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4 de febrero del 2002
Comienza Asamblea Pública Mundial en busca de reorientar recursos al
gasto militar
El FSM condena la escalada militar de EU contra el terrorismo
La Jornada
Hoy se instaló en el Foro de Porto Alegre la Asamblea Pública
Mundial. En ella, conforme a la experiencia de presupuesto participativo que
se practica en el estado de Rio Grande do Sul, los participantes debatirán
y elegirán los temas que consideran prioritarios para redistribuir
los gastos que hoy se dedican a la guerra.
La votación comenzó durante la asamblea y continuará
hasta el 4 de febrero a las 5 de la tarde. Los temas sugeridos para organizar
la reflexión fueron cinco:
eliminación del hambre, atención a las víctimas de la
guerra, tratamiento digno del sida, erradicación del analfabetismo,
eliminación del trabajo infantil y reconversión de la industria
armamentista.
La industria y el comercio de las armas constituyen uno de los negocios más
lucrativos en la actualidad. Su volumen actual se calcula en 800 mil millones
de dólares al año. Se trata, según Claude Serfadati,
uno de los conferencistas centrales de la asamblea, de un negocio secreto,
sometido al dominio militar, orientado por "razones de Estado" y fuera de
cualquier control democrático.
De acuerdo con información divulgada en el encuentro, por cada dólar
que la ONU gasta en misiones de paz, el mundo invierte 2 mil dólares
en guerra. Según la UNESCO, los gastos de investigación y desarrollo
de la industria militar involucran 25 por ciento de los investigadores del
mundo. Una hora de gastos bélicos sería suficiente para pagar
dignamente a 86 mil 400 trabajadores durante un mes, mientras que con el costo
de un avión supersónico se podrían equipar 40 mil consultorios
médicos y con lo inversión requerida para adquirir un tanque
de guerra podrían construirse 520 aulas escolares.
En un escenario de guerra como el que actualmente vive la humanidad, el foro
ofreció alternativas concretas a la lógica de la destrucción.
Fue un momento relevante en la convergencia entre la lucha contra el neoliberalismo
y por la paz.
Rigoberta Menchú señaló en una conferencia de prensa
previa que ''después de los acontecimientos del 11 de septiembre (día
de los atentados terroristas contra Estados Unidos) se dio una recomposición
de la hegemonía mundial y no necesariamente a favor de la población.
Creo que esta recomposición está a favor de intereses muy selectivos
de algunos países, y hablamos de Estados Unidos, pero también
a favor de unos sectores'', añadió.
''Hoy han triunfado las armas, han triunfado las bombas, han triunfado la
falta de razón, de diálogo (...) y por eso se han debilitado
los organismos que podrían garantizar la mediación'', afirmó,
a la vez que puso como ejemplo a las Naciones Unidas.
Este domingo se conoció también el resumen completo de las resoluciones
del segundo Foro Parlamentario Mundial que culminó el sábado
por la noche, y lanzó una batería de críticas contra
la política internacional de Estados Unidos, y en particular a la escalada
militar en la guerra contra el terrorismo.
El encuentro de legisladores ''condenó'' las palabras del secretario
de Estado estadunidense, Collin Powell, en el Foro Económico de Davos
que se celebra en Nueva York, ''en las que declara a Irán, Irak y Corea
del Norte como los próximos objetivos de los ataques militares unilaterales''
de Washington en el contexto de la guerra contra el terrorismo, según
la declaración divulgada el sábado.
''La guerra no es la forma de arreglar los conflictos internacionales ni de
combatir el terrorismo, y generará más víctimas inocentes'',
señaló este domingo el diputado brasileño Aloisio Mercadante,
secretario de Relaciones Internacionales del Partido de los Trabajadores (PT,
izquierda), en conferencia de prensa.
Los parlamentarios también criticaron el proyecto impulsado por Washington
de crear un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para 2005,
al que calificaron como una ''amenaza'' a la soberanía de los países
americanos.
Asimismo, denunciaron el Plan Colombia del presidente Andrés Pastrana
(cuyos objetivos son negociar la paz con la guerrilla, combatir al narcotráfico,
modernizar las instituciones y reactivar la economía con el apoyo de
Washington), como ''una injerencia abierta de Estados Unidos en América
Latina''. Estados Unidos apoya la iniciativa con mil 300 millones de dólares.
Los legisladores reprobaron además el bloqueo económico impuesto
por Estados Unidos a Cuba desde hace más de 40 años, lanzaron
un llamado a israelíes y palestinos para que regresen a la mesa de
negociaciones y emitieron una declaración de solidaridad con Argentina,
sumida en una profunda crisis social, política y económica.
El sábado, un tribunal popular instalado durante dos días en
el contexto del Foro Social Mundial resolvió que ''la deuda externa
de los países del sur es ilegítima, injusta e insustentable''
y consideró culpables a los acusados: ''Bancos y corporaciones trasnacionales,
gobiernos del norte, FMI, Banco Mundial, otras instituciones financieras internacionales
y sus colaboradores en el sur''
Hora de reflexionar
Es la hora de la reflexión sobre lo que el Foro de Porto Alegre es
y sobre lo que se debe hacer en el futuro. Dos voces de una enorme talla intelectual,
Inmanuel Wallerstein y Samir Amin, han puesto sobre la mesa del debate sus
puntos de vista. Simultáneamente, otros dos intelectuales de los movimientos
contra el neoliberalismo -Clara Algranati y Luca Casarini- analizan la relación
entre el Foro Social Mundial (FSM) y el cacerolazo argentino.
Inmanuel Wallerstein es uno de los más reconocidos pensadores del mundo
contemporáneo. Director del Centro Fernand Braudel, sus trabajos son
referencia obligada para muchos de los asistentes al Foro de Porto Alegre.
Ha estado particularmente activo estos días en el Foro Social Mundial.
Sus reflexiones en distintas mesas, entrevistas y artículos giran lo
mismo en torno al análisis del estado actual del capitalismo que alrededor
del impacto del encuentro y sus retos hacia el futuro.
Según el profesor Wallerstein, la prensa occidental cubrió el
primer encuentro de Porto Alegre con escepticismo, pero los integrantes de
Davos se vieron en problemas. Ante las protestas mundiales, decidieron trasladar
sus reuniones a lugares más seguros, como Doha, donde se efectuó
la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), o a
una remota localidad de Canadá donde se efectuará la próxima
cumbre del G-8.
De acuerdo con el catedrático de la Universidad de Yale, los ataques
del 11 de septiembre sirvieron a los intereses que representan las fuerzas
de Davos, y las grandes manifestaciones de protesta corrieron el riesgo de
ser acusadas de terrorismo. Sin embargo, este foro modificó esa situación.
Para el teórico del sistema-mundo, la coalición contra la globalización
ha hecho evidente que hay una propuesta alternativa a la agenda de Davos,
y el 11 de septiembre ha disminuido la influencia del movimiento tan sólo
momentáneamente.
Ha mostrado, además, que hay una nueva estrategia antisistémica
factible. La nueva estrategia ha sustituido a una vieja.
La vieja estrategia, que duró al menos 100 años, se basaba en
partidos políticos (comunistas o socialdemócratas) y movimientos
de liberación nacional que sostenían la necesidad de contar
con una estructura organizativa centralizada, que procuraba asumir el control
del poder estatal para cambiar el mundo. Este modelo tuvo éxito en
tomar el poder, pero no fue capaz de transformar el mundo. La revolución
de 1968 giró en torno a este fracaso.
En Porto Alegre, señala el estudioso, se está generando una
alternativa a este modelo. No hay aquí una estructura centralizada,
sino una coalición de movimientos nacionales, transnacionales y locales,
con prioridades diversas, unidas en su rechazo al neoliberalismo. La mayoría
de estos movimientos no quieren tomar el poder, y si lo buscan lo hacen como
parte de una táctica entre otras.
Sin embargo, advierte, las fortalezas del foro son, simultáneamente,
sus debilidades. La carencia de centralización provoca que sea difícil
coordinarse para las batallas que se anuncian en el futuro. Además,
aún está por verse qué tan grande es la tolerancia hacia
las diferencias internas.
Las fuerzas que participan en Porto Alegre han librado, sobre todo, batallas
defensivas. Han tenido más éxito de lo que podía ser
previsto hace años. Pero esto será pronto insuficiente. Se requiere
de una verdadera agenda. La lucha por la Tasa Tobin o la cancelación
de la deuda de los países del Tercer Mundo son propuestas útiles,
pero insuficientes para cambiar la estructura fundamental del sistema-mundo.
Los integrantes de Porto Alegre, sugiere Wallerstein, deben analizar hacia
dónde marcha la economía mundial y cuáles son sus debilidades
internas y comenzar a delinear un orden mundial alternativo.
La izquierda mundial, concluye, regresó a donde se encontraba a mediados
del siglo XIX sin ninguna de sus ventajas. Tiene a su favor la experiencia
y la esperanza de los errores del pasado.
No llores por mí Argentina
Como muchos otros integrantes de la numerosa y activa delegación argentina
que asisten al foro, Clara Algranati, investigadora de Clacso y parte del
Comité de Movilización en Argentina, está entusiasmada
con lo que acontece en la reunión.
Muchos de los jóvenes que protagonizaron las movilizaciones callejeras
en su país están presentes en el acto. "He visto aquí
a muchos representantes de las juventudes de la Central de Trabajadores Argentinos,
que, a diferencia de sus dirigentes, se lanzaron a las calles desde los primeros
momentos de la lucha.
Tienen una tradición nacionalista grande. Gritan 'Argentina, Argentina'
y ondean la bandera nacional. Pero, además, están muy contentos
porque ya comprenden cómo se mueve la dinámica internacional.
Han ampliado sus horizontes de lucha y sus referencias para la acción."
Luca Casarini, integrante de los Desobedientes italianos y activo participante
en las jornadas de protesta de Génova, ve las cosas desde el otro lado
de la barrera.
"La oportunidad argentina es extraordinaria", dice.
"Hemos establecido ?continúa? una forma globalizada de relación.
Este foro es una especie de gran Aguascalientes zapatista, un espacio
público constituyente lleno de energía, y Argentina es hoy un
fabuloso laboratorio de resistencia contra el neoliberalismo del que hay mucho
que aprender. La apropiación del territorio, las asambleas barriales,
las deliberaciones continuas son hoy expresión de una rebeldía
constituyente." Según Clara Algranati, en el foro se han hecho aportaciones
valiosísimas para orientar las luchas en su país. Asegura que
"la charla de Chomsky fue fundamental.
Aclaró asuntos claves, como el que este movimiento no es contra la
globalización, sino contra el neoliberalismo. Sus denuncias de cómo,
además de los daños provocados por el Tratado de Libre Comercio
entre México, Canadá y Estados Unidos, hubo cláusulas
secretas de las que tenía conocimiento la AFL-CIO es muy importante.
Si algo indigna a los pueblos es enterarse de que los poderosos acuerdan asuntos
trascendentales en secreto".
Además, resulta que en Porto Alegre han coincidido en mesas y seminarios
dirigentes de las fuerzas políticas argentinas que usualmente no se
tratan para analizar y discutir lo que sucede a su país. Hablan no
sólo para ellos o sus representados, sino para el resto de las fuerzas
progresistas.
Una nueva izquierda
Director del Foro del Tercer Mundo, Samir Amin es uno de los economistas más
influyentes en la izquierda radical de Africa y Asia, y una de las personalidades
con mayor reconocimiento dentro del FSM. Sus reflexiones teóricas están
animadas por su vocación de transformación social.
Preocupado por el rumbo que debe tomar el foro para convertirse en una fuerza
real de cambio, sostiene que "la formación de una nueva izquierda a
la altura del desafío pasa por la construcción de un frente
internacional de las clases dominadas y de los pueblos del norte y del sur.
La fragmentación de los movimientos y las luchas sociales, las insuficiencias
de su necesaria politización, el desarrollo ideológico constituyen
en el corto plazo las fuerzas de los poderes actuales en servicio del capital
dominante".
Esta nueva izquierda debería, según él, asumir el objetivo
de imponer en una primera etapa la reconstrucción de un mundo multipolar,
"que es la condición indispensable para abrir a las fuerzas progresistas
los espacios de autonomía. Esta construcción multipolar supone
el desmantelamiento del hegemonismo de Estados Unidos y la convergencia de
las fuerzas que se les oponen". En esta perspectiva, asegura el profesor Amin,
los avances producidos por los espacios de autonomía conquistados permitirán
sobrepasar la lógica exclusiva del capital e impulsar formas auténticas
de democratización social y ciudadana. Se trata de un verdadero conflicto
civilizatorio (y no de las civilizaciones), del conflicto entre capitalismo
y socialismo. Según él, lo que actualmente vivimos no es una
verdadera fase de expansión del capitalismo, sino de la solución
bárbara de sus contradicciones. El neoliberalismo, asegura, es el Viagra
del capitalismo estéril.