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No a la invasión Yanki en Irak



 

Reporteros sin Fronteras y Amnistía Internacional muestran su lado más servil con los invasores

Tropas estadounidenses asesinan a un reportero iraquí de Associated Press

José Daniel Fierro
Rebelión

Un hecho ocurrido este sábado ha puesto crudamente de relieve la actitud absolutamente gansteril y criminal de las tropas invasoras de Iraq, y la vergonzosa complicidad de organizaciones que se dicen defensoras de las libertades y los derechos humanos.
Saleh Ibrahim, camarógrafo iraquí de 30 años que colaboraba con la sección de televisión de la agencia estadounidense de noticias Associated Press (AP), "perdió la vida" el sábado en la ciudad de Mosul "supuestamente" a causa de los disparos realizados por tropas norteamericanas. Mohamed Ibrahim, otro compañero resultó también herido en el tiroteo.
Esta es, al menos, la versión que dan las escasas agencias afines a la coalición invasora que se han decidido a informar del hecho. Parece que "perdió" la vida (y que ya no la volvió a encontrar), del mismo modo que "supuestamente" murió por las heridas de bala (aunque quizá fuera por otra razón). Porque lo que está comprobado es que los mercenarios estadounidenses abrieron fuego contra ambos reporteros.
Fueron fuentes policiales iraquíes las que contaron, a las cadenas de televisión árabes Al-Yazira y Al-Arabiya, que unidades del Ejército de EEUU dispararon contra los periodistas cuando se aproximaban al lugar donde se había producido una explosión contra un convoy militar norteamericano cerca de la plaza de al-Yarmuk, en la citada ciudad iraquí.
A pesar de esos datos comprobados y contrastados por testigos, nadie se atreve a culpar a las tropas invasoras de la muerte del periodista. «Saleh había llegado junto a su conductor. Cuando iba a filmar, fue alcanzado por una bala y cayó muerto», explicó otro periodista iraquí también colaborador de la mencionada agencia de prensa. Hasta el momento, el incidente no ha sido confirmado ni desmentido por el mando militar estadounidense ni por la propia agencia. Así defienden a sus trabajadores.
El presidente y director ejecutivo de AP, Tom Curley, dijo que todos en la empresa se encontraban "consternados por la noticia", y aprovechó para enviar las "más sinceras condolencias a su familia". Curley aseguró que se investigaría la muerte de Saleh Ibrahim, algo a lo que también se comprometió el alto mando invasor. No hay duda de que lo harán, como ya lo hicieron en el caso del cámara español José Couso, asesinado por las mismas tropas.
Según otro testimonio, ambos reporteros resultaron gravemente heridos y tras ser conducidos hasta un hospital, Saleh Ibrahim, con tres impactos de bala en el pecho, murió. Rabei Yassin, médico del hospital, dijo que Mohamed Ibrahim presentaba heridas en la cabeza, fue atendido y posteriormente trasladado a un lugar desconocido bajo escolta militar estadounidense.
Desde que en marzo de 2003 comenzara la invasión y la guerra de rapiña contra Iraq, 55 periodistas han muerto en ese país.
Actitud cómplice
Más vergonzosas han resultado las declaraciones de Reporteros sin Fronteras (RSF), organización financiada por el Departamento de Estado norteamericano.
En un comunicado emitido ayer, RSF hizo un llamamiento a "todos los beligerantes" para que garanticen la seguridad de los periodistas en Iraq. La organización se mostró "aterrada" por la muerte de Saleh Ibrahim, pero por supuesto ni pidieron responsabilidades a los agresores ni utilizaron palabra alguna que pudiera molestarles. Para RSF "las circunstancias del tiroteo que llevó a la muerte de Saleh Ibrahim no están claras".
Muy diferente es el lenguaje y los actos que desarrolla si a quien se enfrenta es uno de los gobiernos del llamado "eje del mal" o simplemente opuesto a los intereses de los EE.UU. Reporteros sin Fronteras reserva la virulencia verbal, las campañas insultantes y los actos de violencia, para quien dicta la CIA. Al fin y al cabo el que paga, manda.
Por otra parte, a día de hoy Amnistía Internacional sigue guardando silencio sobre este hecho. Lo que no le ha impedido hacer una declaración sobre Iraq, durante la XXXI Asamblea General Federal de la organización (sección España) celebrada ayer en Pamplona.
Con motivo del primer aniversario de hacerse públicas las "terribles" imágenes que mostraban las torturas perpetradas por oficiales estadounidenses en la prisión iraquí de Abu Ghraib. El presidente de la sección española de AI aseguró que "un año después se puede afirmar que esta práctica no es aislada sino que responde a una estrategia en el contexto de la lucha contra el terrorismo".
Resulta realmente patético que haya debido transcurrir un año para que AI llegue a esa conclusión. Pero por si eso no era suficiente censuró "que el gobierno de Estados Unidos parece legitimar prácticas de tortura y tratos inhumanos y degradantes (Irak, Afganistán, Guantánamo). En el mejor de los casos, ha establecido las condiciones para que se inflijan al reducir las salvaguardias y no responder adecuadamente a las denuncias de abusos. En el peor, ha autorizado el uso de técnicas de interrogatorio que incumplen abiertamente la obligación de este país de rechazar la tortura y los malos tratos en cualquier circunstancia y en todo momento". ¿Es necesario hablar tanto para no decir nada?
Amnistía Internacional no sólo evita una clara, rotunda y contundente denuncia contra hechos execrables, sino que trata de escamotear bajo una retórica hueca una coartada a las autoridades estadounidenses. ¿Cómo que "el gobierno de Estados Unidos parece legitimar prácticas de tortura y tratos inhumanos y degradantes en Irak, Afganistán o Guantánamo"? ¿Acaso AI lo duda) ¿Alguien puede explicar qué significa que, en el peor de los casos, EE.UU. haya "autorizado el uso de técnicas de interrogatorio que incumplen abiertamente la obligación de este país de rechazar la tortura y los malos tratos en cualquier circunstancia y en todo momento"? ¿Eso es lo peor, según AI, que ha hecho el gobierno de los Estados Unidos en Iraq?
Y todo ello, cuando se ha conocido que el Pentágono ha exonerado a mandos y oficiales de su ejército de toda responsabilidad en el escándalo de las torturas en la cárcel de Abu Ghraib. Si les ha llevado un año llegar a esa conclusión, creo que quienes dicen defender los Derechos Humanos deberían hacer algo. Y pronto.