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Fuera Yankis en Irak
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Las bases
militares de EEUU en Iraq
EEUU ha gastado 1.100 millones de dólares en instalaciones militares en Iraq
Carlos Varea
IraqSolidaridad
Apenas diez días después de culminada la invasión de Iraq, el diario The New
York Times avanzaba la intención de EEUU de establecerse duraderamente en
Iraq:
"EEUU está planeando [establecer] una relación militar a largo plazo con el
emergente gobierno de Iraq que le permita garantizar el acceso a bases militares
y proyectar la influencia estadounidense en el corazón de la tan inestable
región. [...] Altos mandos militares [...] hablan de mantener quizá cuatro bases
en Iraq que podrían utilizarse en un futuro: una en el Aeropuerto Internacional,
justo a las afueras de Bagdad; otra en Tallil, cerca de Nasiriya en el sur; la
tercera en una pista de aterrizaje aislada, llamada H-1, en el desierto
occidental, a lo largo del oleoducto que va hasta Jordania; y la última en el
aeródromo de Bashur, en el norte kurdo." [1]
Tres años después, pese a las reiterativas afirmaciones oficiales de que EEUU no
tiene intención de establecer bases permanentes en Iraq -la última, recogida por
France Press el 11 de marzo de 2006, por parte de Zalmay Jalilzad,
embajador estadounidense en Bagdad- [2], la Administración Bush
ciertamente parece estar afianzando su presencia militar permanente en Iraq.
Según el Servicio de Investigación del Congreso (Congressional Research
Service) de EEUU, la Administración Bush ha solicitado y obtenido más de
1.100 millones de dólares para nuevas construcciones en sus bases en Iraq desde
el inicio de la ocupación, el doble de lo presupuestado conjuntamente para
Kuwait, Qatar y los EAU [3]. Ya un año atrás, en abril de 2005, un
informe de esta misma instancia congresual estadounidense señalaba que EEUU
estaba entonces gastando cientos de millones de dólares "[...] en sustanciales
inversiones para mejorar las instalaciones [en Iraq] que podrían usarse a largo
plazo" [4]. De la última partida de emergencia de algo más de 70 mil
millones de dólares solicitada por la administración Bush para las guerras de
Iraq y Afganistán y aprobada este año, 348 millones se destinarán a nuevas
construcciones en las bases en Iraq [5].
Instancias legislativas estadounidenses han llamado la atención sobre el hecho
de que tal volumen de gasto es "[...] de una magnitud habitualmente asociada con
bases permanente", y ha exigido la presentación de una "Plan maestro" sobre la
presencia militar de EEUU en Iraq [6]. De hecho, el 16 de mazo de 2006,
el Congreso estadounidense ciertamente aprobaba la nueva partida militar antes
mencionada, pero introduciendo una enmienda que establece que "[...] el gobierno
estadounidense no puede utilizar ninguno de los fondos [establecidos] en esta
ley para un acuerdo [con el gobierno iraquí] sobre derechos de establecimiento
de bases entre EEUU e Iraq" [7].
Tan solo el general John Abizaid, jefe del Comando Central estadounidense de
Oriente Medio (Centcom, en sus siglas en inglés), parece dispuesto a reconocer
públicamente el interés último de EEUU de establecer bases permanentes en Iraq.
Abizaid ha declarado muy recientemente ante el Subcomité de la Cámara de
Representantes que no debe descartarse llegar a un acuerdo con el nuevo gobierno
iraquí en tal sentido: "En última instancia, ello afecta al libre flujo de
bienes y recursos de los que depende la prosperidad de nuestra propia nación y
de cualquiera en el mundo que dependa de ella" [8].
Aunque
no cabe calificarla estrictamente de base militar, hay otra instalación
estadounidense en Iraq que parecería confirmar la voluntad de EEUU de asentarse
sólida y permanentemente en este país: su embajada en la capital.