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" II Foro de Salud en Argentina "

Al pueblo argentino, salud.

La marcha inaugural de Foro de Salud reunió centralmente a movimientos de desocupados, que parecen ser los que mejor entienden en qué consiste la crisis del sistema sanitario: una cuestión de vida o muerte, literalmente. Las propuestas en los discursos, en las pancartas, y las preguntas al Presidente que aún esperan respuesta.

El acto organizado como inauguración del Foro de Salud confirmó que el Himno Nacional puede ser leído de otro modo, que los semáforos pueden ser instrumentos musicales, y que los países están enfrentando literalmente una situación de vida o muerte, pese a que sus constituciones no se han escrito sobre papel higiénico, según se supuso desde el palco.

A las 11 comenzó la concentración alrededor del Obelisco, que reunió principalmente a movimientos de desocupados y profesionales y trabajadores de la salud. Barrios de Pie, los Movimientos de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón de Almirante Brown y Varela, el Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive, el Movimiento Teresa Rodríguez, el Movimiento de Emprendedores Comunitarios de La Matanza. En una bandera roja y negra se leía "Mis lágrimas". Es el nombre de un comedor infantil de Quilmes, que funciona bajo la órbita del Movimiento Territorial Liberación. La señora que llevaba la bandera explica: "El nombre lo eligieron los propios chicos. ¿Por qué? Por todo lo que viven, se imagina usted". Que unos chicos de Quilmes elijan ese nombre para su comedor, resulta todo un símbolo de los efectos de un país enfermo.

Se movilizaron también el CICOP (Asociación de Profesionales de la Salud bonaerense), Médicos del Mundo y la coordinadora Intersalud, de las asambleas populares barriales, entre otras organizaciones. Intersalud, justamente, distribuyó un documento sobre el problema de la desnutrición en la ciudad de Buenos Aires: "es un tema al que ningún medio le presta atención", dijo Elena, de la agrupación. "Los datos están, pero el propio gobierno no los quiere publicar".

Las pancartas también hablaban: "Salud o FMI" decía la de Intersalud, que culminaba con lo que ya es un clásico: "Que se vayan todos". Otra: "Al gran pueblo argentino salud", lema que un Foro como éste puede asumir perfectamente como propio. En ese cartel se veía de un lado una serie de calaveras con nombres: Ginés González García, Lombardo, Aníbal Fernández, Felipe Solá, Camaño. En el otro extremo, unos albañiles construyendo a la Argentina. También había letreros por la despenalización del aborto, por el Boleto Sanitario (para que los desocupados puedan viajar gratuitamente a los hospitales y centros de salud) y por una salud gratuita.

Además de los redoblantes de una murga se escuchó de qué modo suenan los semáforos a martillo, novedoso instrumento informal ejecutado por don Agustín Molinero, del Teresa Vive. "A ver si le destapamos las orejas a la robocracia que tenemos en este país desde Martínez de Hoz" propuso don Agustín, revoleando el martillo y recitando poemas políticos de su autoría donde un ex presidente aparece diciendo "yo no soy un gorila musulmán, soy una rata de albañal" y otro se llama De la Ruina.

Por los megáfonos se cantaba "Atención, atención, queremos presupuesto de salud y educación". La marcha desde el Obelisco fue a Plaza de Mayo por esa especie de atajo que representa la Diagonal Norte. Ciertos automovilistas acalorados tocaron algunos bocinazos contra el corte obligado para que pasara la manifestación. El semáforo sonaba más fuerte. De todos modos la mayoría esperó en silencio y varias señoras visiblemente pertenecientes a la clase media gritaban desde la vereda: "Aguanten los piqueteros, carajo".

En la cabeza de la marcha estaban: José Matta (de la Organización Mundial en Defensa de la Salud de los Pueblos y el sindicato de Trabajadores de la Salud de Nueva York), Nicola Delussu (del comité organizador del Foro Social Europeo), Jorge Yabkowski (CICOP), Liliana Pérez (Médicos del Mundo), Nora Cortiñas (Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), Jorge Ceballos (Barrios de Pie), María Barrio (MTD Aníbal Verón de Alte. Brown) y Gonzalo Moyano (Cátedra Libre de Salud y Derechos Humanos de la Facultad de Medicina), entre otros. Había integrantes de ADIBA, (Asociación de Diabéticos de Buenos Aires) AFEAC (Agrupación Familiares de Estudiantes Argentinos en Cuba), ALAMES 20 de diciembre, Asociación de Trasplantados, Asambleas barriales (Parque Chacabuco, Flores Sur, Ciudadela, Ramos Mejía, Sarandí, Claypole, ciudad jardín de Palomar, Intersalud de Asambleas barriales) y de REDI (Red por el derecho de las personas con discapacidad).

En la Plaza de Mayo se había instalado un camión rojo con un acoplado que funcionó como escenario. Habló José Matta, un chileno con ciudadanía estadounidense y acento centroamericano, que pertenece a un gremio, el de Trabajadores de la Salud de Nueva York, que reúne a 250.000 personas. "Es el sindicato más numeroso de Nueva York, y dicen por ahí que el más poderoso". Representa también a una red emergente de los sindicatos de la salud en América, empeñados en colaborar en la lucha por el derecho a la salud en el continente: "Casi todos los gobiernos del continente, salvo tres excepciones -Cuba, Canadá y Venezuela- intentan abandonar su responsabilidad histórica y constitucional de garantizar la salud a sus pueblos. Las privatizaciones de lo que ahora es el negocio de la salud empezó en Chile hace unos 20 años, y se extendió a casi todos nuestros países, incluidos los Estados Unidos. Más de 200 millones de habitantes del continente carecen de la más mínima cobertura y atención de salud".

Un dato sorprendente desde estas latitudes: "En los Estados Unidos tenemos 43 millones de personas sin coberturas de ninguna clase. Un pueblo que carece de servicios gratuitos y universales de salud es un pueblo enfermo, que hace a un país enfermo. La falta de atención de salud es un tema de vida o muerte. Así de simple. Y afecta a la dignidad de las personas y las familias".

Contó como en El Salvador los médicos y los trabajadores con una huelga de siete meses "pararon en seco la privatización del sistema de salud pública".

Tuvo un reconocimiento: "Estamos aquí para aprender de las luchas que las fuerzas sociales y los sindicatos y ustedes libran para impedir la destrucción del sistema de salud. En la Argentina se han creado organizaciones de base absolutamente inéditas para defender el derecho a la salud. Estamos para aprender y llevar el mensaje de ustedes a nuestros compañeros".

Finalmente, Matta lanzó un mensaje político: "Los gobiernos tienen la obligación constitucional de entregar los servicios de salud y otros a sus pueblos. Las cartas constitucionales no son hechas de papel higiénico". Mostró su camiseta que dice "Pull Bush out of the door" (empuje a Bush fuera de la puerta -de la Casa Blanca-) y contó: "Mi sindicato está comprometido a echar a Bush a patadas del gobierno en el 2004. Es la mejor contribución que podemos hacer".

Nicola Delussu, con un castellano correctísimo y acento italiano, habló desde el Foro Europeo de Salud y los sindicatos de salud de Italia. Contó que incluso en Europa "la salud se convierte en una mercancía, y el Estado ya no vela por la salud individual y colectiva, sino que la transfiere a lo privado".

Todo esto produce una selección entre quienes pueden pagar y quienes no. "Para los ancianos cada vez es más difícil acceder al sistema sanitario". Allí también la lucha es por un sistema público, gratuito, no pendiente del lucro sino del bien colectivo. "Estamos con vosotros con las ocupaciones de las clínicas. Estamos con vosotros en los momentos de represión. Queremos organizar una red mundial, que todos los hombres y las mujeres puedan conseguir un derecho a la salud como lo necesitan y no como decide el poder".

Luego se leyó el documento Otra salud es posible, que se presentó al gobierno. Algunos tramos:

Las organizaciones proponen por lo tanto, un apoyo alimentario masivo como para empezar un programa de salud, y llegan a planteos tan amplios como el siguiente: "hay que cambiar la disposición de la tierra, es decir, debemos comenzar a plantear una vuelta al campo vía una reforma agraria realmente democrática, pendiente en nuestro país".

Para esto proponen una democratización de las tierras y ponen como ejemplo a los movimientos sociales que han sido capaces de la autogestión, y de romper con el sistema individualista, consumista y rentístico de producción.

"Hoy muchas de las viejas conceptualizaciones de la Argentina han quedado fuera de foco: todo está por hacerse, por debatirse, por lograrse. Las experiencias y trabajos de autogestión de los movimientos sociales son un nuevo paradigma que marca un rumbo en la nueva Argentina".

Otras propuestas del documento se refieren a la despenalización del aborto, políticas para la salud mental y la discapacidad y también la prevención de VIH-SIDA, y políticas sobre trasplantes.

Luego aclararon que ni el presidente ni el ministro de Salud se han dignado a recibir a una delegación del Foro.

"¿Es que acaso temen decirnos en la cara que el Fondo Federal de emergencia que proponemos se da de patadas con el superávit fiscal del 3% comprometido con el FMI? ¿Temen afrontar que la producción estatal de genéricos, sueros y vacunas va e contra de la política de patentes y del Plan Remediar que sostienen el Banco Mundial y las multinacionales? ¿Temen abrir un debate sobre si salud debe ser un derecho universal o apenas un parche de políticas focales financiadas con aumento de la deuda externa?"

Allí, el documento, leído a espaldas de la Casa Rosada, plantea: "Basta de gestos, la crisis de la salud en Argentina necesita urgentes respuestas". El panorama contrario sería el de una generación que pierde la capacidad de desarrollarse intelectual y físicamente, la muerte en los hospitales públicos, "la naturalización de un proceso de exclusión y marginalización social inédito donde la mitad de nuestro pueblo no tiene para sobrevivir". Se pide el fin de los subsidios al sector privado (clínicas y sanatorios). "Señor presidente, la salud en Argentina no puede esperar sólo gestos de buena salud o programas del Banco Mundial. Está en juego la vida de millones de niños".

El Foro se considera una coalición hija de las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001. De allí, los principios que aparecieron al final de la lectura del documento: "No compramos la judicialización y menos la represión de la protesta social. No compramos las operaciones mediáticas que mezclan la inseguridad con la protesta social legítima. No compramos el intento de profundizar la división entre excluidos e incluidos, entre trabajadores ocupados y desocupados, entre los sectores medios y los millones de pobres e indigentes. Los convocamos a debatir estos tres días para encontrar entre todos los mejores caminos que nos permitan continuar la lucha".

La marcha terminó con un piquete subterráneo, que permitió que todos viajaran hasta la Facultad de Medicina.

El Foro ya estaba funcionando.

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La vuelta al mundo en una charla

Cuatro hombres de tres países diferentes expusieron ante un público de misa el panorama de la salud global. Miradas y experiencias diferentes sobre un mismo tema y una misma lucha.

Sentados sobre el escenario, visiblemente agotados por una jornada que había arrancado a la mañana con una movilización bajo el sol, cuatro hombres de tres países totalmente diferentes expusieron ante un público de misa el panorama de la salud global. Desde las siete y hasta las nueve de la noche, uno tras otro fueron desplegando su mirada y su experiencia. Y sin ninguna pretensión de síntesis, los testimonios se fueron sucediendo como las diapositivas de una presentación.

La primera tuvo al brasileño Armando De Negri como protagonista absoluto de un monólogo en el que debatió con todos: neoliberales, Estado, movimientos sociales. Respaldado por el plan único de salud brasileño, sus palabras retumbaban como advertencias: aquellos que pierden energía en emprendimientos autogestivos de salud tienen que saber que se la restan a la lucha social por el derecho a la salud. Y que por ese camino no van a llegar a ningún lado. ¿La solución? Politizar la salud. Sin vueltas (ver nota aparte).

El segundo round estuvo a cargo de otro brasileño, Jocelio Drumond, quién desplegó literalmente unas diapositvas proyectadas en una gran pantalla para hablar sobre los acuerdos comerciales y su impacto en la salud. Así pudo escucharse y leerse al mismo tiempo como la Organización Mundial de Comercio, primero, y el Acuerdo para el Libre Comercio de las Américas (ALCA) ahora han reducido la salud –como la educación- a uno de los 160 ítems que ilustran el rubro "Comercio de Servicios". Como excepción y con el pataleo que cosechó tal categorización en varios países, aceptaron "salvaguardar" de estas categorías aquello que denominaron "servicios públicos", englobados bajo la siguiente definición: "son aquellos servicios donde no existe la competencia privada". A decir de Drumond, el único ejemplo que podría responder a esta definición sería el de las embajadas, ya que en todas las restantes actividades existe un sector privado compitiendo por su lugar en el mercado.

En esos mismos tratados la letra exige que ningún Estado negocie por sí mismo con otro Estado, sino que la única manera de intercambio aceptada es con el mundo entero y al mismo tiempo. También, que las transnacionales podrán procesar en tribunales internacionales a aquellos Estados por supuestas "pérdidas de lucro" y que las compras estatales deberán eliminar las restricciones, una metáfora comercial para aludir que no podrán privilegiar la industria nacional por sobre la global. Nunca y en ningún caso. Otra diapositiva ilustró el tema de las patentes. Los datos: el mismo coctail de medicamentos para la cura del Sida tiene un costo de 10.000 dólares en los Estados Unidos, 1.000 en Africa y 300 en la realidad, según una estimación realizada por la organización Médicos Sin Frontera. La diferencia se llama genéricos, productos que las mismas industrias comercializan de acuerdo a su conveniencia en mercados diferentes. Y en todos obtienen ganancias. Y ventajas.

Así consagrado el mercado global, las luchas regionales –al decir Drumond- tienen necesariamente que coordinarse para alcanzar las reales fronteras de la batalla. "Nada de lo que aquí sucede es diferente de lo que pasa en cualquier lugar del mundo. La lucha es mundial y deben establecerse los principios básicos que permitan librarla aquí y allá." Esos principios, son los que ha enunciado la ISP que él integra. "La salud debe ser universal, equitativa e integral" ocupa el primer lugar. El segundo: "defender el acceso universal y luchar contra la privatización de la salud". Solo eso. Y nada menos que eso. "Todos tenemos problemas con la salud de nuestros países, pero no son nacionales: son globales. Y debemos buscar juntos las soluciones".

De eso mismo se trata la tarea de José Matta, representante del Sindicato de Trabajadores de la Salud de la ciudad de Nueva York y de la Organización Mundial en Defensa de la Salud de los Pueblos. Su diagnóstico: "Las empresas de capitales trasnacionales controlan casi todo el mercado de la salud en las Américas, con las únicas excepciones de Canadá y Cuba." Y dio nombres: el Banco Santander y el Bilbao Vizcaya, por ejemplo. El resultado: 40% de personas no tienen en este continente cobertura de salud de ningún tipo. "Solo en los Estados Unidos, 43 millones de personas carecen de cobertura. Y el 45% de las empresas privadas de salud operan a pérdida. Aún así destinan el 25% de sus ingresos en publicidad y los 10 ejecutivos mejor pagados en la industria de la salud ganan salarios que van de los 45 millones de dólares al año a los 12 millones de dólares anuales. Como contrapartida, los sistemas de salud públicos –llamados Medicad y Medicare- atienden a 44 millones (pensionados, minusválidos y pobres) y gozan de buena salud financiera". La conclusión no es obvia: el sistema de salud estatal gasta sus recursos en subsidiar el deficiente negocio privado. Y por eso pierde cada vez más calidad y extensión de sus servicios. Defender, entonces, la salud de los parásitos privados se ha convertido en una lucha central. Y global.

Así fue como la experiencia de Matta, entonces, cruzó a El Salvador, donde los trabajadores de la salud desafiaron un intento privatizador con una huelga dura y sostenida durante ocho meses. "Allí aprendimos mucho. Y ganamos. No nosotros, sino ellos: los que pusieron el cuerpo durante ocho meses delante de los fusiles y las vallas." Esa estrategia aprendida en El Salvador, que mezcla solidaridad internacional con resistencia local, es la que los llevó a idear un encuentro internacional en la República Dominicana en el 2002 y ahora una nueva reunión antes de fin de año. "La defensa del derecho de nuestros pueblos a la salud necesita que pensemos y hagamos juntos", sintetizó Matta.

Fue el turno, entonces, de Nicola Delussu, el italiano del combativo sindicato Cobas Sanita y miembro del Foro de Salud Europeo. Su postal: "El análisis científico dice que los mejores sistemas sanitarios, los más eficaces en sus resultados y, al mismo tiempo, los menos costosos, son precisamente los servicios sanitarios públicos. A pesar de esto, las medidas de contención del gasto público están negando el acceso precisamente a las categorías sociales menos protegidas, como los sin papeles, que constituyen la población de mayor riesgo de exclusión". Delussu habló de un país en donde el trabajo todavía es un campo de batalla en cual la precarización y flexibilización está minando el terreno. "Un estudio publicado en el 2003 dice que cada año en el mundo 270 millones de trabajadores son víctimas de accidentes de trabajo y 160 millones contraen enfermedades profesionales. El número de trabajadores muertos durante el ejercicio de su profesión supera los 2 millones al año. Por lo tanto, el trabajo mata cada día 5.000 personas."

La enumeración de cifras y problemas lleva a Delussu a una conclusión: "No podemos ser pasivos ni neutrales". Por eso han tejido una red de movimientos en defensa de la salud que se propone bregar por su universalidad y gratuidad, entre otros derechos. Esa red es la que el próximo 1 de diciembre se propone una movilización global "para recordar que la salud no es una mercancía, sino un derecho inalienable de todos los seres humanos, sin distinción alguna". La segunda jornada de lucha tendrá una fecha clave: el 15 de febrero. "Es una jornada contra todo tipo de privatización: de la salud, de la educación, de la energía. Y elegimos el 15 de febrero para recordar la movilización inmensa que realizamos contra la guerra criminal de Bush.". Delussu repitió: "del criminal Bush." Y remató: "creo que estas son las palabras más adecuadas para terminar mi exposición

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De Negri vs. la autogestión de la salud.

El brasileño Armando De Negri, coordinador general del sistema público de salud de su país e integrante del Foro de Salud de Porto Alegre, apuntó directo a los talleres de salud de los movimientos sociales. "Hay que politizar el debate de salud sino queremos caer en la trampa de la lógica de la globalización del capital".

De Negri arrancó contundente: "de lo que se trata es de cambiar la lógica del capital". Y, como si se tratara de un desafío, apuntó a desbaratarla entre los propios asistentes. Su relato comenzó con una breve historia del capitalismo moderno y terminó apuntando a los emprendimientos autogestivos de salud de los movimientos sociales. En perfecto castellano, sin pausa y ni vacilaciones, De Negri aseguró:

Sobre final y luego del desfile de oradores, el cansancio de todos –público y disertantes habían arrancado a la mañana con la movilización- dejó espacio para una sola pregunta que apuntó al tema central planteado por De Negri: la crítica a la autogestión de salud por parte de los movimientos sociales. De pie, De Negri respondió como quien ya conoce de memoria la pregunta y la respuesta:

"Los Estados nacionales han tenido, desde los 60 y 70, una clara política de transferir a la comunidad los problemas sociales. Sé que muchos simpatizan con esta idea de la participación comunitaria, pero no en el sentido de dar poder a las comunidades en el desarrollo del derecho a la salud, sino como una transferencia -a veces sutil y otras muy directa- de responsabilidades. En otro momento, esa misma política fue consecuencia de una reacción de la gente que, cansada de esperar respuestas, empezó a generar sus propias soluciones a partir de los movimientos sociales y comunitarios. Creo que eso es una trampa porque la energía que la comunidad utiliza para buscar respuestas, muchas veces urgentes e inmediatas, se la resta a la energía social de la lucha por la salud. Y esas respuestas tienen un límite muy preciso. Por más energía que invierta una comunidad, sola o en red, en buscar respuestas al tema salud se va a encontrar con un límite muy claro. Uno puede hacer una experiencia comunitaria de atención primaria, pero difícilmente podrá sostener un hospital, sostener un tratamiento de alta complejidad. De alguna manera, además, cuando avanzamos en este camino legitimamos la desresponsabilización del Estado. Yo sé que puede sonar un poco cruel dicho así, porque estoy seguro que estas respuestas son búsquedas legítimas a necesidades concretas. Pero hay que verlo desde una perspectiva un poco más amplia. Pasé tres años trabajando con los movimientos campesinos de Paraguay y barriales de Asunción. Cuando empezamos, critiqué muy duramente el trabajo comunitario en salud. Y ellos hacían ese trabajo, de espaldas al Estado. Lo hacían pensando que estaban construyendo su propio sistema de salud. Pero lo más avanzado a lo que habían llegado era a sostener dispensarios. No iba más allá y no era posible más que eso. Tengo ahora la satisfacción de decirles que ese movimiento campesino lidera hoy la lucha nacional por el derecho a la salud porque cambiaron radicalmente su perspectiva. Si tomamos esto de una forma más radical y lo transformamos en agenda política creo que podemos llegar -y debemos hacerlo- a un Estado que garantice la efectiva y real política nacional de salud que de respuestas a la gente. Sin ninguna pretensión imperialista, quiero decirles que en Brasil hemos logrado una experiencia extraordinaria en la construcción de un sistema nacional de salud. Tenemos nuestros problemas y somos muy críticos de es este sistema, pero aún así podemos decir que en Brasil tenemos el mayor sistema público de salud del mundo. Y no es el mayor del mundo porque sea brasileño, sino porque el que existía en la federación rusa no existe más; el chino ya no es nacional ni tampoco el indio. El de Brasil es nacional, descentralizado, con control ciudadano. Y eso es único. Y esta experiencia que tenemos aquí al lado fue posible porque cambiamos la lógica. Tenemos que exigirle al Estado un sistema de salud universal porque para eso sirve el Estado. Y si no sirve para eso no hay que tener Estado. En síntesis: podemos llegar a invertir una gran cantidad de energía humana en construir respuestas que, paradójicamente, están reforzando el actual sistema, aunque creamos que no es así."

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"En Italia puede ocurrir lo mismo que en la Argentina".

El italiano Nicola Delussu dice que aprendió de la experiencia argentina. Vio cómo la desatención del Estado al sistema sanitario deterioró la salud pública y por eso se puso al frente de los movimientos europeos que se oponen a la ola de reformas privatistas que recorren el Viejo Continente. Llegó al Foro Social para convocar para el 15 de febrero a una marcha mundial contra el traspaso a manos privadas de los servicios esenciales que, a su juicio, deben proveer los gobiernos. Ingeniero sanitario, especialista en seguridad ambiental e higiene, este milanés coordina el foro Social Europeo de Salud, promueve la Red Europea de Salud y milita en el Cobas, uno de los sindicatos italianos más grandes del país. Aquí traza un paralelismo entre lo ocurrido en la Argentina y lo que puede ocurrir en la Italia de Silvio Berlusconi.

- ¿Cuáles son los principales objetivos de la Red Europea de Salud?

- Esta Red, impulsada desde el Foro Social Europeo de Florencia, nace por la necesidad de organizar un entramado europeo que proteja el derecho a la salud. Nosotros nos enteramos lo que pasó en la Argentina en el área salud, aprendimos qué sucede cuando todo el sistema se privatiza. Y los europeos estamos preocupados, por tenemos ese proceso en curso.

-¿Qué grado de avance tiene la política privatista en Europa?

-Es un proceso que penetra sobre todos los sectores de los países europeos. En Inglaterra está más avanzado, sobre todo después del gobierno de Margaret Tatcher. Ahora empieza en Italia y en Grecia. Y en España tiene fuerte presencia en Cataluña, donde hay una privatización total de las estructuras. Nosotros hemos entablado una lucha generalizada contra las directivas de la Organización Mundial de Comercio y el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros), que quieren comercializar todos los servicios sociales, la escuela y la salud. Ahora venimos a presentar la plataforma de la Red Europea: la reivindicación del sistema sanitario público. Nosotros creemos que el Estado es el único que puede garantizar el derecho de la salud. El privado no lo puede hacerlo porque tiene otros intereses, vinculados al lucro. El Estado es el único que puede garantizar el derecho a una prevención de la salud. El privado no la hace porque no es conveniente para sus intereses: la prevención no genera ganancias. Otro aspecto es que queremos un sistema sanitario universal, sin distinciones de renta ni ciudadanía.

-La problemática de la renta y la ciudadanía en Europa van de la mano…

- Nosotros tenemos una problemática muy fuerte, la de los pueblos migrantes que llegan de África. Ellos no tienen posibilidades de un acceso a las estructuras sanitarias. Esto es muy grave, porque en algunas regiones como Lombardía, la cuestión de los inmigrantes se convierte en un problema de salud a causa de otros problemas, como la falta de hábitat o de poder adquisitivo para hacerse las curaciones. En Italia, algunas enfermedades que pensamos superadas, ahora aparecen más fuertes que antes. Por ejemplo, la tuberculosis. En Italia ahora hay algunos tipos mucho más resistentes a los antibióticos. Y es grave, porque desapareció toda la actividad preventiva, pensando que estaba erradica.

-¿Cómo puede ser que en países desarrollados, como Italia, resurjan enfermedades erradicas?

- Esta gente, los inmigrantes, viven y trabajan al descubierto, no tienen posibilidad de una habitación, o están en lugares derruidos. No viven como en un país desarrollado.

- La Argentina privatizó la salud con la excusa del déficit fiscal, ¿por qué los estados europeos, que tienen economías fuertes, buscan desentenderse de los servicios esenciales?

- Porque esta es la política de la Organización Mundial de Comercio. Son políticas de la globalización, que no quieren una intromisión del Estado en los servicios sociales. Dicen que la salud y la educación pueden ser garantizados por los privados. Ellos quieren un servicio sanitario que funcionen de acuerdo con la renta del ciudadano. En Italia, los seguros de salud no existían hasta ahora. Pero el ministro de Salud, que lo ha dicho de manera muy clara, quiere el seguro privado. Porque, dice, este es el sistema más fuerte para limitar los gastos sanitarios.

-¿Qué cosas advirtieron en la experiencia argentina que los lleva a oponerse a la privatización del sistema europeo de salud?

- Creo que es la derrota y destrucción total del sistema. La sanidad de la Argentina era fuerte, no era como el de El Salvador, Ecuador o como otros estados pobres. A este país, en Europa, lo llamaban la Suiza de la América. Ahora necesita ser ayudado del exterior porque no tiene posibilidad de garantizar una condición primaria, como el derecho a la salud. Que el Estado no tenga recursos para garantizar el normal funcionamiento de las clínicas, de los servicios, es grave. Creo que estas condiciones se pueden vivir en Italia y en otros países de Europa. No lo digo solamente yo. Hace una semana lo dijo el presidente de los industriales italianos, que es el jefe de la Fiat: "Italia tiene el riesgo de vivir lo que pasó la Argentina". Si este hombre, un empresario, ha dicho una cosa así, tenemos muchos motivos para preocuparnos. En Inglaterra, la gente que no tiene tarjeta de crédito no puede llegar a la clínica, porque ya no existe el hospital público. Nosotros tendemos a transformar nuestro servicio hacia el modelo de Inglaterra, que a su vez es como el de Chile, totalmente privatizado. Si tiene posibilidad de pagar, tienes un buen servicio, si no es tu problema. La salud depende del poder adquisitivo. Para el Estado italiano, por ejemplo, los ancianos se convirtieron en un problema, porque es el sector que tiene más gastos sanitarios.

-¿Y con esa lógica de reducir el gasto sanitario también quiere desentenderse de la salud de los ancianos?

- El Estado ha propuesto un proceso intermedio. Si tu tienes un anciano en la casa, tienes baucher, un crédito del Estado para cuidarlo. Pero el Estado te transfiere su responsabilidad, ya no la tiene más. Es un problema, porque si el anciano necesita de curas más costosas que el crédito que te otorgan tienes que arreglártelas. En Lombardía, toda la asistencia domiciliaria para un anciano es de 750 dólares por año. Este sistema ha empezado en Lombardía y ahora se traslada a Lazio. Es decir, en salud, un anciano puede gastar dos dólares diarios.

- ¿Por qué los documentos de la Red de Salud subrayan tanto las condiciones trabajo y abogan por la reducción horaria?

-- Ahora se trabajan muchas horas extras. En sanidad ese un gran problema. ¿Cómo hace una enfermera que trabaja en el servicio público y en el privado, 17, 18, 19 y hasta 24 horas? Esto no es calidad de asistencia. Si tú me quieres asistir y trabajaste 20 horas, las posibilidades de errores humanos crecen. No es un sistema de trabajo aceptable. En Milán hay una causa judicial contra 2500 enfermeros que trabajaban en hospital público y privado sin autorización. Cada uno de ellos tiene responsabilidad penal, pero en verdad es una responsabilidad del sistema, porque hace 20 años que tienen bloqueados los salarios.

- ¿La Red Europea tiene vinculaciones con organizaciones de base argentinas?

- Nosotros invitamos al Foro Social de Florencia a los piqueteros del Movimiento Teresa Rodríguez. En las plenarias del movimiento contaron los problemas de salud que vivían en los barrios, toda una cuestión que interesa mucho a los movimientos de izquierda italianos. Porque nosotros entendemos a la Argentina como un Estado muy parecido al nuestro. Tenemos relaciones de sangre con la Argentina.

-¿Tienen algún proyecto en común con el Teresa Rodríguez?

-Debatimos la realización de talleres de promotores de salud, de servicios ambulatorios populares. Nos interesa mucho como red europea ampliar la relación que tenemos con la red de salud argentina y con la de toda América latina.

- ¿En qué grado de desarrollo se encuentra el proyecto?

- Por ahora estamos tratando de entender bien como podemos participar, si es sólo con aporte financiero o puede servir el intercambio de experiencias y trabajos. Porque nosotros tenemos en Italia experiencias con los migrantes que no tienen acceso a los sistemas de salud. Hemos creado estructuras que garanticen los fármacos primarios, algunas prácticas…

- ¿Y cómo funciona ese sistema?

- Con voluntuarios. Profesionales que trabajan en la estructura pública y hacen otras horas de trabajo para garantizar la salud de estos sectores.

- ¿Es simple asistencia sanitaria o también forman gente?

- Tenemos un lugar principal, donde trabaja una persona por cada especialidad. Si no tenemos esa especialidad tenemos una red con otras organizaciones que aportan sus servicios. Ahora estamos en contacto con una organización de Roma para formar una red odontológica. Me pidieron que me fije cómo funciona aquí. En Italia ahora es todo privatizado, si uno no tiene mucho dinero no puede tener dientes sanos.

- ¿Qué van a plantear en el Foro?

-Vinimos a explicar lo que queremos hacer en la Red: un día de movilización europeo y mundial. En Cancún, los movimientos sociales, decidieron que el 1 de diciembre es un día de movilización contra la privatización de la salud en todo el mundo. Como coordinador del Foro Social Europeo queremos organizar el 15 de febrero del año próximo una gran marcha –como fue la del 15 de febrero pasado contra la guerra- contra las privatizaciones de los servicios, de la salud y la educación.

-¿Qué grado de sensibilización tiene la sociedad europea con estos temas?

-En Italia ahora empieza a haber conciencia. Ya no es como hace tres años, cuando asumió el gobierno de centro derecha de Belusconi. El Foro Social de Florencia fue muy fuerte y hay mucha gente que ahora quiere escuchar sobre esto. Además se empiezan a advertir las dificultades. Por ejemplo, yo trabajo en un servicio donde se vacunan a los chicos diabéticos. Hasta hace un año era todo gratuito, ahora si tú tienes un hijo diabético, cada vez que la estructura sanitaria pasa para aplicarle una inyección debes pagar 25 dólares. Es feo. Hace cuatro años, cuando nosotros hablábamos de esto nos decían que no era posible, ahora lo ven.

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El paredón de San Isidro

El costo de los controles y estudios, el derecho a la información sobre los derechos de la mujer, la valoración de la propia salud, el maltrato, el sentimiento de culpa de algunas mujeres, los médicos que maltratan y el sistema entero que las maltrata, fueron algunos de los temas que debatieron alrededor de 30 mujeres en el taller "La formación e intervención de promotoras de salud en género", que se dictó en el marco del Segundo Foro Social de Salud en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

La primer actividad consistió en armar frases que se encontraban incompletas; algunas de ellas fueron preguntas: ¿Conocés a alguien que se haya hecho un aborto? En respuesta todas levantaron la mano. Las oraciones formadas sirvieron como disparadores temáticos para relacionar y definir cuatro conceptos básicos para la discusión de la salud de las mujeres:

La coordinadora del grupo, Silvia Saravia, de la Comisión de Mujeres de Barrios de Pie, presentó a Susana López, del mismo movimiento y trabajadora del área de salud en La Cava, San Isidro. "Nosotras empezamos la actividad con una movilización al Municipio. En ese momento Gustavo Posse estaba en campaña y como bastón de esa campaña política, prometió reabrir el Hospital de San Isidro", comenzó su relato Susana. El llamado "Elefante Blanco", es un hospital que se comenzó a construir hace treinta años y que luego de ganar, Posse efectivamente reabrió, aunque no todas las áreas estaban habilitadas.

"San Isidro está dividido por un paredón: de un lado la zona pobre y del otro la zona rica". Además, explica Susana, en los últimos alambres hay corriente eléctrica, "doce voltios". La villa La Cava está del lado pobre. "A veces con los chicos molestamos porque queremos ver cómo viven. Nos llama mucho la atención que de un lado andamos con botes cuando llueve y del otro lado del cañaveral, unos perros gigantes que salen a ladrarnos cuando espiamos", cuenta.

Esta diferencia social, también comenzó a sentirse en el trato que reciben los pobres en el hospital: "Muchos compañeros nos vinieron a contar que se sentían maltratados y que, por ejemplo, les daban turnos para un mes después".

Antes del cambio de director del Elefante Blanco, a las mujeres de La Cava les habían prometido que les darían diús gratis. Sin embargo el nuevo director, el doctor Chagal les informó que tendrían que pagar 150 pesos. "Nos movilizamos porque nos habían prometido otra cosa". Después de la protesta, según Susana, les dijeron que el diú sería gratis pero que les cobrarían todos los estudios necesarios para la colocación. "Volvimos a marchar". Entonces, les dijeron que sí, que el diú y los estudios serían gratis, pero aunque parezca un chiste malo, les informaron que ahora tendrían que cobrarles dos pastillas que sí o sí debían tomar después de la colocación.

"Mis compañeras ya estaban cansadas, así que fui yo sola a hablar con Chagal que, parece que también cansado, me dijo sí nena andate a tu casa, es todo gratis". "Al final lo logramos, yo soy incansable", concluyó la chica para dar lugar a Malena Nizman, representante de Red de Mujeres Solidarias.

Al contar sobre la experiencia de "agentes comunitarios en los barrios", una cátedra que se dicta en la Facultad de Psicología de la UBA, Malena explicó que los ejes de la actividad se dividieron en dos partes: primero se dictaron cursos con gente de los barrios que tiene experiencia desde sus lugares en fábricas recuperadas y en diferentes movimientos sociales, y luego se escucharon las voces de quienes tienen el saber académico. La parte más importante, sostuvo Malena, fue la de juntar a las dos esferas en un mismo espacio.

"Creo que esa es la clave, unir ambas cosas", opinó la única doctora presente en el taller que además explicó que no quería inclinarse por ninguna de las dos partes. "Tanto en los movimientos sociales como en el ambiente académico hay gente subida en un pedestal", afirmó. "Pero nosotros todos los días, intentamos acercarnos, de hecho la coordinadora de salud de Barrios de Pie es una asistente social", contestó Silvia, a cargo del taller.

En el aula del subsuelo de la Facultad de Medicina había tres hombres jóvenes, militantes de Barrios de Pie, una médica y una funcionaria del Ministerio de Salud. Al igual que el año pasado, los estudiantes de medicina brillaron por su ausencia mientras que se multiplicó la cantidad de mujeres piqueteras. "Creo que en este año empezamos de verdad la protesta, para mí, el gran punto de partida fue el encuentro de Rosario", dice Susana orgullosa.

Testimonio: Yo aborté

"En ese momento, yo tenía 18 años y dos hijos. No podía tener otro porque mi mamá me tenía amenazada con no firmar mi salida de la maternidad (como yo era menor de edad, ella me tenía que firmar un permiso). Mi esposo era adicto a la cocaína, así que yo estaba sola, embarazada y no sabía qué hacer.

Hablé con mi cuñada y me contó que tenía una amiga que hacía abortos por 20 pesos. Lo pensé un poco y al final le dije que sí. La llamamos y en la cama del cuarto de mi cuñada, la amiga me hizo un raspado.

Me introdujo en la vagina un tallo de perejil o de alguna verdura –sólo me acuerdo que era muy ancho- mojado en alcohol. Y ella me había pedido que comprara unas pastillas para la infección, no me acuerdo cómo se llamaban, pero eran muy caras y no me alcanzó la plata.

Ahí mismo empecé a sangrar y me subía la fiebre cada vez más, me dieron una pastillita para que la hemorragia parara pero era muy fuerte, no paraba de sangrar, casi me muero.

Mi cuñada me llevó al hospital y ahí me hicieron un raspado de verdad, me desinfectaron, pero casi me muero...

Al final, todos se enteraron. No fue tan terrible porque mi mamá estaba tan contenta de que yo estuviera viva que se olvidó del reto.

Cuando nos acordamos con mi marido, lloramos y nos preguntamos qué hubiera pasado si ese bebé nacía; pero eso es todo", dice Susana López (29) y llora. "Esta es la primera vez que se le cuento a alguien".

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Contra el ALCA: La salud es un derecho, no una mercancía.

Se hicieron las cinco de la tarde y el auditorio de la Facultad de Medicina, ubicado en Uriburu 950, se fue poblando de gente poco habitual para ese recinto acostumbrado a recibir estudiantes. En esta ocasión muchos desocupados y algunos militantes de derechos humanos, fueron dándole color y calor a la cosa.
Lo que no era extraño era el tema a tratar: la salud. En este caso no desde un punto de vista académico sino la relación entre el Acuerdo para el Libre Comercio de las Américas (ALCA) y la salud.

Sentados a la mesa, dispuestos a conversar, estaban Gonzalo Moyano, de la cátedra de Derechos Humanos y Salud de Medicina; Jorge Ceballos, Coordinador Nacional del Movimiento Barrios de Pie y Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quien a su vez habló en representación de la Autoconvocatoria contra el ALCA.
Ante la mirada atenta de los compañeros de los barrios, Moyano contó como influía el ALCA y tras él la intención de los norteamericanos de quedarse con el negocio de la salud y fundamentalmente con el de la elaboración de medicamentos.
Posteriormente Ceballos, acostumbrado a dirigirse al auditorio barrial, habló de la situación en la que se encontraba América Latina, para enfrentar el ALCA y planteó la crisis política, ideológica y económica en que se encuentra el neoliberalismo en nuestro continente. Reafirmó la posibilidad concreta de que el ALCA no se instrumente. "Si se logra la unión entre Argentina, Brasil y Venezuela, que constituyen económicamente el 52 % de la economía latinoamericana; de no ingresar estos países, el ALCA no se puede hacer".
A su vez, Ceballos hizo referencia a la situación de la salud en los barrios y planteó con firmeza: "nuestro movimiento no va a esperar a ver a nuestros pibes desnutridos morirse y sorprendernos cuando los veamos en la foto de los diarios, nuestro movimiento va a continuar en la calle, buscando salud para los pibes y no vamos a detenernos, es más, si es necesario vamos a defender con nuestra vida, la vida de nuestros pibes", lo que arrancó uno de los aplausos más sonoros de la jornada.
Para finalizar Nora Cortiñas, habló de los planes de los norteamericanos para nuestra gente y nuestras tierras, e hizo una comparación con los duros años que nos tocó vivir en nuestra argentina en los años de plomo, se preguntó cuales serán ahora los planes norteamericanos para llevar adelante este intento de último saqueo a Latinoamérica, y remarcó sus dudas acerca de que lo logren.

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Otro trabajo social.

En el marco del II Foro Social de Salud, ayer se realizó en el aula 6 de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires el taller titulado "Los piqueteros necesitan otro trabajo social. Experiencia de trabajadores sociales en el Movimiento de Trabajadores Desocupados "Anibal Verón" de Forencio Varela". La exposición comenzó a las 17:30 a cargo de las licenciadas Marina Capello y Carolina Mamblona, ambas asistentes sociales de la Universidad Nacional de La Plata donde son profesoras.

La charla se inició con la presentación de cada uno de los presentes, animada por las expositoras, entre los que se encontraban miembros de diferentes Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD) tanto de Alte. Brown como de Capital Federal, así como asistentes sociales y otros profesionales.

La licenciada Capello introdujo su exposición con una crítica hacia el trabajo social ortodoxo, que no contempla las necesidades de la nueva clase emergente de los trabajadores desocupados y reafirmó el rol social de la universidad. "La universidad y el pueblo tienen que ir juntos" agregó. Ambas licenciadas trabajan desde hace seis años con el Movimiento de Trabajadores Desocupados "Anibal Verón" de Florencio Varela y cada una contó su experiencia con este grupo. En su turno de exponer, la licenciada Mamblona contó cómo comenzaron a planificar el trabajo en el movimiento. En un principio el trabajo social se desarrolló en dos áreas, el frente de salud y el frente de capacitación. Se generaron cuatro espacios de trabajo en el área de educación, el programa de alfabetización para adultos y la formación de alfabetizadores; la red de apoyo escolar realizada por los jóvenes que colaboran en el movimiento; los talleres de capacitación barriales y los cursos de formación política para los dirigentes populares que se realiza dentro de la Universidad de La Plata.

En el área de salud se fomentó la formación de promotoras de salud, para lo que convocaron a las enfermeras desocupadas de los barrios y se está edificando actualmente en un terreno fiscal el centro de salud del movimiento, en el que atenderán médicos pediatras, asistentes sociales y psicólogos, como también un abogado. Así se reforzarían los lazos entre el movimiento y la universidad ya que todos los profesionales son pertenecientes a la Universidad de La Plata.

Por su parte, la licenciada Capello contó cómo funciona el movimiento. Expuso los espacios democráticos de discusión que son las Asambleas Generales, encargadas de resolver los problemas más graves y urgentes del movimiento (cortes de ruta, de puente, organización de movilizaciones). Mencionó también otras instancias de participación como la mesa de dirección en la que participan nueve o diez miembros de los más comprometidos con el movimiento, así como el cuerpo de delegados que son actualmente 34 (2 por barrio).

Según la licenciada Capello, el movimiento no pretende reemplazar al Estado en sus funciones pero debe realizar las tareas que, en este caso, la municipalidad de Florencio Varela no contempla para con los más pobres y los barrios más carenciados. "El hambre no está resuelto, está contenido" aseguró, refiriéndose a todos los esfuerzos que deben realizar para combatir la desnutrición infantil y los problemas de salud causados por la deficiencia alimentaria que sufren la mayoría de las personas que pertenecen o son asistidas por el movimiento. Aclaró también que los comedores y los educadores del grupo deben trabajar en conjunto con las escuelas y los padres.

En el final de la charla hubo un pequeño debate en el que varios de los participantes expusieron sus opiniones con respecto al modelo económico que se viene planteando en el país desde hace más de una década y cómo los movimientos de desocupados emergieron durante la crisis.

La exposición se extendió hasta las 17 y participaron de la actividad aproximadamente 25 personas que en su mayoría estuvieron en la marcha inaugural del Foro que se realizó ayer a las 11 desde el Obelisco hacia la Plaza de Mayo.

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Un encuentro entre promotoras.

Las mujeres y madres de Villa Albertina compartieron su experiencia con un grupo de promotoras de la villa 21 de ciudad de Buenos Aires, en una charla amena y sin formalidades.

Las promotoras de Lomas de Zamora nacieron en el 2000 alrededor de un proyecto presentado para el Plan de jefas y jefes de Hogar. Están organizadas alrededor de los centros de salud de la zona y trabajan codo a codo con los trabajadores del servicio social. Su tarea como promotoras está basada en su capacitación, en la transmisión de información, en la escucha, en el relevamiento de información, en el seguimiento de casos, en la prevención, y funcionan como vínculo, que antes difícilmente existía, entre los vecinos del barrio y los centros de salud comunitarios.

Las promotoras de Villa Albertina están divididas en dos grupos, uno que está capacitado en el tema de prevención de VIH-SIDA y el otro en la problemática de la nutrición-desnutrición. Fue en estos temas donde encontraron puntos de coincidencia con el otro grupo de promotoras y se preguntaron unas a otras cómo era ese trabajo cotidiano, cómo las recibían los vecinos, cómo había sido el vínculo con los profesionales de las salitas. En ambos casos las trabas que encontraron en su camino fueron muchas pero siguieron y siguen trabajando, principalmente por la salud de "sus hijos y los otros chicos del barrio".

Participan de la red de distribución de las notas producidas por el Taller de Contrainformación: Médicos del mundo, Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (Cicop), Madres de Plaza de Mayo-línea Fundadora, Indymedia, Anred, el Movimiento de Trabajadores Desocupados de Solano (MTD-Solano) Barrios de Pie, Intergaláktica, La Fogata, Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), Pacificar, Proyecto Conosur, Hipatia, Sos país, Centro Social y Cultural Flores Sur, Ecoportal, Red Eco, Argentina Arde, Páginadigital, lavaca.

La información completa puede leerse en www.forosalud.org.ar; www.mdm.org.ar ; www.cicop.org.ar ; www.argentina.indymedia.org ; www.anred.org ; www.solano.mtd.org.ar ; www.barriosdepie.org.ar ; www.pacificar.com ; www.proyectoconosur.com.ar ; www.lafogata.org ; www.lavaca.org ; www.hipatia.info; www.ecoportal.net/forosalud ; ccs.kolgados.com.ar ; www.redeco.netfirms.com; www.paginadigital.com.ar

Coordinación: lavaca.org