La segunda edición del Foro Social Mundial fue mayor que la primera en
todos los aspectos. Mayor en número, reuniendo cerca de 50 mil personas.
Mayor también en sus contradicciones. Este año fue visible la confluencia de
dos foros distintos: el mayoritario oficial, en el que ONGs, intelectuales,
representantes de todos los matices de la socialdemocracia discutían
"civilizadamente" propuestas de humanización del capitalismo. Pero
también hubo otro foro, de lucha anticapitalista e antiimperialista, como se
demostró en la manifestación de obertura, la manifestación de solidaridad
con Argentina, el acto contra el ALCA, los seminarios promovidos por el MST,
el PSTU y la Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional
(LIT-CI). El Foro oficial, con más de 800 seminarios y conferencias buscó
demostrar la tesis de la ciudadanía planetaria y el horizonte de lo posible.
Entretanto, al lado, la revolución argentina apuntaba en sentido opuesto,
para una serie de eventos que se organizaron bajo la bandera de que un mundo
socialista es posible. ¿Estado burgués democrático y participativo?
Una de las teorías más divulgadas en el Foro oficial y defendida por
intelectuales como Susan George, Ignacio Ramonet y Tony Negris. Se trata de la
autonomía de las empresas multinacionales y la pérdida de función de los
estados. Según el informe oficial del Foro "los conferenciantes
destacaron, además, que el capitalismo financiero ya no precisa el Estado
Nacional y ninguna de sus instituciones democráticas. En este vacío
político, las instituciones económicas y financieras gobernarán el mundo en
nombre del capital, de ahí la política de dar espacio a la tecnocracia para
actuar". Concluirán también que "la democracia ejercida con
eficacia desarma al capital. La autoridad del pueblo y que de ella emana, es
el único instrumento eficaz en la lucha contra la globalización". A
partir de aquí llegan por arte de magia a la transformación democrática del
estado, con el gran ejemplo del Presupuesto Participativo. En este sentido,
Raul Pont, ex perfecto de Porto Alegre, apuntó "a la necesidad de
construir las gestiones en bases locales, con autonomía y participación
popular, para que las competencias sean atendidas según la demanda
local".
Antes estos sectores reformistas decían que seria posible
"transformar" el Estado burgués y que no era necesario destruirlo a
través de una revolución. Ahora avanzan en su teoría, afirmando que las
grandes empresas privadas ya no necesitarían el Estado. Así llegan a la
increíble conclusión de que el Estado como superestructura abstracta por si
sólo "desde que funciona como régimen democrático" sería una
contraposición al capital. Los que defienden esta tesis chocan frente a la
vida real. El estado imperialista norteamericano, que posee un régimen
democrático, que está imponiendo el ALCA, acaba de promover la guerra contra
Afganistán y ahora avanza con el Plan Colombia. El estado imperialista
francés, dirigido por la socialdemocracia, apoyó la guerra contra
Afganistán, así como defiende los intereses de las multinacionales
francesas. Pero hay que decir más. El Presupuesto Participativo de Porto
Alegre opina solamente sobre el 10% del presupuesto de la ciudad, y tiene su
aprobación subordinada a la cámara de concejales y al gobierno municipal. Se
puede ver claramente que la gestión de gobiernos locales y nacionales por los
representantes de esta teoría no cambió en nada el carácter de los estados
burgueses. Pero lo contrario si es cierto. Toni Negri, antes un líder
guerrillero, y la DS1 , en la que participa Raul Pont, antes una corriente
trotskista, hoy están integrados alegremente en el Estado burgués y
reverencian la "democracia" de las multinacionales como un valor
universal. ¿Economía capitalista solidaria?
Otra de las propuestas ampliamente difundidas en el Foro fue la de una
"economía solidaria". Ésta es una versión sofisticada de la
propuesta de "una economía capitalista orientada hacia el mercado
interno". La alternativa al capitalismo globalizado sería la
generalización de las asociaciones autogestionarias, cooperativas,
organizaciones de consumo comunitarias, etc. Sin embargo, una vez más, estas
propuestas chocan con la realidad de la economía mundial controlada por
grandes empresas multinacionales. No por causalidad no se habla sobre las
grandes empresas automovilísticas, petroleras, alimenticias, sobre los
grandes bancos, etc. Una economía apoyada en pequeñas empresas sería
retornar al pasado precapitalista. Como decía Rosa Luxemburgo su
"realización general implica la supresión del mercado mundial y el
parcelamiento de la actual economía mundial en pequeños grupos de
producción e intercambio localizados, en suma se trata del retroceso del
capitalismo hacia la economía mercantil de la Edad Media". Para encubrir
su impotencia para responder al control del mercado mundial por las
multinacionales, los defensores de la "economía solidaria" hicieron
otras propuestas como "un Banco Mundial ético" y "una
Organización Mundial del Comercio Justo". Serviría también la defensa
de una "tasa de desempleo ciudadana" y un "índice de miseria
humanitario". Para nosotros, o se expropia estas empresas trazando un
camino anticapitalista o la situación seguirá exactamente como está. Tasa Tobin: ¿solución para la especulación financiera y para la pobreza
mundial?
Otro de los iconos del Foro oficial fue una vez más la Tasa Tobin. Los
defensores de esta tasa sobre el capital financiero opinan que sería un freno
a la especulación y al mismo tiempo generaría un "fondo para combatir
la pobreza". Este fondo sería administrado con la democratización de
algunas instituciones como el FMI. La dimensión de esta tasa varía entre sus
defensores, entre el 0.1% y el 1%, fijándose en general entorno al 0.25%.
Esta tasa, sin embargo, incidiría apenas sobre una parte del movimiento de
capitales (las transacciones cambiarias, que especulan con las monedas
nacionales), dejando de lado todo el enorme movimiento de capitales como los
títulos de deuda pública, así como las acciones de las bolsas. Se trata de
una propuesta que en nada alteraría el control totalitario y parasitario de
los grandes bancos y empresas imperialistas sobre las finanzas mundiales. La
experiencia de los "fondos" sociales ya es conocida en nuestros
países. La CPMF de Brasil, una tasa que grava a los trabajadores y el pueblo
en general, también fue creada para "generar inversiones para la
salud". La situación de los hospitales públicos brasileños responde
por si sola a los defensores de la Tasa Tobin. ¿Una aula de democracia?
Uno de los mayores "consensos del Foro oficial es la defensa de la
democracia y del pluralismo. Pero a importantes movimientos se les impidió
participar, empobreciendo la discusión y limitando la articulación de las
luchas. En primer lugar, Fidel Castro fue "invitado" a no ir, en un
discurso directamente pronunciado por Bernard Cassen,, uno de los ideólogos
del Foro. Tenemos enormes diferencias con Castro, pero su ausencia debilitó
el propio lanzamiento de la campaña contra el ALCA, discutida en la
conferencia de la Habana del pasado noviembre. Peor todavía fue el veto a las
"organizaciones armadas" como el Ejército Zapatista y las FARC
colombianas2 . Es importante observar que en la edición anterior del Foro,
una de las actividades con mayor audiencia fue precisamente la promovida por
las FARC. Este boicot de los organizadores se dio en un momento en que el
imperialismo norteamericano se preparaba para lanzar la ofensiva que ahora
está en plena ebullición, menos de un mes después del Foro. A nuestro
entender, la discusión sobre el Plan Colombia y la articulación de una
amplia campaña contra la agresión imperialista debería ser, al contrario,
uno de los ejes del Foro. Pero la falacia de los "demócratas"
pacifistas fue evidente. Estaban presentes representantes de otras
"organizaciones armadas", o sea de gobiernos imperialistas. Los
representantes del gobierno francés, por ejemplo, fueron muy bien recibidos.
Se trata de un Estado que usó recientemente su poder bélico en Yugoslavia y
apoyó la guerra contra Afganistán. El otro Foro, de acción directa y de socialismo
Esta edición del Foro, felizmente, no tuvo sólo una mayoría reformista y
antidemocrática. Fue posible verificar un crecimiento de la presencia de
miles de activistas dispuestos a participar en las manifestaciones, articular
los próximos pasos de la lucha y discutir una alternativa anticapitalista y
antiimperialista, componiendo, de hecho, un Foro paralelo. En este otro evento
participaron organizaciones como el MST (articulado como Vía Campesina),
partidos de la izquierda revolucionaria (como el PSTU y los partidos de la
LIT-CI) y activistas independientes. Este otro foro tuvo una enorme
importancia. En primer lugar porque lanzó una campaña continental contra el
ALCA con una manifestación con más de 20 mil personas. Esta campaña
realizará un plebiscito que se celebrará en septiembre en Brasil y hasta
abril del 2003 en otros países de América Latina. Así, este "otro
Foro" aseguró que en Porto Alegre no sólo se discute, sino que también
se articula la lucha de las masas.
En segundo lugar, incluso en las conferencias y seminarios
"oficiales" existieron referencias de izquierda importantes para la
lucha actual, como contrapunto a la mayoría. El belga Eric Toussaint,
director del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, defendió
el no pago de la deuda externa y afirmó que "este tema no es para
oficinas o para negociaciones con el gobierno: es para una acción masiva de
los pueblos". En tercer lugar, el MST, la Consulta Popular, sectores de
la Iglesia vinculados a los movimientos campesinos y la Vía Campesina
impulsaron el Tribunal de la Deuda Externa y el seminario sobre Socialismo. El
MST era en realidad el centro de la articulación alternativa en Porto Alegre,
encabezando también la campaña y la manifestación contra el ALCA. Esta
alternativa podría ser todavía más evidente si el MST hubiese polemizado
públicamente contra la dirección del Foro sobre la prohibición a la
participación de las FARC o su parálisis en relación a las luchas
anticapitalistas. En cuarto lugar este otro Foro abordó la discusión sobre
la revolución en curso en Argentina con un acto de solidaridad y un seminario
con las organizaciones de izquierda revolucionaria de este país. Eduardo Almeida, Dirección Nacional del PSTU