VOLVER A LA PAGINA  PRINCIPAL
No a la invasión Yanki en Irak



 

Tras el 15 de diciembre, Irak estará a merced de las corporaciones de EEUU

Michael Arvey
Online Journal
CSCAweb
Traducción de Natalia Litvina para CSCAweb

"Tan pronto como el nuevo gobierno iraquí proyecte una apariencia de legitimidad democrática se firmarán y sellarán grandes contratos petrolíferos, conocidos como Acuerdos de Reparto de la Producción (ARP) entre empresas estadounidenses y el recien nombrado y amistoso gobierno iraquí. La gran meta de la invasión de Iraq será un hecho consumado : la victoria de las fuerzas de la privatización sobre toda una nación barrida por completo".

No nos engañermos; las políticas de George Bush respecto a Iraq no están tan perdidas como parecen: hay una estrategia en este caos organizado.
Las recientes declaraciones de Bush sobre un "plan" para la victoria en Iraq dieron la impresión de ser todo un ejercicio de retórica vacua, a menos que sepamos a qué victoria se estaba refiriendo. Tras los resultados de las elecciones del 15 de diciembre en Iraq, la victoria descansará sobre todo en los bolsillos de los corporaciones y sus contrapartes en la administración.
Ya que el debate nacional se centra sobre estrategias de salida, democracia, tortura, atacantes suicidas, etc... se diría que la intención básica de Bush es mantenerse en Iraq hasta el 15 de diciembre, momento en el que comenzará a abogar, con aparente ceño fruncido, por una retirada militar. ¿Qué ocurrirá tras el 15 de diciembre? Las corporaciones estadounidenses habrán impuesto su cerradura sobre la economía iraquí, sobre todo en sus reservas de crudo, aunque se nos dijera en su momento que no tenía ningún sentido que el petróleo fuera la principal razón de la invasión, entre todas las acusaciones que Bush prentende evitar o minimizar.
Tan pronto como el nuevo gobierno iraquí proyecte una apariencia de legitimidad democrática se firmarán y sellarán grandes contratos petrolíferos, conocidos como Acuerdos de Reparto de la Producción (ARP) entre empresas estadounidenses y el recién nombrado y amistoso gobierno iraquí. La gran meta de la invasión de Iraq será un hecho consumado : la victoria de las fuerzas de la privatización sobre toda una nación barrida por completo. Cuando Bush afirma que "reconstruir una nación devastada por un dictador es una tarea a largo plazo", demuestra, una vez más, el alcance de sus proyectos.
El Foro de Política Global explica como se alcanzará este escenario:
"La nueva constitución iraquí de 2005, muy influenciada por consejeros estadounidenses, contiene un lenguaje que garantiza un mayor papel para empresas extranjeras. Los negociadores esperan alcanzar en brece ARPs que otorguen a las compañías el control sobre docenas de campos petrolíferos, incluyendo los vastas reservas de Majnún (casi en la frontera con Irán, n. De CSCA), pero no se podrá firmar nada hasta que tras las elecciones un nuevo gobierno tome posesión de sus cargos."
Mas aún, y de acuerdo con informaciones del 22 de noviembre de Reuters, "para los empresarios del petróleo internacionales, a quienes se les negó el acceso a las reservas iraquíes durante décadas, los ARP a largo plazo ofrecen la posibilidad de reservar participaciones en las propias reservas de crudo, protección en caso de legislación posterior adversa, y jugosos beneficios en caso de épocas de precio del crudo a la baja". ¿No nos vienen a la mente ciertos nombres de empresarios petroleros de renombre venidos a menos?
Junto con la Orden Ejecutiva unilateral nº 13303 de marzo de 2004, lanzada por Bush, por la que se tomaba control pleno de los ingresos por el petróleo iraquí, Paul Bremer, antiguo responsable de la Autoridad Provisional de la Coalición, emitió 100 órdenes destinadas a controlar la economía y la vida cotidiana iraquíes. El 5 de agosto de 2004, Los Angeles Times informaba, por ejemplo que la orden nº 39 de Bremer respresentaba una auténtica paliza económica: 1) privatización de las 200 empresas estatales iraquíes 2) propiedad al 100% extranjera de las empresas iraquíes 3) "tratamiento nacional" , lo que significa que no habrá preferencias entre las empresas locales y extranjeras, 4) remesa de exenciones ilimitadas de impuestos en todos los beneficios y otros fondos y (5) licencias de propiedad de 40 años."
Consideremos también la orden nº 49, la cual "arroja el impuesto máximo del 40% sobre las corporaciones al 15%", y la orden nº 40, que "permite a los bancos adquirir el 50% de los bancos iraquíes". Todas estas órdenes son dictados para convertir la economía iraquí en una privatizada; ¿a quien beneficia un cambio forzado semejante? Ciertamente, no a los ciudadanos iraquíes por los que Bush derrama lágrimas de cocodrilo.
El plan desde un principio ha estado muy claro: saquear y privatizar, privatizar. Curiosamente, cuando los soldados de EEUU invadieron Bagdad, llamaron a sus primeros campamentos Camp Shell y Camp Exxon; incluso ellos sabían que mas tarde éstos serían el motivo de la guerra. Y el 15 de diciembre, justo a tiempo para Navidades, la misión de Bush estará cumplida.