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4 de febrero del 2002
Porto Alegre en plena marcha
Un foro social crecido que no oculta sus contradicciones
Sergio Ferrari, desde Porto Alegre
Si la cantidad, diversidad y dinamismo del debate fueran sinónimo
de éxito, esta segunda edición del Foro Social Mundial sería
ya un logro rotundo inapelable para sus promotores, particularmente para los
convocantes brasileros Los más de 12 mil delegados llegados de 150
países a la capital del Estado de río Grande del Sur y la multitudinaria
manifestación de apertura la tarde del 31 de enero con cerca de 40
mil participantes, constituyen el termómetro ascendente de una participación
cada vez más masiva.
Nadie podrá negarle a este segundo FSM el hecho de haberse convertido
en la convocatoria de reflexión-debate propositivo más nutrida
del movimiento de la anti-globalización neoliberal desde su nacimiento
a mediados de la década pasada.
Hacia propuestas concretas
Aunque ninguno de los participantes tiene -a diferencia del año pasado-
expectativa alguna en que en Porto Alegre se produzca un Documento o Declaración
final, nadie duda tampo en el esfuerzo explícito de los organizadores
por llegar a propuestas concretas.
La idea de base que va por buen camino al transitarse la mitad del Foro -
que concluirá el próximo martes 5 de febrero al mediodía-
es que de cada una de las 27 conferencias centrales deberían salir
conclusiones ( lo más propositivas posible) que sinteticen el debate
y aseguren un empujón conceptual en cada una de esas áreas claves,
que van desde el comercio mundial, hasta la producción-comercialización
solidarias, pasando por la deuda o la tasa a las transacciones de capitales.
De concretarse este proceso *acumulativo* de síntesis de ideas, cuando
el FSM cierre sus puertas el martes próximo, el movimiento social habría
dado un paso adelante en este difícil proceso de ofrecer alternativas
aunque las mismas sean parciales y todavía un tanto inmaduras. Contrarrestando
así uno de los argumentos más reiterativos del poder mundial
- desde la OMC hasta el Foro Económico de Nueva York, pasando por las
potencias enriquecidas del mundo- que se ensaña en criticar a la sociedad
civil planetaria por falta de imaginación y de realismo.
Todo anticipa que habrá propuestas más trabajadas, pulidas,
consensuadas y elaboradas luego del FSM que antes del mismo. Y todo apunta
a que en el marco del encuentro de Porto Alegre, se renovará una agenda
mundial de acciones comunes para todo el 2002. En algunos casos, de trascendencia
continental, como el plebiscito latinoamericano contra el Acuerdo de Libre
Cambio de las Américas (ALCA), diseñado por Washington para
reforzar su poder continental. Casi con seguridad en setiembre próximo
la consulta popular contra el ALCA se hará realidad desde México
hasta Tierra del Fuego, confirmando, de ser así, un logro máximo
de este cónclave portoalegrino.
Las tensiones no faltan...y no hay que ocultarlas
Ingenuo y poco creíble sería pensar que todo es perfecto en
torno a un encuentro tam amplio del movimiento social planetario.
Dos hechos concretos marcan un nivel de contradicción que, hurgando
hacia abajo, puede expresar temas conceptuales fundantes sobre los que todavía
no existen acuerdos.
Mientras los organizadores del Foro rechazaban el derecho de participación
a una delegación del Banco Mundial que había expresado su interés
de hacer el viaje a Brasil, las autoridades de la ciudad de Porto Alegre recibían
a un grupo de alto nivel del Banco Interamericano de Reconstrucción
y Desarrollo (BIRD) que participaron en el Foro. A pesar de la *euforia* del
BIRD ante la experiencia del presupuesto participativo, pareció grosero
el intento de sus portavoces de identificar esa iniciativa popular novedosa
- y única- a los objetivos de ese organismo financiero internacional.
Intento solapado evidente de cooptación, manipulación o recuperación,
típico de esa organizaciones multilaterales.
A otro nivel, el debate sutil pero no menos profundo sobre la continuidad
del Foro Social Mundial, abre otra ventana de las complejidades conceptuales
que lo enmarcan. Algunos de los ocho miembros brasileros convocantes históricos
del FSM -especialmente ONGs y la Comisión Paz y Justicia- se habían
pronunciado a favor que la edición del 2003 se realice descentralizadamente
en 6 o 7 ciudades de diferentes continentes. A pesar que la decisión
parecía un hecho, el día anterior a la apertura, el Consejo
Internacional integrado por 58 redes internacionales, decidió lo contrario:
que el Foro se vuelva a realizar el año próximo nuevamente en
Porto Alegre.
Si bien es evidente la complejidad organizativa que puede significar un Foro
Social Mundial descentralizado - y los grandes riesgos de funcionamiento que
podrían debilitar la convocatoria-, no menos cierto es que detrás
del debate se encuentran dos temas mucho más básicos y profundos:
la relación entre el movimiento social y los partidos políticos
(en este caso el Partido de los Trabajadores brasilero, fuerza clave detrás
del Foro), por una parte. Y la relación entre la sociedad civil planetaria
y los Estados (aunque sean progresistas) , en este caso el de Río Grande
del Sur y el de la ciudad de Porto Alegre, apoyos vitales para la existencia
misma de una iniciativa como la portoalegrina.
Entretelones que expresan temas conceptuales profundos todavía abiertos:
la relacion del FSM con los partidos políticos y la *independencia*
de su existencia misma de estructuras estatales facilitadoras . Y que abren
una pregunta de fondo: el limitado fortalecimiento en este último año
del Consejo Internacional del FSM.
Las debilidades no faltan
Ese Consejo Internacional , que en principio se ha convertido según
la Carta del FSM en la máxima instancia coordinadora, no ha podido
dar un salto significativo en los últimos 365 días. Si bien
es cierto que no es simple coordinar casi sesenta redes planetarias que lo
integran, también es claro que ese Consejo es todavía una instancia
débil, poco homogénea y con escaso motor propio.
Análisis corroborado por algunos de los principales organizadores brasileros
del FSM que entienden que el crecimiento explosivo cuantitativo de participación
del evento no se corresponde con una escasa maduración de esa instancia
coordinadora mundial.
El marco repetitivo y declaratorio del Foro Parlamentario Mundial , constituye
también otro aspecto débil de este entramado amplio llamado
FSM.
Varios centenares de diputados de numerosos parlamentos del mundo se han dado
cita en Porto Alegre. Sin embargo , la lógica de la pura retórica
de esa instancia no se corresponde con el esfuerzo de las conferencias y talleres
donde lo propositivo aparece como exigencia. Atrás de tal debilidad
del evento parlamentario, se perfila otra interpelación de fondo:
tiene o no sentido relacionar una convocatoria del movimiento social mundial
con una actividad protagonizada por representantes de la clase política
internacional. Si bien las alianzas son necesarias, no siempre las instancias
comunes pueden ser potencializadoras.
Otro mundo posible, urgente y necesario
A mitad de camino de esta cita brasilera y despejadas preguntas, dudas, críticas
e hipótesis, la conclusión no demora en llegar.
La vitalidad de Porto Alegre es una realidad. La intención de madurarlo
aceleradamente aparece como evidente. El movimiento social planetario ya identifica
en el FSM un espacio amplio de reflexión e intercambio . Y, sobretodo,
aspira a avanzar en propuestas realizables, concretas y a corto plazo.
Con el convencimiento de base que ante los estragos irreversibles y cotidianos
del actual modelo dominante -sólo basta mirar a la cercana Argentina
para convencerse - otro mundo no sólo es posible...sino también
urgente y necesario.