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3 de febrero del 2002
Foro Social Mundial: Educación transformadora
para una nueva ciudadanía
Dafne Sabanes Plou
Servicio Informativo "alai-amlatina"
Frei Betto, Leonardo Boff y Moema Viezzer, junto a Angela Miles y una
ponencia leída de Edmond Sullivan, del Centro de Educación Transformadora,
de Toronto, Canadá, abogaron por una educación transformadora
capaz de crear una nueva ética ciudadana durante el seminario sobre
"Etica y educación para otra globalización" que se celebró
en el marco del Foro Social Mundial, en Porto Alegre, ante un auditorio de
2 mil personas.
Si bien el teólogo Boff no pudo asistir por motivos de salud, su ponencia
sobre el tema "Cultura para la Paz", que fue leída ante el auditorio,
estableció la necesidad de superar una cultura de violencia y depredación,
donde la guerra y los enfrentamientos parecieran ser la única manera
de resolver los conflictos, alentando la capacidad de solidaridad que hay
que cada persona y promoviendo las características sociales y cooperativas
de los seres humanos. Boff consideró fundamental que en toda acción
educativa se desentrañen las fuerzas creadoras y los recursos que permitan
poner fin a la violencia y rescatar la esencia del ser humano, que es la lucha
y el cuidado por la vida.
Moema Viezzer, educadora feminista y fundadora de la Rede Mulher de Educación
en Brasil, expresó que los educadores deben introyectar el verbo "aprender"
en todas sus acciones, con la conciencia de que es necesario estar abierto
siempre a un aprendizaje permanente. Consideró que la globlalización
debe ser repensada desde el punto de vista cultural y con una función
dinamizadora que aliente el cambio de paradigmas para salir del modelo neoliberal
hegemónico que también ha colonizado las aulas. En su presentación
puntualizó cuatro aspectos a tener en cuenta en esta búsqueda
de nuevos paradigmas: la necesidad de crear sociedades sustentables; la importancia
de aprender a comunicarse con la tierra como un ser vivo, respetando todo
lo que produce y a todas las especies que la habitan, promoviendo la bioética
y la biodiversidad; el trabajo en prácticas innovadoras que salgan
del consumismo y aprecien la producción sin violentar la naturaleza;
la búsqueda de un ser superior, pero contra todo fundamentalismo.
Este último concepto también fue enfatizado en la ponencia de
Sullivan, que leyó el educador argentino Daniel Schuguvinsky, discípulo
de este educador canadiense. Sullivan consideró que el proceso de transformación
educativa necesita de la promoción de la vida espiritual, lo que no
significa necesariamente tomar la religión institucionalizada, sino
cultivar valores espirituales que tienen que ver con la generosidad y la gracia,
algo que parece olvidado en el mundo actual, individualista y ávido
de riquezas. Sullivan también enfatizó la importancia de crear
en los alumnos una identidad ecológica, que deje atrás los valores
de la sociedad de consumo y se destaque por el cuidado de una calidad de vida
integral.
Frei Betto por su parte, enfatizó la necesidad de crear una educación
para una ciudadanía capaz de pensar sus propios proyectos con sentido
histórico. Señaló que una de las características
del neoliberalismo es el de querer poner fin a la historia y que los pueblos
pierdan su memoria. En este proceso educativo, Frei Betto consideró
primordial que en la escuela se eduque para tener una recepción activa
de los medios, analizando sus mensajes, en especial la publicidad, y que se
traten en ellas temas sustanciales para la vida de toda persona como es el
dolor, la muerte, los afectos, la sexualidad, el racismo, el fracaso, las
relaciones de género y la experiencia de Dios. También abogó
para que en las entidades educativas se enseñe participación
política, a través del debate de ideas y gestando instancias
de participación para formar una ciudadanía activa, preocupada
por su entorno, solidaria y con proyectos transformadores.