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Porto Alegre 2002:
¿Transformación desde abajo
o reforma desde arriba?
Jesús García Blanca/Cádiz Rebelde
I - El Foro Social Mundial y el otro foro
¿Podemos analizar lo que ha sucedido en Porto Alegre desde una perspectiva
de resistencia radical –la habitual en estas páginas- procurando apartar
frases hechas (de uno y otro lado), no caer en el derrotismo ni dejarnos arrastrar
por vagos entusiasmos, y poniendo –desde la subjetividad comprometida que
hubiera aplaudido Bordieu- las cosas en su sitio?
Reconozco que he tenido que reescribir varias veces esta crónica-reflexión
según me iban llegando noticias de lo que sucedía en Brasil.
Finalmente, he optado por centrar el mensaje en el contraste entre los dos
encuentros celebrados en las mismas fechas: el Foro Social (-demócrata)
Mundial y el Foro anarquista.
El macroforo: figuras emblemáticas y reivindicación de lo obvio
Las cifras del FSM 2002 son apabullantes: 15.000 delegados de 123 países;
613 parlamentarios; más de 20.000 personas en la manifestación
contra el ALCA; 40.000 en el desfile inaugural; cientos de talleres, debates,
encuentros, seminarios...
La victoria mediática se aparece como indudable. Han bastado dos encuentros
para saltar a las primeras páginas de periódicos y conseguir
un hueco en tertulias radiofónicas (no puedo testimoniar sobre imágenes
de TV aunque las imagino).
En cuanto a los contenidos, el propósito era trasladar al mundo la
idea de que Porto alegre no es un anti-Davos –el propio Chomsky lo plantea
con precisión y habilidad: "decir que Porto Alegre es anti-Davos
equivale a presuponer que de algún modo, Davos se justifica como realidad
en sí misma".
Y claro, había que ofrecer alternativas constructivas.
El peligro de los discursos genéricos
Una lectura no necesariamente minuciosa de la "Declaración de
los movimientos sociales reunidos en el FSM"[1] permite hacerse una idea
cabal de los peligros de las generalizaciones fáciles y los discursos
paralizantes –que por momentos rozan el cinismo.
Dice la declaración que "tanto en el Sur como en el Norte, luchas
combativas y resistencias reivindican la dignidad de la vida". ¿Qué
luchas y qué resistencias? ¿Por qué se ha impedido entonces
a protagonistas de largas luchas y resistencias participar en el Foro?
No hay que darle vueltas: la renuncia a adoptar una posición radical
ha presidido el evento. El hecho es crucial, porque "radical" significa
ir a la raíz, profundizar, buscar las causas de un problema para transformarlas
en lugar de maquillar los síntomas.
Un ejemplo entre muchos: "los alimentos, los servicios públicos,
la agricultura, la salud y los genes no pueden ser patentados". Falta
saber si estamos ante una superficialidad inocente... o ante otro granito
de arena de la complicidad para ocultar la raíz de los problemas.
No se trata meramente de oponerse al comercio, sino de empezar a desmontar
las bases pretendidamente científicas sobre las que se asienta la manipulación
genética, los modelos sanitarios o la cultura alimentaria. Se trata
de cuestionar desde la base las falacias dogmáticas del racionalismo.
Propuestas: ¿de quién y para quién? Sólo como ejercicio
de aproximación, revisemos brevemente algunas de las propuestas finales
de la Declaración y pensemos en los alcaldes, parlamentarios, ministros
y demás camada neoliberal asistente al Foro:
"Reforzar la democracia electoral" -¿olvidando que las democracias
representativas están impidiendo el desarrollo de democracias directas?
"Abolición de la deuda externa" -¿dejando la iniciativa a
los que cobran?
"Derecho humano a la comunicación" -¿de quién, en
qué sentido, dónde, cómo, con qué medios, con
qué bagaje cultural...?
"Europa democrática y social" -¿alguna diferencia con la
Europaesunéxito de la Declaración de Laeken?
"Derecho de los jóvenes a la autonomía social" -¿tomando
como base qué modelo educativo, qué modelo cultural, qué
relaciones intergeneracionales?
"Abolición del Servicio Militar obligatorio" –en España
lo ha hecho la derecha ¿y qué?
"Autodeterminación de los pueblos" -¿de qué pueblos,
de todos los pueblos, de los que están lejos o de los que duelen cerca
a cada cual?
...
¿A qué seguir? Quien más quien menos puede hacerse una composición
con las noticias disponibles en la Red y con su propio bagaje de rebeldía.
La pregunta pues es la vieja pregunta: ¿Transformar o reformar?
Y las bifurcaciones que queramos explorar: ¿discurso transformador y práctica
reformista? ¿Pretenden las ONGs cambiar el mundo o tapar las venas abiertas
del Sistema a cambio de subvenciones? ¿Pretenden los Sindicatos cambiar el
mundo o meramente multiplicar los puestos de trabajo? ¿Pretenden los partidos
políticos (PT incluido) cambiar el mundo o simplemente administrarlo?
El microforo: sin figuras carismáticas, sin multitudes, sin espacio
en los grandes Medios
Casi nadie ha prestado atención al otro Porto Alegre: las Jornadas
Anarquistas convocadas por la Federación Anarquista Gaucha, el Colectivo
de Lucha Libertaria, el Laboratorio de Estudios Libertarios, la Federación
Anarquista Cabocla y la Federación Anarquista Uruguaya.
Algunos lemas que marcaron el encuentro ya van dejando muy clara la diferencia
con el macroforo: "por un proyecto libertario frente a las estructuras
de dominación mundial"; "una expresión de prácticas
de resistencia en la globalización capitalista".
Pero hay más:
Los organizadores se pronuncian en relación con el macroforo poniendo
el dedo en la llaga: "no cabe duda que la presencia y participación
estelar de políticos que han tenido las máximas responsabilidades
públicas y otros que actualmente las ejercen, quitan cualquier contenido
transformador y radical a las Jornadas y lo dejan dentro de un marco de ejercicio
de democracia formal, sin ningún poder para convertir sus propuestas
en reales y efectivas".
Los temas de este modesto foro al que asistieron por parte española
CGT y la Red Libertaria de Apoyo Mutuo no difieren en apariencia de los tratados
en el gran espectáculo del FSM: "estrategias del terror en un
mundo en crisis", los problemas de poder, la violencia, la dominación,
las cuestiones organizativas, reflexiones para un proyecto libertario en la
actual coyuntura... (casi) los mismos temas con muy diferentes formas, contextos,
desarrollos, adjetivos, propósitos...
Lo dicho: la diferencia crucial entre acallar síntomas y buscar las
causas para transformarlas.
II - Una reflexión radical para animar la resistencia
Si se trata de que a la vista de la desolación que produce esa terrible
indolencia que parece dominar el planeta hay que alegrarse de que miles de
personas se muevan, pues me alegro. No solo me alegro, me siento tentado a
sucumbir a la esperanza.
Pero una cosa es alegrarse y otra confundir el camino. Lo diré más
claro. Lo que me emociona y esperanza Me emociona que aún queden intelectuales
dispuestos a gastar su "capital simbólico" peleando honradamente
contra el Imperio.
Me emociona que aún queden quienes se resisten con admirable entereza
a abandonar las trincheras.
Me emocionan los abucheos a parlamentarios, los tartazos a la ministra, la
okupación de la sala VIP, las actividades alternativas de los jóvenes,
los desiguales enfrentamientos con la policía –que en este caso, no
lo olvidemos, era la policía de la supuesta izquierda.
Lo que me preocupa Me preocupa la aparente ingenuidad de quienes nunca me
han parecido ingenuos. ¿Cómo explicar que Vázquez Montalbán
se despache con un análisis tan absurdamente simplista como este: "los
medios... en el pasado apostaron por el Foro Económico de Davos como
políticamente correcto y ahora han tenido que asumir el de Porto Alegre
como lo informativamente necesario"[2]
A la vista está cómo han "asumido" los medios el evento:
La Vanguardia Digital (1 de febrero): "la cumbre de alcaldes reivindica
una globalización más justa y más humana... y con menos
dominio del aspecto financiero".
El Mundo Digital (1 de febrero): "El foro Social Mundial acepta la presencia
de Batasuna en una conferencia de paz en Porto Alegre".
El Mundo (31 de enero): "Porto Alegre ofrece una globalización
más humanizada". La doble página incluye un recuadro firmado
por Felipe Sahagún titulado "Las dos caras de Jano" que concluye:
"lo que está en juego, en definitiva, es si la globalización
nos hará o no más ricos".
Lo que me parece recriminable Es innegable que numerosos colectivos de todo
el mundo están llegando a la conclusión de que el Foro ha traicionado
su propio espíritu, y con él a quienes encarnan cada día
la batalla más radical contra el Imperio.
Pero la traición no se ha mostrado sólo de forma implícita.
Se ha escenificado ante el mundo una forma explícita de marcar las
distancias cerrando la puerta a Fidel –aunque se proclame la oposición
a los bloqueos norteamericanos-, a las Madres de mayo –aunque se enarbole
la preocupación por la situación en Argentina-, a las FARC –aunque
se escriba que "las luchas combativas y resistencias reivindican la dignidad
de la vida" o se planteen movilizaciones contra el Plan Colombia-, y
finalmente –que sepamos- al Ejército Zapatista –aunque Ignacio Ramonet
considere que "lo del Subcomandante Marcos... fue la primera protesta
contra el neoliberalismo".
Y conste que no comparto las valoraciones un tanto precipatadas del Profesor
J certificando el suicidio de la izquierda[3]. En primer lugar porque ello
supondría que los que estaban en el FSM eran la única izquierda;
en segundo lugar porque el término "izquierda" pertenece
al tipo de discurso que considero imprescindible transformar.
Algunas obviedades rebeldes
Hasta aquí –por ahora- el análisis. Pero no voy a resistir la
tentación de avanzar algunas contrapropuestas procedentes de la destilería
de la lucha a pie de calle y del esfuerzo por formular inquietudes complejas
y apasionantes:
1. El sustantivo Globalización tiene ya demasiada fuerza para adjetivarlo.
Propongo prescindir de él. La pirueta de volverlo contra Ellos me parece
demasiado arriesgada, demasiado sutil; la carga emocional demasiado grande.
Por tanto: NO a la Globalización y punto.
2. Transformación desde abajo; no reformas desde arriba. Para empezar
renunciemos a las palabras "colonizadas" por el enemigo: civilización-barbarie;
izquierda-derecha, progreso, desarrollo, futuro, solidaridad... hay que crear
un nuevo discurso que se corresponda con una nueva práctica. Un ejemplo:
los verbos sirven para formular acciones, pero a menudo se pretende combatir
el Participio –que representa lo que está mandado- con el Infinitivo
–que remite a discursos vacíos- en lugar de hacerlo con el Gerundio
–que simboliza lo que está en marcha, lo que ese está viviendo,
construyendo, sintiendo, comunicando, creando...
3. Democracia directa. Descentralización. Autogestión. Ello
permitirá desmontar el monopolio de la violencia, de la información,
de la "producción de verdad"[4] que en estos momentos ostenta
el Imperio.
4. Ni un paso atrás en el programa no escrito de la utopía.
Crear los cauces para difundir una cultura política, social y filosófica.
Dar contenido a la rebeldía. Politizar: recuperar y ayudar a recuperar
la capacidad de entender, de reflexionar, de pensar, de analizar e incluso
de sentir.
5. Los intelectuales dispuestos a crear el nuevo discurso (de las ideas, pero
también de las emociones, de los sentimientos, de las intuiciones)
deberán –deberemos- tener claro que caminamos codo con codo con los
campesinos de Brasil o Ecuador, con los jóvenes que son brutalmente
desalojados de sus acampadas de protesta, con los okupas que construyen centros
de comunicación y lucha social o simplemente buscan un techo donde
cobijarse, con cada niño palestino que arroja una piedra a los tanques
del Imperio, con todos los que resisten en las barricadas de la desesperanza.
[1] Puede leerse completa en varias webs. Una vía rápida:
www.nodo50.org
[2] El País, 3 de febrero de 2002.
[3] "El Forro Social Mundial, capitulo II ha terminado". Web
de La Haine.
[4] Michel Foucault. Para un desarrollo de este concepto y en general del
papel de los intelectuales en la transformación de la sociedad, ver
en la sección de debates el texto "Creadores contra el Poder".