Rebelión
Después de cinco días frenéticos ha finalizado el Foro Social de París. Una multitudinaria participación y gran número de actividades ha hecho del foro una experiencia muy positiva para nosotros. Lo mejor sin duda, y lejos de todo tópico, ha sido la fraternidad con que nos han acogido los anfitriones a los delegados del FSU. También se debe resaltar el nivel, en general, de plenarios y actos, así como la asistencia de público.
En el "debe" del foro tenemos que resaltar que las diferentes sedes estaban muy dispersas y lejanas entre ellas, lo que nos ha hecho pasar muchas horas en el metro parisino. Algo que no es achacable a la organización sino que ha venido dado por la disponibilidad de las ciudades de París, Saint-Denis, Bobigny e Ivry-sur-Seine, las que se han volcado con el foro, especialmente las tres últimas.
Pero la organización del FSU se ha visto desbordada, tanto por el número de participantes como por el gran número de invitados. Se debería aumentar los aforos de los centros para dar cabida a todos los delegados con interés en los actos (hubo carpas que quedaron pequeños con 1400 plazas), por el contrario las traducciones efectuadas por voluntarios estuvieron a un nivel aceptable.
Las quejas mayores a los responsables del FSU la han tenido artistas que fueron invitados a participar a actos paralelos y que tras cinco días esperando no han tenido siquiera oportunidad de actuar ni una sola vez por la sobre-programación, algo que se agrava especialmente cuando se trata de grupos formados por niños.