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31 de
enero del 2002
Foro
Social Mundial: FMI, responsable
de crisis como la argentina
La Jornada
El Fondo Monetario Internacional (FMI), considerado por algunos de los participantes
del segundo Foro Social Mundial (FSM) de Porto Alegre como el símbolo
de un modelo económico cuyo fracaso más flagrante quedó
en evidencia con la crisis argentina, se ha convertido en el centro de las
críticas de la mayor reunión antiglobalizadora del planeta.
El encuentro, que reúne a unas 60 mil personas de 130 países,
incluyendo a dirigentes políticos y representantes de 5 mil organizaciones
no gubernamentales (ONG), se realizará desde el jueves en paralelo
con el Foro Económico de Davos, en Nueva York.
Pero mientras en Nueva York unos 3 mil responsables políticos y económicos
del mundo tratarán de encontrar las razones del fracaso de las recetas
liberales en Argentina, en Porto Alegre parece haber, de antemano, algunas
certezas: los organismos internacionales de crédito, y el FMI en particular
son, según los participantes del foro, los principales culpables de
la debacle argentina.
''Argentina fue un país que cumplió con las recetas que le fueron
imponiendo los organismos multilaterales de crédito. Era puesta como
ejemplo de lo que se debía hacer'', recordó el alcalde de Buenos
Aires, Aníbal Ibarra, en la apertura del Foro de Autoridades locales,
uno de los eventos previos al FSM.
''Vendimos las empresas (públicas) y fuimos financiando déficit
con lo que salía de esas cuentas. Había que abrir la economía,
la abrimos y entramos en una competencia feroz'' que generó la destrucción
de la economía nacional (y) la desindustrialización de muchos
sectores'', sostuvo Ibarra, del opositor centroizquierdista Frente País
Solidario.
El propio FMI, que desde comienzos de los años 90 aconsejó a
los gobiernos argentinos en materia de políticas económicas,
reconoció su ''fracaso'' en Argentina, según declaraciones del
director del organismo, Host Koehler, al diario francés Le Monde a
mediados de enero.
Los participantes del foro antiglobalización quieren más que
un paquete de ayuda:
pretenden un cambio en el modelo de conducción económica liberal
que se instaló a comienzos de los 90 en Argentina.
''Argentina fue el mejor alumno del Fondo Monetario Internacional (...). Hicieron
todo lo que se les pidió, privatizaron, disminuyeron los servicios
del Estado, en resumen (...) todo se hizo según las reglas del Consenso
de Washington'', dijo el militantes francés contra la globalización
José Bové, en declaraciones a la prensa internacional en la
sede del FSM.
''Hoy es la quiebra, la bancarrota de ese sistema'', destacó Bové,
y sin rodeos dijo que el FMI es el ''responsable'' de la crisis argentina.
''El FMI está en muy mala posición'' debido a la crisis de la
tercera economía latinoamericana, sostuvo en declaraciones a la agencia
Afp Bernard Cassen, presidente de ATTAC, asociación francesa que plantea
fijar una tasa a las transacciones financieras para destinarla a ayuda social
y una de las principales organizadoras del FSM.
''Si se hubiera querido hacer un manual de los desastres de la globalización,
no se podría haber hecho mejor'' de lo que se vio en Argentina, añadió.
Por su parte, Francisco Reis, presidente de la Asamblea de Pequeños
y Medianos Empresarios argentinos, participante en el FSM, expresó
a la Afp que los organismos multilaterales tienen la responsabilidad de la
crisis y sostuvo que ''no se puede pedir a la gente que dé su sangre
y sus sueños'' para pagar la abultada deuda externa del país
(de 146 mil millones de dólares).
El candidato francés a la Presidencia para las elecciones de 2002,
Jean Pierre Chevenement, propuso este miércoles durante un discurso
ofrecido en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, la supresión del
FMI y abogó por abolir la deuda externa argentina.
''Llegó la hora de enfrentar una completa reformulación del
sistema financiero internacional'', sostuvo Chevenement, ex ministro francés
de Defensa durante el gobierno del socialista Francois Mitterrand, y del Interior
durante el gobierno de Lionel Jospin, también socialista.
El Foro Social Mundial vetó la inscripción de una entidad supuestamente
vinculada al grupo separatista vasco ETA y de la guerrilla colombiana de las
FARC por ser organizaciones armadas, así como del primer ministro belga,
Guy Verhofstadt, por no adherir a la carta de la organización que condena
el neoliberalismo.
La decisión fue tomada en los dos primeros casos porque ''definimos
que ningún grupo armado podría ser inscrito como delegado''
en el Foro Social Mundial, explicó Cándido Grzybiowski, responsable
del Instituto Brasileño de Estudios Sociales y Económicos (Ibase)
y organizador del encuentro. Por la misma regla ''se hubiera denegado la participación
al Ejército Zapatista'', aunque no se inscribió, expuso.