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No
a la invasión Yanki en Irak
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Ni los corderos mueren así
Alberto Piris
La Estrella Digital
1) El presidente de EEUU, olvidado, al parecer, de aquella
vergonzosa escena, universalmente televisada, en la que él mismo, con uniforme
de piloto de combate, aterrizaba en mayo del 2003 sobre el portaaviones
Abraham Lincoln, para anunciar al mundo que la misión en Iraq había
concluido ("Mission acomplished", rezaba una gran pancarta desplegada en
cubierta), ha vuelto a dejarse llevar por la arrogancia, también ahora ante un
entusiasta auditorio militar.
El miércoles pasado, en la Academia Naval de Annapolis, Bush anunció la
promulgación y difusión de un documento titulado "Estrategia nacional para la
victoria en Iraq" y apremió a los estadounidenses a que lo leyeran en la página
web de la Casa Blanca. En esa ocasión, eran las palabras "Plan for Victory" las
que en otro cartel destacaban en el recinto.
Fuera de éste, el triunfalismo del presidente no parece haber calado mucho. El
derrotado aspirante a la Casa Blanca, John Kerry, coincidió con muchos analistas
y políticos en afirmar que "Bush ignora las realidades sobre el terreno".
También ignora, por lo que se ve, las realidades de su propio pueblo, que en su
mayoría desea oír un plan concreto de retirada de las tropas y tener una idea
clara sobre cuándo los soldados empezarán a volver a casa. Bush no respondió a
las preguntas de siempre: ¿por qué es necesario mantener 160.000 efectivos
militares en Iraq?, ¿por cuánto tiempo más? En vez de ello afirmó: "No
aceptaremos nada que no sea una victoria total".
2) ¿Qué es, pues, una victoria total? Oficialmente se considerará
cumplida la misión cuando el ejército iraquí pueda reemplazar a las fuerzas
ocupantes y hacerse cargo de la seguridad del país. Pero esto encierra una
trampa que conviene desvelar a los lectores.
Se están ahora instruyendo las tropas del futuro Ejército de Tierra iraquí, pero
nada se dice de la Aviación ni de la Marina de un deseable Iraq democrático e
independiente. ¿Es concebible un estado soberano privado por decisión ajena de
poseer fuerzas de Mar y de Aire? Si la Armada iraquí, por evidente razones
geográficas, siempre ha sido poco significativa, no ocurre lo mismo con la
Aviación.
No es necesario esforzarse mucho por leer entre líneas y deducir que será EEUU
quien llenará ese vacío, y que lo hará en función de sus propios intereses y no
de los del Gobierno de Iraq. Es evidente que el poder aéreo estadounidense
seguirá activo sobre Iraq, desde bases situadas en algún emirato sumiso o en el
territorio kurdo. En esas circunstancias no es previsible que Iraq recupere
plenamente su soberanía durante largo tiempo.
3) Veamos ahora cómo se refleja todo lo anterior en la vida diaria de los
iraquíes. Unos días antes de la arenga de Bush a sus fieles guardiamarinas, unos
individuos con uniforme del Ejército iraquí irrumpieron en una vivienda y
asesinaron a un anciano jefe tribal suní y a tres de sus hijos.
Aunque las autoridades iraquíes negaron la participación de sus tropas en el
atentado, la población no se cree el desmentido. Se han acumulado ya tantas
pruebas de falsedades y engaños (los torturados en la prisión de Jadriya son el
último ejemplo) que la credibilidad del Gobierno de Bagdad está bajo mínimos. Lo
que es simple reflejo de la baja credibilidad que también tiene el Gobierno de
EEUU, como se ha revelado en el caso del uso de fósforo blanco en los bombardeos
de Faluya.
Impresiona leer el comentario de una periodista iraquí tras contemplar en la
televisión local los cadáveres de los asesinados y el desesperado grupo de
familiares en duelo, arañándose el rostro y mesándose los cabellos: "Los mataron
delante de su madre, de sus esposas y de sus hijos. Hasta para matar un cordero
se le separa del rebaño, para que el resto del ganado no se asuste al verlo".
Es fácil imaginar la reacción de esos niños y esos parientes que han presenciado
el horror del que se suele proteger hasta a los corderos del rebaño familiar.
¿Se sorprenderá alguien que de entre esos jóvenes broten los terroristas
suicidas de un mañana no muy lejano? Es probable que no necesiten siquiera el
señuelo de las setenta y tantas vírgenes que como premio les esperan en el
Paraíso. Muchos se harán terroristas suicidas porque piensan que es el modo más
digno de poner fin a una vida carente de esperanzas y de vengarse de los
terroristas o de los invasores que han asesinado a los suyos y que en cualquier
momento pueden adelantárseles en la carrera de la muerte.
Si Ben Laden vive, se frotará las manos contemplando cómo no necesita esforzarse
para ampliar el ejército de sus seguidores. Primero, la invasión y ocupación
militar de Iraq; después, el terrorismo local que éstas han creado y han ayudado
a fortalecer; y, por último, la falta de un plan que determine con claridad
cuándo el pueblo iraquí volverá a ser dueño de sus destinos, son tres elementos
que se refuerzan entre sí y contribuyen al caos permanente. No tiene sentido
hablar de victoria, cuando algunos iraquíes perciben que ni los corderos mueren
tan vilmente como ellos.
* General de Artillería en la Reserva
Analista del Centro de Investigación para la Paz (FUHEM)