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No
a la invasión Yanki en Irak
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Aumento de las
tensiones étnicas en Kirkuk
Grupos étnicos y religiosos de la ciudad advierten del creciente sectarismo
Samah Samad*
"Pero los observadores locales no son tan optimistas. 'No hay coexistencia
pacífica ente los grupos étnicos como sostienen los políticos y los medios de
comunicación', afirma Muhamad al-Jabar, un sociólogo: 'A medida que han ido
llegando al poder diferentes gobiernos [tras la caída del anterior régimen] y
han ido aplicando diferentes políticas se ha ido creando la desconfianza entre
los diferentes grupos y las tensiones están aumentando'.
Pacacaidistas de EEUU junto con milicianos colaboracionistas kurdos en Kirkuk
Marua Asad, una turcomana residente en Kirkuk, está desconsolada. Había
planeado casarse con un kurdo de la ciudad, pero su familia rompió el compromiso
después de que otros kurdo robara el coche a su hermano a punta de pistola.
Marua cree que las crecientes tensiones entre los diferentes grupos étnicos y
religiosos en Kirkuk han contribuido a su ruptura. Como muchas otras personas
entrevistadas en esta ciudad de diversidad étnica y religiosa, Marua Asad afirma
que la atmósfera se ha deteriorado desde que el régimen de Sadam Husein fue
derrocado en abril de 2003.
A veces se ha considerado la provincia de Kirkuk -en la que viven
aproximadamente un millón de kurdos, turcomanos, árabes, asirios, caldeos y
armenios- un Iraq en pequeño, como un crisol iraquí; pero también hay quien cree
que la zona, en particular la ciudad de Kirkuk, es un barril de pólvora a punto
de estallar [1].
Empeoramiento de la situación
Según mantienen los dirigentes y residentes locales, desde que
Iraq dejó de ser una dictadura monopartidista bajo el régimen baazista de Sadam
Husein la situación ha empeorado. Los partidos políticos de Kirkuk -la mayoría
de los cuales representan a grupos étnicos o religiosos- están luchando por el
control de la ciudad y de los alrededores.
Aunque no hay estadísticas fiables sobre la composición étnica y religiosa de la
provincia, se estima que los kurdos son el grupo étnico mayoritario. De hecho,
las listas kurdas obtuvieron cinco de los nuevos escaños de Kirkuk en las
pasadas elecciones de diciembre, y tienen la mayoría de los escaños del Consejo
Provincial. Sadam Husein había tratado de hacer disminuir la predominancia kurda
de la zona desplazando a gran parte de los kurdos de la ciudad de Kirkuk y
sustituyéndolos por árabes pobres procedentes del sur del país. Pero ahora los
kurdos están luchando para volver a situar Kirkuk bajo su control político.
Esto no es bien aceptado entre las otras comunidades que controlan efectivamente
algunos barrios, adornados unos y otros con banderas y pancartas con lemas que
suelen resultar conflictivos. "Se pueden ver muchas consignas provocativas como
Larga vida a los turcomanos, Larga vida a Mam Jalal [referencia al presidente de
Iraq y dirigente de la Unión Patriótica de Kurdistán Yalal Talaban]; o Kirkuk es
parte integrante del Kurdistán", afirma Omar Muhamad, un residente árabe de 29
años. Muhamad señala que el problema empeoró durante las elecciones
parlamentarias y que los partidos políticos han fomentado el sectarismo.
El 29 de enero estallaron barios coches bomba cerca de unas iglesias de Kirkuk y
una persona resultó muerta. Silvana Buya Nassir, una asiria caldea, afirma que
antes de que estallaran las bombas los cristianos ya estaban preocupados por la
seguridad. "Las ceremonias religiosas se solían celebrar de noche, pero debido
al deterioro de la seguridad y a la violencia contra nuestro grupo ahora tenemos
que hacerlas de día", señala. "La tensión ha obligado a muchas familias a
emigrar y a buscar asilo en países europeos para escapar de esta terrible
situación".
Ali Mahdi, vicepresidente del partido turcomano Iliy acusa a los partidos kurdos
de fomentar la división al trabajar únicamente por sus propios intereses y pedir
que la ciudad vuelva a estar bajo control kurdo. "Están siguiendo las mismas
pautas del régimen anterior para crear odio y diferencias con el pueblo kurdo,
hasta el punto de que ello ha afectado a las relaciones cotidianas entre la
gente", afirma: "Son responsables de plantar las semillas de la segregación en
Kirkuk".
Pero también los propios kurdos son cada vez más víctimas de agresiones. Waled
Ali, un kurdo de 30 años de Hawija, al sur de la provincia de Kirkuk, se
trasladó a las afueras de la capital de [la provincia] después de que varios
kurdos fueran asesinados por militantes árabes, a pesar de que los árabes de la
localidad insistieran en que los asesinos no tenían relación con su comunidad.
"Viví en Hawija durante 30 años, pero después de la caída del régimen se nos ve
de otra manera. Acusan a los kurdos de haber ayudado a los estadounidenses a
derrocar a Sadam", afirma Ali.
Del mismo modo que se acusa a algunos kurdos de ayudar a los estadounidenses,
ahora se equipara a los árabes con los baazistas. "Se nos hace responsables de
los que hicieron Sadam y su régimen, como si todos los árabes hubieran
participado en aquellos actos", afirma Sami al-Nemi, un árabe de 32 años.
Sectarismo
Los dirigentes kurdos de la zona insisten en que ellos no están detrás de
estas tensiones. "Nosotros no hacemos diferencias entre grupos étnicos", afirma
Nasrín Jaled, un kurdo miembro del Consejo Provisional Kurdo. "Trabajamos por
los intereses de todo el pueblo de Kirkuk", añade. Jalid insiste en que los
lazos entre los diferentes grupos son mucho más fuertes de lo que lo eran antes.
"Contrariamente a lo que afirman algunas facciones y canales [de televisión] de
que va a estallar una guerra civil en Kirkuk, la coexistencia aquí es fuerte",
sostiene.
Pero los observadores locales no son tan optimistas.
"No hay coexistencia pacífica ente los grupos étnicos como sostienen los
políticos y los medios de comunicación", afirma Muhamad al-Jabar, un sociólogo:
"A medida que han ido llegando al poder diferentes gobiernos [tras la caída del
anterior régimen] y han ido aplicando diferentes políticas se ha ido creando la
desconfianza entre los diferentes grupos y las tensiones están aumentando".
"Las políticas de los partidos políticos y el sectarismo se han infiltrado en
todas partes", afirma Marua Asad. "Afecta incluso a las relaciones familiares,
como me ha ocurrido a mí. Durante tanto hemos esperado tiempo lograr la
democracia y la libertad, y este es el precio que estamos pagando".
Nota de IraqSolidaridad:
1. Sobre la tensión en Kirkuk, asociada a su centralidad en la región petrolífera del norte del país, véase en IraqSolidaridad: Carlos Varea: Polarización sectaria e interinidad en una nueva fase de ocupación | Evaluación de la violación de los Derechos Humanos en Iraq bajo la ocupación (Red de Observación de los Derechos Humanos en Iraq, Informe Nº 1, 20 de agosto, 2005) | EEUU no logra estabilizar el campo interno colaboracionista: Talabani afirma que la retirada de las tropas de ocupación no se producirá antes de dos años | Miriam Amie: Crudos propósitos. EEUU considera que la producción de petróleo iraquí permanecerá estrangulada durante años - La compañía noruega 'DNO' perfora en tres nuevos campos petrolíferos del Kurdistán