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6 de febrero del 2002
Concluyó el Foro Social Mundial de Porto Alegre
A seguir movilizándose por otro mundo posible...
Sergio Ferrari
Luego de cinco días de intensos debates, actos y manifestaciones de
las más variadas, cerró este martes la segunda edición
del Foro Social Mundial (FSM). La asamblea mundial de movimientos sociales
ratifica nueve puntos de principio y convoca a 19 movilizaciones mundiales
en el 2002 Para los organizadores, el balance final comunicado en la clausura
del Foro Social Mundial (FSM) es contundente: más de 15 mil delegados
de 123 países; 613 parlamentarios presentes en Porto Alegre; decenas
de miles de personas que acompañaron de cerca o de lejos una o varias
de las actividades del Foro Social Mundial. Más de 40 mil asistentes
al desfile inaugural. No menos de 20 mil en la movilización del lunes
a la noche contra el Acuerdo Latinoamericano de Libre Comercio de las Américas
(ALCA) Y además, varios acuerdos mayores. El próximo Foro Social
Mundial del 2003 se volverá a hacer en Porto Alegre. La decisión
de impulsar una agenda común de actividades internacionales, entre
ellas, el plebiscito continental contra el ALCA entre setiembre del 2002 y
marzo del 2003. El veredicto condenatorio del Tribunal internacional contra
la deuda pública del Sur. Y, significativamente, un documento final
de consenso de todos los movimientos sociales participantes al FSM.
Resultados que dieron pie al festejo -casi una cierta euforia- entre los promotores
y participantes que vieron en el acto de clausura en la Pontificia Universidad
Católica de Porto Alegre el martes a la mañana un final feliz
para un año de intensos trabajos organizativos. El anfiteatro , con
capacidad para 5300 personas sentadas, estaba repleto. Los colores abundaban,
las consignas, banderas, discursos cortos daban lugar a las emociones. Y una
vez más, como el ano pasado, el movimiento social que toma la dirección
del acto, ocupando casi integramente la tarima. Los líderes políticos
partidarios, respetuosos, acompañaron mirando desde abajo.
Acuerdos tangibles. Los grandes desafios
Además del plebiscito sobre el ALCA, el FSM decidió la programación
de un encuentro en Palestina antes de fin de este año; acordó
descentralizar los foros parlamentarios por regiones geográficas; decidió
la realización de un pre-FSM de Europa en Italia y aceptó un
calendario común para el movimiento antiglobalización.
Para Eric Decarro, presidente del Sindicato de Servicios Públicos,
ese espíritu de intercambio y el contacto con centenas de otros dirigentes
sindicales de todo el mundo -y particularmente del Sur- constituye un punto
fundamental de su balance. « Tomé conciencia en Brasil que los efectos
nefastos de la globalización neo-liberal son mucho más destructivos
en los pueblos del Sur de eso que me imaginaba antes de emprender este viaje
».
Decarro subrayó la importancia del Documento final adoptado por la
« Asamblea Mundial de los Movimientos Sociales », convocada en el marco del
y que especifica nueve puntos de principios y 19 citas de un calendario antiglobalización
planetario único a impulsar en el resto del 2002. Entre ellas varias
citas contestarias europeas, paralelas a la Cumbre de Jefes de Estado de Madrid
y Sevilla -en mayo y junio-, la Cumbre Mundial sobre la Alimentación
en Roma en junio y la Cumbre de los Jefes de Estado de Europa a fines de ano
en Dinamarca.
Cuando Porto Alegre cierra sus puertas convocando desde ya a la tercera edición
en su propio suelo, la gran pregunta de cómo continuar con este ejercicio
de unidad planetaria en la diversidad político-ideológica de
tan variados actores re-aparece con fuerza.
Hasta hoy, el FSM demostró una cierta madurez de esa convergencia en
la diversidad. Primera victoria para un movimiento social que , seguramente,
no está hoy todavía en capacidad de evaluar, la verdadera repercusión
histórica de este Foro Mundial de alternativas que, ya en su segunda
edición, puso en un segundo plano a los magnates de Nueva York .
Movimientos sociales fortalecidos
La asamblea mundial de Movimentos sociales reunida en Porto Alegre produjo
un pequeño pero consistente documento final denominado « resistencia
contra el neo-liberalismo, el militarismo y la guerra: por la paz y la justicia
social ».
En apenas dos páginas, los firmantes reivindican que « la diversidad
es nuestra fuerza », « que estamos construyendo un sistema alternativo » y
que los ejes del esfuerzo actual es continuar con la lucha contra « el neoliberalismo
y la guerra ».
La condena al Plan Colombia, al Plan Puebla-Panamá, y a todos los bloqueos
-especialmente contra Cuba- , así como contra el injerencismo norteamericano
marcan la posición del documento que reitera nueve puntos esenciales:
el derecho a conocer y criticar las decisiones de los gobiernos; la abolición
de la deuda externa; la lucha contra las transacciones financieras internacionales
(Tasa Tobin) y la defensa del derecho a la información. El documento
insiste también en reivindicar los derechos de las mujeres contra la
violencia, la pobreza y la explotación; en confrontar la guerra y el
miliarismo; en subrayar el derecho de los jóvenes para acceder a la
autonomía social y se pronundia a favor de la autodeterminación
de los pueblos. Con respecto al continente europeo, el pronunciamiento de
los movimientos sociales se expresa a favor de « una Europa democrática
y social basada en las necesidaddes de los y las trabajadoras y de los pueblos
que incluya la necesidad de la solidaridad y cooperación con los pueblos
del Este y del Sur