Foro Social Europeo: Editorial de Gara París, un paso más
Gara
La Asamblea de Movimientos Sociales sirvió ayer de epílogo al II Foro Social Europeo, que ha reunido en París a miles de activistas de izquierda, en el más amplio sentido del término.
El Foro de París, en la estela de sus antecesores de Florencia y Porto Alegre, ha vuelto a ser sobre todo un escaparate en el que mostrar las experiencias propias, conocer las ajenas y constatar hasta qué punto los participantes coinciden en el diagnóstico de que «otra Europa» no es sólo posible sino también necesaria. La dificultad ha estado, una vez más, en acordar los pasos a dar conjuntamente en pos de esa «otra Europa». Y es que no es tarea fácil articular dinámicas conjuntas entre fuerzas tan heterogéneas como las que se dan cita en estos foros.
En París, sin embargo, sí cabe decir que se ha detectado una voluntad de «pasar a la acción». Quizá la mejor prueba de ello sea la jornada de movilización convocada para el 9 de mayo contra la Constitución europea, que se está tramitando de espaldas a los ciudadanos y, por supuesto, a los pueblos (a este respecto, merece la pena señalar, como dato muy positivo, que el documento final aprobado por la Asamblea de los Movimientos Sociales cita expresamente el derecho de autodeterminación). La convocatoria para el 9 de mayo resulta particularmente sugestiva si se tiene en cuenta el éxito de su antecedente, la realizada por los foros de Porto Alegre y Florencia para el 15 de febrero pasado contra la agresión a Irak, que movilizó a decenas de millones de personas.
En París también ha habido avances «para la acción» a otros niveles, como es el caso de la red europea de organizaciones de solidaridad con Palestina (fruto, por cierto, de una iniciativa acordada en Bilbo), red que surge del convencimiento de que el conflicto de Oriente Medio hace tiempo que dejó de tener carácter «regional» y afecta a todo el mundo, y la UE, principal socio comercial de Israel, no puede seguir asistiendo al genocidio como un convidado de piedra al que, encima, Tel Aviv se permite hacer todo tipo de desplantes.
Los avances de París, ciertamente, son modestos, y es lógico que haya sectores escépticos ante este tipo de foros, que consumen ingentes energías y no responden a unas expectativas de resultados inmediatos que a veces involuntariamente se crean. Pero, siempre que no se pierda de vista que es la labor que cada organización desarrolla en su marco natural (local, regional, nacional...) lo que da sentido y legitima a estos foros, no cabe duda de que son un camino que es imprescindible recorrer. Y París ha sido un paso más en ese camino.