personal capaz de ofrecer una atención primaria es muy inferior al necesario.
               Datos del Colegio de Médicos de Iraq del presente año indican que un alto por ciento de galenos graduados en el país se marcharon al exterior después de la agresión.
               Entre las razones que propiciaron esa situación está la pertinaz falta de seguridad a partir de la presencia de las fuerzas militares estadounidenses, coincidieron miembros del gremio.
               El papel del gobierno iraquí tutelado por Estados Unidos también es cuestionado debido a su lenta reacción ante la muerte de cerca de un centenar de médicos y el secuestro de más 300, quienes fueron liberados luego que sus familiares pagaran un elevado rescate a sus captores.
               Por su parte, la Asociación de Estudiantes Musulmanes reveló que más de 500 galenos cruzaron la frontera y se establecieron en la vecina Jordania.
               La caótica situación de la salud pública iraquí también afecta a la infancia. Miles de niños padecen de malnutrición y están desprotegidos frente a enfermedades prevenibles, aseguró el Director de la UNICEF en Iraq, Roger Wright.
               La tasa de mortalidad materna es actualmente de 300 por 100 mil nacidos vivos, más alta que durante los cinco años precedentes a la invasión norteamericana.
              Al mismo tiempo, muchas mujeres fueron afectadas por el uso del uranio empobrecido por las tropas de Estados Unidos y ahora sus hijos vienen al mundo con malformaciones, afectados por hepatitis y hasta de cáncer, agregó Wright.
               Un tercio de las madres alumbran sin supervisión ginecológica, en tanto la esperanza de vida es menor de 60 años para ambos géneros.
               Otro elemento que incidió en la salud del pueblo iraquí en 2005, fueron las continuas operaciones de castigo efectuadas por las tropas invasoras estadounidenses y sus colaboradores contra supuestos bastiones insurgentes.
               Una de esas grandes ofensivas se llevó a cabo en septiembre pasado en la localidad de Tal Afar, en la provincia de Al Anbar, donde las bombas impactaron en las zonas residenciales. En esa oportunidad la Media Luna Roja Iraquí (MLRI) informó sobre la precaria situación en que quedaron numerosas familias en esa villa sunita, las cuales tuvieron que desplazarse a zonas desérticas.
               El MLRI recordó a Estados Unidos su obligación de respetar los principios básicos del Derecho Humanitario tomando todas las medidas posibles para proteger la vida de los civiles, petición obviada por los ocupantes.
               Según testimonios de los refugiados, buena parte de su ciudad quedó en ruinas, y parte de sus 200 mil habitantes ahora carecen de suficientes instalaciones sanitarias para recibir atención médica.
               Por lo menos 25 mil civiles, aterrorizados por los bombardeos de la artillería terrestre y aérea, se establecieron en tiendas de campaña carentes de servicios básicos como agua y alimentos.
               Tal situación deterioró las condiciones higiénicas en esos improvisados asentamientos, donde aparecieron focos infecciosos.
               El pueblo iraquí, luego de poco más de dos años de ocupación, contempla un sector de la salud en ruinas, sin esperanzas de recuperarse debido a que el grueso de los fondos destinados para ese fin son desviados hacia las arcas del Ejército Nacional, en tanto crece la incertidumbre sobre una posible privatización del sistema.
            *El autor es periodista de la Redacción de Africa y Medio Oriente de Prensa Latina. 

Fuente: lafogata.org