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" Foro Social Europeo de París "


17 de noviembre del 2003

Toni Negri llama a la desobediencia civil y política
contra la guerra en el Foro Social Europeo

Juan Agulló
La Jornada

Paris, 13 de noviembre. Ayer, el politólogo italiano Toni Negri levantó al público de sus asientos. De pie, micrófono en mano y con retórica encendida, fue desgranando sus argumentos en una de las 11 sesiones del Foro Social Europeo (FSE). "Hay un proyecto constitutivo detrás de la guerra (contra el terrorismo). El capital pretende revertir las relaciones sociales. Por eso se trata de un conflicto biopolítico: porque tiene que ver con la articulación cotidiana de la vida". En otras palabras: la guerra no sólo tendría lugar en Irak, sino "en el desempleo y en la migración; en la política antiterrorista y en la información". "Hay múltiples campos de batalla..." El público aplaudía a rabiar...

Afuera se apiñaba gente que todavía quería entrar en la enorme carpa blanca en la que se celebraba el acto, junto al Stade de France. Adentro, Negri hablaba de que a la guerra ya sólo cabe combatirla con la paz ("con una desobediencia civil y pacífica"...). Afuera llegó a haber escenas de tensión. Muchos se sentían frustrados: las cuatro sedes del FSE están bastante distantes entre sí. En cada sede, además, hay varias subsedes. Costaba trabajo encontrar esos teatros, mercados, edificios públicos y carpas que se extienden, cual caracoles, por la periferia de esta capital.

A los participantes -llegados desde más de 60 países- se les ve ávidos de aprender, de escuchar, de proponer. En la sesión plenaria que inauguró el FSE en Saint-Denis los mayores y más calurosos aplausos se los llevaron dos soldados, un estadunidense y otro israelí. Ambos hablaron de paz. Sidiki Kaba, de la Federación Internacional de los Derechos Humanos, habló de guerra; más bien, de sus consecuencias: la negación de servicios públicos y derechos sociales básicos. Y, sobre todos, de uno: la imposibilidad de que los pueblos tengan acceso a explotar sus propios recursos naturales.

Del anticomunismo al antiterrorismo

En los talleres temáticos también se habló de guerra y paz. En el que se ocupa de analizar las nuevas formas de represión, sus participantes evocaron el carácter sustitutivo del antiterrorismo actual con respecto al anticomunismo de antaño. "Imagínense que en el informe que la procuraduría -francesa- hizo de lo de José Bové (destrozar un McDonald's) se hablaba de que constituía una forma de terrorismo", recordó el abogado De Felice. Además -inquirió un participante anónimo- "hay que tener muy presente que la estrategia de la represión ya no pasa por criminalizar a las organizaciones sociales sino sus actividades."

Por eso De Felice propone atacar por la retaguardia. Aun reconociendo que el problema es político, arguye que la lógica antiterrorista actual deja abiertos numerosos flancos en el ámbito jurídico: "defender el estado de derecho se va a terminar convirtiendo en revolucionario". Junto al taller sobre la represión, en Bobigny, hay uno sobre migración. Allá comparten la preocupación jurídica pero a su manera: "el concepto de ciudadanía debería ser sustituido por algo que remita a civilización, es decir, por algo que desligue la nacionalidad del nacimiento, de la raza y de la propiedad", plantea Anna María, participante italiana.

La discusión no es en absoluto bizantina, pues, en estos momentos los jefes de Estado y de gobierno debaten la futura constitución europea y, por tanto, un nuevo concepto: la nacionalidad europea. Ahí empieza la cadena: hablar de nacionalidad es hacerlo de derechos y hacerlo de derechos, de leyes. Uno de los problemas que se está planteado en el FSE es cómo posicionarse ante la ley. żLa injusta es la que no es fruto de la participación? żLa que reprime? żAmbas? Las respuestas no están claras: hay mucho debate -social y político- de fondo. En estos días París es -como dice una pinta- la "República de las mil voces".