|
|
5 de febrero del 2002
El FSM aprueba un documento
contra el neoliberalismo y la guerra
La Jornada
Entre otros muchos indicadores del éxito del Foro de Porto Alegre
presentes en las jornadas de este lunes, se cuentan el mensaje enviado por
el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, al encuentro; la
marcha de miles de personas (de 20 mil a 50 mil, según las fuentes)
en contra del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y la aprobación,
por parte de los movimientos sociales presentes, de un documento político
y de acción contra el neoliberalismo y la guerra.
Según distintos analistas, la carta del secretario general de la ONU
muestra el nivel de preocupación que en las elites políticas
planetarias ha provocado el Foro Social Mundial (FSM). ''Cuando me dirija
al Foro Económico Mundial de Nueva York ?donde participaría
horas después? lo haré porque creo que los asistentes a ese
encuentro deben oír algunas de las preocupaciones que ustedes y yo
realmente tenemos en común'', expresó.
''El suyo es el tipo de compromiso que las Naciones Unidas confía que
sea tan eficaz y obtenga tanta repercusión como sea posible. Ustedes,
como sociedad civil, necesitan demostrar que están listos para trabajar
en conjunto para el cambio, en lugar de permanecer apartados e indiferentes
a través de políticas de confrontación'', destacó
Annan.
Pero los participantes del foro piensan bastante diferente y en el Manifiesto
por un mundo sin guerras, a propósito de los efectos que está
provocando el 11 de septiembre, asientan que ''Naciones Unidas perdió
su papel definitivamente.
Hoy han triunfado las armas, han triunfado las bombas, ha triunfado la falta
de razón, de diálogo y por eso se han debilitado los organismos
que podrían garantizar una mediación en los conflictos internacionales'',
coinciden.
Emir Sader, del influyente Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, le
puso la guinda a las críticas hacia el organismo internacional:
''Estados Unidos quiere hacer justicia en el mundo y Kofi Annan es el hombre
de Washington''.
Las cifras oficiales del foro al primerode febrero señalan que entre
delegados, oyentes y periodistas participaron, al menos, 50 mil personas.
Llegaron representaciones de 119 países, 4 mil 909 organizaciones y
15 mil 320 delegados oficialmente inscritos. La delegación más
grande fue la brasileña, con 8 mil 503 delegados pertenecientes a 2
mil 368 organizaciones; le siguieron los 933 delegados italianos, los 924
representantes argentinos y los 718 de Francia. De Estados Unidos llegaron
420 representantes y de España 296. Participaron, además, 2
mil 800 periodistas.
Sin embargo, el éxito está sembrado de riesgos. Naomi Klein,
autora del libro No Logo y una de las más autorizadas voces
del movimiento, advirtió sobre el peligro de querer presentar al FSM
sólo como ''un gran encuentro más'', sin impacto en el mundo
real.
Y, respondiendo a quienes argumentan que el movimiento contra la globalización
no tiene objetivos específicos, señaló que ''dentro del
FSM hay tantas alternativas viables que se están desparramando por
las calles''. La también colaboradora de La Jornada dijo que,
''se esté a favor nuestro o en contra'', las perspectivas de las elites
globales deben ser rechazadas porque no son verdaderas y porque existen muchos
otros puntos de vista posibles para enfrentar los problemas del mundo hoy
en día. Añadió que está en la naturaleza del movimiento
''cruzar las fronteras y saltar los obstáculos.
''La alternativa -afirmó- no es la sociedad civil sino la desobediencia
civil''.
Rechazo al acuerdo comercial
A bordo de un vehículo motorizado, un Tío Sam con un
enorme sombrero con las barras y las estrellas de la bandera estadunidense
se coloca frente a un cañón de utilería que dispara contra
la multitud. Amarrados a la defensa del coche, tres individuos vestidos de
traje y corbata ejemplifican la dominación del imperio sobre
los trabajadores.
El Tío Sam es uno más de muchos otros happenings
que acompañan la marcha en contra del ALCA en la que participaron,
según los organizadores, 50 mil personas y de acuerdo con la televisión
local 20 mil. Camiones con música regional brasileña y mantas
que decían ''Contra el terrorismo del capital'' y centenares de banderas
acompañaron la marcha.
Al final de la manifestación, 13 oradores de distintos países
-entre los que se encontraba la mexicana Marta Ojeda de la Coalición
pro Justicia en las maquiladoras- expresaron públicamente su rechazo
al acuerdo de integración comercial.
La lucha contra el ALCA se ha convertido en una de las iniciativas centrales
de acción de las fuerzas progresistas del continente. Entre otras iniciativas
que están en marcha, en octubre en Ecuador se efectuará el Foro
Social Continental Una nueva integración comercial es posible. Un mes
después, en Cuba, se efectuará la segunda reunión hemisférica
contra el ALCA. La posibilidad de un triunfo del PT brasileño en las
elecciones de este año y la movilización continental en contra
del acuerdo hacen que la posibilidad de frenarlo sea algo más que un
buen deseo.
Las fuerzas que lo rechazan son importantes. Uno más en la manifestación,
el gobernador del estado de Río Grande, Olivio Dutra, señaló
que está en contra del acuerdo y que prefiere potenciar la formación
del Mercosur. La delegación de la central sindical de Estados Unidos
AFL-CIO declaró que sus agremiados se oponen al ALCA ''porque es peligroso
para nosotros y para los trabajadores latinoamericanos, para nuestras micro,
pequeñas y medianas empresas y para nuestros granjeros''. Bush, aseguró
la representante de la Central Linda Chávez, ''no defiende los derechos
de los trabajadores''.
La hora de los Vips
La joven representante del Movimiento de Resistencia Global de Cataluña
toma la palabra en el auditorio Araujo Vianna. Allí se celebra la sesión
final de coordinación de los movimientos sociales asistentes al foro
y se discute tanto una proclama común como un plan de acción.
La suya es una de las primeras participaciones.
Horas antes, un grupo de delegados había ocupado el salón Vips
en las instalaciones de la Universidad Católica, el cual estaba reservado
a los invitados especiales.
''No queremos la institucionalización de esto -señala con evidente
énfasis antiautoritario-. No queremos su burocratización. Por
eso fuimos y ocupamos la sala de los Vips. Aquí todos somos
Vips. No sabemos qué mundo queremos, pero lo construiremos desde
abajo''. Los asistentes responden con cerrada ovación.
Su intervención es un termómetro fiel del ánimo que priva
en la sala. En un acto no visto hace mucho tiempo, los delegados cantan La
Internacional y le aplauden. Los que están allí son el epicentro
de la movilización social que anima el foro, algunos de los protagonistas
principales de las grandes jornadas de protesta de los últimos años,
los que llenan las calles y las plazas. En su mayoría no están
hospedados en hoteles sino en campamentos de jóvenes y campesinos como
el de los Sin Tierra.
Quienes pernoctan en ellos tienen una intensa rutina. Los delegados de Vía
Campesina, por ejemplo, comienzan a despertarse a las 6 de la mañana
en medio de música tenue. El desayuno se sirve con música de
banda. A las 8 de la mañana 2 mil 200 personas salen en manifestación
rumbo al auditorio Araujo para sesionar.
A las 6 de la tarde terminan los trabajos y los delegados regresan al campamento
para bailar y convivir hasta las 10 de la mañana.
Los que están allí son el sector más militante del foro,
los sobrevivientes de mil y una asambleas. Por eso, y por la variedad de sus
opiniones, la discusión del documento final de esa mesa, elaborado
por una comisión de 25 personas es intenso. Hay dificultades con las
traducciones. La negociación en puntos como la definición de
Estado terrorista y acciones terroristas del 11 de septiembre ha sido muy
complicada. Un amplio sector se niega a que el señalamiento sobre el
terrorismo de Estado de Estados Unidos sirva como justificación a los
atentados del 11 de septiembre. Algo similar sucede con el asunto de Cuba.
La delegación cubana defiende sin matices las posiciones de su gobierno.
Muchos delegados, sobre todo europeos, no quieren que la crítica al
bloqueo sea interpretado como un apoyo al régimen de Fidel Castro sino
al pueblo cubano.
Las mil y una batallas
Cuando la lista de quejas se acumula, Joa Pedros Stevile, dirigente de los
Sin Tierra agarra el micrófono. Afirma: ''sin disciplina no será
posible llegar al socialismo''. Los aplausos interrumpen su discurso. Retoma
el hilo. Pide confianza y paciencia para afinar la redacción del texto.
Pregunta a la asamblea si están de acuerdo con el documento. La multitud
se pone de pie y aplaude.
El documento titulado Resistencia contra el neoliberalismo, el militarismo
y la guerra: por la paz y la justicia social, señala: ''La diversidad
es nuestra fuerza y su expresión es la base de nuestra unidad. Somos
un movimiento de democracia global, unido en nuestra determinación
para luchar contra la concentración de la riqueza, la proliferación
de la pobreza y la destrucción de nuestro planeta. Estamos construyendo
una amplia alianza a partir de nuestras luchas y las resistencias contra el
sistema basado en el patriarcado, el racismo y la violencia, que privilegia
los intereses del capital sobre las necesidades y aspiraciones de los pueblos''.
Finalmente, enumera más de 20 movilizaciones de protesta que se efectuarán
durante este año