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Foro Social Mundial 2003

De la Fiesta de Porto Alegre a la represión de Davos

Sergio Ferrari desde Porto Alegre

En pocas horas, la tarde de este jueves 23 de enero, se inicia en Porto Alegre la tercera edición del Foro Social Mundial (FSM).
Con un presupuesto total de menos de 5 millones de francos- la tercera parte de lo empleado en Davos para la seguridad-, el FSM congregará durante cinco días a cerca de 100 mil participantes brasileros y extranjeros. 30 mil delegados de 5000 organizaciones de más de 120 naciones animarán cerca de 1700 actividades de toda naturaleza.
El arranque estará marcado por una gran movilización ciudadana donde los organizadores preven miles de participantes. La víspera de la clausura, el 27 de enero, otra gran manifestación en las calles portoalegrinas será el escenario de una denuncia contundente contra el neoliberalismo con nombre y apellido latinoamericano: ALCA (Acuerdo de Libre Comerdio de las Américas).
La noche del viernes, otra convocatoria que se proyecta multitudinaria en el anfiteatro abierto de la Puesta de Sol » celebrará la presencia de Lula en esta ciudad capital de Río Grande do Sul. Aunque algunos medios críticos no dejan de mencionar el impacto negativo del significado simbólico de la asistencia de Lula a Davos, la fiesta en Brasil es fiesta y la mayoría de la gente tiene ganas de seguir celebrando a su obrero metalúrgico convertido en presidente.
Porto Alegre 3, con reflexión y calle, anticipa así constituirse en la convocatoria planetaria a favor de otra mundialización más concurrida de la historia contemporánea. Se perfila como el espacio de reflexión y debate más plural y abierto capaz de dar cabida a todo ese amplio sector planetario que cree que « otro mundo es posible »...necesario, urgente e irrenunciable.
Sin embargo, en un planeta que es único, dos realidades distintas -casi antagónicas-, dos climas antípodas y dos conceptos distintos de entender la democracia y la participación ciudadana, se confrontarán en los mismos días: la fiesta de Porto Alegre y la misa negra de Davos.
A la explosividad carnavalesca de este tercer Foro Social Mundial se le contrapone a más de diez mil kilómetros, en la invernal Suiza, la militarización inimaginable de un Centro de Congreso sitiado y auto-recluido. La « locura brasilera » versus la « paranoia helvética ».
Fuera ya de la comparación necesaria entre eventos que expresan dos formas contrapuestasde entender el mundo, la pregunta sobre qué aportará Porto Alegre no puede dejar de formularse.
El FSM seguirá ofreciendo en esta tercera edición amplitud, multidudes y unidad en la diversidad. Seguirá fortaleciéndose como un espacio imprescindible de reflexión y debate . Continuará a proyectarse como un punto de referencia imprescindible para todos los que no creen en la actual hegemonía planetaria de las transnacionales , las instituciones financieras, la locura belicista y los más ricos.
Sin embargo , sería falso pensar que el Foro Social Mundial no está sujeto, él mismo , a contradicciones y desafíos futuros cada vez más ambiciosos.
Si bien la diversidad es una clave de interpretación de la convocatoria de Porto Alegre, no menos cierto es que esa misma amplitud puede conspirar contra tomas de posición más contundentes. Entre extensión de la red planetaria y fortaleza conceptual propositiva existe una innegable tensión potencial. En última, ampliar por ampliar no tiene sentido. Lo que le daría fuerza a este proceso en marcha es ampliar para cambiar.
Otra cuestión de base que tendrá que resolver el FSM es la de su propia esencia metodológica. Si bien la fiesta es importante y hay que saber festejar (al mejor estilo brasilero) no menos cierto es que , al decir de un importante analista local, el planeta necesita alternativas y la búsqueda de las mismas exigen teoría y análisis. Cuando se festeja no se piensa. El riesgo de un FSM que se convierta en un gran « carnaval » planetario alternativo es grande y dependerá de los propios actores sociales encontrar el mejor camino para conservar al Foro como espacio de reflexion, análisis e intercambio .
El último desafío y tal vez el mayor, de esta tercera edición del Foro Social Mundial , es el de dar un paso adelante en su capacidad propositiva.
No sólo avanzando en la socializacion planetaria de experiencias concretas de participación y cambio -tales como el presupuesto participativo, los plebiscitos internacionales contra los acuerdos de libre comercio, los tribunales mundiales a la deuda etc- sino también en otras propuestas innovativas y novedosas.Al momento de profundizar en la proposicion de alternativas concretas los riesgos de tensiones son también mayores.
El diagnóstico sobre la salud del planeta tierra es angustiante. Cada vez son más los que coinciden en que hay que salvarla y pronto. El balance final de Porto Alegre y su participación multitudinaria será positivo si se logra avanzar un paso más y pasar del diagnóstico al remedio.
Sergio Ferrari desde Porto Alegre