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No
a la invasión Yanki en Irak
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Coletazos de guerra sucia en Iraq
Centenares de ex soldados y policías latinoamericanos actúan en colaboración
con invasores yanquis
Hernán Uribe*
Paralelo 21 / CSCAweb
www.nodo50.org/csca
"La participación de chilenos en Iraq es la mayor y junto con colombianos son
los únicos contratados en la región latinoamericana. Muchos de ellos miembros
del ejército y de la policía uniformada en los tiempos del dictador Augusto
Pinochet que permaneció hasta 1990, han sido enrolados por la empresa del
también chileno Manuel Zapata, Zapata Engineering, instalada en la ciudad de
Charlotte (Carolina del Norte, EEUU). La firma del ingeniero Zapata funciona
bajo el lema de 'ingeniería de apoyo a los combatientes de guerra' y se ha
especializado en la búsqueda y destrucción de armamentos de la resistencia. Es
un ente con carácter de sub contratista del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de
Estados Unidos, de modo que es clara su connivencia con la fuerza invasora"
Aunque el gobierno del presidente Ricardo Lagos se opuso en Naciones Unidas a la
invasión estadounidense de Iraq, la acción de mercenarios chilenos armados junto
a las tropas ocupantes podría provocar represalias en forma de atentados en el
territorio del país austral, según advertencias de analistas.
La presencia en Iraq de unos 600 ex militares y ex policías chilenos se hizo
evidente cuando luego de materializarse la ocupación, Washington recurrió al
método de privatizar la guerra al estilo de cualquier empresa del libre mercado.
El objetivo ha sido el de evitar bajas estadounidenses con el traspaso a
mercenarios de diversas tareas tales como la búsqueda de armas y la ubicación de
minas explosivas.
La participación de chilenos en Iraq es la mayor y junto con colombianos son los
únicos contratados en la región latinoamericana. Muchos de ellos miembros del
ejército y de la policía uniformada en los tiempos del dictador Augusto Pinochet
que permaneció hasta 1990, han sido enrolados por la empresa del también chileno
Manuel Zapata, "Zapata Engineering", instalada en la ciudad de Charlotte
(Carolina del Norte, EE.UU.) La firma del ingeniero Zapata funciona bajo el lema
de "ingeniería de apoyo a los combatientes de guerra" y se ha especializado en
la búsqueda y destrucción de armamentos de la resistencia. Es un ente con
carácter de sub contratista del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados
Unidos" de modo que es clara su connivencia con la fuerza invasora.
En plan tragicómico de "benefactor", el l6 de junio este mismo Zapata declaraba
al diario "El Mercurio" (Santiago de Chile): "Estamos muy orgullosos de la labor
realizada, porque hemos contribuido a la paz en Iraq." Cada bomba que destruimos
fue una bomba que no cayó en manos insurgentes". Lo que no dijo, empero, es que
otras bombas podrían explosionar en territorio chileno.
En una enredada madeja de contratistas y subcontratistas surgen los nombres de
disímiles empresas enfiladas a emplear a los mercenarios, aunque todos dependen
financiera e instructivamente del aparato castrense norteamericano.
En esa selva provista de infinitas cantidades de dólares que paga el pueblo
estadounidense, figura José Miguel Pizarro, oficial del ejército chileno hasta
1995 y quien oficia como operador del antes mencionado Zapata.
Pizarro es el principal enganchador de mercenarios para Iraq y una vez intentó
entregar entrenamiento militar a sus "soldados" en Chile, pero se lo impidió la
Dirección General de Movilización Nacional, organismo estatal que junto con los
cuerpos castrenses son los únicos autorizados para tales fines. Este sujeto es
el mismo a quien la cadena televisiva CNN ha presentado en sus noticiarios como
"experto en guerras" aunque en la vida real no es más que un comerciante de las
armas.
Pizarro ha protagonizado asimismo un episodio singular cuando fue acusado por
mercenarios chilenos que regresaron a Chile del no cumplimiento en el pago de
salarios, además de recibir malos tratos en Iraq. Para proteger a esos quejosos,
los diputados chilenos Alejandro Navarro y Antonio Leal, ambos de la coalición
gobernante, han presentado ante los tribunales una querella por "asociación
ilícita", sin percatarse entonces del peligro mayor que representa el
contingente mercenario.
Participación en las torturas de Abu Ghraib La miope visión de los
parlamentarios que sólo reconocen en el tema un asunto laboral, se extiende a
los entes estatales, a los medios de comunicación predominantes y a los círculos
políticos, a todos los cuales no parece importarles el carácter criminal que es
inherente a esa guerra privada. Para ejemplo, la constancia de que los
contratados, supuestamente civiles, han participado incluso en las torturas de
Abu Ghraib.
¿Cómo explicarse esta actitud contemplativa ante la manifiesta violación de los
derechos humanos que se practica cotidianamente por los ejércitos privados?
Chile no es un desconocido para Iraq pues en la guerra contra Irán (1980-1988) y
cuando regía la dictadura militar compró abundante armamentos en fábricas
privadas y estatales chilenas y de manera especial, bombas de racimo.
(Recuérdese que entonces el Iraq de Sadam Hussein contó con el decidido respaldo
de Washington).
Si la acción bélica estadounidense ha sido y es un escarnio moral, la ilegalidad
de la guerra privada es también notoria. Como escribió Eduardo Febbro, la
pasividad de las organizaciones multilaterales es escandalosa, pues ninguna
institución internacional se ha pronunciado de manera firme contra el empleo de
asesinos privados (1).
En estos días y hasta el 22 de junio se realizan en Chile unos llamados
"Ejercicios militares antiterroristas Comando 2005" a los cuales concurren
delegaciones de 17 países de Latinoamérica. Mas, es dudoso que se remitan al
terrorismo real pues a cargo de la dirección de los ejercicios se encuentra el
Comando de Operaciones Especiales Sur de los Estados Unidos.
Notas: (1) Eduardo Febbro, "Los mercenarios sueltos en Iraq", Rebelión,
24/05/04.