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No a la invasión Yanki en Irak

 

Guerra de guerrillas por el petróleo iraquí

La producción se reduce a menos de la mitad del nivel previo a de la invasión Mike Whitney*

Dissident Voice
www.iraqsolidaridad.org
Traducción del inglés para IraqSolidaridad de Loles Oliván     

  "La creciente oposición a la ocupación y el apoyo en aumento a la resistencia iraquí proporcionan la base para una largo y costoso conflicto.
Iraq es el primer ejemplo claro de guerra asimétrica del nuevo siglo: pequeños grupos de rebeldes que tienen como objetivo los suministros de energía cruciales, crear estragos e inutilizar la industria. Mientras EEUU sigue estrechando sus garras en los menguantes recursos de hidrocarburos del mundo, podemos esperar que el éxito de la resistencia iraquí ofrezca un modelo a otros grupos diferentes que no tienen oportunidad de golpear e EEUU en una campo abierto de batalla, pero que esperan poner al Imperio de rodillas haciendo que los costes de la guerra sean demasiado grandes para sostenerla.
        "El petróleo iraquí será un objetivo legítimo y permanente en los planes de la resistencia armada para liberar Iraq y derrotar a los invasores...
        La resistencia armada utilizará todos los medios militar y técnicamente posibles para impedir que el ocupante robe el petróleo iraquí y utilice sus ingresos con cualquiera, bajo cualquier circunstancia a nivel nacional e internacional...
        Sobre esta base, cualquiera que colabore con el ocupante, sean funcionarios, comerciantes, intermediarios, sean iraquíes, árabes o no árabes, serán observados y considerados objetivos sin ninguna duda.
        (Comunicado del Partido Baaz Árabe Socialista. Iraq, 13 de mayo de 2004)       En Iraq se está librando una guerra que determinará el resultado de la presente ocupación, así como moldeará los conflictos futuros. Se trata de la guerra por el control del petróleo iraquí.
      En la actualidad, EEUU está perdiendo el conflicto al crear una fantasía con pocas esperanzas a un corto plazo relativas a un cambio significativo sobre el terreno. Esta semana el ministro iraquí de Petróleo ha anunciado que la producción de crudo ha alcanzado el nivel más bajo de la posguerra y que la exportación petrolera, que había alcanzado un promedio de unos 1,6 millones de barriles diarios desde el final de la guerra en 2003, ha disminuido hasta 1,2 millones de barriles diarios en noviembre y a 1,1 en diciembre [1]. Todos los indicadores señalan que la dificultad de la producción continuará debido a la escalada de la violencia.
      A veces la exportación de petróleo ha quedado completamente cortada tanto en las regiones del norte como en las del sur del país, haciendo imposible obtener beneficios del prodigioso recurso natural de Iraq. La resistencia iraquí ha ido aumentando su destreza en el sabotaje de gaseoductos e instalaciones y ello a pesar de los extraordinarios esfuerzos para protegerlos de ataques. Este es el verdadero rostro de la guerra del siglo XXI: células dispares de guerrillas armadas que desbaratan el suministro de energía que sostiene la economía global.
      Humo de propaganda       Hoy el recurso de esta guerra se oculta tras una pantalla de humo de propaganda creada por los medios de comunicación: su tarea es caracterizar el conflicto como guerra contra el terrorismo y limitar su cobertura a incidentes casuales de violencia perpetrada por yihadistas fanáticos. Muy pocas veces los medios informan sobre la guerra de guerrillas en la que se ha sumido Iraq y que amenaza con un descenso de la economía mundial.
Simplemente no es posible que la Administración Bush pueda mantener su intención original de controlar el petróleo iraquí si un pequeño ejército de guerrilleros centra sus energías en interrumpir la producción. Millones de dólares en infraestructura pueden ser destruidos en un momento por un guerrillero determinado con una bomba o un kalashnikov.
      El éxito de la resistencia armada se cuantifica en términos de la reducción de las exportaciones de petróleo. En 1990, Sadam Husein exportaba 3,5 millones de barriles al día. Durante los años 90 hubo un declive gradual debido a las sanciones y subsiguiente al abandono [de la infraestructura petrolífera]. Pero desde la invasión de 2003, el sector del crudo ha sufrido una caída en picado directamente atribuible a los incendios de los gaseoductos. La producción se encuentra ahora en el nivel más bajo, por debajo de menos de la mitad de lo que se producía justo antes de la invasión. El desarrollo de los campos de petróleo y el transporte del crudo han demostrado ser incompatibles con los impredecibles estallidos de violencia.
      ¿Producción petrolera en retroceso?       "La integridad general de la infraestructura petrolera iraquí parece estar en retroceso en lugar de avanzar", decía el periódico de Londres Barclay's Capital el mes pasado en una noticia. Se han acabado las predicciones optimistas como aquéllas de Paul Wolfowitz y Dick Cheney, quienes esperaban que Iraq pagaría su propia reconstrucción con los ingresos de su petróleo. Por el contrario, lo que estamos viendo es el escalofriante rictus de un nuevo tipo de manera de hacer la guerra que probablemente se extienda por toda la región, engulléndose recursos vitales en columnas de humo negro.
      Los ataques contra infraestructuras han desanimado a los inversores extranjeros a invertir a largo plazo en desarrollo en Iraq. Muchos de los principales actores mantienen su escepticismo al respecto de que la ocupación liderada por EEUU sea capaz de estabilizar la situación en el futuro próximo. Los analistas industriales prevén pocos cambios e la situación general de la seguridad para 2006.
      Además, el FMI ha exigido al ministerio de Petróleo que elimine las elevadas subvenciones a los precios [de los carburantes y otros combustibles] del suministro interior iraquí. Ello únicamente ha aumentado el escándalo público contra la ocupación [2]. El FMI ha autorizado un préstamo de 685 millones de dólares a Iraq en diciembre pasado con las predecibles disposiciones que exigen a Iraq que adopte sus programas de ajuste estructural. De hecho, esas disposiciones sitúan los recursos de Iraq bajo el control directo de las corporaciones transnacionales que podrán así decidir los términos bajo los que tales recursos se venden [3].
      La creciente oposición a la ocupación y el apoyo en aumento a la resistencia iraquí proporcionan la base para una largo y costoso conflicto.
Iraq es el primer ejemplo claro de guerra asimétrica del nuevo siglo: pequeños grupos de rebeldes que tienen como objetivo los suministros de energía cruciales, crear estragos e inutilizar la industria. Mientras EEUU sigue estrechando sus garras en los menguantes recursos de hidrocarburos del mundo, podemos esperar que el éxito de la resistencia iraquí ofrezca un modelo a otros grupos diferentes que no tienen oportunidad de golpear e EEUU en una campo abierto de batalla, pero que esperan poner al Imperio de rodillas haciendo que los costes de la guerra sean demasiado grandes para sostenerla.
      Notas del autor y de IraqSolidaridad: 1. Al-Jazeera, 2 de enero de 2006. [N. del autor].
2. Los incrementos de la gasolina y el diesel alcanzaron el 200%, provocando en diciembre revueltas en tres provincias del sur del país de Misan, Dhi Qar y Basora, así como la dimisión del ministro de Petróleo, que ha sido sustituido por Ahmad Chalabi, pese haber cosechado un rotundísimo fracaso en las elecciones de diciembre pasado, siempre -claro está- según los avances del escrutinio oficial. Chalabi, viceprimer ministro, se había mostrado partidario de la subida de los precios. (Middle East Online, 20 de diciembre, 2005).
3. Véase el texto de adjunto de la columna de la derecha.  

Fuente: lafogata.org