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No
a la invasión Yanki en Irak
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Iraq, la guerra privatizada: la relación con Sudáfrica
Andy Clarno y Salim Vally
ZNet Iraq Solidaridad
Desde el campo de batalla de Iraq ha salido a la luz un hecho sorprendente
aportando poderosas pruebas sobre el hecho de que la forma de conducir las
guerras se ha transformado radicalmente durante los últimos 15 años. En la
Guerra del Golfo de 1991, uno de cada cien soldados desplegados por la coalición
liderada por EEUU eran mercenarios contratados por empresas militares privadas.
Hoy en Iraq más de uno de cada cinco soldados de la coalición son mercenarios.
Desde mediados de la década de 1990, el sector militar privado ha sido la
industria que más rápidamente ha crecido en el mundo. Con EEUU como el mayor
cliente, la industria [militar] estaba valorada entre 100 y 200 mil millones de
dólares anuales incluso antes de la invasión de Iraq.
Actualmente hay 130.000 soldados estadounidenses, 9.000 británicos y 15.000 del
resto de la coalición operando en Iraq. Con una estimación de más de 30.000
"expertos en seguridad" privados, los mercenarios componen ahora la segunda
mayor fuerza militar en el país. Los enormes recursos petrolíferos y la
incontenible resistencia han hecho del país un imán para los mercenarios. Los
que se aprovechan de las guerras, como [las empresas estadounidenses] Bechtel
y Halliburton, alquilan ejércitos privados para proteger sus inversiones,
pagando a sus mercenarios hasta 1.000 dólares al día por trabajos especiales
para sofocar los levantamientos de las ciudades iraquíes.