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Capítulo
I
Principios generales de la lucha guerrillera |
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4. Guerra en terrenos favorables
Como ya dijimos, no siempre la lucha guerrillera
se va a desarrollar en el terreno más favorable a la aplicación
de sus tácticas; pero en el caso en que esto ocurra, es decir, en que
el grupo guerrillero esté asentado sobre zonas de difícil acceso,
ya porque el monte sea intrincado, haya montañas abruptas, desiertos
intransitables, o ciénagas, la táctica general tendrá que
ser siempre la misma y basarse en los postulados fundamentales de la guerra
de guerrillas.
Un punto importante a considerar es el modo
de hacer contacto con el enemigo. Si la zona es tan intrincada, tan adversa
que no pueda llegar hasta ella en ningún momento un ejército organizado,
la guerrilla deberá avanzar hasta las zonas donde pueda llegar este ejército,
donde haya posibilidad de combate.
La guerrilla debe combatir pasado el primer
momento después de asegurada su supervivencia. Tiene que salir constantemente
de su refugio a pelear, su movilidad no tiene que ser tanta como en los casos
en que el terreno es desfavorable; tendrá, que adecuarse a las condiciones
del enemigo, pero no es necesario un desplazamiento como el que está
implícito en lugares donde el enemigo pueda concentrar gran cantidad
de hombres en pocos momentos. No es tampoco tan importante el carácter
de nocturnidad de esta guerra; podrá en muchos casos hacerse operaciones
de día y, sobre todo, efectuar movilizaciones diurnas, todo esto supeditado
a la vigilancia enemiga por tierra y por aire. Al mismo tiempo, se puede persistir
en una acción guerrera durante mucho más tiempo, en las montañas
sobre todo; se puede entablar combates de larga duración con muy pocos
elementos y es muy probable que se logre impedir la llegada de refuerzos enemigos
hasta el escenario de la lucha.
La vigilancia de los posibles lugares de
acceso es, sin embargo, un axioma que nunca debe olvidar el guerrillero, pero
su agresividad (por las mismas dificultades que tiene el enemigo para recibir
refuerzos) puede ser aún mayor, puede acercársele mucho más,
hostilizarlo más directamente, combatirlo más frontalmente y durante
mayor tiempo; todo esto supeditado a una serie de circunstancias como la cantidad
de parque, por ejemplo.
La guerra en terreno favorable y, particularmente,
en las montañas, presenta, frente a tantas ventajas, el inconveniente
de que es difícil tomar en una sola operación una cantidad considerable
de armas y parque debido a las precauciones que toma el enemigo en estas regiones
(nunca el soldado guerrillero debe olvidar el hecho de que debe ser el enemigo
la fuente de abastecimiento del parque las armas). Pero mucho más rápidamente
que en terrenos desfavorables, podrá la guerrilla asentarse, sedentarizarse,
es decir, formar un núcleo capaz de establecer una guerra de posiciones,
donde instale, adecuadamente protegidas de la aviación o de la artillería
de largo alcance, las pequeñas industrias que ha de necesitar, así
como los hospitales, centros educativos y de entrenamiento, además de
los almacenes, órganos de difusión, &c.
La integración numérica de
la guerrilla en estas condiciones puede ser mucho mayor, habrá incluso
hombres que no peleen y hasta un proceso de entrenamiento para tomar armas que
eventualmente caigan en poder del ejército guerrillero.
El número de hombres que puede tener
una guerrilla es materia de cálculos sumamente flexibles, adecua al territorio,
a las facilidades de abastecerlos, a la fuga en masa de gente oprimida de otras
zonas, a las armas disponibles, a las necesidades mismas de la organización.
Pero, en todo caso, es mucho más factible sedentarizarse y engrosarse
con el aporte de nuevos elementos combatientes.
El radio de una guerrilla de este tipo puede
ser tan amplio como las condiciones o las operaciones de otras guerrillas en
terrenos adyacentes lo permitan. Todo estará limitado por el tiempo que
se tarde en llegar desde un punto de operaciones a una zona de seguridad; es
decir, calculando que las marchas deben hacerse de noche, no podrá operarse
más allá de cinco o seis horas de su punto de seguridad mínimo;
naturalmente, desde la zona de seguridad, pueden extenderse pequeñas
guerrillas que vayan debilitando constantemente el territorio.
Las armas preferibles para este tipo de guerra
son las de largo alcance, con poco gasto de balas apoyadas por un grupo de armas
automáticas o semiautomáticas. De los fusiles y ametralladoras
que hay en los mercados norteamericanos, una de las armas más recomendables
es el fusil M-1, denominado Garand, que debe ser usado por gente con cierta
experiencia, pues tiene el inconveniente de gastar demasiado parque. Se pueden
usar armas de tipo semipesado como ametralladoras de trípode con más
margen de seguridad para ella y sus servidores en los terrenos favorables, pero
siempre debe ser un arma de contención y nunca de ataque.
Una constitución ideal para guerrilla
de veinticinco hombres sería: diez a quince fusiles de un tiro y unas
diez armas automáticas entre Garand y ametralladoras de mano, contando
con el apoyo de armas automáticas de fácil transporte y livianas
como son los fusiles ametralladoras de tipo Browning o los más modernos
FAL belga y M-14. Entre las ametralladoras de mano, son preferibles las de nueve
milímetros que permiten mayor transporte de parque y, cuanto más
sencilla sea su construcción, más recomendable, por la facilidad
de cambiarles las piezas. Todo eso adecuado al armamento que tenga el enemigo,
pues el parque que éste utiliza es el que vamos a usar cuando esas armas
caigan en nuestras manos. Las armas pesadas que pueda utilizar éste,
son prácticamente desechables. La aviación no puede ver nada y
es inoperante, los tanques y cañones muy poco pueden hacer debido a las
dificultades de avanzar en estas zonas.
Un capítulo muy importante, es el
abastecimiento; en general, las zonas de difícil acceso, por este hecho
precisamente, también presentan dificultades, pues los campesinos y,
por ende, el abastecimiento de tipo agropecuario directo, escasea. Hay que mantener
líneas estables para poder contar siempre con un mínimo de comida
en depósitos, previendo cualquier contingencia desagradable.
En esta zona de operaciones, por lo general,
las posibilidades de sabotaje en gran escala no son importantes, porque, el
mismo hecho ya citado de la inaccesibilidad, hace que haya pocas construcciones,
pocas líneas telefónicas, acueductos, &c., que puedan ser
dañados por una acción directa.
Para los abastecimientos es importante tener
animales, de los cuales el mejor, tratándose de terrenos quebrados, es
el mulo. Hay que contar con pastizales adecuados que permitan una buena nutrición.
Este animal puede pasar por terrenos sumamente accidentados, por donde ninguna
otra bestia lograría hacerlo. En los casos más difíciles
se debe recurrir al transporte con hombres. Cada individuo puede transportar
una carga de veinticinco kilos, durante muchas horas diarias y durante muchos
días.
Las líneas de comunicaciones con el
exterior deben contar con una serie de puntos intermedios de gente de entera
confianza en donde se puedan ir almacenando productos y donde puedan ir a esconderse
los contactos en un momento determinado; además, se pueden ir creando
líneas de comunicaciones internas cuya extensión depende del grado
de desarrollo alcanzado por la guerrilla. En algunas zonas de los frentes de
operaciones de la pasada guerra cubana se establecieron líneas telefónicas
de muchos kilómetros de longitud, se hicieron caminos y se tenía
siempre un servicio de mensajeros adecuado para cubrir todas las zonas en el
menor tiempo posible.
Hay, sin embargo, otra serie de posibilidades
no aplicadas en la guerra cubana, pero perfectamente aplicables, como son las
señales de humo, las señales de espejos de sol y las palomas mensajeras.
La necesidad vital de las guerrillas es mantener
sus armas en buenas condiciones, conseguir parque y tener, sobre todas las cosas,
zapatos adecuados. Los primeros esfuerzos industriales deben dirigirse entonces
hacia estos objetivos. Las fábricas de zapatos pueden ser al principio
instalaciones de remendones que coloquen medias suelas a zapatos viejos y, después,
se puede ir a la constitución de diferentes fábricas de un buen
promedio diario de zapatos, organizando el trabajo. La fabricación de
pólvora es bastante sencilla y se puede lograr mucho teniendo un pequeño
laboratorio y trayendo los materiales necesarios desde afuera. Los terrenos
minados constituyen un grave peligro para el enemigo, pueden minarse grandes
extensiones que exploten de una sola vez sepultando hasta cientos de hombres.
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