VOLVER A LA PAGINA  PRINCIPAL
No a la invasión Yanki en Irak


 

Vuelan en Falujah la sede del partido suní que a última hora pidió el «sí» a la Constitución

Un grupo hasta ahora desconocido habia amenazado al partido islamico de irak (PII) por «traidor»

El apoyo del considerado principal partido suní a la Constitución ha abierto una profunda división en las filas de los suníes, mientras que el máximo clérigo chií, el Gran Ayatolá Ali Sistani, ha instado a votar a favor de la nueva carta magna. Facciones y grupos políticos suníes, entre ellos el Comité de Ulemas, la máxima autoridad religiosa suní en el país, mostraron su enfado por el cambio de postura del Partido Islámico Iraquí (PII, también suní), que pidió el «sí» para el texto después de consensuar a muy última hora algunos cambios con los grupos chiíes y kurdos.
BAGDAD La sede del PII en la castigada ciudad de Falujah, a 50 kilómetros al oeste de Bagdad, fue atacada en la madrugada de ayer por insurgentes armados, pero sólo causaron daños materiales, ya que llevaron a cabo su operación cuando aún no había nadie en las instalaciones.
Un grupo hasta ahora desconocido, el Ejército de la Comunidad Victoriosa, había calificado poco antes de «traidor» al PII y había amenazado con vengarse de los líderes del partido, considerado el más importante de la comunidad suní y representante en Irak de los Hermanos Musulmanes.
«Penosa actitud» El poderoso e influyente Comité de Ulemas instó ayer al PII a retractarse de su decisión de apoyar la nueva Constitución, y describió la nueva postura del partido como «penosa». En una rueda de prensa pronunciada por Abdelsalam Al Kubeisi, portavoz del Comité, los ulemas suníes describieron la Constitución como «una gran conspiración destinada a destruir Irak y su pueblo».
«La Asociación de Ulemas Suníes pide a los hermanos del Partido Islámico que se retracten de su postura de apoyo a la Constitución, que ha sido creada para abolir la identidad árabe y musulmana de Irak y divulgar el sectarismo ­añadió Kubeisi­. No os engañéis con promesas de cambiar la constitución, unas promesas que tienen el único objetivo de preparar el camino para la aprobación del texto» en el referéndum de mañana.
Los ulemas hacen referencia al compromiso acordado el miércoles entre algunos partidos, que posibilita introducir algunas enmiendas ­relativas al arabismo, la estructura federal de Irak y la persecución contra los miembros del partido Baaz de Saddam Hussein­ una vez que se forme el nuevo Parlamento tras las elecciones de diciembre. Estos cambios no están contemplados en los millones de ejemplares de la Carta Magna que se distribuyen en el país.
Además del Comité de Ulemas, 19 grupos suníes insistieron, ya el mismo miércoles por la noche, en que seguirán pidiendo el «no» a una constitución que califican de «racista y sectaria».
«Las supuestas enmiendas al borrador constitucional son una maniobra escandalosa destinada a convencer a los iraquíes de que voten 'sí' a esta constitución racista y sectaria», según una declaración firmada por los 19 grupos opuestos a la Constitución de 139 artículos.
El máximo clérigo chií en Irak, el Gran Ayatolá Ali Sistani, instó ayer a los iraquíes a que acudan «masivamente» a votar «sí» en el referéndum. «Su eminencia apoya la Constitución e insta a los iraquíes a que voten a su favor», afirmó Ahmed Al Safi, portavoz de la oficina de Sistani en Najaf, en una declaración divulgada por la televisión estatal iraquí.
Chiítas contra el texto En cambio, el también líder chií Muqtada Al-Sadr, quien lideró el año pasado una lucha feroz con las tropas estadounidenses atrincherado en el Mausoleo de Ali, en Najaf, criticó lo que denominó «el federalismo» que según él consagra la Constitución sometida a consulta. Al-Sadr considera que dicho texto amenaza con dividir el país ocupado en etnias rivales y entidades comunales. Sin embargo, el clérigo chií, quien cuenta con un gran número de seguidores, no ha aclarado todavía si él o sus fieles votarán o no en el referéndum, probablemente para no enemistarse con Ali Sistani, quien al fin y al cabo es el más respetado entre los chiíes de Irak.