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Marta Harnecker


11 de junio de 2000

Textos preliminares del libro
"La izquierda en el umbral del Siglo XXI".
Segunda Parte - 1


Revoluciones tecnológicas
y crisis estructurales


Elementos para reflexionar sobre la actual situación
mundial desde una perspectiva menos coyuntural

Marta Harnecker / Rebelión

Este texto es un resumen de los principales planteamientos de la investigadora venezolana Carlota Pérez. Para hacerlo hemos estudiado ocho de sus principales artículos, comenzando por su primer trabajo de 1983 y terminando con uno de este año [1998] todavía no publicado. Nos hemos decidido a hacer este esfuerzo por la importancia que atribuimos a sus planteamientos en este momento tan crítico del mundo que nos llena de incertidumbres y de búsquedas. Creo que quienes creemos en la necesidad de un mundo solidario que se imponga a la barbarie individualista y excluyente de hoy y queremos contribuir concretamente a su construcción encontraremos en estas líneas conocimientos y reflexiones muy enriquecedores, que nos permiten poner los pies más firmes en la tierra, para poder tomar el cielo por asalto.
I. Cuándo hablar de revolución tecnológica

1. Schumpeter sostenía que cuando una innovación era capaz de transformar todo el sistema productivo se podía hablar de revolución tecnológica.
2. El economista austríaco distingue entre invención, innovación y difusión. La invención se refiere al descubrimiento realizado en el terreno científico- técnico. Este puede permanecer durante un largo tiempo o para siempre en esta esfera sin trascender a la esfera económica.
3. La innovación se produce cuando una invención es introducida a la esfera económica. Esta puede dar resultados en la esfera comercial o fracasar.
4. Cuando una innovación se implanta en forma masiva Schumpeter habla de difusión. La difusión es lo que en última instancia transforma lo que fue una invención en un fenómeno económico-social. (Pérez, 1986, pp.44-45).
5. Puede ocurrir que una innovación tecnológica encuentre resistencia en la sociedad para difundirse, sea porque los capitalistas no han amortizado suficientemente sus inversiones, sea por ausencia de financiamiento, sea porque un sector de la sociedad se opone a su utilización como es el caso de la energía nuclear y otras razones.
6. Las revoluciones tecnológicas se producen, entonces cuando un producto o proceso radicalmente nuevo, produce una ruptura y es capaz de iniciar un proceso tecnológico nuevo (Pérez, 1986, p.46).
7. Generalmente se trata de constelaciones de innovaciones interrelacionadas técnica y económicamente que afectan a varias ramas del aparato productivo y tienden a englobar a casi la totalidad de la economía.
8. Estas revoluciones son parte importante de la explicación tanto de los de los grandes auges de la economía mundial como de los períodos de crisis (Pérez, 1986, p.48).
-Kondratieff

9. Según la investigadora venezolana, fue Kondratieff, en los años veinte, quien sostuvo por primera vez que el sistema capitalista funcionaba por ondas largas que se extendían por cinco o seis décadas y que terminaban en crisis. Este funcionamiento no se debería a factores fortuitos, sino que sería inherente al sistema como tal (Pérez, 1983, p.1-2). Se producirían 20 a 30 años de fuerte crecimiento seguidos por 20 a 30 años de crecimiento inestable, desigual y lento con recesiones y aún más, depresiones.
-Schumpeter

10. Schumpeter, por su parte, reconociendo el comportamiento cíclico de la economía, atribuye estas largas fluctuaciones al surgimiento de revoluciones tecnológicas sucesivas y a las dificultades de su asimilación (Pérez, feb. 1998, p.3) y afirma que su principal agente es el empresario innovador.
11. Si una innovación logra éxitos, es decir, si el empresario innovador entre otras cosas, logra con ella "ganancias extraordinarias", eso induciría a otros a seguirlo con productos o métodos iguales o similares (Pérez, 1983, p.4). Pero luego, una vez que el producto está en el mercado, llega un momento en que la oferta se hace mayor que la demanda y para que el equilibrio se restablezca se requiere la eliminación de ciertos "viejos" productos o productores ineficientes. Este es el papel de la recesión y la razón por la cual ocurre. Sin embargo, el nuevo equilibrio se alcanza en un nivel que aún siendo más bajo que el máximo de prosperidad anterior es más alto que el punto de partida. Es así como se produciría el progreso a largo plazo y la razón por la cual toma una forma cíclica, lo cual lejos de ser patológico constituiría el verdadero modus operandi del sistema (Pérez, 1983, p.3).
12. El economista austríaco definía las crisis como procesos de destrucción creadora y describía los grandes auges de las ondas largas de Kondratieff como el despliegue de una revolución tecnológica y la absorción de sus efectos (Schumpeter, citado por Pérez, 1986, p.54).
13. La diferencia principal entre ciclos cortos, medianos y largos tiene su explicación, según el autor, en el grado de importancia relativa de la innovación o grupo de innovaciones que los generan. Las ondas largas de Kondratieff en particular serían generadas por una serie de innovaciones interrelacionadas. Cada gran ciclo consistiría en "una 'revolución industrial' y la absorción de sus efectos".
14. La crítica fundamental de Carlota Pérez a Schumpeter se debe al reduccionismo economicista de sus explicaciones. Según Schumpeter, la sociedad sufre y se beneficia de un permanente proceso económico de "destrucción creadora", donde las condiciones sociales y el marco institucionales están excluidos del mecanismo causal del comportamiento cíclico y, por lo tanto, si bien establece las bases para una teoría de la naturaleza cíclica de la economía capitalista, <...> no explica los ciclos largos de Kondratieff (1983, pp.4-5).
-APORTES DE Carlota Pérez

15. Por su parte, Carlota Pérez, inspirada en Schumpeter, pero con una visión propia mucho más profunda, sostiene -en un enfoque que a mi entender refleja el núcleo central del pensamiento de Marx- que tanto los períodos de grandes auges como los de crisis estructural no son un mero fenómeno tecno- económico sino el resultado de todo el conjunto del sistema socio-económico e institucional a nivel nacional e internacional (Pérez, 1885, p.1). Coincide con el economista austríaco en que cada revolución tecnológica es un huracán de destrucción creadora que transforma, destruye y renueva el aparato productivo mundial (Pérez, feb.1998, p.2), pero se diferencia de éste en que no localiza los cambios únicamente en la esfera económica sino también en la esfera socio-institucional. El nuevo auge sólo puede ser desencadenado mediante vastas innovaciones socio-institucionales que favorezcan la transformación total del aparato productivo, según los requerimientos del nuevo paradigma. (1986, p.56).
15b. A continuación explicaremos los elementos fundamentales del pensamiento de Carlota Pérez.
II. El sistema capitalista: dos subsistemas y sus ritmos propios

16. La autora concibe el sistema capitalista como una estructura única sumamente compleja, formada por varios subsistemas y donde cada uno de ellos tiene distintos ritmos de evolución. Los dos subsistemas fundamentales serían: el tecno-económico y el socio-institucional, siendo el primero mucho más sensible a las innovaciones que el segundo.
1. Ciclos largos e Innovaciones motivadas por búsqueda de ganancias

17. Los ciclos largos serían, entonces, fases sucesivas de evolución del sistema en su conjunto o sucesivos modos de crecimiento. El motor básico de la dinámica de crecimiento del sistema sería la búsqueda de la máxima ganancia <...> (Pérez, 1983. p.5).
2. Paradigma tecno-económico y revolución tecnológica

18. Cada modo de crecimiento está marcado por un patrón tecnológico específico, entendido como una especie de paradigma de la forma más eficiente y racional de organizar la producción aprovechando la estructura general de costos. La autora lo ha denominado también paradigma tecno- económico o estilo tecnológico (Pérez, 1983, p.7).
19. Un nuevo paradigma tecnológico cristaliza cuando se produce una constelación de innovaciones inter-relacionadas, tanto técnicas como gerenciales u organizativas, que permiten alcanzar un nivel general de productividad física nítidamente superior a lo esperable con el patrón tecnológico anterior y eso es lo que constituye una revolución tecnológica (Pérez, 1983, pp.6-7).
(1) Lento y doloroso cambio

20. 16. El proceso de substitución de un paradigma por otro no se caracteriza por una brusca erradicación del patrón anterior, sino un lento y doloroso cambio en la proporción de lo nuevo en relación con lo viejo. Sin embargo, implica finalmente un cambio radical en las estructuras involucradas. Las cosas ocurrieron de esa manera cuando los vagones de carga y los barcos fueron gradualmente reemplazados por camiones y aviones; cuando las fibras naturales fueron sustituidas por fibras sintéticas, o cuando las radios fueron reemplazadas por televisores, o cuando los discos plásticos fueron reemplazados por CD. Todos, desde los productores hasta los consumidores, deben adaptarse en una u otra forma, y estos cambios suelen implicar una reubicación relativa de todas las piezas en juego. (Pérez, 1998, p.5).
(2) Rejuveneciendo viejas industrias

21. 17. Es necesario señalar que no siempre un nuevo sistema tecnológico deja fuera del juego al sistema anterior, ni que una innovación radical en el producto dejen fuera el anterior producto maduro. Carlota Pérez pone el ejemplo de la industria del automóvil. Esta parecía haber llegado a su madurez a comienzos de los 70 -en ese momento comenzó a estancarse la rentabilidad-. Pero luego, las nuevas formas de organización de la producción y del mercado introducidas por la industria japonesa -en lugar de conducir a una monopolización del mercado por este país, como se estimó ocurriría en un momento- condujo a un relanzamiento de todas las empresas de este género en distintas partes del mundo. Mediante la combinación de un nuevo estilo de gestión y la introducción de tecnología de la información en el proceso y en los productos, en la administración y en los mercados, la industria fue completamente renovada. (Pérez, 1998, p.7).
22. 18. Puede ocurrir entonces que en épocas como la señalada, que son épocas de maduración del nuevo paradigma, la difusión de un nuevo set de tecnología sea capaz de rejuvenecer las viejas tecnologías y transformar prácticamente todas las industrias, al mismo tiempo que crea un nuevo grupo de industrias dinámicas, en el centro del sistema tecnológico radicalmente nuevo. Estas son las revoluciones tecnológicas descritas por Schumpeter como "huracanes de destrucción creadora". Han ocurrido cada cincuenta o sesenta años y es este fenómeno el que está en la raíz de las llamadas ondas largas en el crecimiento económico.
23. Schumpeter y muchos otros después de él han recalcado la naturaleza dinámica de cada una de éstas grandes ondas de nuevas tecnologías así como su capacidad para modificar profundamente el mundo a su alrededor. (Pérez, 1998, p.7).
(3) Numerosos procesos interconectados

24. Ahora bien, el despliegue de cada sistema tecnológico involucra numerosos procesos interconectados:
25. El desarrollo de servicios alrededor de ellos (infraestructura requerida, proveedores especializados, servicios de mantenimiento, etc.).
26.. Una adaptación "cultural" a la lógica de las tecnologías interconectadas involucradas (entre los ingenieros, empresarios, vendedores y personal de servicio, consumidores, etc.).
27. La creación de facilitadores institucionales (reglas y regulaciones, entrenamiento especializado y educación) (Pérez, 1998, p.5).
(4) Papel del entorno

28. Carlota Pérez advierte que esta adaptación del contexto económico, cultural e institucional a los requerimientos de la nueva tecnología no es una adaptación pasiva, sino que este contexto influye, a su vez, en la forma que va adoptando el desarrollo tecnológico. Un ejemplo de ello sería el gran rechazo que ha recibido la energía nuclear. Por eso es que el entorno social llega a ser un poderoso mecanismo de selección para la inclusión o exclusión de innovaciones particulares (Pérez, 1998, p.5).
29. La difusión del nuevo paradigma tecno-económico a lo largo y ancho de la esfera productiva, tiende a afectar toda la economía y termina por transformar la forma de producir, la forma de vivir y la geografía económica del mundo (Pérez 1998, p.7).
(5) Los obstáculos a su desarrollo

30. El proceso de instalación de un nuevo paradigma no es algo fácil y puede tomar décadas. Al comienzo parece todo marchar viento en popa, las empresas pioneras en el uso de la nueva tecnología logran obtener durante bastante tiempo un crecimiento impresionantemente rápido y con alta rentabilidad, pero luego empiezan encontrar límites a su pleno desarrollo en el entorno del viejo paradigma.
31. Una de las áreas de mayor resistencia a su difusión se encuentra en la dirección de las firmas establecidas. Es difícil de creer que la forma "normal" de hacer las cosas ha llegado a transformarse en un estilo viejo e inefectivo. Pero la amenaza de la caída de la rentabilidad junto al éxito que obtienen las empresas que emplean la nueva tecnología son elementos que finalmente inclinan la balanza a favor de los cambios.
32. Otro de los obstáculos que se presenta es la inexistencia de condiciones externas adecuadas. El nuevo paradigma tecno-económico requiere de toda una nueva infraestructura para poder operar. Por ejemplo, el desarrollo de la información necesita un vasto sistema de telecomunicaciones que tiene que ser confiable, de bajo costo, poderoso y de alta capacidad y flexibilidad. Mientras ésta no exista esto se transforma en un obstáculo, cuando se logra, el ritmo de expansión del nuevo paradigma se acelera (Pérez, 1998, p.8).
33.Pero existen presiones irresistibles que actúan en la esfera económica impulsando su difusión aún contra obstáculos culturales, institucionales y de otro tipo, y que a la larga vencen. Por muy reacio que pueda ser un empresario o un gerente, la superioridad de quienes aprovechan el nuevo paradigma se impone en el mercado. La competencia amenaza la sobrevivencia de los rezagados y los impulsa a emprender el camino de la modernización.
34. Este no es el caso de las estructuras de gobierno, los partidos políticos, los sindicatos, el sistema educativo o las asociaciones empresariales. Ninguno vive las amenazas ni el peligro de desaparición, que acicatean a la empresa. Las transformaciones a nivel político e institucional obedecen a presiones y juegos de intereses de otra índole. Los ritmos y los resultados de las batallas entre las fuerzas a favor y en contra del cambio son impredecibles. La inercia en este terreno es mucho mayor y está profundamente enraizada en intereses creados.
35. Ello conduce a un creciente distanciamiento entre los ritmos de cambio en lo técnico- económico y en el marco social e institucional. De hecho, el desacoplamiento entre esas dos esferas es, precisamente, la causa de fondo de estos períodos de inestabilidad.
36. En consecuencia, durante las décadas de despliegue inicial de una revolución tecnológica, el aparato productivo forzado por la competencia a una transformación cada vez más acelerada, trata de desplegar su nuevo potencial enfrentado a un marco socio-institucional que continúa fuertemente atado a las prácticas, ya ineficaces, del paradigma anterior. Es entonces cuando se viven las épocas de turbulencia y crecimiento desigual, como la actual. Sólo cuando se logra el reacoplamiento de ambas esferas, vuelven los períodos de prosperidad, vividos (al menos por los países desarrollados de la época) como "edades de oro" y tiempos de "vacas gordas. Esta incorporación de lo socio-institucional a las relaciones causales, es una de las diferencias fundamentales entre la interpretación que les estoy presentando y la teoría tradicional de ondas largas. Tanto ésta como sus detractores, al tratar de demostrar la existencia o la inexistencia de los ciclos largos, se han limitado a analizar y medir la evolución de variables como el PTB, los precios u otras, de carácter estrictamente económico. (Pérez, feb.98, pp.5-6).
III. El paradigma tecnológico y su factor clave

37. Pero, por qué dentro de las múltiples innovaciones tecnológicas radicales que surgen, sólo algunas se transforman en paradigmas tecno-económicos?
38. Según Carlota Pérez, una o varias innovaciones se transforman en un nuevo paradigma cuando éste se organiza en torno a un insumo o conjunto de insumos de costo relativamente bajo y descendente; de oferta ilimitada; de múltiple uso; y con capacidad para reducir los costos del capital, del trabajo y de los productos. (1983, p.8; 1986, p.49).
39. Este factor clave (1983, p.7) habría sido el algodón barato correspondiente a la primera onda de Kondratieff (1770s-80s a 1830s-40s; el carbón y el transporte barato, a la segunda onda (1830s-40s a 1880s-90s); el acero barato, a la tercera (1890s-1890s a 1940s): la energía barata bajo la forma de petróleo y otros materiales energo-intensivos, a la cuarta onda (1930s-40s a 1980s-90s; y la microelectrónica barata a la quinta onda (1980s-1990s a ?) (1988, pp.50-57).
1. El paradigma del petróleo barato

40. Veamos a continuación una breve descripción de cómo opera un paradigma tecno-económico. El paradigma anterior al actual habría tomado forma básicamente en los años veinte y treinta del siglo XX, y explicaría el crecimiento logrado por la economía a partir de la Segunda Guerra Mundial, siendo su factor clave el petróleo barato junto con los materiales energo-intensivos, especialmente los plásticos. El modelo de eficiencia para la organización del trabajo en planta era el proceso continuo o línea de ensamblaje para la producción masiva de productos idénticos. El tipo ideal de empresa era la "corporación", manejada por una jerarquía administrativa y gerencia, de carácter profesional y claramente separada de las actividades de producción; su estructura incluía un departamento de investigación y desarrollo. La competencia en el mercado tomaba forma oligopólica. Las ramas motrices eran las empresas gigantes petrolera, petroquímicas, del automóvil y otras productoras de bienes masivos energo-intensivos para los mercados de consumo y militares. El crecimiento complementario de estas ramas-núcleos indujo la proliferación del sector servicios (desde las estaciones de gasolina y los supermercados hasta la industria publicitaria y el sector financiero diversificado), al igual que el de la industria de la construcción. El sistema requería cantidades crecientes de mano de obra especializada, tanto de planta como de oficina. Se beneficiaba de economías de aglomeración y se basaban en y propulsaba el extensivo crecimiento de una red de carreteras y de un sistema de distribución del petróleo y sus productos (incluyendo electricidad), para alimentar un sistema energo-intensivo de producción, de transporte y de modo de vida de la población (1986, p.53). También requiere, para funcionar plenamente, de cambios socio-institucionales como la existencia de un Estado fuerte, capaz de planificar la producción de masa.
2. El nuevo paradigma tecnológico

41. En las últimas décadas, con la amplia disponibilidad de microelectrónica barata y el bajo costo del manejo de información se está conformando y difundiendo un nuevo paradigma tecno-económico. Ya no parece de "sentido común" continuar por el camino -ahora caro- del uso intensivo de energía y materiales. (1986, p.53-54).
42. 43. Los dos componentes principales de la actual revolución tecnológica son, por una parte, la informática y las telecomunicaciones y, por la otra, el nuevo modelo gerencial introducido originalmente por los japoneses y adaptado y adoptado desde entonces en múltiples maneras <...> a lo largo y ancho del mundo empresarial global. (Pérez, feb. 1998, p.4).
44. Y entre los cambios más importantes que el actual paradigma tecno-económico introduce en el aparato productivo están: la búsqueda de la adaptabilidad o flexibilidad que permite pasar de la fabricación a gran escala a una fabricación variada correspondiente a una demanda cada vez más diferenciada; el paso de un modelo de producción intensivo en energía y materia prima a un modelo intensivo en información, conocimientos y servicios; el paso de una estructura jerárquica y vertical a una red flexible y descentralizada con una dirección estratégica y alta autonomía en cada nodo. (Pérez, feb.1998, p.4-5).
45. El perfil ocupacional tiende a reducir los requerimientos de calificaciones medias y a aumentar los de los extremos superior a inferior de la escala, al mismo tiempo que demanda menos especialización estrecha y más capacidades básicas multipropósito para manejo de información. En todas las esferas parecen surgir tendencias hacia el establecimiento de redes y sistemas, mientras la diversidad y la flexibilidad tienden a sustituir la uniformidad y la repetitividad como prácticas óptimas de "sentido común". (1986, p.53-54).
3. Se cierran ramas y se abren nuevas. Clasificación de éstas

46. Otro señalamiento interesante de Carlota Pérez -y que tiene mucho que ver con la discusión actual sobre el futuro del empleo en el mundo- es el cambio de perfil de las inversiones que se produce al introducirse el nuevo patrón tecnológico. Hay ramas que tienden a desaparecer y otras que tienden a adquirir un gran desarrollo. La autora distingue tres tipos de ramas:
(1) Ramas vectoras

47. Las ramas vectoras: son las que hacen uso intensivo del factor clave: automóviles, tractores, y artículos eléctricos en el caso del paradigma anterior; computadoras, equipos de telecomunicación e industrias de software en el caso del paradigma actual.
48. Estas ramas son las más adecuadas para la nueva organización óptima de la producción e inducen a una serie de inversiones tanto aguas arriba y aguas abajo ???? OTRA FORMA DE DECIR ESTO, por ejemplo, en el tipo de infraestructura específica a cada período: carreteras, redes eléctricas y telefónicas, distribuidoras de petróleo y sus derivados y, en consecuencia, se convierten en las portadoras del patrón tecnológico y tienen gran influencia en el ritmo general de crecimiento económico.
(2) Ramas motrices

49. Las ramas motrices, son las responsables de la producción del factor clave y otros insumos directamente relacionados con éste como grandes empresas petroleras, automotrices y petroquímicas características del paradigma anterior, o las fábricas productoras de semiconductores en el actual paradigma.
50. Y como estas ramas tienen la función de mantener y profundizar la ventaja comparativa de dichos insumos en cuanto a sus costos, permitiendo así que el nuevo patrón tecnológico se expanda, el crecimiento a su vez de su propio mercado depende directamente del ritmo de generalización del nuevo paradigma en el aparato productivo.
(3) Ramas inducidas

51. Las ramas inducidas surgen como consecuencia del crecimiento de las ramas vectoras y son complementarias a ellas, y suelen utilizar precisamente el tipo de mano de obra que las ramas vectoras desplazan: gasolineras, supermercados, en el paradigma anterior; servicios de software, sistemas variados de asesoría, redes de distribución y servicios de mantenimiento, en el actual paradigma.
52. Estas ramas sólo despliegan todo su potencial, multiplicándose en forma acelerada, cuando las innovaciones socio-institucionales necesarias han abierto el camino para la fase ascendente durante la cual el nuevo patrón tecnológico culmina su generalización.
53. 54. Por supuesto que siempre habrá muchas otras ramas, produciendo bienes o servicios necesarios, utilizando tecnologías viejas con menor productividad o tecnologías "raras", altamente específicas. Lo importante es que el crecimiento complementario de las ramas vectoras y motrices es el motor que impulsa la economía y que esas ramas tenderán a concentrarse cada vez más en manos de las empresas más grandes del período. (Pérez, 1983, pp. 9 y 10).
55. Por otra parte, resultan impresionantes los ritmos de crecimiento y los niveles de ganancia que ostentan los nuevos productos y las empresas que motorizan el salto tecnológico <...> El resultado de este crecimiento explosivo de los nuevos productos, de sus insumos y de la nueva red de infraestructura que generalmente acompaña su despliegue es el surgimiento de polos de crecimiento en regiones y sectores distintos de los tradicionales, impulsando un proceso de cambio en la estructura de la economía y del empleo en cada país y en el mundo.
56. Tales reacomodos forzados del tejido productivo van acompañados de fuertes desajustes en la dinámica de los precios relativos. Para tener una idea, a fines de los años sesenta se podían adquirir cinco automóviles por el precio de un solo computador, ahora se compran 20 computadores por el precio de un automóvil. Lo mismo ocurrió con el precio relativo de los automóviles en su época. También se produce un realineamiento entre países, regiones y empresas, moviéndose hacia las posiciones de punta aquellos que dominan las nuevas tecnologías. Eso ocurrió con Alemania y EEUU frente a Inglaterra, a comienzos de siglo, y lo hemos visto en estos tiempos con el salto de Japón hacia la punta y con el avance de varios países rezagados de Asia hacia la condición de desarrollados. (feb. 1998, p.3.
57. Estas consideraciones nos parecen muy importantes para discutir luego las perspectivas del empleo.
IV. Depresiones y crisis estructurales. Ondas largas y patrones tecno-económicos
1. Ciclo de vida de cada patrón tecnológico

58. Pero el ciclo de vida de cada paradigma tecno-económico no se corresponde con el ciclo de cada onda larga. Las innovaciones tecnológicas que conforman este paradigma aparecen cerca de la cresta de una onda Kondratieff y este paradigma tiene su culminación alrededor de la cresta de la siguiente. (Pérez, 1983, p.2).
59. El auge económico global no se produce en los primeros años, ni siquiera en las primeras décadas de difusión del nuevo paradigma tecno-económico. Los elementos que han de conformarlo aparecen gradualmente en el seno de un mundo dominado por el paradigma anterior. Fue en la década del sesenta, en plena expansión del petróleo barato, cuando se empezaron a difundir los primeros ordenadores, los circuitos integrados, las máquinas herramienta de control numérico e incluso algunos robots. Pero, a medida que una empresa tras otra, que una rama tras otra van agotando su trayectoria y van viendo estancarse su productividad y amenazados sus niveles de ganancia, se acelera el ritmo de adopción de los diversos elementos de lo que será el nuevo paradigma y la generación de innovaciones complementarias, con lo cual se van creando las condiciones para la prospectiva global. (Pérez, 1986, pp.55-56).
60. Es, por lo tanto vital distinguir entre la difusión inicial de un patrón tecnológico, la cual se realiza con excedentes ociosos de capital en un período de prosperidad -y por ello pueden hacerse innovaciones tan primitivas, costosas y riesgosas- y la difusión imitativa de un patrón tecnológico probado, lo cual constituye la opción de inversión más natural en épocas de depresión, siempre y cuando hayan de realizarse nuevas inversiones en esas condiciones (Pérez,1983,pp.12).
2. Período de transición de un paradigma tecnológico a otro, fase de descenso de la onda larga de Kondratieff y crisis estructural

61. Estos cambios ocurren poco a poco y los cambios sólo se perciben cuando las transformaciones han alcanzado proporciones críticas. Ese proceso de abandono gradual de un modelo productivo en declinación y la adopción creciente del nuevo modelo -que Carlota Pérez denomina período de transición de un paradigma tecno-económico a otro (Freeman y Pérez, 1988, p.63)- caracteriza las décadas de descenso de las ondas largas de Kondratieff.
62. Y como la difusión de la nueva tecnología a través de todo el sistema económico no puede realizarse mediante pequeñas innovaciones dentro de los parámetros tecnológicos ya existentes, ni la ampliación de la capacidad en algunas industrias ya existentes, sino que involucra al conjunto de los sectores económicos, provoca una crisis profunda -como la de los años 30 o la de los 80- la cual es equivalente a las recesiones cíclicas típicas del modo de operar del capitalismo, sino que constituye una crisis estructural, es decir, según propone Carlota Pérez, un fenómeno global que refleja el colapso de la armonía entre el subsistema económico y su marco socio-institucional. Estos períodos de depresión en una onda larga se diferencian de los períodos de recesión económica -como la de los 50 y la de los 60-, porque los primeros implican, no una crisis coyuntural sino lo que Carlota Pérez denomina crisis estructural, es decir, un fenómeno global que refleja el colapso de la armonía entre el subsistema económico y su marco socio-institucional. La crisis sería entonces, la expresión del doloroso y conflictivo proceso mediante el cual se restablece esa armonía (Pérez, 1983, p.358) y las ondas largas no son sino serían, una sucesión de modos de crecimientos distintos, en respuesta a una sucesión de patrones tecnológicos, también distintos. (1983, p.2).
63. Durante las crisis estructurales, las instituciones sociales y el marco general de regulación socio-económica enfrentan una situación caótica y desacostumbrada, frente a la cual las recetas por largo tiempo eficaces se muestran impotentes. (1986, pp.55-56).
64. Según Carlota Pérez y Christopher Freeman, durante la crisis estructural aumenta la inestabilidad de las inversiones por una serie de razones: las industrias de punta que liderean el nuevo paradigma avanzan tan rápido que tienden a sobrepasar la existencia de mano de obra calificada para ese nuevo tipo de trabajos. Sin embargo, el ímpetu precipitado para incrementar la capacidad mientras las viejas empresas siguen funcionando conduce también a una crisis de capacidad ociosa, debido a que no hay manera en que la oferta pueda conocer anticipadamente cuál va a ser el crecimiento de la demanda. Y a esto se agrega que la nueva tecnología está cambiando tan rápidamente que los equipos nuevos que se generan quedan rápidamente obsoletos.
65. Un ejemplo de ello es el tempestuoso crecimiento de la industria de los chips en los 70 y 80 que se expresó en una crisis de sobreproducción de corta duración. Los problemas en el resto de las ramas son aún más graves. Industrias que estuvieron en la producción de punta durante el anterior paradigma tecnológico, ahora tienen tasas de crecimiento mucho menores o simplemente decaen. Pueden también caer en crisis de capacidad ociosa y racionalización como ocurrió con las industrias energo-intensivas en los 70 y 80, como el acero, las petroquímica y las fibras sintéticas. Lo mismo ocurrió con las líneas férreas y las industrias ligadas a eso así como con el carbón y los textiles en anteriores crisis estructurales.
66. Esto sucede también con sectores manufactureros y de servicios que todavía tienen un amplio potencial de desarrollo, pero que confrontan la necesidad de cambiar su proceso de producción, su combinación de productos, sus formas gerenciales, sus perfiles de eficiencia y su comercialización para poder responder plenamente al nuevo paradigma tecnológico. Este es un doloroso y difícil proceso de ajuste que involucra, como hemos visto, una especie de revolución cultural tanto como una necesidad de reequipamiento mayor. Estos problemas pueden verse muy claramente hoy en las industrias de impresión, vehículos y máquina-herramientas, así como en servicios como los seguros, distribución y transporte. (Freeman y Pérez, 1988, pp.61-62).
67. A medida que la contracción de la vieja dinámica y las inesperadas tendencias generadas por el nuevo perfil de inversiones conducen a desequilibrios que se van manifestando en los diversos mercados (monetario, de trabajo, de insumos, de equipos), aumenta la presión sobre el Estado exigiéndole encontrar nuevos modos de estimular o manejar la economía. Los Keynes y los Schumpeter ofrecen teorías radicalmente nuevas, los Roosevelt y los Hitler establecen mecanismos totalmente nuevos de administración política y económica, mientras muchos otros insisten en aplicar rígidamente más y más de la misma receta hasta entonces eficaz. (Pérez, 1983, p.13).
68. El descenso es por tanto un período de experimentación en todos los niveles organizativos de la sociedad, caracterizado por la proliferación de re-evaluaciones, de propuestas de solución, de comportamiento de ensayo y error, acicateado por la creciente gravedad de la crisis. (...)
69. Para la población trabajadora se trata generalmente de un período de grandes sufrimientos, porque , junto con los países más débiles a nivel internacional, quienes tienden a llevar la carga del reacomodo del sistema. (Pérez, 1983, p.14).
70. El crecimiento del desempleo es un fenómeno típico de este período debido a un conjunto de causas concurrentes: desaparición de empresas, de industrias y de tecnologías, obsolescencia de oficios, elevación de la productividad, redefinición de procesos o productos, reubicación geográfica de actividades, etc. Todo ello ocurre bajo el resplandor del éxito de las empresas nuevas (donde se generan muchos empleos con calificaciones distintas) y frente al crecimiento de las ostentosas fortunas, a menudo asociadas a las grandes burbujas financieras, que acompañan a cada revolución tecnológica. (Pérez, feb.1998, p.6).
3. Crisis estructural de los 80

71. 72. Freeman y Pérez, en su artículo de 1988, consideraban que ya en esa época comenzaban a estar presentes, aunque de una manera algo diferente, las mismas fuentes de inestabilidad que dieron origen a la crisis de los años 30: la situación de la deuda internacional, el extremo desequilibrio en los pagos internacionales, la debilidad de los precios agrícolas, inestabilidad en la precios de intercambio, al solapado intervencionismo, la ausencia de una adecuado sistema de regulación de la economía internacional, y especialmente la ausencia de un adecuado sistema de préstamos internacionales como último recurso, desorden en la profesión de economista y falta de una visión a largo plazo en la elaboración de políticas. Y pronosticaban entonces que esa ola de cambios técnicos por la que atravesaba la economía mundial probablemente exacerbaría los problemas de inestabilidad de las inversiones, y del cambio estructural a nivel nacional e internacional y el desequilibrio asociado a la economía internacional (1988, p.63), pronóstico que han ido siendo ratificados plenamente.
V. Innovaciones socio-institucionales para impulsar generalización de nuevo paradigma

73. Las revoluciones tecnológicas producen cambios tan profundos en la economía que esos cambios exigen transformaciones igualmente profundas en lo institucional y en el marco social. El inicio de un largo período de recesión indica, según la autora, el creciente grado de falta de armonía entre el subsistema tecno-económico y el antiguo marco socio-institucional. Muestra la necesidad de una total reacomodación del comportamiento social e institucional para que se adapte a los requerimientos y potencialidades de los cambios que han tenido lugar en una considerable magnitud en algunas áreas de la esfera tecnológica. (Pérez, 1988, p.59).
74. La mayoría de los viejos modelos explicativos y orientadores de la acción política ya no resultan convincentes ni eficaces y las nuevas interpretaciones que surgen no han adquirido todavía legitimidad. Por ello, según Carlota Pérez son tiempos para la experimentación, la discusión y las aperturas de modelos alternativos (Pérez, feb. 1998 p.1). y se abren oportunidades para que la izquierda busque una salida a la crisis acorde a sus planteamientos solidarios.
75. Este reacomodo se produce como resultado de un proceso de búsqueda política, de experimentación y de adaptación. Cuando esto se logra, la plena armonía entre los cambios operados en el terreno económico con los efectuados en el terreno político y social es cuando se facilita la fase de ascenso de la onda larga. Se crea así un clima de confianza para el surgimiento de nuevas inversiones por la apropiada combinación de mecanismos regulatorios que impulsan el pleno desarrollo del nuevo paradigma tecnológico.
76. Las numerosas innovaciones institucionales que se introdujeron luego de la Segunda Guerra Mundial, fueron las que hicieron posible el desarrollo ampliado del nuevo paradigma tecnológico basado en el petróleo barato, el que requería ordenar el crecimiento de la demanda para la producción en masa. Fue necesario superar las nociones prevalecientes sobre la superioridad de los mecanismos de libre mercado e implantar la intervención masiva y sistemática del Estado en la economía, siguiendo los principios keynesianos <...> La superación de la crisis el establecimiento de nuevas reglas de juego, nuevos mecanismos de regulación y nuevas instituciones. (Pérez, 1986, p.57).
77. Para dar cuenta de estos cambios se requería de un Estado fuerte, con un gran papel en la economía; una rápida expansión de la educación media y superior para obtener la calificación requerida de la mano de obra; un sistema de crédito al consumidor que impulse el consumo de masas y el desarrollo de la publicidad y de la industria de comunicación de masas para estimular el consumismo; el reconocimiento oficial de sindicatos, la negociación colectiva y el establecimiento de la seguridad social, pasando por una reducción importante de la jornada de trabajo. Y en lo internacional, una reglamentación de los flujos internacionales como la de Bretton Woods que estableció una sólida base para ello. En ese momento nace el GATT, el Plan Marshall, el FMI y el Banco Mundial. (Pérez, 1983, pp.21-23; 1998, p.11).
78. Hoy día casi todas estas innovaciones relativamente efectivas y ampliamente aceptadas hasta el inicio de los 70, están cuestionadas. Algunas ya han sido parcial o totalmente modificadas en una u otra forma. Y la posibilidad de llevar adelante una transición exitosa dependerá de capacidad para establecer nuevas reglas del juego, es decir, mecanismos e instituciones reguladoras adaptados a las nuevas condiciones. (Pérez, 1998, p.11).
79. Y algo muy importante, como el logro de la armonía entre lo económico y lo socio-político es un proceso conflictivo y ocurre en forma desigual en diferentes contextos nacionales y culturales, la forma que éste adopte puede ejercer una enorme influencia en la determinación de cuál país será el que asuma el liderazgo tecnológico internacional y cuáles serán los patrones internacionales de su difusión.
80. Si la revolución keynesiana y la profunda transformación de las instituciones sociales durante la II Guerra Mundial y sus secuelas fueron necesarias para producir el ciclo de ascenso de la cuarta onda de Kondratieff, innovaciones sociales, institucionales y políticas de la misma envergadura son necesarias hoy para lograr el ciclo de ascenso de la quinta onda larga.
81. Es necesario, sin embargo, tener en cuenta -como veíamos anteriormente- que existe una inercia natural de las instituciones, reforzada por éxitos pasados e intereses particulares y que esta inercia normalmente sólo logra ser vencida mediante la presión social por cambios políticos que se genera a partir del proceso de "destrucción creadora" en la economía, que empieza a manifestarse a fines de los 90 <...> En un cierto sentido, se podría decir que las fases de descenso de las ondas largas tienen un origen tecno-económico y soluciones socio-institucionales. (Pérez, 1997, p.2).
1. Determinismo estructural y papel de las fuerzas sociales

82. No se trata entonces de un mero determinismo tecnológico, como Carlota Pérez subraya. Lo que un paradigma establece es el espacio dentro del cuál pueden ocurrir las cosas. Es dentro de ese espacio que las fuerzas sociales escenifican las confrontaciones, experimentos institucionales y arreglos de compromiso o cooperación, cuyo resultado es el marco que en última instancia moldea, orienta, selecciona y regula el curso definitivo que asumirá el nuevo potencial (Pérez, 1986, pp.57-58).
83. La efectividad con la que cada grupo social y cada país puede influir sobre <...> el futuro depende de hasta dónde comprende -o intuye- el carácter específico de esa revolución y de las opciones que abre (Pérez, feb. 1998).
2. Rasgos comunes y Diferentes formas políticas que adopta un mismo paradigma

84. La autora señala las diferentes formas de expresión política que asumió el paradigma tecnológico basado en el petróleo barato: la democracia keynesiana, el fascismo, el socialismo soviético y el "estatismo desarrollista" en el Tercer Mundo. A pesar de sus diferencias todos estos modelos comparten rasgos comunes que provienen de un mismo paradigma de producción de masas que está a su base.
85. Entre estas características comunes estarían:
86. a) El papel importante que juega el gobierno central, comprometido activamente en la economía, sea directa o indirectamente;
87. b) La asunción por parte del estado del papel de redistribuidor de la riqueza;
88. c) Una tendencia hacia la "homogeneización" de los estilos de consumo dentro del Estado- nación, mediante un esfuerzo para reducir las diferencias internas de nacionalidades, lenguas, etc;
89. d) Representación de las provincias en el gobierno central, generalmente a través de formas de elección directa;
90. e) Carácter de masa de los partidos políticos y otras asociaciones;
91. f) Formas de gobernar a través de uno o muy pocos partidos políticos (excepto en algunos países del Tercer Mundo);
92. g) Separación entre dirección política y gestión técnica. (Pérez, 1997, pp.5-6).
93. Carlota Pérez señala que es sintomático que estos rasgos comunes sólo se hacen visible ahora que se están difundiendo los principios de la desestabilización y que cada vez se cuestiona más el anteriormente aceptado papel del Estado.
94. Y por otra parte, es sólo ahora que se hace más visible el paralelo que existe entre la forma tradicional de organización de las grandes corporaciones y de los hospitales, universidades, ministerios y el gobierno en general. (Pérez, 1998, p.12).
95. Cada crisis, cada período de transición tecnológica, por lo tanto, es un momento de indeterminación en la historia. Un salto cualitativo en productividad potencial abre el camino para un gran aumento en la generación de riqueza, pero los bienes específicos que conformen esa mayor riqueza y la forma de su distribución son determinados por el marco socio-político que se establezca. Históricamente, cada transición ha modificado tanto las condiciones internas de las diversas capas y grupos sociales en cada país como la posición relativa de los países en la generación y distribución de la producción mundial.
96. Para cada país, cualquiera sea el nivel de desarrollo alcanzado en el curso de la onda anterior, se plantea la necesidad de efectuar las transformaciones internas y de participar en la conformación del nuevo marco a escala mundial. (Pérez, 1986, p.58).
VI. Patrón tecno-económico y alternativas
1. Utilidad política de sus reflexiones

97. Vivimos tiempos angustiosos, plenos de confusión e incertidumbre. El deterioro del nivel de vida de la mayoría de la población, incluyendo el grueso de la clase media es alarmante, mientras que los esfuerzos por revertir el retroceso desembocan en la frustración y la impotencia. La mayoría de los viejos modelos explicativos y orientadores de la acción política se han derrumbado, los nuevos no logran demostrar su efectividad en términos de crecimiento con equidad. (Pérez, feb.1998, p.1).
98. Son tiempos que exigen reflexión, discusión y búsqueda de alternativas y pensamos que Carlota Pérez hace una importante contribución a este esfuerzo, porque nos proporciona un marco explicativo para entender lo que está ocurriendo y con ello nos permite convertir la experiencia del pasado en una fuente importante de aprendizaje. Al mismo tiempo, nos permite extraer criterios para elaborar propuestas alternativas.
(1) Buscar los caminos más apropiados para superar la crisis

99. La investigadoraplantea que sólo un conocimiento a fondo del nuevo paradigma tecno- económico y su posible influencia en el resto de la sociedad puede proporcionarnos elementos para lograr una representación adecuada del carácter de la crisis actual y las vías para superarla, y ser la mejor manera de obtener criterios para realizar una transición exitosa y dar un salto en el desarrollo. <...> Delinear el contorno del nuevo paradigma define el espacio abierto para la creatividad y la toma de decisiones, tanto en ramas específicas como para la economía en su conjunto y revela algunas de las nuevas opciones socio-institucionales (Pérez, 1986, pp.58), al mismo tiempo que permite elaborar políticas anti-cíclicas. (1983, p.2).
100. La comprensión de la naturaleza del nuevo paradigma -repetirá trece años más tarde- puede entregarnos los más valiosos instrumentos para llegar a ser actores completamente conscientes y efectivos en el proceso de modernización institucional. (1998, p.12).
101. Lo que el paradigma nos ofrece no son las metas sino las formas y los instrumentos técnicos y organizacionales que podemos usar para perseguirlas, o, si se quiere, un conjunto coherente de principios que constituyen la forma más avanzada, eficaz y eficiente de organización e interrelación que posee la sociedad actual. (Pérez, feb. 1998, p.7).
(2) La cuestión política es definitoria

102. Cómo se apliquen estos principios, cómo se usen estos instrumentos técnicos y organizacionales, dependerá mucho de las fuerzas sociales que los hagan suyos, pero será dentro del espacio por él señalado. El nuevo paradigma es el marco que moldeará, orientará, seleccionará y regulará en última instancia los caminos que tomará el nuevo potencial. (Pérez, 1998, p.14).
103. Los cambios sociales e institucionales pertenecen al ámbito de la política. Y en este terreno las diferentes ideologías y los intereses particulares en juego tienen mucho que ver con el rumbo y el ritmo que pueda adoptar el proceso de transición de un paradigma tecno-económico a otro.
104. Al mundo en su conjunto y a cada país le corresponde decidir en esta época si se construirán rejas y se montarán ejércitos privados para proteger a los ricos de la violencia de los pobres; si se lanzarán al olvido los ideales de justicia social o si, más bien, escogeremos el círculo virtuoso de la prosperidad conjunta, con estructuras estables y sustentables, en una sociedad solidaria. (Pérez, feb. 1998, p.10).
105. Según Carlota Pérez, durante los períodos de transición, la habitual confrontación entre "izquierda" y "derecha"; entre posiciones solidarias e individualistas en el espectro político se vuelven más complicadas. A medida que la lógica del nuevo paradigma se difunde, una nueva división surge dentro de cada grupo entre las ideas viejas y las modernas; los que miran hacia atrás y los que miran hacia adelante; los que proponen caminos para cumplir sus objetivos e ideales que son coherentes con el nuevo potencial creador de riqueza y aquellos que se aferran a los métodos antiguos. (1997, p.7).
106. No se trata de que los valores morales o sociales hayan cambiado, sino que lo que ha cambiado son formas organizacionales que permiten alcanzarlos.
107. Y en relación con esto estima que está ocurriendo algo preocupante. El neoliberalismo, la propuesta política más ampliamente aplicada, logra generar crecimiento bajo las condiciones de la globalización, aunque al mismo tiempo exacerba los rasgos centrífugos del mundo actual en lugar de disminuirlos.
108. Es sin duda una propuesta individualista, pero no puede dejar de reconocerse que, sin embargo, es una propuesta que mira hacia adelante (Pérez, 1997, p.7), y que, a través de las medidas que ha impulsado, ha permitido desmontar el pasado (Pérez, 1998, p.6), mientras que la mayoría de los programas solidarios -levantados por la izquierda- tienden a mantener sus sueños de prosperidad colectiva muy ligados a ideas de redistribución centralizadas y verticalistas. Hay muy pocos que puedan ser claramente situados entre aquellos que tienen posiciones solidarias y que miran hacia adelante. (1997, Pérez, p.7).
109. Por eso considera que el debate entre los "estatistas" y los "libre-mercadistas" es profundamente estéril porque es una discusión sobre la acción frente al pasado. Aquellos lo añoran, estos lo quieren destruir y lo destruyen. Pero también es un debate entre el pasado y el futuro. Quienes se aferran al viejo modelo estatista en nombre del bienestar colectivo retrasan la construcción de las nuevas estructuras. Por una parte, en su defensa ciega del Estado, protegen en la práctica y le sirven de escudo a los burócratas y a los corruptos <...> Por la otra, en su lucha feroz contra los neo-liberales <...>, terminan calificando todo lo nuevo de malo y nocivo, botando al bebé con el agua del baño.
110. El diseño de un programa a la vez viable y solidario pasa por superar ese "impasse". Es necesario mover el terreno del debate y el de la imaginación hacia las visiones de futuro <...>. (feb. 1998, p.10).
2. Principios que deben orientar a una izquierda que mira hacia adelante

111. Carlota Pérez no pretende ofrecer respuestas acabadas sino más bien propuestas de reflexión o lo que ella denomina rutas de búsqueda (feb.1998, p.11) para la construcción de una sociedad solidaria (p.12) obtenidas del análisis del nuevo paradigma tecno-económico que se expande por el mundo.
112. Existirían según ella alrededor de cuatro grandes ejes de transformación cuando se pasa de la producción en masa a la producción flexible y ellos serían el paso de la homogeneidad a la heterogeneidad; de la compartimentación a la integración; de la centralización a la descentralización y de la confrontación al consenso. (Pérez, feb.1998, p.11).
113. Luego analiza cada uno de ellos e imagina las transformaciones que requerirían las organizaciones e instituciones para adecuarse a las nuevas exigencias. Invita a una reflexión colectiva sobre la futura sociedad solidaria que queremos construir en oposición a la sociedad individualista y polarizada que nos ofrece el modelo neoliberal.
(1) De la homogeneidad a la diversificación

114. El anterior paradigma tecno-económico, como ya se ha señalado en este trabajo, era un modelo que tendía hacia la homogeneización no sólo de los productos sino de patrones de consumo completos era la dinámica fundamental de la producción en masa. Mientras más idénticos fueran los productos y más masiva su fabricación, más barato era cada uno y más masivo se podía hacer su consumo. (Pérez, fe. 1998, p.12); era esencialmente estandarizador, tendía a borrar las diferencias culturales, de idiomas, de formas de consumo.
115. Esto se tradujo a nivel educacional, por ejemplo, en el establecimiento de la educación básica y universal. Otro instrumento de igualación fue el masivo desarrollo de la publicidad y los medios de comunicación. (p.12)
116. Estas fuerzas homogeneizadora de los modos de vida se tradujeron ideológicamente en diversas formas de igualitarismo. (p.12).
117. El nuevo patrón tecnológico tiende por el contrario a la diversidad y el cambio constante. La adaptabilidad y la mejora continua son sus rasgos más característicos.
118. Carlota Pérez aclara que la nueva noción de diversidad es muy compleja. No se trata de la simple variedad. Se trata de una forma de conservar las ventajas de la homogeneidad en gran escala, superando sus limitaciones a través de una gran adaptabilidad. El mismo computador, producido en billones de unidades según estándares globales de compatibilidad, le sirve a un ingeniero para sus cálculos, a un novelista para escribir, a una empresa para llevar la administración, a un niño para jugar y a una tejedora para controlar la máquina de tejer según sus diseños. La secuencia que va de un hardware universal, a través de un software general, hasta un uso específico definido por el usuario sirve de metáfora para la estructura típica de la "diversidad" en este paradigma. (p.12-13).
119. Otro ejemplo es la TV por satélite. El sistema es el mismo para todos, pero, a diferencia de la vieja programación televisiva, ofrece centenares de canales con las especializaciones más variadas: cine de terror o deportes, documentales educativos o música pop, noticias o comiquitas. (p.13).
120. Por otra parte, la flexibilidad y adaptabilidad del nuevo paradigma genera la posibilidad de producir en pequeñas cantidades, facilitando la salida de un sinnúmero de productos raros y locales. En el patrón de producción y consumo conviven y se entrecruzan la artesanía y la alta tecnología, lo natural, lo sintético y lo biotecnológico. (p.13).
121. La participación exitosa de cada empresa, región o país en los mercados globales se sustenta en su especificidad local y en las ventajas, naturales o adquiridas, que le dan un carácter propio y moldean su especialización. En el trabajo se señala que Marc Humbert, un investigador francés, ha definido este fenómeno como glocalización. (p.13).
122. Esto se traduciría a nivel social en una tendencia a favorecer múltiples estilos de vida y de trabajo en un mismo ambiente global. No es un azar el que estemos presenciando el resurgir de las pequeñas nacionalidades y de las religiones. El rescate de la identidad cultural se ha venido reinsertando en el corazón de las propuestas políticas, a medida que las viejas promesas del desarrollo "igualitario" van perdiendo credibilidad. (p.13).
123. Desde el punto de vista educativo plantea que para vivir en un mundo de constante cambio, habrá que reemplazar la educación de masas y las especializaciones estrechas para toda la vida, por una formación inherentemente flexible y de excelencia. Aquello de aprender a aprender pasa, de ser una excelente estrategia pedagógica, a convertirse en la mejor preparación para la vida. La movilidad social y la capacidad para la auto-realización en el trabajo dependerán de una sólida formación, signada por la creatividad y la capacidad para la adaptación y el cambio, junto con medios y modos de acceso a la re-educación y la re-especialización a lo largo de la vida.
124. En el terreno ideológico, en lugar de promover el igualitarismo el nuevo paradigma tiende a propiciar la diferenciación y la diversidad. La autora aclara que la diferenciación puede darse en forma vertical aumentando la distancia entre los ricos y los pobres, pero puede también enrumbarse hacia una diversificación "horizontal, favorecedora del florecimiento de múltiples y distintos estilos de vida, donde, sin tener un sólo rasero de medición del bienestar <...>, todos los ciudadanos puedan disfrutar de un nivel de satisfacción equivalente y de bienestar creciente. Eso probablemente pasaría por el rescate y la dignificación de las identidades culturales dentro de cada Estado-Nación y en todo el planeta. Esto último sería la forma de evitar que el resurgir de los nacionalismos y las religiones condujera a la formación de ghettos y a violentos enfrentamientos y guerras. En la alternativa más solidaria se daría, no la mera tolerancia, sino la aceptación y celebración de la diversidad y todos aprenderíamos a prosperar en ella. Obviamente, el rango de lo posible contiene todas las combinaciones y puntos intermedios. (Pérez, feb. 1998, pp.13-14).
(2) De la compartimentación a la integración

125. El segundo eje tiene que ver con la forma de incorporación de las personas al trabajo. Los principios tayloristas de separación nítida entre los que piensan y los que hacen, entre diseño y elaboración, entre decisión y ejecución, tuvieron su traducción organizativa en las estructuras piramidales, con sus compartimientos estancos por nivel, por función y por tarea. <...> Sólo la capa más alta de la jerarquía abarcaba el todo. (Pérez, feb.1998, p.14).
126. Para la gran mayoría su realización personal estaba fuera del trabajo, identificándose trabajo y empleo asalariado. El que no obtenía un empleo de este tipo era considerado un excluido y el trabajar por cuenta propia es visto como una opción minoritaria, casi de auto-marginación. (Pérez, feb.1998, p.14).
127. Este modelo de estructuración del trabajo tuvo su manifestación social en la separación entre dirigentes activos y dirigidos pasivos, de la que hablamos anteriormente, y se expresó políticamente en los partidos de masas y en la democracia representativa que supone que los gobernantes electos encarnan los intereses de los electores y deciden en representación de ellos. También en esto se basó la separación entre dirigentes políticos y gerentes técnicos, según la cual los primeros eran los verdaderos estrategas y los segundos los encargados de realizar los planes. (Pérez, feb.1998, p.14).
128. Según Carlota Pérez, en contraste con esto, el nuevo paradigma abre el camino a la reintegración del trabajo mental y manual y de las actividades de decisión y ejecución y se traduce en cambios en la estructura de remuneraciones, en la organización del trabajo, en horarios flexibles, desarrollo profesional y otros elementos cualitativos que constituyen temas básicos en las relaciones industriales modernas. (Pérez, feb.1998, p.14).
129. El nuevo modelo gerencial se basa en equipos plurifuncionales, donde cada integrante participa de manera plena en el análisis y mejora de los procesos, incluidos aquellos aparentemente más simples y manuales. En cada nivel y en cada ámbito, las personas y los grupos tienen poder decisorio en su espacio de acción y nutren sus decisiones de la permanente retroalimentación de los resultados. Para que esa delegación de poder rinda frutos efectivos y convergentes, la organización moderna se empeña en que cada uno de sus miembros tenga una visión del todo y se ubique a sí mismo y a su grupo en el contexto general, conociendo el impacto de su trabajo sobre los resultados. (Pérez, feb. 1998, pp.14- 15).
130. Esta actitud emprendedora estimulada y enseñada dentro de las grandes empresas se desborda hacia afuera y contribuye a la proliferación de un nuevo tipo de trabajador por cuenta propia, desde el consultor de más alto nivel hasta la más sencilla de las microempresas.
131. En uno y otro caso se va legitimando y viabilizando la aspiración de vivir el trabajo como auto-realización. Lo que fuera privilegio de artistas, intelectuales y dirigentes puede convertirse en una actitud generalizada. (Pérez, feb. 1998, p.15).
132. En el terreno social esto se debería traducir en un impulso hacia la auto-gestión en todos los planos y exige profundos cambios en el sistema educativo, tanto en los contenidos como en las prácticas pedagógicas. Fortalecer la autonomía del estudiante, quien se acostumbra a gerenciar su propio aprendizaje y a trabajar en equipo, requerirá otra relación profesor-alumno.
133. En el nivel político una de las expresiones de esta tendencia es la proliferación de propuestas e iniciativas de democracia participativa. Otra es el surgimiento de las llamadas ONG's <...> En lo individual no es de extrañar que esa necesidad de reintegración de la persona haya hecho florecer un vasto campo de actividades, publicaciones y negocios dirigido a desarrollar y difundir diversas técnicas de "desarrollo personal". (Pérez, feb. 1998, p.15).
134. Pero como toda posibilidad abierta por cualquier paradigma tecnológico, esta tendencia a la reintegración del trabajo manual e intelectual abre un amplio espectro de opciones: desde una sociedad dual en que sólo un mínimo porcentajes de trabajadores se beneficia de las nuevas condiciones de trabajo hasta una sociedad en que sea posible optar por incluir al 100% de la población en el mundo de la auto- realización y del conocimiento. Carlota Pérez reconoce que ésta es una meta de altísima exigencia pero señala que tratar de lograrla no significa sólo obtener resultados humanos, sino que también allí se juega también el éxito económico de cada país. (Pérez, feb. 1998, p.15).
(3) De la centralización a la descentralización

135. En el paradigma anterior, las decisiones y las instrucciones bajaban desde arriba y desde el centro, por canales verticales en organizaciones piramidales de fronteras cerradas. <...> El logro de la optimización estratégica por la vía del centro único coordinador y distribuidor de metas y tareas era la noción aceptada y la que mejor se adaptaba a la producción en masa con cambio dosificado y programado. (Pérez, feb. 1998, p.15).
136. Estas estructuras centralizadas se trasladaron más allá de las industrias a una forma de estatismo planificador y redistributivo que se extendía a gobiernos, ministerios, servicios públicos, al igual que alos partidos políticos, las asociaciones sindicales o gremiales, el sistema educativo y de salud, los medios de comunicación, etc.
137. La autora no desconoce la efectividad que esta estructura tuvo en el pasado para potenciar el anterior paradigma, pero considera que el deterioro de las grandes "burocracias," públicas o privadas, y el desplome de los países de economía controlada centralmente se debe a su incapacidad para superar su rigidez y adaptarse a las nuevas condiciones que plantea el nuevo paradigma. (Pérez, feb. 1998, p.16).
138. La tendencia a la descentralización, estructurada en redes, se ha venido traduciendo al terreno político a través del fortalecimiento de los gobiernos locales en paralelo con la formación de estructuras supranacionales. Aunque parezca paradójico, la descentralización integrada moderna y la globalización mismo fenómeno. El lema de los ecologistas "pensar globalmente y actuar localmente" bien puede ampliarse tanto al mundo de los negocios como al de la política, bajo el nuevo paradigma.
139. De hecho, el manejo de un mundo globalizado requerirá instancias con autoridad a nivel mundial. Hay fenómenos como el flujo intangible de la información y las finanzas o como el ambiente, cuyo carácter planetario exige formas globales de regulación. <...>
140. Por otra parte, las múltiples experiencias de éxito en promoción del desarrollo a nivel local confirman cada vez más que las cuestiones de la calidad de vida y de superación de la pobreza pueden enfrentarse más eficazmente en cada comunidad, aprovechando la especificidad de cada territorio para generar riqueza.
141. Pero, no toda descentralización supone la incorporación al desarrollo de todo el territorio y de todos los ciudadanos. Dentro del espectro de opciones cabe descentralizar hasta el individuo, dejando que cada uno se defienda con sus propias fuerzas, dejando que compitan los fuertes con los débiles y llevando a una sociedad donde se intensifican las desigualdades y van surgiendo caciques, propiciando la formación de redes autoritarias. Ese es posiblemente el rumbo de una sociedad de mercado puro, bajo este paradigma.
142. Otra alternativa es contrabalancear la acción del mercado con un marco regulatorio que se ocupe de garantizar la verdadera equivalencia de oportunidades para todos y se afinque en una red de redes intermedias constituyendo una malla de seguridad para los individuos en cada pedazo del territorio. Estas redes pueden asumir múltiples formas y estar basadas en distintas alianzas, desde gobiernos locales hasta asociaciones y grupos privados, actuando en diferentes niveles y terrenos, a propósito de oportunidades o problemas amplios o específicos, de corto, mediano o largo plazo. Una tal red de redes funcionaría a escala humana, identificando las posibilidades de acción, creando los espacios para la participación y el consenso y cooperando para construir de mil maneras un ambiente que fortalezca y propicie las iniciativas individuales y colectivas de generación de riqueza y de elevación del nivel de vida de cada comunidad. Esta forma de valorización de todo el territorio podría frenar y en parte revertir el drenaje de talento.
143. Opciones similares se plantean a nivel mundial. La globalización puede ser excluyente marginando a países o continentes completos de las redes de producción mundial y de sus beneficios o puede incluir a todos, valorizando las diferencias y ampliando el tejido y la interrelación entre los mercados mundiales y locales hasta cubrir el planeta entero. (Pérez, feb. 1998, pp. 16-17).
(4) De la confrontación al consenso

144. El último eje se refiere a la cuestión del ejercicio del poder. Según Carlota Pérez, la esencia de las estructuras piramidales propias del paradigma tecno-económico ya superado es la disciplina jerárquica, las decisiones tomadas por los de arriba y seguidas disciplinadamente por los de abajo o lo que ella denomina "centralismo democrático" y yo defino como "centralismo burocrático". Los eslabones intermedios se limitan a garantizan la ejecución de los planes elaborados desde arriba. La autora considera que esa estructura de comando, control y obediencia, supone la confrontación de intereses como punto de partida y posee una tensión latente que estalla de vez en cuando en forma de conflictos y enfrentamientos. (Pérez, feb. 1998, p.17).
145. Según la investigadora venezolana, la clave de la efectividad de las organizaciones en red es el consenso. Las redes no funcionan si no hay acuerdo sobre la visión perseguida. La vieja imposición de la autoridad o de la decisión de la mayoría no funciona: obedecer, estando en desacuerdo, es factible, pero es imposible ser creativo, sin estar verdaderamente compenetrado con el rumbo común. Y el logro de ese consenso supone el acceso a toda la información requerida para tomar esas decisiones. (Pérez, feb. 1998, p.17).
146. Esta necesidad de contar con la cooperación voluntaria y entusiasta de todos ha llevado en lo organizativo a relaciones de suma positiva, donde todos contribuyen a incrementar el "tamaño del pastel" para luego beneficiarse todos en el reparto. Ello exige la aceptación explícita de la legitimidad de intereses de todas las partes, de tal manera que los criterios de reparto acordados puedan ser satisfactorios para todos. (Pérez, feb.1998, p.18).
147. Otro aspecto sumamente importante es la relación cada vez más explícita que se establece entre esfuerzo, resultados y recompensa. En estructuras que suponen el trabajo creativo en equipo, sin definición detallada de cargos ni planificación desde arriba, el reconocimiento material y moral del esfuerzo emprendedor de cada individuo y de cada grupo, es el impulso crucial para el éxito del conjunto. La homologación de la remuneración por cargos no tiene el más mínimo sentido en las estructuras flexibles, al igual que no se puede dejar la evaluación de cada persona en las manos únicas de su superior inmediato sino que en ella participan también sus compañeros, sus subalternos y cualquier otra persona cuyo juicio sea relevante. (Pérez, feb. 1998, p.18).
148. Y más adelante agrega: El secreto del liderazgo moderno está en abrir las compuertas de la iniciativa individual, facilitando las condiciones del éxito, al mismo tiempo que se busca que esas iniciativas converjan en la dirección del bien colectivo. (Pérez, feb. 1998, p.18).
149. La autora reconoce que hay consensos y consensos. Puede existir un consenso entre unos pocos. En el terreno productivo es concebible un mundo escindido, donde una élite restringida de gerentes, técnicos y trabajadores, con creciente conocimiento y nivel de vida, excluyen a las grandes mayorías, colocándolas en una situación precaria de inseguridad, de trabajo temporal y a destajo. También es posible el desarrollo de grandes empresas globales de avanzada, utilizando amplias redes satelitales de pequeñas empresas proveedoras bajo alta presión de plazos, precios e irregularidad en los contratos. La alternativa frente a eso es un amplio desarrollo de la creatividad y la capacidad productiva de todos, en una sociedad de plena actividad (no de pleno empleo, porque el trabajo emprendedor por cuenta propia o en grupos cooperativos ocuparía a una parte creciente de la población). Ambas tendencias están presentes en el mundo actual. (Pérez, feb. 1998, p.18).
150. Y en lo político se puede dar un consenso excluyente tipo "mafia" que favorece a sus miembros. Esto a nivel nacional o internacionales puede expresarse en grandes polos que concentran lo fundamental del poder, o puede darse un consenso democrático-participativo basado en la construcción gradual de visiones compartidas, a nivel local, regional, nacional y supranacional, reconociendo la legitimidad de los intereses de corto, mediano y largo plazo de cada uno de los individuos y grupos involucrados. Ello requeriría también establecer, en cada caso y al nivel adecuado, los mecanismos de cooperación, facilitación, regulación y monitoreo que permitiesen su fluida realización, bajo reglas de juego comunes y aceptadas. (Pérez, feb. 1998, p.19).
3. Conclusión

151. Tener entonces nostalgia por las recetas del pasado no es productivo.
152. Insistir en la dicotomía Estado-Mercado como las soluciones alternativas automáticas sólo prolonga la agonía y retarda el establecimiento de un marco socio-institucional adecuado para el pleno desarrollo del nuevo paradigma en función de un proyecto solidario. Es mucho más fructífero, según la economista venezolana, ver el presente como una transición entre dos modos de crecimiento.
153. Esto significa aceptar el pasado con sus ideas e instituciones, sus éxitos y fracasos, sus promesas y sus logros, como la manera en que las sociedades de esa época consideraron utilizar mejor las ventajas del potencial de un paradigma tecno-económico específico, ya agotado. Significa también mirar el futuro con la decisión de construir un aparato capaz de permitir el mejor uso social del potencial de creación de riqueza. Esto implica una disposición a lograr una profunda comprensión de las características y requerimientos del nuevo paradigma y la voluntad de asimilar el cambio y promover la creatividad en todos los niveles y en todas las esferas (Pérez, 1997, p.9).
154. Se necesitan nuevas alternativas que se expresen a través de programas viables y realistas, que contengan ideas y políticas efectivas y atractivas, capaces al mismo tiempo de aumentar la cantidad de riqueza, de proteger el planeta y mejorar la calidad de vida de los miembros de la sociedad, en cada nación y en el mundo.
155. El presente desafío implica el empleo de gran audacia y creatividad. Y usar la imaginación para pensar y construir el mejor futuro posible, partiendo de una comprehensión de las nuevas condiciones de la actual situación.
156. Los objetivos humanistas y solidarios siguen siendo válidos y pueden ser aún más ambiciosos que en el pasado; los medios y métodos para lograrlos todavía no han sido inventados. Esta es la tarea de esta transición; ésta es la responsabilidad de la presente generación. (Pérez, 1997, p.9).
157. Carlota Pérez espera -y yo comparto con ella esa esperanza- que una mejor comprensión de la naturaleza de transformación pueda ayudar a aliviar el costo social y a acelerar el éxito de la tarea de experimentación institucional (1998, p.14).
VII. Datos de Carlota Pérez

Investigadora venezolana. Titulada en Ciencias Sociales Interdisciplinarias, lo cual incluye la economía en un lugar central pero también las otras ciencias sociales. Su especialización es temática - en cambio tecnológico- y no disciplinaria. Desde el año 1977 está desarrollando su teoría por cortos períodos ya que entre ellos ha sido funcionaria pública (Ministerio de Fomento y Ministerio de la Industria de Venezuela); investigadora de la Science Policy Research Unit de la Universidad de Sussex, Brighton, Inglaterra; asesora; consultora; conferencista y mil otras cosas fuera del mundo académico.
Ha trabajado desde 1983 estrechamente con Christopher Freeman -gran conocedor de la innovación tecnológica-quien se ha encargado de divulgar las ideas de Carlota Pérez por estar convencido que éstas son el instrumento más poderoso que se ha producido para explicar las ondas largas y validar su existencia.
VIII. Obras empleadas en este resumen:

1983, Structural Change and Assimilation of New Technologies in the Economic and Social Systems, Futures, Vol. 15, N 4, octubre, pp.357-375. Uso una traducción al español no publicada.
1986, Las nuevas tecnologías: una visión de conjunto, en: La tercera revolución industrial (impactos internacionales del actual viraje tecnológico), Rial, Buenos Aires, pp.43-89.
1988, Structural Crises of Adjustment, Business Cycles and Investment Behaviour (con C. Freeman), en Technical Change and Economic Theory, Francis Pinter, Londres, pp.38-66.
1992, Cambio Técnico, Reestructuración Competitiva y Reforma Institucional en los Países en Desarrollo (escrito en diciembre de 1989), El Trimestre Económico, Vol. LIX(1), N 233, pp. 23-64, enero-marzo.
1997, The Social and Political Challenge of the Present Paradigm Shift, Colección fascículos de Norsk Investorforum, Vol. 2, N 5/97, Oslo.
1998, Desafíos sociales y políticos del cambio de paradigma tecnológico en M.Pulido ed., Venezuela: Desafíos y Propuestas, UCAB-SIC, Caracas (no publicado).
1998, Technological revolutions, paradigm shiftsand socio-institutional change, Caracas, Venezuela and SPRU, University of Sussex, Inglaterra. Paper forth coming in E. Reined ed. Evolucionary Economics and Income Equality, Edward Elgar Addershot.
Notas:
La mayor parte de las citas de páginas corresponden a textos impresos por Marta Harnecker.

Martha Harnecker es educadora popular chilena. Autora de numerosos trabajos de investigación sobre la izquierda latinoamericana.