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II Foro de Salud en Argentina "
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"Salud para todos ya"
Conclusiones finalizado el Segundo Foro Social de Salud.
Las conclusiones finales y el Plan de Trabajo para el 2004 se terminarán de redactar para el miércoles próximo, de manera que queden incluidas las ideas que se debatieron en la reunión de cierre.
El primer orador del encuentro -que comenzó con bastante demora a las 10.15 de la mañana y duró exactamente dos horas, en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA- fue el presidente de la Asociación de Profesionales de la Salud bonaerense (CICOP), Jorge Yabcowsky, quien recordó los tres puntos principales del Foro y agregó otros tres que se repitieron a lo largo de toda la asamblea.
No al ALCA, movilización contra las privatizaciones encubiertas del servicio público de salud y extensión del sistema único a los países de la región, en el marco del Mercosur fueron conceptos que se repitieron en los talleres de trabajo y cobraron fuerza entre los oradores.
"Los pueblos del Mercosur tenemos que levantar las banderas de la salud y pelear por un sistema único a nivel regional", afirmó Yabcowsky y adelantó que el Foro trabaja en la organización de una Conferencia Regional de Salud, junto a los movimientos populares de Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile.
Otro de los puntos en común, entre los movimientos que participaron de la asamblea, fue la crítica generalizada a los medios de comunicación masiva, que según se dijo, "boicotearon la difusión del Foro".
De fondo resonaron las palabras del profesor de la Universidad de Lanús, Mario Testa, que en la mesa de cierre de las jornadas que se hizo ayer, afirmó que no es posible arribar a un sistema único de salud si no se instala el tema en la agenda del Estado y de la sociedad, entre otras vías, a través de los medios de comunicación.
Sobre este punto, Yacobwsky instó a lanzar una "campaña permanente por el sistema único de salud", apoyado por uno de los integrantes de la Cátedra de Salud y Derechos Humanos de la UBA, Gonzalo Moyano y la delegada fueguina del Hospital Regional de Río Grande, quien pidió que las conclusiones y propuestas de trabajo "no se queden en la Capital y sean difundidas en el interior del país".
Con reclamos más puntuales, los coordinadores de Barrios de Pie retomaron la necesidad de que el Estado produzca medicamentos, para terminar con el monopolio de los laboratorios, y llamaron a aumentar la participación ciudadana en los barrios y en los debates públicos en temas clave como la conformación del presupuesto.
Por su parte, la Agrupación de Familiares de Estudiantes Argentinos en Cuba (AFEAC) propuso que el Foro se pronuncie por la homologación de los títulos cubanos en Medicina y un rechazo conjunto al bloqueo norteamericano a la Isla.
El vicepresidente de Médicos del Mundo Argentina (MDM), Gonzalo Basile, también llamó a tomar posición en el plano internacional, en particular contra la política exterior de los Estados Unidos "que afecta directamente la salud de los pueblos latinos".
A lo largo de las dos horas que duró el encuentro se sucedieron los oradores que agregaron consignas, propuestas y pedidos desde los distintos sectores, entre otros, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de La Plata, la Red por el derecho de las personas con discapacidad (REDI). Productores Agropecuarios de Córdoba y varios médicos delegados de hospitales públicos.
El Coordinador de Alames- Secretaría de Salud de Prefectura de Porto Alegre, Armando De Negri, cerró la Asamblea a las 12.15 con una convocatoria para julio del año entrante al Foro Mundial de Salud y propuso la creación de un observatorio de la salud en América Latina, que siga de cerca las violaciones a los derechos humanos.
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La pregunta del millón.
Un debate sobre la implementación de un sistema único de salud
La pregunta fue respondida por todos y cada uno de los disertantes, como quien recoge el guante dispuesto a dar pelea. El título de la charla -¿Es posible un sistema único de salud en la Argentina?- podía ser tomado como un recurso retórico, pero no. Se convirtió en un reto, gracias a la solidez de los expositores y a un público que colmó el Aula Magna dispuesto a tomar clase.
La ausencia de Victor De Genaro fue justificada por el coordinador, Gonzalo Basile, de Médico del Mundo, y comprendida después de escuchar al trío de notables Mario Rovere, José Carlos Escudero y Mario Testa- quienes muy poco dispuestos a las metáforas políticas, hablaron claro y directo, señalando como un enemigo histórico del sistema de salud público a las obras sociales sindicales. Y todo lo que ello implica. No fue la única coincidencia, a pesar de que a la hora de dar respuesta al interrogante que los convocaba, Rovere y Escudero contestaron con un rotundo sí y Testa con un no aún más contundente. (ver notas aparte)
Rovere, investigador de CLACSO, comenzó con un homenaje: "Hace treinta yo estaba sentado allí dijo señalando la platea- pero el profesor Testa ya estaba acá hablándonos de las raíces sociales de la medicina". Luego, mencionó las dificultades que enfrentó el ministro Carrillo al intentar construir ese sistema, enfrentado principalmente a los intereses de los dirigentes sindicales. A partir de allí, ancló su análisis en los años de la dictadura: "La idea de un sistema de salud público y universal es una de las tantas cosas que desapareció en la Argentina". La reinstauración de la democracia no ayudó mucho a este debate, que ahora llega casi por descarte. "El sistema único de salud ya empezó a fundarse. Comenzó en el verano del 2002, con el decreto de emergencia sanitaria. Esa es la declaración pública de una imposibilidad, una vergüenza explicitada: declara formalmente cómo los prestadores privados se escaparon cuando más hacían falta". Así comenzó a crecer el sector público, sobreviviente a 15 años de desmantelamiento, privatizaciones y terciarizaciones. Para Rovere, el palo en la rueda de este proceso de renacimiento es la política sanitaria del propio gobierno: "no podemos permitir que los fondos del Estado vayan a financiar al sector privado. Es dar la espalda a las necesidades de la población. Es reducir la política sanitaria a preguntarse quién financia a quién." Aseguró, también, que "la crisis alimentaria argentina tiene responsables. No se puede tapar lo que pasó en este país en el 2002".
Y que es necesario enfrentar una política sanitaria pública y universal, partiendo de la base de que se trata de una operación difícil. "Es como separar siameses: extremadamente complicado". Para eso, es necesario ampliar los márgenes incluso de lo que se considera patrimonio del Estado "poco países en el mundo consideran, por ejemplo, que los fondos de la seguridad social no son públicos" y volver a hablar de un tema cuasi prohibido en los ámbitos profesionales: la dedicación full time.
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Escudero: los enemigos de la salud pública, con nombre y apellido.
La exposición del reconocido sanitarista argentino
José Carlos Escudero, vicerrector de la Universidad de Luján, profesor en La Plata y en la UBA, sociólogo y sanitarista, comenzó repitiendo la pregunta que le daba título al debate: "¿Es posible un sistema único de salud en la Argentina? Respondo: por supuesto. Es posible, económico, adecuado, factible pero políticamente difícil. Hay demasiados intereses en contra. Y están en contra de esto porque es demasiado sensato".
A partir de allí, Escudero ofreció una clase para que el auditorio identificara claramente a los enemigos. Desde el capitalismo financiero global hasta lo que llamó "la máquina de votar de Duhalde", sin descontar las teorías que bogan por el fortalecimiento de las Ong{s, las redes, las mujeres y las obras sociales. Sobre el final planteó otra pregunta, cotizada en 750 millones de dólares. La cifra corresponde al crédito internacional que recibirá el gobierno para planes de salud en los próximos días. Escudero se interrogó sobre qué era posible hacer con ese dinero. Y ofreció algunas opciones y un diagnóstico: seguramente aumentará el peso de los gordos. Aquí, los tramos más importantes de su exposición:
"En los organismos internacionales se habla de cualquier cosa, menos de
fortalecer a los estados nacionales. Se habla de fortalecer a las Ongs, por
ejemplo. Y con solo tres preguntas uno puede darse una idea de cómo funcionan
las Ongs:
Primera pregunta: cuál es el gasto administrativo en relación
al presupuesto total.
Segunda pregunta: cuál es el costo por prestación.
Tercera pregunta: cuál es la cobertura de esas prestaciones con respecto al universo de necesitados. "Con hacer estas tres preguntas aumento mi impopularidad y con las respuestas muchos se quedarían sin laburo. Pero ¿por qué interesa desarrollar a las Ongs? Porque son la vidriera de la sensibilidad social ante las injusticias sociales. Me gustaría recordar ahora al padre Grassi, por ejemplo, que era la vidriera en la cual muchos podían desfilar diciendo que hacían algo por los pobres. Independientemente de todas las cosas que podríamos decir sobre el padre Grassi y su fundación, la cobertura era insignificante creo que del orden de los 5.000 chicos- en un país donde cada año nacen 700 mil".
"Los organismos internacionales hablan también de fortalecer el
rol de las mujeres. Que como todos sabemos, son mejores que los hombres y tan
buenas y tan sacrificadas que podemos darnos el lujo de no pagarles. Entonces
las mujeres aparecen como canalizadoras de las políticas sociales, no
como trabajadoras remuneradas sino como santas que lo hacen gratis".
"El otro tema del que se habla ahora es de fortalecer las redes. Hablar
de las redes en este momento es lo mismo que hablar a favor de la lactancia
materna: no compromete a nadie. Porque el problema es que si una red tiene que
tener primero una materialidad que la refuerce. Sino estamos hablando de voluntarismo.
Entonces si planteamos en la Argentina una red, pero no decimos que el presupuesto
2004 es recesivo, no sirve. Porque en un país que demográficamente
la población aumenta el 1% por año tiene que haber, por lo menos,
un aumento del 1% de las partidas presupuestarias. Lo que pasa es que si uno
plantea cosas como estas y menciona el 3% destinado al pago de la deuda y las
características neoliberales que tiene el presupuesto, sus posibilidades
de ser consultor del Banco Mundial bajan significativamente".
"Todas estas cosas tienen que ver, además, con la municipalización
de la salud. Se fortalecen, entonces, las reuniones de entes locales y cuando
más locales, mejor. Porque de lo que se trata es de que los países
no sean representados por estados nacionales. Porque sino, la cosa se complica.
Sudáfrica aguantó bastante bien la presión de la industria
internacional de medicamentos porque, mal que mal, era un Estado nacional. No
era una sumatoria de ONGs y redes. Entonces, lo que uno interpreta, finalmente,
de estas recetas del Banco Mundial, el FMI y los entes internacionales es: fragmentemos
a nuestro potencial enemigo que es el Estado nacional".
"Cuando uno analiza qué pasa con aquellos países que tienen
un sistema de salud nacional por derecho de ciudadanía o residencia uno
se da cuenta que esos sistemas tienen mucho más bajo gasto administrativo,
en medicamentos y global en salud, captación más temprana en los
embarazos, mejores indicadores de mortalidad, mejor odontología preventiva.
Esa es la sensatez. Si uno empezara de cero y no existiera esa cosa llamada
capitalismo elegiría este sistema. Ahora ¿por qué no le
conviene esto al capitalismo? Si uno habla en contra del capitalismo también
zafa en ciertos ambientes. Pero si uno habla de factores de poder, por ejemplo
dentro de la Argentina, no zafa tan fácil".
"Veamos cómo funciona un sistema de salud estatal en un país
central. Gran Bretaña tiene un buenísimo sistema estatal de salud,
tan bueno, que la crítica de izquierda que se le suele hacer es que los
capitalistas ingleses se pueden dar el lujo de pagar menos salarios. Pero el
sistema es tan bueno que casi ningún inglés tiene que contraer
un seguro privado. Al capitalismo no le conviene eso. Le conviene que los tramos
más altos de la distribución de ingresos británicos tengan
que gatillar un seguro privado, porque esa es una forma de reunir una enorme
cantidad de capital. La ofensiva mundial contra los sistemas estatales de salud
tiene esta razón. Uno de los sistemas que el que esto queda muy claro
que es el norteamericano. Pero no se trata de un sistema de salud, sino de un
sistema de retorno del capital. Está diseñado con otro eje".
"Y si hablamos de los factores de poder que en la Argentina están
en contra del sistema universal de salud pensemos primero cómo se construye
poder en la Argentina. Analicemos la máquina de votar de Duhalde en la
provincia de Buenos Aires. La máquina de votar tiene que ver con que
existe un puntero, que es un asignador selectivo de recursos escasos. Si el
recurso fuera universal y de acceso fácil, el puntero no tiene razón
de ser. Por eso digo que los pobres son funcionales y útiles al sistema.
Tiene que haber pobres porque la intermediación con los pobres construye
poder político. Es deseable que la limitación sea mediada por
este intermediario cuya acción está guiada por elecciones, internas,
etc. La construcción de esta política clientelar es algo que siempre
sabotearía un sistema público de salud."
"Hablemos de otro actor típicamente argentino, igual que el dulce
de leche: las obras sociales sindicales. Suele no mencionarse que las obras
sociales y sus jefes, en la época final de Carrillo, sabotearon el sistema
universal porque querían imponer un sistema de multiplicidad de carpas
sindicales. Este reemplazo del sistema universal por un sistema que asocia la
salud al derecho de trabajo se adoptó en la Argentina muy perversamente,
porque ni siquiera se creó un ente unificado para coordinarlo. Así
fue como la creación de una enorme cantidad de pequeñas carpas
sanitarias multiplicó la capacidad de coima de manera fenomenal. Además,
una de las consecuencias de esto fue la escasa resistencia de los trabajadores
organizados a la implementación de un modelo neoliberal brutal como el
que tuvimos. Porque el gobierno le daba la plata a los sindicatos sumisos, selectivamente.
Lo cual convirtió a este sistema de salud en un verdadero disciplinador
social. Entonces, uno de los enemigos del sistema universal es el sistema de
las obras sociales. Por eso, y si uno quiere ser impopular en ciertos ambientes,
tiene que decir que hay que impulsar la disolución de los sistemas gremiales
en un sistema universal de salud y gratuito.
"¿Qué otros elementos de poder importantes están en
contra del sistema universal? Los países que tienen una gran fragmentación
en la oferta de salud crean una gran cantidad de empleados administrativos.
Fijénse lo que pasa en los Estados Unidos. Hay miles de planes prepagos
de salud diferentes. Y eso necesita un ejército de administrativos. Porque
es un sistema donde se gasta un enorme bagaje de plata en controlar. El papelito,
la cobertura, el auditaje
Una de las más grandes paradojas es que
un sistema que se plantee absolutamente gratuito y universal no precisa papeleo.
Con lo cual, toda la plata se puede gastar en salud. Entonces, lo que estamos
proponiendo es la racionalidad y esto significa un verdadero ejemplo de sensatez
en el uso de recursos para un fin dado".
En estos momentos, mi gran pregunta es qué va a hacer el ministro Ginés
con los 750 millones de dólares que recibió del Banco Mundial.
Es un vagón de plata fenomenal. La pregunta es ¿en qué
lo va a gastar? Hay varias opciones posibles:
-"Primera opción: este Foro empezó con un pre Foro que abordó
el tema de la fabricación estatal de medicamentos. Con una fracción
insignificante de esos 750 millones se podría solucionar todos los cuellos
de botellas de fabricación estatal de medicamentos en la Argentina y
no solo podría autoabastecerse en casi todos los rubros, sino que podría
darle medicamentos a todo el Mercosur. Pero la plata no viene para que la Argentina
fabrique medicamentos".
-"Opción dos: en este momento que están en quiebra los ofertantes privados de salud esa plata podría ir para que el Estado comprara los activos para hacerse de infraestructura. Pero la plata no viene para eso".
-"Opción tres: que parte de esa plata llegue a los gordos de la GCT. Como un gesto de solidaridad entre gordos, el ministro de Salud y los popes de la CGT se abrazan y la plata va ahí."
"No sé si saben que estos préstamos representan solo el
2% del gasto total salud, pero son suficientes para controlar toda la política
sanitaria. Imaginen una casa, donde hay un tanque de agua y una canilla. Bueno:
a esa casa le prestan un balde, pero a cambio controlan la canilla".
"Lo que seguro no van a hacer aunque sería lo más racional-
es aumentar la oferta nacional de salud, mañana, tarde y noche, con trabajadores
de salud asalariados, legales, para dar un shock de oferta gratuita y estatal".
...
Testa: ¿Dónde se está discutiendo que se mueren de hambre nuestros chicos?. La opinión de uno de los próceres del sanitarismo argentino
El profesor Mario Testa uno de los próceres del sanitarismo argentino- fue el encargado del tirón de orejas. "No se puede" dijo contundente. "Así como estamos hoy no" reafirmó. Y explicó breve y sólidamente su posición: es necesario primero introducir el tema en la agenda pública de debate, dejar de lado las diferencias y salir de los pequeños grupos tironeados por las internas para enfrentar a los poderosos enemigos que tiene la salud pública en la Argentina.
No se trata tan solo de pugnar por la sanción de una ley, explicó Mario Testa, sino de construir legitimidad alrededor de ella. Es una condición previa para evitar el fracaso. Para reforzar esta idea, comenzó contando los dos casos en los que personalmente vio naufragar el proyecto.
"Voy a ver si consigo de hacerme algunos enemigos ahora. Porque si yo tengo que responder a esa difícil pregunta de si es posible un sistema de salud único en la Argentina diría: no. No se puede. Y voy a explicar esta respuesta con dos antecedentes históricos. Hace 30 años estaba sentado aquí, con un cargo en esta casa, y como consecuencia de ese cargo fui asesor del ministro de Salud del presidente Perón, el doctor Juan Carlos Liotta. Un día en el que llegamos al ministerio, con todo el grupo de asesores, el ministro nos dijo:
-He resuelto mandar el proyecto de ley al Congreso de un sistema nacional de salud.
Le pregunté:
-Dígame ministro: va a llamar a los muchachos de la CGT.
-¿Por qué?
-No sé, me parece que una consulta a esos muchachos es útil.
-¿Por qué?
- Porque a lo mejor ellos no están de acuerdo.
-¿Por qué?
-Porque resulta que hay allí una cuestión de dinero, de poder.
-No, no. De ninguna manera: esto se aprueba seguro.
-¿Y por qué está tan seguro?
-Porque somos todos peronistas.
El día que el ministro mandó el proyecto a la legislatura, la CGT anunció que si ese proyecto se aprobaba, declaraban una huelga general. La CGT a Perón.
Este es el primer antecedente histórico que justifica mi respuesta.
El segundo, algunos años después, otro presidente llamado Alfonsín y otro ministro de Salud, el doctor Aldo Neri, que hizo exactamente lo mismo: mandó al Congreso un proyecto para implementar un sistema nacional de salud.
Es decir, dos ministros, que habían trabajado con el mismo equipo de técnicos, no conocían la diferencia que hay entre legalidad y legitimidad. Y eso es fatal para el desarrollo de un proyecto que propugne un cambio significativo. Es decir, aquel que cambia un comportamiento existente.
La legalidad es aquello que está de acuerdo con la ley, la Constitución, los decretos, las normas. Esas reglas que son de obligatorio cumplimiento y que no se cumplen casi nunca. Dentro de estas normas, hay dos tipos de leyes. Las que sancionan cuestiones de hecho, que ya están ocurriendo. Esa ley no es un problema porque ya se está cumpliendo antes de que se sancione. En cambio, las leyes que cambian comportamientos son leyes que solo se van a cumplir en la medida en que hayan construido legitimidad. Y esa legitimidad debe ser construida antes.
Este es un elemento básico para plantear el tema de un sistema nacional de salud.
El otro elemento fundamental es darse cuenta de que el sistema de salud que tenemos o el no sistema- es un reflejo fiel de la distribución del poder en la sociedad. El sistema de salud no está al margen de cómo está distribuido ese poder en la sociedad. Quiere decir que para modificar el sistema de salud hay que hacer una revolución social. ¿Y quién va a hacerla cuando nosotros mismos nos estamos peleando entre nosotros? Hoy, actualmente, y a los tortazos. Esta es una dificultad.
En consecuencia, acá tenemos un escollo para lograr esa revolución que significa hacer un sistema nacional de salud.
Tenemos que entender que el sistema de salud se organiza de acuerdo a las formas de financiamiento. Y no hay nadie entre los poderosos, los ricos, los mandamases, que esté dispuesto a ceder absolutamente nada. Los ejemplos son numerosos: el país que produce alimentos para más de 300 millones de personas es un país con chicos que se mueren de hambre. Y esto clama al cielo. No es trivial. Frente a esos dramas, pensar que de buenas maneras o buena fe se puedan lograr resultados que implican cambios significativos a nivel de la estructura del sistema de salud, es y discúlpenme que lo diga- una especie de ingenuidad. Este es un problema político extremadamente complejo. Y tan complejo es que tenemos que pensar cómo es posible empezar a plantearlo. Porque es muy fácil decir: las condiciones son tales y por lo tanto, hay que hacer esto. Pero es un vicio fundamental nuestro el "hayquismo": hay que hacer tal cosa. Y más que decir qué es lo que hay que hacer tenemos que pensar cómo hacerlo. Cómo vamos a enfrentar el problema. Entonces cuando uno plantea una cuestión frente a la cual sabe que vamos a tener enemigos poderosos, armados, coherentes, unidos, tiene que pensar cuál es la fuerza propia que vamos a oponerle para construir legitimidad. Esta es la idea de proceso: cómo voy avanzando paso a paso para ir construyendo la fuerza propia. ¿Dónde se está discutiendo la cuestión de la nutrición en nuestro país? ¿Quién discute que nuestros chicos se mueren de hambre? Pequeños grupos. Pero esta temática no está inserta en lo que los politicólogos llaman "la agenda de debate del Estado". Y O Donell Mario, el bueno; no el otro- dice una cosa muy cierta: el tema de la agenda es el tema político central. Cuando yo consigo meter mi tema en la agenda de debate y consigo sacar el tuyo, ya gané. Eso es lo que hace permanentemente la derecha.
En consecuencia, tenemos que construir organizativamente, ideológicamente, para lograr empezar a introducir este y otros temas en la agenda de debate del Estado. Si no lo hacemos así, nunca lograremos construir legitimidad alrededor del proyecto de un sistema de salud universal, del cual soy acérrimo partidario.
Pero mi respuesta es clara y definitiva: así como estamos, no se puede".
Cuando llegaron las preguntas, Testa aprovechó para ilustrar con otra anécdota su teoría:
"En mis clases, una de las preguntas que las hago a mis alumnos es:
-¿La tasa de mortalidad infantil de 140 es un problema?
- Síiiiiiii, es un problema muy grave- contestan todos.
-No y no les respondo- La tasa no es un problema. Se transforma en un problema en tanto haya dolientes. En tanto alguien se haga problema con eso."
...
"Se probó que hay otro camino posible en salud".
Entrevista al especialista brasileño Armando De Negri.
El pediatra brasileño Armando de Negri fue uno los visitantes que más discusiones generó en el Foro Social de la Salud. Defendió a rajatabla la obligación que tiene el Estado de garantizar la universalidad y la gratuidad de acceso al sistema sanitario, una meta que logró concretar Brasil. Allí, el 85 por ciento de la población se atiende en el Sistema Único de Salud, una red que se extiende a lo largo de 5.800 municipios y da trabajo a dos millones de personas. En esta entrevista, el funcionario de la Secretaría de Salud de la Prefectura de Porto Alegre explica cómo logró imponerse y cómo funciona este modelo. Además, da los argumentos de por qué no cree que la autogestión sanitaria sea una salida a la crisis.
-¿Cómo nace el Sistema Único de Salud brasileño?
- Hay que entender sus orígenes conceptuales a fines de los 60, principios de los 70, cuando un grupo de intelectuales comienzan a plantear, inspirados en la reforma sanitaria italiana, la posibilidad de constituir en Brasil un proceso centrado en el acceso universal a la salud. El derecho a la salud para todos, romper una división impuesta, porque el Instituto Nacional de Seguridad Social daba respuesta a la atención de la salud de los trabajadores formales. Para ellos había hospitales, especialistas, controles ambulatorios. Para los demás, que era la gran mayoría de la población, no había una forma organizada de salud. Dependían de los hospitales de caridad, filantrópicos, religiosos, de algunas estructuras municipales que daban atención pero con muchas limitaciones técnicas y financieras. Había como dos categorías de ciudadanía. Así surgió un movimiento que bregaba para que el Estado universalice el acceso a la salud, caracterizada como un sistema nacional pero organizado con bases descentralizadas en los distintos estados y con una fuerte participación municipal. Además, había que acercar al máximo la población para el control social de la población sobre la provisión de servicios. Ese era el marco teórico-conceptual.
- ¿Y cómo se pasa de la teoría a la praxis?
- Poco a poco se fueron constituyendo liderazgos políticos y sociales alrededor de estos conceptos. Sectores sindicales, comunitarios de base, la Iglesia, sectores académicos y políticos empezaron a incluirlo en la agenda. Obviamente que a lo largo de los 70 y los 80 la discusión tuvo restricciones porque estábamos en bajo gobierno militar que no tenía mucha amplitud para transformar el sistema. Pero en los 80, la crisis del sistema de seguridad social desde el punto de vista financiero, provocó una fuerte decadencia del Instituto Nacional. Esta decadencia implicó aún para los trabajadores formales una pérdida progresiva de calidad y accesibilidad al servicio. Esto generó un escenario positivo para replantear la estructura altamente centralizada y discriminatoria que había. Ya en el final de la dictadura se tuvieron que crear comisiones interinstitucionales de salud con participación popular, a causa de la crisis. Con el fin de la dictadura y la asunción del nuevo gobierno civil, en el 86, se convoca a la octava Conferencia de la Salud, donde participan académicos, sindicalistas, sectores comunitarios, políticas. Y encontraron en el seno del gobierno nacional personas que acordaban con este sistema universal y ocupaban cargos clave en el Ministerio de Salud y Ministerio de Seguridad Social. La Conferencia se configura como propuesta los elementos claves de la llamada reforma sanitaria brasileña y la constitución del sistema único de salud. Esos principios y directrices que salen de allí se aportan a la Asamblea Nacional Constituyente, donde el tema salud logra materializarse en el texto constitucional como un capítulo clave de defensa de la ciudadanía.
- ¿Acaso aquella Asamblea Constituyente era progresista?
- Si uno mira el contexto global de la constitución, ese era el capítulo más avanzado. Había una cierta contradicción, porque forzó un avance que dentro del marco general de la organización del Estado y de la misma Constitución parecía desubicado. Eso fue y todavía es muy criticado. La Constitución adopta el principio de la universalidad del derecho a la salud. Dice que la salud es un derecho de todos y que es un deber del Estado. Luego establece principios clave, adopta un concepto de salud amplio, como consecuencia de todo un conjunto de garantías sociales: salario, trabajo, acceso a la tierra, la sanidad del medioambiente Luego hay principios éticos generales: universalidad, equidad, integralidad y una serie de directrices organizativas donde esta el tema la descentralización con énfasis en la municipalización y también una idea de que la regionalización no debería representar la ruptura del contrato universal de ciudadanía. Hubo algunas cosas que a la larga fueron vetadas en el gobierno. No hay que olvidarse que eso se hace en un marco de transición conservadora. Salud y acción social logró un espacio contrahegemónico en el proceso constituyente pero la política brasileña en este período era conservadora. Y no hay que olvidarse que en el 90, cuando se sancionan las leyes orgánicas que aplican el texto constitucional no hay que olvidarse que el presidente era Fernando Collor de Mello. Hubo vetos, pero se mantuvo el principio fundamental porque había un movimiento importante alrededor de eso.
- ¿Cómo impactó esa reforma constitucional en el sistema sanitario?
- En el 90, logramos traducir esos principios en dos leyes orgánicas de salud. Una hablaba de la organización del sistema nacional y único de salud donde existía una dimensión regional y municipal con responsabilidades específicas. Establecía principios de financiamiento compartido por los distintos estamentos. Y una segunda ley orgánica que se dedicaba a otro elemento clave: la participación social en la conducción del sistema de salud, con decisiones vinculantes en consejos municipales. Establecía conferencias nacionales de salud cada cuatro años y que los planes de salud debían ser aprobados por esos consejos municipales. Es toda una arquitectura de participación social, donde estos consejos están integrados en un 50 por ciento por representantes de la comunidad. El otro 50 por ciento se reparte entre representantes de los trabajadores, de la estructura de gobierno y de los prestadores de servicios, que pueden ser estatales o privadas.
- ¿Hasta que punto estos consejos representan legítimamente a la sociedad y no lograron ser cooptados por estructuras partidarias o del Estado?
- Estos consejos son reflejos de la vida social. Obviamente no existen espacios puros. Es difícil responder de forma genérica, hay lugares donde el consejo está muy vinculado todavía a la iniciativa estatal y hay otros que tienen una fuerte autonomía y otros que están a medio camino. Depende de la fortaleza de cada movimiento social en cada ciudad. También depende mucho del sentido democrático de los dirigentes, porque hay conflictos. Pero desde el momento en que la ley establece que no es posible pasar proyectos de salud ni asignaciones de recursos para el área sin pasar por los consejos, confiere un espacio real de poder. Una autoridad sin el consejo no puede aprobar su plan de salud, su presupuesto ni su rendición de cuentas. Depende el grado de maduración política en cada región, pero la estructura está puesta.
- Hasta ahora hablamos de las leyes, pero no de cómo funciona la salud para los ciudadanos
- El sistema de salud brasileño no es un sistema estatal al sentido clásico, como Cuba. En Brasil, como empieza el sistema único, teníamos un conjunto de servicios estatales de gestión federal, estadual y municipal. Además, un conjunto de hospitales filantrópicos y religiosos. Y también instituciones privadas con fines de lucro. Entonces, cuando se plantea este sistema se dice que el servicio lo puede brindar el Estado, organizaciones sin o con fines de lucro, pero que todos estén sometidas a contrato por el sistema público nacional. De manera que la gratuidad estuviera garantizada, que no hubiera ningún tipo de pago directo por parte de los ciudadanos que van al servicio. El pago a los privados lo hace el Estado.
- ¿Hay equidad real en el sistema?
- Todo brasileño que va al sistema único de salud no paga nada. En el país todavía existen servicios privados que no están en el servicio único. Pero el sistema único, puede usar a estas instituciones frente a determinadas situaciones límite. Este tipo de intervención está garantizado por un principio constitucional que ubica a la salud como de relevancia pública. El Estado puede obligar a las instituciones que no están bajo contrato acreditas en el sistema único a prestar servicio. Hoy la mayoría, por la crisis, está dentro del sistema único nacional. Y lo mismo la población, el 85 por ciento se atiende en el Sistema Único. La mitad del otro 15 por ciento tiene acceso al sistema privado por contratos colectivos de seguros médicos de trabajadores. Pero como eso tiene un límite, sobretodo en la complejidad de las prestaciones, terminan recurriendo al hospital público. Transplantes, hemodiálisis, todo eso lo hace el Estado.
- ¿Los habitantes de las favelas tienen el mismo acceso a la salud que los del centro de Brasilia?
- Le lectura de la equidad hay que verla en distintos niveles. Hay un problema estructural de la equidad del país. Hay una concentración histórica de servicios públicos y privados en la zona más rica del país. Se estructuraron alrededor de una oferta de mercado. En el sureste y el litoral del país hay un padrón de oferta bastante calificado y eficiente. Si vas al nordeste, norte en general y centrooeste hay una inequidad muy grande. ¿Cómo se traduce esto? En tiempos de espera. Son mayores, a veces, para acceder a la complejidad. Pero lo importante es que esta gente está dentro del sistema, antes se moría en su casa. La equidad puede medirse por acceso y por producto final. ¿Estamos logrando disminuir la diferencia de expectativa de vida entre distintos grupos sociales? ¿Estamos logrando disminuir diferencia de calidad de vida en distintas regiones? Diría que más o menos, hay mucho por hacer. Como Sistema Único todavía somos preadolescentes. Pero hay que tener en cuenta que es un sistema para 180 millones de habitantes, tiene estructura de atención primaria en los 5.800 municipios del
país. Todos los municipios tienen autoridades de salud. Todos los municipios del país reciben mensualmente recursos nacionales que van directamente al fondo nacional y municipal de salud. Es una cuenta exclusiva para evitar el uso del dinero para otra cosa. Reciben una cápita por habitante para mantener un sistema de atención primaria. Eso llevó más equidad, porque antes había muchos municipios que no tenían ninguna estructura de atención primaria. Los servicios de mayor complejidad a veces están regionalizados, porque no hay razón para que municipios muy pequeños los tengan. Se garantiza el sistema especializado pero de manera regionalizada. Y si una persona que vive en el Amazonas, necesita un servicio que sólo existe en San Pablo, puede trasladarse con un acompañante por el Sistema Único Nacional. Eso se hace para servicios muy específicos, como el transplante de médula, por ejemplo. Después para mediana, alta complejidad y hospitalizaciones el Estado paga por práctica.
¿Cómo sobrevivió el Sistema Único de Salud a los
ajustes de las políticas neoliberales?
Fuimos amenazados por lo menos tres veces a lo largo de los ocho años
del gobierno de Fernando Henrique Cardozo. El gobierno hizo globos de ensayo
para romper la universalidad, para ver cómo reaccionaba la opinión
pública. La excusa era que con este sistema era imposible disminuir el
déficit del estado y equilibrar la balanza de pagos. Pero cada vez que
lo intentó, la reacción social fue muy fuerte. Con la reestructuración
del sistema y con la participación social hay una gran capilaridad. Los
consejos de participación hace que los temas lleguen a cada comunidad,
entonces es una realidad que no es posible enfrentar por lo menos frontalmente.
El Sistema Único de Salud no es patrimonio de ningún partido ni
de ningún sector social. En las últimas elecciones, ningún
candidato habló en contra, a diferencia de lo que pasó en otras
elecciones.
¿De qué manera se financia el sistema?
En el año 2000 aprobaron una vinculación de financiamiento. En
la Constituyente no se había logrado. Los expertos decían que
establecer una contingencia sistemática paralizaba el sistema presupuestario,
lo encorsetaba. En el gobierno de Cardozo, José Serra era ministro de
Salud. Serra, en la Constituyente, se oponía a la vinculación
financiera, pero como ministro la defendió. Y pudo convencer al sector
de Economía que era contrario. Entonces se aprobó una progresión
que en el 2004 llega a la proporción final. Los municipios tienen que
poner un mínimo de 15 por ciento de su presupuesto en salud, de todo
lo que ingresa menos las deudas comprometidas. Los estados deben aportar un
12 por ciento y el Estado Nacional, un 9,8. Pero en este caso, hay una variación
que puede llegar a 7,4 según sea el Producto Bruto Interno. Este es un
aporte financiero sustantivo. Duplica el presupuesto que teníamos antes
de la ley de vinculación.
¿Cómo se evita que semejante presupuesto no caiga en las redes
de corrupción?
Los consejos de salud son una manera de hacer más transparente el sistema.
Como dije, allí se aprueban los planes, los presupuestos y las rendiciones
de cuenta. Es el elemento central para que no se transforme en un botín
de corrupción. Los consejos evalúan las cuentas, miran a dónde
van las cosas. Cada uno tiene comisiones de fiscalización, para ver cómo
fueron las obras, si los equipos adquiridos fueron a quién los necesitan.
Por eso es tan importante la idea de capilaridad del control social. Es una
participación muy importante en la gestión. Además, está
la construcción de sistemas de información para ayudar a la transparencia.
Se puede ver a través de cualquier computadora el presupuesto anual de
salud, se puede saber cuánto dinero salió del gobierno nacional
e ingresó a cada uno de los municipios. Y para qué asignaciones.
También tiene que estar la información de cada municipio, porque
si no informa no puede recibir la partida siguiente.
¿La asunción de Lula fortaleció el sistema?
El gobierno de Lula presentó una propuesta de presupuesto de Salud que
incluía otros programas sociales. Hambre Cero y otras cosas estaban metido
dentro de los gastos de Salud. Uno puede decir, sí, tiene que ver con
la salud, pero de hecho era un contrabando. Fue un conflicto reciente. Hubo
una fuerte reacción de los consejos de salud y del frente parlamentario
para la salud y se logró revertir. El problema no fue Lula, sino la lógica
pragmática de la política económica-financiera. La dinámica
de la mundialización del capital obliga a ser muy cuidadoso para no generar
desastres. Pero el ministro de Hacienda y el de Planificación, son muy
pragmáticos, conservadores. Apuestan a que si logramos un equilibrio
económico-financiero eso permitirá un desarrollo con mayor equidad.
La cuestión es que eso pase, porque el concepto no es nuevo
También
es verdad que se ve una intención de unificación de políticas
sociales, de mejorar la manera en que se gasta en políticas sociales.
Antes hablábamos de la equidad y eso implica preguntarse si el dinero
llega a quienes más lo necesitan. Esa pregunta todavía no tiene
respuestas. Hay mucho que hacer en ese sentido. Lo más importante es
que se probó que hay otro camino y que es factible. Hay que tener en
cuenta que el Sistema Nacional también refuerza un área económica.
Porque implica miles de empleos directos e indirectos. En Brasil dos millones
de personas trabajan en la Salud.
El Sistema brasileño habla de una intervención fuerte del Estado.
¿Qué sucede cuando el Estado se retira casi por completo, como
en la Argentina? Usted en el Foro cuestionó la autogestión y generó
mucha polémica.
Una cosa es entender esta organización de estos consejos de salud como
una modalidad de autogestión o, mejor dicho, de cogestión de la
sociedad civil con el Estado. Pero no hay que olvidarse en ningún momento
que el Estado tiene una obligación como garante de contratos colectivos.
Su estructura tiene que responder y organizar las necesidades. Lo que no quiere
decir que la sociedad no tenga protagonismo o responsabilidades. Lo que yo quiero
decir es que muy fácilmente, en un contexto donde el Estado no quiere
o no logra dar abasto a las necesidades, es muy tentador, seductor lanzarse
a una aventura donde cada uno intente resolver los problemas. Se intenta resolver
a cosas muy concretas, pero con un sentido de emergencia. A veces tratamos el
tema como si estuviéramos en un campo de refugiados en África,
con una población de en situación de extrema precariedad, y se
construye un enlace de misión internacional humanitaria con recursos
comunitarios para intentar dar una respuesta. Pero esas son soluciones que tienen
tiempos y espacios definidos para hacerse, son excepcionales. Cuando piensa
que la estructura de autogestión puede ser algo permanente empieza a
tener doble filo la cuestión. Se empieza a desligar progresivamente al
Estado de su responsabilidad y se empieza progresivamente a generar en la gente
una idea de fragmentación del contrato de ciudadanía. Puede entenderse
como salida de emergencia, pero nunca va a dar todas las respuestas. Puede ser
para enfrentar una determinada situación, pero nunca va a constituirse
como una política universal y en todos los niveles de complejidad que
la gente necesita.
Parece una encerrona. La autogestión se vuelve funcional al abandono
del Estado de sus obligaciones, pero si no hay autogestión existe la
certeza de que nadie solucionará los problemas concretos.
Hay ciertas circunstancias, por una cuestión de defensa de la vida, que
se pueden dar respuestas organizadas desde la comunidad. Lo que no se puede
es imaginar que eso sea algo permanente y que no esté enmarcado en una
política estratégica para que involucrar y obligar al Estado a
sus garantizar los derechos. Le falta potencia política a estas iniciativas
y a la larga el Estado se puede ir desentendiendo más. Puede decir: "Esta
bien, te doy un bolsón de medicamentos. Pero no te garantizo nada, no
te pago los profesionales, no garantizo periodicidad de atención
".
La idea de un emprendimiento comunitario no es nueva. Los estados lo hicieron
con mayor o menor conciencia. En momentos de grandes crisis, como la de la Argentina,
eso es una gran tentación.
¿Acaso se le puede pedir a los habitantes más postergados que
dejen enfermar o morir a sus hijos hasta que la correlación de fuerza
permita construir un Estado con mayor equidad?
Yo soy muy sensible. La gente tiene una necesidad dentro de una racionalidad
pragmática. Hay que responder a eso. Uno quiere que vivan sus propios
hijos. Pero hay que tener conciencia que esta angustia, esta necesidad de respuesta
para hoy y ahora, si no se ubica en la perspectiva de conquistar esto socialmente
puede implicar que ahora se resuelva el problema pero mañana no. Y ya
nadie se responsabilizará por eso. En Brasil eso está más
claro, cuando falta algo en salud, organiza la reivindicación social.
El sistema público tiene canales, se puede ir a la promotoría
pública o al juez a reclamar sus derechos. Si el juez evalúa que
un paciente está esperando hace demasiado tiempo, lo primero que hace
es poner delante la Constitución, dice que la salud es un derecho de
todos y a la autoridad sanitaria le da 24 horas para responder, de lo contrarío
debe ir a la cárcel. Los que estamos en la administración pública
todas las semanas estamos amenazados con ir a la prisión.
Muchas constituciones del mundo tienen declarados este tipo de derechos universales,
como la salud o el trabajo, pero no tienen mecanismos como para materializarlos.
Nunca se los defiende como a la propiedad privada.
Los derechos sociales son reconocidos como derechos progresivos, lo que significa
que algún día llegaremos a ellos. Creo que es un tema importante,
cuando uno habla de otros derechos no existe tal progresividad. Si no se cumple,
hay reparación. En los derechos sociales se admite una progresividad
engañosa, se admite ad infinitud la idea de beneficio a futuro. La única
manera de probar la violación es a partir de casos que impliquen pérdida
material, como muertes o secuelas. Nosotros estamos empezando a discutir la
judicialización de los derechos sociales. En los documentos formales
de muchos países eso es retórico. La idea es que el no cumplimiento
de estos derechos sean judicializables.
¿La autogestión no puede ser una manera de generar conciencia?
Porque con hambre y enfermedad eso es imposible.
Estamos de acuerdo. Soy sensible que las necesidades son tan básicas
y radicales que genera otra realidad, la comunitaria, la solidaria. Pero insisto,
hay que preguntarse para qué lo hacemos, con qué ideas de futuro.
¿Una gran confederación de iniciativas comunitarias de salud?
¿O un gran sistema nacional de salud que garantice el derecho de todos?
En Brasil, la situación no era muy distinta a la de aquí. Para
los que no eran trabajadores formales, cada vez que se enfermaban se improvisaba
algo: iban a la caridad, la filantropía, alguna oferta municipal. Y en
aquel período prosperaban iniciativas comunitarias, clínicas populares,
de iglesias. Pero llega un punto que ya no podían dar solución
y la gente se moría. La situación de ausencia del Estado se naturalizaba.
Y la salida tiene un límite, puede dar respuesta inmediata pero no a
largo plazo.
¿La autogestión no puede ser una base importante para esa cogestión
que usted mencionaba?
Sí, pero la cogestión de los consejos de salud es algo que se
da sobre una estructura constituida y garantizada desde un derecho plasmado
en política pública nacional. Esa es la diferencia. Se construye
sobre una arquitectura de participación que tiene un objetivo definido,
con una forma de organización concreta. No quiero decir que todo lo que
se está haciendo no tiene valor ni es importante, pero hay que entenderlo
como medidas excepcionales en tiempos especiales. Pero eso tiene que tener un
límite. Me parece que la Argentina ahora tiene una oportunidad histórica
de lo que significaron las obras sociales para ubicar un proyecto nacional de
salud.
...
Imágenes del naufragio
Un video sobre las inundaciones en Santa Fe
Santa Fe Documenta es una comunión de documentalistas que bordaron juntos en video el registro de la inundación de Santa Fe. Convencidos de estar frente algo tan grande como una catástrofe, unieron las imágenes realizadas por diferentes grupos para poder así transmitir una idea aproximada de lo que pasó.
En la pantalla negra se escucha un ruido extraño. Es agua, pero el sonido no corresponde a nada asociado a ella. Cuando la cámara, finalmente, descubre en esa inmensidad las siluetas de la gente, el sonido adquiere otra dimensión.
Lo incomprensible.
Gente caminando en plena noche con el agua al cuello.
Uno, cientos.
Cargan chicos y perros. Cargan enfermos y asustados. Cargan jaulas y parientes.
Llevan encima la vida que protegen y la cara que mide el espanto.
Huyen, sin tiempo para gritos, hundidos en el agua y el silencio.
Así comienza el video realizado por Santa Fe Documenta, una comunión de documentalistas que bordaron juntos el registro de la inundación de Santa Fe. Convencidos de estar frente algo tan grande como una catástrofe, unieron lo realizado por diferentes grupos para poder así transmitir una idea aproximada de lo que pasó.
Y de aquello que no.
El resultado es doloroso, pero a la vez terapéutico. Porque si una tragedia representa algo en las vidas de la gente es precisamente lo opuesto a un relato hilvanado.
Aturde y confunde.
Duele y lastima.
Y acobarda.
El video, al menos, revela.
Descubre con imágenes esas vidas arrasadas en plena noche. A la deriva.
Deja en claro que allí no hay nadie, salvo ellos y sus necesidades de salvarse. La urgencia de huir, pero también la de resolver a dónde y cómo. Solos y sin nada, porque el agua arrasó con aquello por lo que trabajaron y sufrieron y los dejó, en un minuto, con lo único que vale la pena rescatar de la tragedia: los hijos, las mascotas, los vecinos. Lo humano.
Una imagen: en el bote colmado, una mujer intenta subir con su bebé y su cartera. No hay lugar. Alguien dice:
-Apretemonos, pero usted deje las cosas.
"Las cosas" es apenas esa cartera que uno imagina imprescindible: llaves, documentos, quizá remedios, alguna foto, la agenda. La mujer, en un solo movimiento, arranca la cartera del hombro y la tira al piso convertido en río. No la mira. Está pendiente de su lugar en el bote, de su hijo.
Así, sin nada, llega el día.
Las imágenes muestran los colegios convertidos en refugios, donde la gente deambula buscando familias, hijos, hermanos. Un maestro dice a la cámara:
-Me preguntan cosas qué no sé responder. No estoy acá porque me lo haya pedido nadie. Vine para ayudar. Pero como soy maestro creen que tengo una autoridad. Y aquí las autoridades ni se comunicaron.
Ese Estado ausente está por todos lados. Y cuando llega, irrumpe vestido con uniforme militar, de fajina y armado.
El tiempo pasa, como siempre.
Suma y acelera.
En las imágenes, entonces, se ve ahora a quienes deben enfrentarse con lo que dejaron las aguas.
Barro, basura y mierda.
Tu casa.
También están los que no pueden volver, pero son corridos de los refugios por la llegada de las clases. Llueve y una señora dice a cámara:
- Nos quieren mandar a una carpa. Pero ¿te imaginás los chicos, un día como hoy, en una carpa?
No hace falta imaginarlo: allí están ahora mismo unos 1.200 refugiados.
Y el video, entonces, rebela.
El video Santa Fe Documenta fue realizado por los Grupos Matecocido, Canoa, el Taller de video El Niño y la Fundación Proteger. Puede conseguirse a través de la página web www.santefedocumenta.com.ar
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Romper el encierro.
Proyectos de desmanicomialización
El sábado por la mañana se realizó la presentación de "Programa Piloto de externaciones a través de la inserción de personas externables, externadas y ambulatorias en procesos cooperativos autogestionarios de hábitat" organizado por el Movimiento Social Antimanicomial (MSA) y el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) en el marco del II Foro Social de Salud.
Ambos movimientos presentaron el programa como un trabajo en equipo que pretende articular la compleja etapa de externalización posterior a la internación psiquiátrica. En la actualidad se encuentran trabajando en el marco del Hospital José T. Borda de la Ciudad de Buenos Aires y han accedido al programa unas 200 personas, la gran mayoría con resultados terapéuticos favorables.
"Uno de los principales problemas de la externación es que una parte considerable de los pacientes no tiene casa, o tiene considerables dificultades para regresar al hogar anterior" señalan desde el MSA. "La articulación con el MOI apunta a abrir un espacio a estas personas que les permita acceder a una vivienda digna en el marco de los proyectos cooperativos que desarrolla ese movimiento".
"El MOI se sustenta en tres pilares: participación, aporte y ayuda mutua. En base a ello podemos pensar un modelo que implique acceder colectivamente a viviendas dignas para todos, por eso lo más importante es la participación y la ayuda mutua como líneas". El movimiento tiene un esquema de acceso al hábitat que comienza en una residencia transitoria hasta la propiedad definitiva.
El proyecto apunta a sostenerse en la tríada "Salud, Vivienda y Trabajo", a través de una dimensión terapéutica político/social. Por eso se desarrolla en el marco de los proyectos de trabajo que tiene el propio Hospital, consistente en una panadería y una huerta, entre otros.
"El MSA apunta a una desinstitucionalización de las formas de tratamiento de la salud mental y a desarrollar una nueva mirada sobre el sufrimiento psíquico".
Los proyectos de desmanicomialización en Argentina se desarrollaron en las provincias de Río Negro y San Luis, y tienen como antecedente importante en Latinoamérica el modelo brasilero que se realizó anteriormente. "A diferencia de esos modelos, el nuestro es un proyecto de desmanicomialización de base, y no uno creado desde la superestructura, a través de un mandato gubernamental o una ley. Si bien esos proyectos brindan otro tipo de herramientas, creemos que este modelo que apunta a trascender al Borda es mucho más interesante por lo que esta condición implica: un modelo pensado desde la propia situación de quienes forman parte de él. Nuestro proyecto es decir: No al encierro como propuesta."
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La salud indígena.
Más información sobre el trabajo con las comunidades aborígenes
Con la participación de Félix Medina de la Asociación Toba Meguexogochi, y de Cecilia Aragón y Jorge Rodríguez de Médicos del Mundo, se realizó el taller "Movimientos indígenas en defensa de la salud" en el marco del II Foro Social de Salud.
En un aula del subsuelo de la Facultad de Medicina, Jorge Rodríguez, coordinador de Derechos Humanos de Médicos del Mundo Argentina, resaltó que "la salud es un derecho inalienable, que incluye la concepción de una mejora en las condiciones de vida, vivienda y relaciones sociales. Además, no se debe hablar de salud como algo individual. Es indispensable pensar también en la salud comunitaria".
Rodríguez explicó cómo una comunidad "fluye en su momento y su lugar. Pero con los falsos dioses que introdujo la conquista, y la idea de que la tierra se puede alambrar y vender, se intentó separar al sujeto de su devenir histórico y sus relaciones sociales".
A continuación fue el turno de Félix Medina, un joven toba residente en la zona del Interfluvio chaqueño. Medina, de 23 años, levantó la voz para hablar de la "salud de su pueblo" y aclaró que "como indígenas tenemos que estar orgullosos de tener contacto con la naturaleza, con la sabiduría del cielo, el aire y el monte. Es por eso que debemos tener nuestros derechos e identidad asegurados, para poder pensar en nuestra salud". Algunas de las dificultades con las que se encuentran en sus tareas diarias son las grandes distancias que deben recorrer, "porque una casa puede estar a 7 kilómetros de la siguiente".
Como integrante de la Asociación Toba Meguexogochi, Medina describió el pedido de justicia en el caso de la niña indígena violada "por tres blancos. Si bien todos tenemos derechos, con nosotros no colaboró ninguna organización ni gobierno, salvo Médicos del Mundo. Fue muy complicado realizar una manifestación en nuestra comunidad, pero tuvimos que levantar a nuestros ancianos, madres e hijos para reclamar justicia y el derecho a la salud".
Después tomó la palabra Cecilia Aragón, quien explicó el proyecto que lleva adelante Médicos del Mundo con mujeres y niños kollas en la Puna Jujeña. Las condiciones de salud de la zona son muy delicadas y los indígenas locales se sienten discriminados por los agentes de salud. "Se está empezando a luchar por el derecho a la salud y promoviendo el autocuidado. Uno de los puntos críticos en los que estamos trabajando es la salud reproductiva y la alta incidencia de cáncer de cuello de útero".
Con la colaboración de la Fundación Warmi también se intenta mejorar el acceso a los centros de salud en 50 comunidades. Además, se organizan microemprendimientos para paliar el fuerte desempleo que, en muchos casos, dejó como único sostén de la familia a las mujeres.
Ante una pregunta del público, Félix Medina explicó cómo es la relación con Médicos del Mundo. "Nosotros cambiamos el proyecto que nos presentaron. Como jóvenes nos interesan las hierbas medicinales de nuestros ancianos, el contacto con la laguna, el águila, el tigre. Por ese motivo estamos preparando un libro sobre medicina en blanco (por el castellano) y toba".
Cecilia Aragón puntualizó que la "medicina central respeta la parte espiritual y la física. La idea de Médicos del Mundo no es llegar desde Buenos Aires e imponer una visión de Medicina. Por eso se trabaja con una contraparte local, como la Warmi, para respetarlos".
Uno de los 60 asistentes al taller fue Liliana Pérez, presidente de Médicos del Mundo Argentina, quien aclaró que "es importante trabajar con los agentes sanitarios y los promotores locales. La medicina es una construcción, donde no hay que priorizar un tipo de medicina por sobre otra. En Médicos del Mundo ofrecemos nuestros conocimientos y nuestra posibilidad de acercarnos al Estado, de acompañar a las comunidades en esta lucha. Consideramos que mejor que hacer asistencia, es realizar una tarea de educación para la salud y su promoción". Por su parte, Medina comentó que ellos prefieren denominarse "animadores comunitarios, porque tenemos que animar a la comunidad para que busque justicia y salud".
Como conclusión de la charla, Jorge Rodríguez destacó que la pérdida de la identidad con los elementos naturales establece un desbalance. "Es imposible hablar de seres humanos sin la interrelación con el lugar en que vivimos. De esta manera, hablar de la salud es hablar de la defensa de la identidad
....
Si para existir, los acontecimientos dependieran de los medios grandes de comunicación, podría decirse que nada pasó este fin de semana en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Nada más que la realización de un Foro Social de Salud que incluyó una marcha, tres mesas centrales con invitados internacionales, una asamblea general y unos cuarenta talleres convocados por distintos movimientos sociales
Las actividades fueron cubiertas por el Taller de Contrainformación en el que unas veinticinco personas -periodistas profesionales, estudiantes avanzados y fotógrafos- trabajaron solidariamente y produjeron más de treinta notas. La información así realizada fue distribuida por una red de más de 20 grupos diversos a por lo menos 30 mil direcciones de Internet de organizaciones, medios y particulares.
Nada
Nada más
Ni más ni menos
Escribieron las notas Emilce Coluccio, Debora Milocco, Andrea Rua, María
Quimey Lillo, Fernando Tebele, Claudia Ferro, Vanina Sylvestre, Yael Castro,
Natalia Calisti,Juan Urbano Lopez, Ivana de Almirante Brown, Fernando de La
Matanza, Mario, Gabriel y Gerardo de Alejandro Korn, Pascual y Ariel del Equipo
de Comunicación de Barrios de Pie así como periodistas de los
colectivos Anred, Argentina Arde y lavaca, que además- coordinó
la cobertura.
Participaron de la red de distribución Médicos del mundo, Asociación
Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (Cicop),
Madres de Plaza de Mayo-línea Fundadora, Indymedia, Anred, el Movimiento
de Trabajadores Desocupados de Solano (MTD-Solano) Barrios de Pie, Intergaláktica,
La Fogata, Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), Pacificar, Proyecto
Conosur, Hipatia, Sos país, Centro Social y Cultural Flores Sur, Ecoportal,
Red Eco, Argentina Arde, Páginadigital, programa radial La Retaguardia,
lavaca.
Ahora que el Foro ha terminado entre todos haremos una reunión para evaluar la experiencia de lo realizado
Nada.
Nada más que la confirmación de que otra comunicación es posible.
Ni más ni menos
Participan de la red de distribución de las notas producidas por el
Taller de Contrainformación: Médicos del mundo, Asociación
Sindical de Profesionales de la Salud de la Provincia de Buenos Aires (Cicop),
Madres de Plaza de Mayo-línea Fundadora, Indymedia, el Movimiento de
Trabajadores Desocupados de Solano (MTD-Solano) Barrios de Pie, Intergaláktica,
La Fogata, Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels), Pacificar, Proyecto
Conosur, Hipatia, Sos país, Centro Social y Cultural Flores Sur, Ecoportal,
Red Eco, lavaca.
Coordinación: lavaca.org