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1 de marzo del 2002
Notas en caliente sobre Porto Alegre II
Y sin embargo, se mueve
Miguel Romero
Attac Madrid
1.La primera prueba que debía afrontar el 2º Foro Social Mundial
de Porto Alegre era verificar el presente y el futuro del movimiento después
del 11-S. El resultado de la prueba no deja lugar a dudas: este movimiento
(que sigue buscando un nombre; en la Declaración de los Movimientos
Sociales se utilizan dos: movimiento de solidaridad global, movimiento global
por la justicia social y la solidaridad) está en plena forma. Así
se muestra no sólo en la cifra de participantes, que multiplica por
cuatro la de la edición anterior, o en haber sostenido muy dignamente
la batalla mediática con la Conferencia de Davos-Nueva York.
También, Porto Alegre II ha consolidado el contenido político
anti-neoliberal del movimiento, basándolo en acontecimientos concretos
de la situación internacional (la política de la Administración
Bush y sus vasallos, desde luego, y concretamente la inmediata batalla contra
el ALCA, pero también, como dice Walden Bello, director de Focus on
Global South, una de las redes más influyentes en el Foro, esas otros
dos "torres gemelas" que se han derrumbado:
Argentina y la ENRON).
Y sobre todo, ha consolidado la hegemonía de lo que podemos llamar
el "ala militante" del movimiento, cuya expresión política es
la Declaración de los Movimientos Sociales y cuya seña de identidad
es considerar que el Foro debe ser, por encima de todo, un proceso de intercambio
de experiencias para articular luchas.
2. La segunda prueba fue defender la autonomía política
del movimiento. También se ha superado positivamente, pero aquí
los problemas siguen sobre la mesa. No cabe duda de que hay un proyecto de
cooptación del Foro Social Mundial por parte de la socialdemocracia,
como antes lo hubo respecto al Foro de Sao Paulo (con éxito, lo que
explica en buena parte la decadencia de ese Foro). En esta ocasión,
el punto de apoyo ha sido el Foro de los Parlamentarios y su "vanguardia"
el desembarco del sector oficial del gobierno y el PS francés (nada
menos que cuatro ministros) ejerciendo una estricta "disciplina de fracción"
respecto a los sectores más o menos de izquierda de la corriente.
La operación fracasó porque las organizaciones sociales, con
un referente muy claro en Vía Campesina, afirmaron abiertamente la
defensa de la autonomía del Foro Social como objetivo central y establecieron
desde el primer día un proceso asambleario de debates para elaborar
una Declaración y un Calendario de actividades comunes "contra la guerra
y el neoliberalismo". Al fracaso contribuyó también la torpeza
de la fracción socialdemócrata, que dedicó sus mas visibles
esfuerzos a una batalla a la defensiva por evitar cualquier referencia a Afganistán
en la Declaración del Foro Parlamentario (tuvo que aceptar al final
una frase, aunque muy blandita).
Por cierto, la presencia en ese Foro de diputados favorables a la guerra,
en particular, miembros de El Olivo, provocó la justificada indignación
de la mayoría de los delegados y una sonora protesta de la delegación
italiana. Está muy bien que estos cínicos especuladores políticos
reciban una bofetada (como la que les cayó al vicepresidente del Banco
Mundial y al primer ministro belga cuya inscripción como delegados
fue rechazada por considerarlos "portavoces del neoliberalismo"). Por otra
parte, el desembarco de figurones políticos en busca de un lifting
de relegitimación significa también un reconocimiento de la
fuerza que nace en Porto Alegre y, siempre que reciban la bronca que merecen,
hay que reconocer que ha ayudado a subir el peso mediático del movimiento.
Estas maniobras deben distinguirse de los positivos esfuerzos para constituir
redes de parlamentarios y otros cargos de representación política
que estén seriamente de acuerdo con la Carta de Principios del Foro
Social Mundial, lo que incluye, por supuesto, el respeto a la autonomía
plena de las organizaciones sociales, que son y deben ser las protagonistas
del Foro. Lo digo porque se expresaron en nuestro Foro algunas opiniones "anti-institucionales",
en general, que me parecen desacertadas.
3. La tercera prueba fue afirmar la pluralidad en las condiciones creadas
por el espectacular crecimiento del Foro. "La diversidad es nuestra fuerza
y su expresión es la base de nuestra unidad", dice la Declaración.
Esta diversidad aún no es suficiente para construir el movimiento que
necesitamos. Joao Pedro Stédile, portavoz del MST, dice que hasta ahora
el movimiento es "occidental y cristiano", señalando la débil
presencia de africana y asiática. Nalú Faria, una de las responsables
de la Secretaría mujer del PT, señala la necesidad de potenciar
el contenido "feminista" (no sólo de "mujeres") y señala con
preocupación la caída del porcentaje de mujeres en las delegaciones
(43% frente al 51% el año pasado, "como el Foro gana importancia, los
hombres se preocupan más por integrar las delegaciones"). La participación
sindical se ejerce por intermedio de la CUT brasileña, con una presencia
pasiva y marginal de los sindicatos europeos, aunque a diferencia del año
pasado ha habido representación oficial de la CIOSL y la CMT. Tampoco
ha tenido un papel importante el ecologismo político, pese a que los
temas ecologistas ocupan un appel muy importante en las ideas y propuestas
de Porto Alegre y, en concreto, el Encuentro "Río+10" en septiembre
en Johanesburgo es una de las citas fundamentales de la agenda alternativa.
Por otra parte, se ha conseguido una muy amplia participación de organizaciones
de los EE UU (más de 400 delegados de 106 organizaciones) e incluso
se recibió un saludo amistoso del dirigente de la AFL-CIO John Sweeney,
un gesto simbólico apreciable teniendo en cuenta que hace sólo
unos meses el sindicato había acatado el discurso patriotero de Bush.
Esta diversidad no es neutral, ni ecléctica. Tiene un claro contenido
alternativo al neoliberalismo. No admite las tramposas "pasarelas" que algunos
querrían tender entre Davos y Porto Alegre. Y rechaza los consensos
tipo "globalización de rostro humano". Pero está claro que muchas
organizaciones que trabajan en el marco del Foro, y que colaboran materialmente
a su realización (por poner algunos ejemplos: la Red del Tercer Mundo,
OXFAM Internacional, Public Citizen, etc., etc.) tienen ideas mucho más
"moderadas", que las que se expresan en la Declaración de los Movimientos
Sociales. Hay, claro que sí, sectores "reformistas" y sectores "revolucionarios",
ambos en plural, en el movimiento. Así debe seguir siendo. Una convivencia
unitaria, radicalmente anti-neoliberal, leal (y conflictiva, claro, sin más
consensos que los imprescindibles; ojalá se lleguen a expresar claramente
el debate en forma de corrientes de ideas, no sólo de opiniones individuales)
es el mejor ambiente para fortalecer política y organizativamente al
movimiento.
4. Ha habido en Porto Alegre II unos referentes claros: el MST-Via
Campesina, la CUT, ATTAC- Francia, Focus on Global South y el movimiento italiano.
En torno a ellos, un sinfín de iniciativas, plataformas, redes de todo
tipo, organizaciones, sectas...
"Estamos construyendo una alianza amplia, dice la Declaración. El tiempo
verbal es fundamental: "estamos construyendo". No me convencen las definiciones
del Foro como "sujeto", o como "actor". Por ahora lo fundamental es el proceso:
lo que somos es lo que hacemos.
Es el proceso lo que permite abarcar en un solo movimiento a los 15.000 jóvenes
del Campamento, los 1.500 campesinos de la acampada de Vía Campesina,
las más de 60.000 personas que nos movimos entre seminarios, talleres,
manifestaciones, charlas, debates... en un ambiente de fiesta militante, fraternal
y divertida.
Es bueno avanzar prudentemente en la extensión y en la organización
real (coexistiendo con la formal: un exceso de protagonismo y "control" del
Consejo Internacional podía tener malas consecuencias). Los Foros regionales
que se han puesto en marcha (atención: el europeo tendrá lugar
en noviembre en Italia y será, no hay que decirlo, un acontecimientos
de primerísima importancia), el esbozo de un secretariado de los "movimientos
sociales" (encargado a la CUT y Vía Campesina) son pasos en la buena
dirección. También es una buena aunque arriesgada idea llevar
a la India el Foro Social del 2004 (el del 2003 se hará en Porto Alegre,
aunque aún no sabemos en qué condiciones políticas: el
día 6 nos desayunamos leyendo en la Folha de Sao Paulo, digamos el
ABC brasileño, unas declaraciones del alcalde de Porto Alegre Tarso
Genro llamando "estalinista" al gobernador del Estado Olivio Dutra, al que
se dispone a disputar la candidatura del PT a las elecciones de noviembre;
la durísima batalla interna que se avecina en el PT, expresión
también de esos conflictos "reforma-revolución" que proliferan,
hacen presagiar un futuro inquietante).
5. "Esta es una Internacional sin dueño", dijo el peruano Hugo
Blanco. La magnifica definición refleja no un problema, sino una esperanza.
"Sin Dios, ni dueño", decían los viejos anarquistas. Para que
pueda seguir siendo de todos, las y los de abajo.