Propuestas
y conclusiones del Foro Social Mundial La batalla recién comienza.
La cita era a las 9 de la mañana de un domingo. Pero a esa hora en el
lugar convenido no había nadie. La batalla parecía perdida. Y
lo que es peor, en manos de una tentadora almohada. Sin embargo, poco a poco,
fue cayendo gente al baile. O mejor dicho, a la asamblea. Porque en el aula
magna de la Facultad de Medicina se realizó la asamblea abierta de las
organizaciones sociales, donde cada uno de los talleres realizados en el Foro
Social Temático de la Argentina expuso sus propuestas y sus conclusiones.
Seiscientas personas escucharon a un centenar de oradores. La contundencia de
sus palabras demostró, en verdad, que el despertador sonó y ya
se empezó a construir otro mundo posible. La batalla recién comienza.
La cita era a las 9 de la mañana de un domingo. Pero a esa hora en el
lugar convenido no había nadie. La batalla parecía perdida. Y
lo que es peor, en manos de una tentadora almohada. Sin embargo, poco a poco,
fue cayendo gente al baile. O mejor dicho, a la asamblea. Porque en el aula
magna de la Facultad de Medicina se realizó la asamblea abierta de las
organizaciones sociales, donde cada uno de los talleres realizados en el Foro
Social Temático de la Argentina expuso sus propuestas y sus conclusiones.
Seiscientas personas escucharon a un centenar de oradores. La contundencia de
sus palabras demostró, en verdad, que el despertador sonó y ya
se empezó a construir otro mundo posible. La batalla recién comienza.
A lo largo de casi cuatro horas de minidiscursos hubo tres temas que sobresalieron:
la militarización de América latina, el Alca y la deuda externa.
Ninguno parece prioritario en la agenda política y mediática argentina.
Pero sí lo fueron en los debates del Foro.
"Ahora tiene la palabra el señor de chaleco negro y bigotes que está
a la izquierda", dijo la coordinadora que no tenía otra manera de distinguir
a quienes se habían anotado en la lista de oradores. De todas formas
no eran los nombres lo importante, sino sus palabras. Fue así como este
ese hombrecito resaltó que la presencia de militares norteamericanos
no es un patrimonio exclusivo de los colombianos. "También están
en la Triple Frontera y pronto habrá un operativo en Misiones", dijo
por dar solo un ejemplo.
A continuación le toco a una señora de camisa celeste, entrada
en canas. Señaló la importancia de abordar esta trilogía
de manera conjunta, como distintas partes de un mismo plan sistemático
que persigue la exclusión de buena parte del mundo. Por eso propuso una
gran campaña de información sobre lo que significa el ALCA y llamó
a impulsar un plebiscito, como el que está próximo a realizarse
en Brasil. Fue la primera de tantas que convocó a la unidad latinoamericana.
En la otra punta del auditorio, un colombiano advirtió que en los 70
esos llamados a la unidad originaron un sistema de represión continental
alentado desde los Estados Unidos y que ahora ocurre algo similar cuando "se
busca la excusa de la lucha contra el narcotráfico para reprimir cualquier
voz disidente".
Fue un integrante del movimiento Alejandro Olmos quien explicó por qué
la Argentina lleva pagado más dinero que el que tomó prestado:
"Nosotros no somos acreedores sino víctimas", sentenció y propuso
impulsar una presentación en el tribunal internacional de La Haya. También
hubo propuestas para realizar presentaciones en las Naciones Unidas, exigir
una auditoría de la deuda y construir una red nacional que presione para
la suspensión de todos los pagos.
Estos grandes temas geopolíticos fueron permanentemente ligados a problemáticas
concretas que hoy padece el país. Así se mezclaron estos debates
con las propuestas para que distintos organismos públicos fabriquen medicamentos
genéricos y para que se difundan los cuestionamientos que le caben a
la producción agrícola transgénica.
A los temas políticos los atravesaron permanentemente las discusiones
organizativas. ¿Cómo pasar de la catarsis a la construcción? ¿A
la globalización hay que enfrentarla con la resistencia global o local?
¿Cómo hacer para que converjan los movimientos horizontales con aquellos
que son territoriales, como los piqueteros o las asambleas barriales? Como si
fuera poco también estuvo presente la falsa dicotomía entre "lo
político" y "lo social", que por fin pareció saldada con el reconocimiento
colectivo de que todo aquel acto que busque una transformación social
implica una acción política.
En este balance, la diversidad de oradores fue inusual. Hubo argentinos de casi
todas las provincias, representantes de comunidades originarias, peruanos, colombianos,
ecuatorianos, mexicanos, brasileños, entre otros. Algunos eran campesinos,
otros eran profesionales, sindicalistas, pequeños empresarios, maestros,
médicos o simples vecinos. Fue el representante de los quilmes uno de
los más ovacionados, cuando hizo flamear la wiphala -el emblema indígena
que lleva los colores del arco iris- y pidió no sólo eliminar
el enemigo exterior sino también el interior. Fue el primero que habló
de las victorias culturales que obtuvo el capitalismo y apeló a los presentes
a renunciar a todo acto de individualismo y egoísmo.
Otra ovacionada fue la tandilense Guillermina, de la Biblioteca de Mujeres,
que apeló a todos los hombres presentes para desterrar cualquier conducta
discriminatoria y les exigió que acompañen a las mujeres pidiendo
"anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir".
En las exposiciones, también hubo espacio para la autocrítica.
Los representantes de los estudiantes universitarios reconocieron su escasa
participación en el Foro debido a la imposibilidad de resolver su fragmentación
política.
Un representante de los piqueteros de Barrios de Pie reconoció cierta
dificultad inicial para juntarse con gente que peticionaba por problemáticas
en apariencia ajenas. Finalmente concluyó que se trata de falsas divisiones
y que en este Foro aprendieron que lo importante es sumar, que son más
importantes las coincidencias que las disidencias.
Un aplauso que estuvo a punto de durar cinco minutos sintetizó cuáles
son esas coincidencias. Se produjo cuando Nora Cortiñas pidió
un homenaje para Felipe Vallese, las víctimas de la Masacre de Trelew,
los 30.000 desaparecidos, los asesinados el 19 y 20 de diciembre y los caídos
en el piquete de Avellaneda. Todos precursores de una lucha global que está
en plena efervescencia.