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Foro Social Mundial 2003

Disputas y poder
Los dilemas de los nuevos movimientos

Agradecemos este material a www.lavaca.org

La vida después del capitalismo, vista desde las asambleas porteñas, los piqueteros y los campesinos que reclaman sus tierras, hasta la experiencia brasileña y la de los europeos anticapitalistas. Las pugnas en la cúpula del Foro, y las preguntas inquietantes sobre los excluidos del encuentro. Una jornada y muchos debates en los que cada palabra tuvo un peso específico de cara al futuro.
A las 10 y media de la mañana, en una carpa inmensa y vacía, sobre el pasto mojado e incómodamente sentados en el piso, setenta personas del Norte y el Sur intercambiaron en esa rueda sus experiencias. Este relato colectivo, diverso y reflexivo fue organizado por el Laboratorio de Resistencia Global Intergaláctika y fue uno de sus integrantes, el argentino Martín Bergel, el encargado de oficiar la ceremonia.
En principio, presentó el movimiento que integra, ese espacio de intercambio de experiencias de luchas de distintos países que el Foro permitió oncretar también en esta charla. Luego, siguió el relato de Sebastián del MTD de Almirante Brown, quien narró minuciosamente la formación de la Coordinadora de Piqueteros Aníbal Verón que nuclea a 17 movimientos de resistencia. Partieron de la necesidad de vecinos y familias, luego sumaron jóvenes desencantados con la militancia en organizaciones estudiantiles o sindicales, finalmente coincidieron todos en un método de lucha que encontró en los cortes de rutas una manera concreta de hacer oír sus reclamos. "Al contrario de la vieja doctrina de la militancia política, adoptamos la democracia directa y la horizontalidad como forma de organización". En estas simples palabras se esconde toda la fuerza de su movimiento, que encuentra en otra palabra simple la clave de su lucha y esperanza: la autonomía. De allí se desprende todo el sistema que organiza el reparto de los subsidios que arrancan a las autoridades en la lucha, y los emprendimientos comunitarios que llevan adelante en forma autogestionada.
"¿Se entendió?" pregunta Sebastián al terminar su relato, que resume en unos minutos tantos días y horas de batalla.
Luego, es la voz de Vilma del MTD de La Matanza quien suma su visión. "No estamos en la Aníbal Verón", comienza aclarando, dejando así establecido el mosaico de organizaciones que muchos clasifican con la única etiqueta de piqueteros. Vilma cuenta que tienen una pequeña cooperativa con un microemprendimiento. Que su lucha comenzó en el 95, cuando por un corte arbitrario del servicio eléctrico muchos vecinos se encontraron reclamando antes los mismos, y por lo mismo.
Así, unidos por la necesidad, decidieron unirse aún más creando el movimiento. "Uno de nuestros principios es no aceptar los Planes Trabajar", cuenta Vilma para resumir rápidamente todo el debate que producen esas limosnas que le arrancan los movimientos al gobierno. Llegar a esa decisión no ha sido fácil, en medio de una Matanza hambrienta y necesitada, en donde lo que para algunos pueden representar monedas, significan para otros la única y escasa posibilidad de subsistencia.
Esa decisión del MTD fue también la clave del crecimiento de otros grupos que engordaron en la zona al ritmo de un reparto de subsidios generoso y discriminado. Vilma no explica las consecuencias, sino el porqué de esta decisión: "Nosotros creemos en el trabajo genuino, por eso creamos un Centro para la Formación de la Cultura Comunitaria, que reconstruya los lazos de solidaridad social". Cuenta de la murga que organizaron con los chicos del barrio, de los talleres de panadería y serigrafía, de todo lo que construyeron con esfuerzo, superando con sudor cotidiano
eso que suspiró en tres palabras: "sufrimos tantas derrotas".
"Nosotros queríamos una escuela, pero los vecinos se acercaban para pedirnos trabajo. Tomamos un edificio que pertenecía a una escuela privada y que, abandonado, servía como lugar de intercambio de droga de la policía y los chicos que trabajan para ellos. Ahora los vecinos trabajan en la panadería y lo cuidan. Para nosotros estos talleres son herramientas que nos sirven para transformar lo cotidiano del barrio, para dar respuestas y reconstruir lazos."
La rueda siguió con Martín, de la Asamblea de Colegiales, quien en perfecto portugués explicó qué fue el cacerolazo: "Una respuesta civil para impedir la represión de la protesta social. Una respuesta política nueva y creativa con la que la sociedad desobedeció el Estado de Sitio".
Así, en el desierto que creó el capitalismo en base al miedo, surgieron las asambleas, un espacio social donde "la gente se encontró con sus vecinos por primera vez".
"La acción política implica transformar las relaciones sociales cotidianas" asegura Martín a partir de esta experiencia concreta. "Se trata de vivir de otra manera. Y la asamblea es un lugar donde se puede hacer eso. Y al transformar las relaciones cotidianas estamos encontrando una manera de enfrentar al capitalismo". Esta sucesión de lo particular a lo general, de la escala humana a la social es la verdadera clave de esta experiencia. Por eso Martín pronuncia la palabra "confianza" para definir el capital social acumulado por estos movimientos.
También menciona otra palabra: vértigo. "Estamos poblando otros mundos, nuevos espacios sociales. De no tener identidad social pasamos a ocupar la calle y debatir con nuestros vecinos todos los días".
El italiano Francesco Carusso, del movimientos de los Desobedientes de Italia recogió el hilo de esta trama al describir cómo en el último año se fue tejiendo en su país una red social entre diferentes movimientos. La clave de la tensión del trabajo de su colectivo es encontrar el equilibrio entre acciones directas y consenso popular. Dicho en palabras de Francesco: "La capacidad de construir radicalidad con consenso social". Lo lograron con obreros despedidos de la omnipotente Fiat italiana, por ejemplo y también en las protestas contra las bases de la OTAN. Esta agenda incluye la participación activa en la jornada global de lucha contra la guerra que se realizará el próximo 15 de febrero.
Francesco se refirió entonces al próximo punto de conflicto: la sanción de la Constitución Europea, que se concretará el próximo noviembre en Roma. La tensión que señaló, en resumen, es uno de los cuestionamientos más interesantes que podrían plantearse -sincera y honestamente- los movimientos de resistencia hoy. "No basta con las movilizaciones de sensibilidad, como tampoco basta con la acción directa. No queremos construir una vanguardia, no queremos profesionales de la revuelta, sino masas desafiando la línea de legitimidad del sistema".
Tres voces, en cambio, representaron al movimiento de campesino MOCASE, llegado desde Santiago del Estero al encuentro global. Sinceramente, no fueron suficientes. No porque quienes hablaron no hayan descripto perfectamente lo que sufren, lo que hacen y lo que luchan estos campesinos, sino porque la modestia les impidió presentarse como lo que son: el primer referente de resistencia argentino. Gabriel lo dijo más sencillamente, cuando comenzó relatando que el movimiento se formó en 1989. Desde entonces, con ocupaciones de tierras, creación de cooperativas y "acciones directas de masas" (para usar palabras de Franscesco) lograron resistir desalojos violentos, consolidar su movimiento, mantenerlo activo y en crecimiento e imponer el debate de temas tales como el medio ambiente y los transgénicos. Leo, una muchacha del movimiento, comentó el trabajo realizado en el área salud, y sumó un tema clave: el aislamiento. Contó, además, cómo tratan de solucionar la falta de recursos con el uso de plantas medicinales.
Ariel Méndez, de Jujuy, aportó el relato de la creación de Redpuna, una comunidad aborigen que reúne a 1.500 familias que pelean por sus derechos. "Estamos acá en el Foro para decir no al Alca, no a los transgénicos y para intentar armar un cuerpo de lucha porque esto nos afecta a todos, nos mata a todos". Así con palabras sencillas contra enemigos tan complejos, el MOCASE dejó en claro lo que es: un movimiento intenso.
Ahora la voz es de Paula, de Barrios de Pie, también delegada en el Foro Social Mundial. Habló de la autonomía, de la lucha en la calle, de los proyectos autogestivos y de los talleres de educación popular, huertas, centros comunitarios, del trabajo que realizan en 500 barrios. "Todavía nos falta mucho por andar y aprender de esta experiencia que se resume en el "que se vayan todos".
La muchacha brasileña de Acción Local por Justicia Global presentó ese movimiento que comenzó a trabajar contra el Alca y terminó ocupando en zonas urbanas predios en donde los sin techo comenzaron a construir sus reclamos. También detalló cómo la policía amenaza a sus integrantes con métodos que los argentinos conocemos: presiones, amenazas, seguimientos.
Javier, de Ninguna Persona es Ilegal, de Málaga, expuso su aprendizaje de la rebelión argentina: "Crear nuevas formas de insurrección, nuevas formas de acción política que no repiten esos esquemas tradicionales que ya aburren."
"Esa belleza y potencia nacida dentro de un contexto de crisis, de una realidad en donde se parte de un no tengo qué comer mañana demuestra una acumulación de procesos de luchas que ahora han estallado".
¿Cuáles son los límites? Se pregunta Javier y se responde: el Imperio. "Hay tensión y una experiencia social muy fuerte. Sabemos que no se trata de tomar el poder, sino de cambiar las formas de vida dentro y más allá del capitalismo. Lo que está en juego es la vida después del capitalismo."
A las dos en punto de la tarde, en un salón de paredes celestes, techos blancos, alfombra roja y sillas azules, ese fue el título de una convocatoria que reunió a representantes de movimientos de resistencia argentinos y a integrantes del comité organizador del Foro Social Mundial. El resultado fue sorprendente.
Ezequiel, integrante de la asamblea del Cid Campeador realizó el resumen más honesto, claro y preciso de ese movimiento. Minuciosamente, trazó las líneas fundamentales, pero también las contradicciones, dudas y amenazas. Señaló problemas actuales (la presión de los partidos de izquierda, por ejemplo) y realizó hipótesis de futuro: "Me gusta pensar que el movimiento asambleario forma parte de una nueva era de luchas emancipatorias de todo el mundo, que la autonomía, la horizontalidad y la acción directa están creando un nuevo ciclo de la política mundial". Al terminar el debate quedó muy claro hasta dónde estas palabras -cada una de estas palabras- se transformaron de hipótesis a realidad.
El Vasco, un integrante del MTD de Río Negro, didáctico y sobrio, eludió toda demagogia: jamás se presentó como piquetero, ante una audiencia dispuesta a simpatizar con el término. Prefirió dirigirse a quienes lo escuchaban como lo que es: un hombre convencido de que su movimiento está pariendo una nueva radicalidad. Y que este alumbramiento tiene dos enemigos concretos: la incomprensión de los partidos de izquierda, los sindicatos y los autodenominados progresistas y la brutal represión constante, diaria y cotidiana que soportan.
Luego, se refirió a las cuestiones del poder, en particular, y el capitalismo, en general. "La nueva propuesta del capitalismo, desesperado, es la muerte, el terror y la guerra", sintetizó. Sin embargo, "a lo único que no le puede poner precio ni convertir en mercancía es al placer de construir la autonomía y la libertad".
Lo que siguió fue el increíble relato de Vittorio Agnoletto, el italiano integrante del Forum Social Europeo. "Mi historia representa la historia de muchos de estos movimientos" expresó para dar comienzo al siguiente cuento: un ex integrante de la izquierda, médico y militante social, fundó una asociación de lucha contra el Sida y en el camino se da cuenta de que su enemigo no es un virus, sino los laboratorios multinacionales protegidos por la Organización Mundial de Comercio.
"Entendí que si quería continuar tenía que enfrentarme a la OMC y por eso mi asociación entró a un grupo de organizaciones que, en red, enfrentan y luchan por diferentes motivos, pero juntos, contra ella". Así se unieron ONGs con sindicatos y asociaciones católicas hasta conformar lo que él definió como "la oposición más radical contra la derecha europea". Esta red comparte tres características:
Pluralismo interno. "Para nosotros la diferencia es una fuerza, no un límite", aseguró.
Autonomía política: "No rechazamos a los partidos, pero no dependemos de ellos", dijo.
"La capacidad para divulgar el know how que nuestro movimiento acumula y representa".
Por último, fue el turno del indio Jai Sen, miembro del comité organizador del Foro Social Mundial y ganador de la batalla por la sede de la próxima cita del Foro.
Sen comenzó por deshilvanar su impresión del conflicto actual del Foro: "En mi país es clara la amenaza del fascismo. En el mundo la derecha crece y avanza. No seamos entonces complacientes con nosotros mismos. Los capitalistas son estrategas y por eso están donde están hoy", dijo citando a continuación puntos estratégicos del planeta. "Estamos en una coyuntura crítica, muy crítica. ¿Tenemos idea de la dimensión de la lucha que debemos enfrentar?
El público aportó reflexiones y preguntas, hasta el momento en que un militante sudafricano puso las cosas en su lugar. Simplemente dijo: "Soy integrante de un movimiento que el gobierno declaró ilegítimo. ¿Qué puede hacer el Foro para ayudarnos?"
Fue entonces cuando el italiano Agnoletto, desde arriba del escenario, prometió conectarlo con organizaciones que podrían ayudarlo. Y reveló que esa misma mañana se habían reunido para crear una red de movimientos que concentraría información e intercambio de recursos. ¿Quiénes y con quienes? La respuesta llegaría más tarde.
Ante la posibilidad de que el debate agonizara, el indio Sen tomó el micrófono y jugó, ante todos los presentes, sus últimas cartas. Contó el debate intenso que antecedió a la decisión de que la India fuera la próxima sede del Foro Mundial. ¿Entre quiénes y con quienes? La respuesta la dio Sen: entre los miembros del Consejo Internacional del Foro Social Mundial. "Hubo una puja en el Consejo. La cuestión era: ¿qué pasa si el Foro se va de Brasil? Pero si el Foro se entiende como una idea global, la respuesta es: no pasa nada".
"La importancia del Foro es que introdujo un nuevo concepto: el de un espacio abierto", siguió razonando Sen para sutilmente hacer notar la contradicción entre esa puja y la apertura de tal debate. También reveló otro: ¿Debe el Foro pronunciarse sobre la guerra contra Irak? "Según sus principios el foro no debe fijar posición sobre ningún tema, no debe ser presionado por la actualidad, sino que debe ser un espacio que nos permita crear y reflexionar un futuro positivo. En todo caso, apoyo que nos opongamos contra la guerra, pero en este ámbito de debate también debemos discutir qué más hacemos. No creo que con firmar una resolución baste, porque hemos leído miles de resoluciones que no lograron nada. Tenemos que debatir prácticas de trabajo".
Llegó el momento, entonces, de escuchar sus estocadas más profundas. Sen preguntó:
¿Por qué no veo indígenas en el Foro? Y preguntó: ¿Por qué no veo negros? Y volvió a preguntar: ¿Por qué no hay poetas ni gente de teatro? Pareciera que el Foro restringe las formas de resistencia a la palabra, cuando en la realidad hay formas más diversas que las que aquí se presentan". La siguiente fue aún más profunda: ¿Por qué tenemos que escuchar siempre a los mismos obispos? ¿Es que no hay nuevos dirigentes?
Fue exactamente un nuevo dirigente, Ezequiel, el encargado de revelar qué estaba pasando realmente ante nuestros ojos:
"Yo me enteré ayer a la noche que en el Foro se estaba discutiendo la posibilidad de crear una red de movimientos sociales. No lo sabía, como no lo sabía casi nadie. Creo que corremos el peligro de crear una nueva Cuarta Internacional que en lugar de llamarse Cuarta se llame Red. Es, en última instancia, la creación de un nuevo espacio de poder en disputa. Y creo que no es la respuesta adecuada. El Foro puede aprovechar las redes que ya existen, articularlas respetando su multiplicidad y construir, incluso, coaliciones por temas puntuales. Hay quienes se sienten más cómodos trabajando en la acción directa, otros que prefieren el debate. Es decir, no hay una sola manera de oponerse a la guerra, por ejemplo. Y ni siquiera se necesita una centralización para efectivizar ese rechazo. Simplemente, se trata de una coordinación de intereses que en el Foro ya se da en los hechos e informalmente".
Fue después de terminada formalmente la charla, cuando Agnoletto aclaró de qué se trata todo esto:
"Nos llegó un documento elaborado por los Sin Tierra de Brasil, la Central Única de Trabajadores brasileña, Attak de Francia y Global Forum. Ellos proponían crear una red y nosotros adherimos a la propuesta. Nos reunimos hoy y seguiremos mañana por la mañana con la idea de sumar más movimientos a este debate y llegar a un acuerdo."
También contó que horas antes se había reunido el Comité Organizador con el presidente Lula. De la reunión participó la dirigente de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, quien el pidió al mandatario que reafirme su posición con respecto al Alca. "Lula se definió en contra del Alca y a favor del Mercosur -reveló Agnoletto- Y le explicó al Comité porqué iba a Davos".
-¿Por qué?
-Porque a Davos no va como miembro de un movimiento, sino como presidente de un Estado. Y porque va a hablar allí del hambre, la injusticia. No va a entrar a Davos, sino a dar un portazo.
-Y a usted le convenció la explicación?
-Sí, me convenció.
Un día después, a las 8 y media de la mañana, en el hall de uno de los imponentes edificios de la PUC, otra Madre de Plaza de Mayo aclaró la confusión del italiano. Era Nora Cortinas, de la Línea Fundadora de la agrupación, quien en realidad se había reunido con el presidente Lula por iniciativa de la organización Jubileo 2000, quien le propuso al Comité sumarla al encuentro. Nora reconstruyó el diálogo de otra manera. Cada uno debía exponer, muy brevemente, la preocupación que llevaba a la reunión, y ella aprovechó ese tiempo para hablar de dos cosas: el Alca y la deuda externa. "Le dije que era importante que se pronunciase con respecto al Alca y que tuviera en cuenta que si su intención era terminar con el hambre, pensara en el costo humano que implicaba el pago de la deuda: miles de desaparecidos, torturadas y presos políticos -no solo en la Argentina- y ahora excluidos y marginados. Cuando llegó el momento de responder, Lula dijo ser un presidente de un gobierno de izquierda y que cuando él se fuera su aspiración era que siga gobernando un partido de izquierda. Que el objetivo primordial de su gobierno era que todos tuvieran una comida diaria, acceso a la educación, a la salud y al trabajo. Que era partidario del libre mercado y pretendía que el Mercorsur fuera una herramienta útil para la economía latinoamericana. No tomó posición con respecto al Alca. Tampoco sobre la deuda. Solo dijo que había que trabajar sobre la deuda y dio unas vueltas. No fue un diálogo así que no tuve oportunidad de responderle. Terminó explicando que iba a Davos no como Lula, sino como presidente de un país importante".