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Latinoamérica

Estado y Movimientos sociales

Colectivo Passa Palavra

Traducido por César Ortega/PassaPalavra

La insatisfacción revelada en los últimos tiempos en el interior de los movimientos sociales se explica en un contexto muy amplio. Es este contexto el que conviene desvelar y analizar para intentar revertirlo, antes de que, como habitualmente, sea demasiado tarde.

"Exagerando, Lula parece generar más consenso que Jesús, 94% de las personas aprueban o dicen que es regular su gobierno". Gilmar Mauro, Dirección Estatal MST-SP

"Sectores de la clase trabajadora, como por ejemplo la Força Sindical, que no apoyaban a Lula, ahora están apoyando a Dilma. Movimientos religiosos no apoyaban a Lula, pero ahora apoyan a Dilma. Esas fuerzas populares, en el actual gobierno, son mayores, más amplias".João Pedro Stédile, Dirección Nacional-MST

1.

Las clases dominantes, tanto los políticos como los dueños y administradores de empresas, se esfuerzan por ocultar los mecanismos del poder. No consiguen ocultar la represión, porque la acción de la policía tiene como una de sus características ser muy visible. Pero la policía y los tribunales sirven muchas veces de biombo, para esconder otros mecanismos de poder más eficaces y mucho más discretos. Y nosotros, en la extrema izquierda, contribuimos frecuentemente con esa ilusión, cuando lamentamos y celebramos las víctimas y acusamos a los responsables inmediatos por la represión, pero nos olvidamos de desvelar el tejido profundo y silencioso de intereses que subyace a la violencia de las instituciones.

En el capitalismo los mecanismos de dominación no son tan sólo exteriores a la clase trabajadora, como sucede con la policía y los tribunales. Los mecanismos de dominación permean igualmente el interior de la clase trabajadora, principalmente a través de los partidos políticos y de los sindicatos. Contrario a lo que usualmente imaginamos, las clases dominantes se apoyan en bases más sólidas cuando disponen de gobiernos ocupados o hegemonizados por partidos políticos oriundos de la izquierda. Si estos partidos mantienen ramificaciones en el interior de la clase trabajadora, se torna mucho más fácil ejecutar las medidas exigidas por el desarrollo del capitalismo. En dos siglos de historia del capitalismo y en todos los países sin excepción, esta es una regla general: el capitalismo se renueva y se desarrolla apropiándose de movimientos que nacieron en la izquierda y apropiándose de ellos para sus fines. Los ejemplos son públicos, para quien los quiera estudiar, y no deberían constituir un secreto para nadie.

Se ha verificado —y los últimos años aportan numerosos ejemplos— de que los partidos de izquierda consiguen más fácilmente que los partidos de derecha acelerar el desarrollo del capitalismo o implementar medidas onerosas para los intereses económicos de la mayoría de la población. Esto ocurre porque los partidos de izquierda disponen de más mecanismos de dominación internos a la clase trabajadora y, por lo tanto, pueden apelar menos a la represión que los partidos de la derecha.

Del mismo modo, cuando las burocracias sindicales se encargan de puestos gubernamentales, es mucho más fácil para el gobierno hacer que la clase trabajadora acepte las medidas capitalistas o incluso entusiasmar a una parte significativa de la clase con estas medidas. Los sindicatos en alianza con los gobiernos cumplen aquí una función muy importante porque pueden impulsar movimientos y huelgas y, después, presentar como conquistas parciales precisamente aquéllas medidas que los gobernantes y los empresarios tenían la intención de promulgar. Los trabajadores quedan así transformados en un agente activo de la modernización del capitalismo.

2.

Desde la elección de octubre de 2002, el Brasil es un buen ejemplo de un gobierno actuando, además de con la habitual represión, mediante mecanismos de dominación internos a la clase trabajadora. Mucho de lo que se ha discutido en los últimos meses en torno de la evolución del Movimiento de los Trabajadores Sin Terra (MST) y de otros movimientos sociales queda bastante más claro si es colocado en esta perspectiva.

En el Brasil contemporáneo, los dos principales mecanismos de dominación infiltrados en la clase trabajadora son los sindicatos y el Partido de los Trabajadores (PT).

*

Hay pocos países en el mundo en que los capitalistas puedan orientar directamente los sindicatos a través de los ministerios de gobierno. La entrada de la Central Única de Trabajadores (CUT) y de la Força Sindical al gobierno constituye un factor de enorme importancia.

Es cierto que esa entrada comprometió la apariencia combativa de la CUT, pero esto no provocó que el sindicalismo de oposición consiguiera desarrollar una plataforma más combativa. Uno de los factores que explica ese hecho es que los sindicatos oposicionistas mantuvieron la misma estructura jerarquizada, burocratizada y alejada de las bases que caracteriza a los sindicatos aliados al gobierno y sobre todo, mantuvieron la gestión capitalista de los considerables fondos y patrimonios sindicales, lo que les impide convertirse en organismos de lucha eficaces.

Los sindicatos se tornaron hoy —no sólo en el Brasil sino en todo el mundo— grandes inversionistas capitalistas. En el Brasil los sindicatos movilizan más de 600 millones de reales por año solamente en recursos del impuesto sindical. Esta cifra debe ser multiplicada varias veces si tomamos en cuenta los numerosos mecanismos de imposición de contribuciones obligatorias que son utilizadas por los sindicatos. A esto se deben sumar los colosales montos acumulados e invertidos en los fondos de pensiones. Estos números no son transparentes para el público ni para los afiliados de los sindicatos y ni siquiera para la mayor parte de los miembros de las direcciones. Lo que los sindicatos pueden perder por un lado en capacidad de movilización lo ganan por otro lado en capacidad económica, y bajo este punto de vista no hay ninguna diferencia entre la CUT y los sindicatos de oposición. Se explica así un episodio reciente, ocurrido en el Sindicato de los Metalúrgicos de São José dos Campos (SP), entidad afiliada a la Central Sindical y Popular-Conlutas, que utilizó métodos típicamente empresariales para contener la paralización por parte de sus propios trabajadores [1]. Pero está lejos de ser un caso único.

La transformación de los sindicatos en inversionistas —a veces grandes inversionistas-- capitalistas contribuye para intensificar las rivalidades internas, lo que ayuda a explicar el fiasco de la tentativa de unificación de la ConLutas con la Intersindical, en junio de 2010.

Y así los componentes sindicales del gobierno se prolongan a través de centrales sindicales supuestamente de oposición.

*

El PT constituye otro mecanismo de dominación capaz de permear la clase trabajadora y de inmovilizarla o incluso atraerla para el campo gubernamental. Es cierto que hace años el PT se convirtió en una máquina casi exclusivamente electoral y desprovista de militancia de base. Pero no fue por eso que los partidos de oposición de extrema-izquierda consiguieron obtener algún tipo de presencia significativa. Uno de los resultados más lamentables de esta situación fue la suma de los votos obtenidos por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), Partido Comunista Brasileiro (PCB) y Partido de la Causa Obrera (PCO) en el primer turno de las elecciones presidenciales de Octubre de 2010. Estos cuatro partidos, sumados, alcanzaron exactamente 1,0% de los votos contados.

Esta situación se explica porque el PT dispone de numerosos y variados canales de penetración política en la clase trabajadora, sobretodo porque su estructura organizativa permite la existencia de facciones. De este modo, mientras el gobierno continúa abriendo camino al desarrollo del capitalismo y del neo-imperialismo brasileño, se van formando tendencias más a la izquierda en el interior del PT, como sucedió en Diciembre de 2011 con la fundación de la Izquierda Popular Socialista. Este tipo de maniobras, repetidas a lo largo del tempo, es interesante. La evolución del gobierno constituye el motivo para la formación de nuevas tendencias, pero esa evolución no impide que estas tendencias se mantengan en el interior del mismo cuadro político que abarca el gobierno. Es como una corriente que cada vez forma un número mayor de vínculos hacia la izquierda, pero que siempre es jalada por la punta de la derecha. De este modo, a través del PT como un todo y, en particular, a través de sus tendencias de izquierda, los capitalistas mantienen y refuerzan su penetración política en el interior de la clase trabajadora.

Esta penetración se consolida aún más cuando el PT aparece como instrumento de lucha en ciudades menores, sin tradición de militancia social o de izquierda, y donde está sometido a la lógica y a los esquemas del PT de las ciudades mayores.

Si observamos las cosas con cierto detalle, percibiremos que las organizaciones de extrema izquierda existen en las grandes ciudades y en sus franjas, pero su presencia en ciudades menores o alejadas de las grandes metrópolis es prácticamente nula y se da gracias a la vinculación a movimientos de base y de masa como el MST. Mientras tanto, en lugares donde ni el MST llega, lo que hay de más a la izquierda aún es el PT, y es a éste al que se dirigen diversos movimientos de base.

Fue en estas localidades, donde el modo de explotación y sometimiento de los trabajadores es realizado a través de las formas más atrasadas, incluyendo ahí formas ya ilegales de uso del trabajo, y donde la represión se lleva a cabo al margen de las formas estatales y con extremo grado de violencia, que el PT se tornó un refugio para buena parte de aquellos que se posicionaron contra las fuerzas dominantes locales, principalmente donde la Iglesia no había hecho eso antes y, cuando lo había hecho, lo hizo aún más en alianza con ella.

Afiliados ahora a un partido de masas, cada militante de éste, aún alejado de los grandes centros, pasa también a vincularse parcialmente a los procesos nacionales de lucha. La mediación hecha por el PT, que se daba a través de la "formación política" de esos militantes a la "manera PT" –que poco después se transfiguraría en "la manera PT de gobernar"– incluía el conocimiento y la exigencia de respeto a las instituciones modernas (desde las leyes laborales, los derechos civiles y llegando al sistema electoral) por todos los sectores de lo que se vino a llamar sociedad civil, y lo que aún llamamos clases sociales.

Esa formación pasaba también por el conocimiento de varios tipos de luchas sociales. Y donde no había sindicalismo, o por lo menos no el sindicalismo moderno basado en la negociación, empezó a haber. Donde no existía una real disputa electoral, la misma cosa. Donde la juventud o las minorías no se organizaban y ni siquiera se comprendían como tales, surgía esa posibilidad, y por ahí sigue. De ahí, difundir la formación de núcleos de movimientos sem-terra, principalmente del MST, en los lugares donde la lucha por la tierra tenía lugar en su forma bruta fue apenas una consecuencia. Esa nueva etapa de luchas, organizada a través de los movimientos sociales, ya nace en muchas formas imbricada con el PT.

Esa dinámica de construcción de la clase trabajadora del país da la impresión de que en muchas localidades, principalmente en las más alejadas de los grandes centros, el PT es lo que hay de más a la izquierda. Es a partir de la formación del PT que muchos trabajadores forman su discurso y muchos otros se sienten más protegidos al enfrentar a las élites conservadoras locales. Por otro lado, es gracias a la formación del PT que la confrontación directa entre clases antagónicas locales deja de tener lugar, y es a partir de ese nuevo momento que la conciliación pasa a ser la primera alternativa. Todo eso mucho antes del Gobierno Lula, a pesar del agravamiento de esta situación con la llegada del PT al Gobierno Federal.

Con la llegada al Gobierno Federal lo que cambia no es esa estrategia del PT, pero la capacidad que el partido pasa a tener, de imponer la lógica electoral a los movimientos sociales, que antes quedaba en ámbito de los sindicatos. Ahora, con el control de la máquina del Estado y con la legitimidad junto al sector empresarial, el PT se torna más capaz de garantizar algún tipo de "recompensa" a aquéllos que lo apoyan.

Así, poco más de veinte años fue el tiempo que tuvieron los trabajadores sometidos a las formas atrasadas de explotación de pasar del estado de enfrentamiento contra las élites locales para tornarse instrumentos electorales, pasando por la organización en movimientos sociales.

El pragmatismo necesario para disputar un proceso electoral no cambia solamente la forma como los militantes se comprenden y comprenden sus luchas: retira a las personas del trabajo de base y las transforma en piezas de la máquina de campaña. Las luchas sociales pasan a no sólo tener un problema de concepción, sino que sufren por la falta de militantes para dar continuidad a los proyectos que antes juzgaban centrales.

Si sumamos lo anterior al desarrollo de las fuerzas productivas del país, que alcanzó también al sector agrario, imprimiendo otras formas de gestión del trabajo, aplicando además del uso de maquinaria con mano de obra intensiva, reduciendo aún más el uso del trabajo humano en el desarrollo de las ciudades pequeñas y medianas, que son las más próximas de los espacios productivos agrícolas y para donde se está direccionando la mayor parte da migración de trabajadores [2], tenemos el real cuadro de vaciamiento de las luchas en el campo.

Al ingresar en el Partido y al crear sus respectivos directorios municipales, los militantes recién llegados son casi obligados a vincularse al grupo del diputado estatal X, del diputado federal Y, del senador Z, bajo pena de ostracismo político. Esa vinculación exige del militante más lealtad al grupo del parlamentario que a la base social que lo formó cuanto tal. Sin embargo, es en los cuadros estrechos de estas afinidades obligatorias que pasan a ejercer cualquier actividad política concreta (agitación política, candidaturas, etc.). De hecho, estas afinidades obligatorias son, en general, mucho más rígidas que las alianzas locales y más estables que las realizadas con figuras de centro o de derecha en el cuadro político pré-PT. En general, el baile de las sillas en los cargos de poder, cuando la coreografía se realiza por el centro y por la derecha, implicaba un revuelo de aliados, mientras que con estas afinidades obligatorias la ética del izquierdista dificulta, cuando no impide, el revuelo hacia otros campos políticos. Ese es el motivo por el cual todos los otros grupos políticos se disuelven y se reconstituyen bajo nuevas siglas en esas localidades, mientras que los militantes del PT, por más que estén alejados de los motivos que los llevaron a esta, y consecuentemente más próximos de aquéllos que antes le hacían férrea oposición, continúan vinculados al Partido, dándole estabilidad y crecimiento continuo.

Y así los mecanismos de dominación capitalista no sólo penetran en la clase trabajadora, sino que proliferan y se consolidan en varios niveles, donde no faltan, además, ejemplos de vehículos de información y colectivos mediático-culturales que procuran ser la expresión ideológica de este proyecto en curso.

3.

Es en este cuadro que debemos analizar la evolución reciente de los movimientos sociales, principalmente del MST. La movilización de estos movimientos sociales por el voto para Dilma en la segunda vuelta de las elecciones de 2010 parece haber constituido un marco significativo, señalando un pasaje claro hacia el ámbito gubernamental. Mientras tanto, esta evolución correspondió a tendencias más profundas, porque el MST estableció alianzas gobiernistas no sólo en el ámbito federal sino igualmente en el ámbito estatal y, dadas las tradiciones de clientelismo del medio rural, el pronunciamiento de liderazgos nacionales del MST en pro de la elección de Dilma y de otros candidatos del PT indica las dificultades de superación de este cuadro.

En un dado asentamiento, que pasaba por dificultades estructurales, en la época de las campañas electorales de 2005 la mayoría dos militantes se ausentó del local para trabajar en la candidatura de políticos de partidos de izquierda, sobre todo del PT. Como no existe el vacío en la política, la falta de trabajo de base en el asentamiento hizo que creciera la fuerza de un grupo de asentados evangélicos, que no compartían la ideología del movimiento, lo que ocasionó una fuerte división del asentamiento. Cuatro años después la fractura en el asentamiento aún estaba presente y, en un nuevo ciclo electoral, la situación se repitió, ahora con el agravante de dividir al pequeño grupo de militantes entre trabajar para el PT o el PSOL. Cuando no se sacan las lecciones apropiadas, esto significa que el mal viene de raíz.

Y los efectos de ese mal de raíz se miden por la situación en Bahía, estado en que el MST dispone del mayor número de acampados y donde la dirección estatal está enteramente amarrada al gobierno do PT en el estado. Además de esto, gracias a coordinaciones regionales como la del Sudoeste bahiano (Vitória da Conquista y la región adyacente), el MST adoptó una postura inmovilista que lo coloca a remolque de las coyunturas electorales locales, en vez de pautar la coyuntura política (mayor que la electoral) con acciones directas contra el latifundio.

El problema prolifera. En Paraná la dirección del MST concluyó un acuerdo para la elección del candidato del Partido Democrático Trabalhista (PDT), Osmar Dias —hermano de Álvaro Dias, del Partido de la Social-Democracia Brasileira (PSDB)— miembro de una de las mayores familias latifundistas del estado. Al mismo tiempo, fue prohibida la entrada de los partidos de izquierda, tales como el PSTU y el PSOL, en los campamentos e asentamientos.

Frente a este tipo de acontecimientos, que crecen en volumen, es imposible explicar cada caso como un caso particular. Se trata de una tendencia de evolución general.

*

En el análisis que estamos presentando se debe conceder un lugar destacado al papel desempeñado por el ministro-jefe de la Secretaría-General de la Presidencia de la República, Gilberto Carvalho [3]. La Coyuntura de la Semana. Balance de un año del gobierno Dilma Rousseff, elaborada por el Centro de Investigación y Apoyo a los Trabajadores (CEPAT) afirma que, en cierta medida, Gilberto Carvalho es el principal responsable por las negociaciones y buenas relaciones establecidas entre el gobierno Dilma y los diversos movimientos sociales durante el año de 2011 [4]. El perfil de actuación y de administración de los conflictos de Gilberto Carvalho es marcadamente conciliador, haciendo que sea respetado y considerado interlocutor legítimo de los movimientos sociales en su relación con el gobierno federal. Para evidenciar esta tarea desempeñada por Gilberto Carvalho, el CEPAT destaca que el ministro-jefe «estuvo presente en los debates de la votación del salario mínimo, en los incidentes de la rebelión de Jirau, sirvió como parachoques en el debate de Belo Monte, se reunió exhaustivamente con los sindicalistas, recibió comisiones y movimientos de todos los tipos y sirvió, por un lado, de "puente" de las demandas de los movimientos sociales junto al ejecutivo y, por otro, de portavoz de las posiciones del gobierno» [5].

El propio Gilberto Carvalho, en entrevista para Valor Econômico, aclara mejor las intenciones de Dilma cuando lo nombró para el cargo: «Ella tuvo una conversación muy simple conmigo. Dijo: "Gilbertinho, necesito de usted porque quiero que alguien me traiga la realidad de los movimientos sociales, las demandas, las carencias, las crisis, alguien que me sensibilice para ese sufrimiento del pueblo, alguien que diga la verdad. No quiero ser engañada nunca"» [6]. Gilberto Carvalho aún apunta que «todo ministerio tiene diálogo con los movimientos sociales. Mi área no tiene el monopolio de esos contactos, pero es el lugar, digamos, donde se organiza ese diálogo. Comenzó con el salario mínimo, en que tuve reuniones con las centrales sindicales» [7]. En efecto, no son sólo las centrales sindicales las instancias atendidas por las actividades del ministro-jefe. «Están incluidos también los llamados movimientos populares, como el MST, los movimientos indígenas, de los negros, de gays y lésbicas, en fin, todas las formas de organización de la sociedad, además de las ONGs y de las iglesias» [8].

En esa misma entrevista, Gilberto Carvalho comenta la declaración de Dilma sobre el MST, en que la presidente afirma que, aunque el MST sea un movimiento aliado, ella no permitirá o abrirá diálogo al tratarse de invasiones de predios públicos y haciendas productivas. «Lo que usted no puede nunca imaginar es que vaya a haber criminalización del movimiento en este gobierno. No tiene ningún margen para eso. Vamos intentar persuadir a los compañeros de que es muy importante el diálogo. Y, para dialogar con el gobierno, no podemos dialogar haciéndonos cómplices de alguna ilegalidad. No vamos nunca a ceder en ese punto de vista» [9]. Gilberto Carvalho reconoce que los conflictos no dejarán de existir, pero al mismo tiempo aclara cuál será la postura del gobierno frente a esos litigios: «Las acciones van a ocurrir, pueden ocurrir, pero después va tener que haber un retroceso. No somos aquí militantes, esto aquí no es un partido, esto aquí es un gobierno. No siempre puede usted hacer lo que le gustaría. Tienen que actuar dentro de los parámetros. La posición de la presidente va en esa línea» [10].

Cuando nosotros, al inicio de este artículo, mencionamos los mecanismos de dominación que permean al interior de la clase trabajadora, era exactamente a esto a lo que nos referíamos. El ministro Gilberto Carvalho es uno de los engranajes más importantes de estos mecanismos y su postura conciliatoria tiene reflejos evidentes en los movimientos sociales. Debe ser recordado que en el propio sitio de internet del MST fue Gilberto Carvalho quien anunció las conquistas de la jornada de lucha del 27 de Agosto de 2011. Véase el video del discurso del ministro Gilberto Carvalho en el campamento de la Vía Campesina (http://www.mst.org.br/video/Conquistas-da-Jornada-de-Lutas-da-Via-Campesina). «Siempre como un gobierno con todas las puertas abiertas, porque el gobierno pertenece a ustedes. Y el país depende fundamentalmente del trabajo de ustedes, para seguir siendo un país que produce alimentos. Y que produce la generosidad en los corazones, rumbo a una sociedad de hecho fraterna e igualitaria», dijo el ministro a los trabajadores rurales sin-tierra.

¿Que se diría si un patrón hiciera un discurso en un sindicato congratulándose por el éxito de una huelga de los trabajadores de su empresa?

Pero no se trata sólo del ministro Gilberto Carvalho. Aunque manteniéndose en los bastidores durante los últimos años, José Dirceu nunca perdió su importancia política y es significativo que él haya participado en reuniones importantes con la dirección estatal del MST de São Paulo, en los primeros meses de 2011.

Más recientemente, fue José Dirceu quien impulsó tras bambalinas la formación de la nueva tendencia de izquierda del PT, la Izquierda Popular Socialista, ligada a los movimientos sociales, al punto de que su asamblea constitutiva se haya reunido en la Escuela Nacional Florestán Fernandes, del MST. Será difícil que gobierno, PT e MST estén más estrechamente ligados.

*

Por eso, a contramano de los análisis hechos por ciertos sectores de la izquierda, Luiz Dulci —que fue secretario-general de la Presidencia de la República durante el gobierno Lula [11], fue el antecesor de Gilberto Carvalho— presenta un interesante diagnóstico acerca del resultado de las reivindicaciones populares y de las demandas de la sociedad civil brasileña. «Algunas de las manifestaciones más macizas de los últimos veinte años ocurrieron justamente durante el gobierno Lula, aunque los noticieros casi siempre las omitan o descalifiquen, tal vez porque desmienten en la práctica el (supuesto) reflujo de los movimientos sociales y el (inexistente) apego de la sociedad civil al Estado» [12]. Lejos de tirar la toalla o ser cooptados, los movimientos sociales fueron, en la opinión de Dulci, fundamentales para el fortalecimiento de la gobernabilidad y legitimidad de los mandatos de Lula. «Para comprobarlo, basta recordar las tres marchas de la clase trabajadora, promovidas por las centrales sindicales, todas con 40 mil o 50 mil participantes, los "Gritos da Terra", realizados anualmente por la CONTAG [Confederación Nacional de los Trabajadores de la Agricultura]; los campamentos nacionales del MST, las espléndidas "Marchas de las Margaritas", que reunieron en la Explanada de los Ministerios a 30 mil campesinas de todo el Brasil, para no hablar de las jornadas de lucha de la juventud, en las movilizaciones feministas y del pueblo negro y en las inmensas "Paradas Gay" que acontecen periódicamente en diversas capitales brasileñas» [13].

Defendiendo ese «método democrático de gestión», Luiz Dulci entiende que todas esas acciones descritas encima «ya constituyan, en la práctica, un verdadero sistema nacional de democracia participativa» [14]. Para tener una idea de la amplitud de tales prácticas, Dulci destaca: «Políticas de desarrollo, de generación de empleo y renta, de inclusión social, salud, educación, medio ambiente, juventud, seguridad pública, derechos de las mujeres, igualdad racial, democratización de la cultura, entre tantas otras, fueron discutidas en 63 conferencias nacionales que movilizaron directamente, en sus varias etapas, a más de 4,5 millones de personas en cerca de 5.000 municipios brasileños — y son permanentemente fiscalizadas y evaluadas por los consejos de participación social hoy existentes en todos los ministerios» [15].

Esto que Luiz Dulci describe, dándole nombres y atribuyéndole números, es la red de relaciones que emana del centro capitalista y se infiltra y difunde por la clase trabajadora. Los macanazos de la policía son la expresión visible de la política, señalando a los trabajadores para dónde está prohibido ir. Los caminos abiertos a los trabajadores son los otros, señalados por los vínculos cada vez más estrechos que unen a los movimientos sociales y el área gubernamental. Y no se trata tan sólo de vínculos políticos.

*

Los vínculos son igualmente económicos. «Un ejemplo notable de esa nueva forma de gobernar», aún en la opinión de Luiz Dulci, «es el Plano Safra de Agricultura Familiar, que elevó de R$ 2,500 millones a R$ 15 mil millones el financiamiento del sector y está promoviendo una auténtica revolución en la pequeña agricultura brasileña, en beneficio de tres millones de familias (cerca de 12 millones de personas), dándoles un peso económico y una fuerza política que nunca tuvieron. Basta decir que, actualmente, 70% del total de alimentos consumidos en el país viene de la agricultura familiar. Ese salto de más de 600% en el financiamiento es potenciado por la asistencia técnica, por el seguro agrícola, por la garantía de precio y por el programa de adquisición de alimentos» [16]. Cabe destacar que el Plano Safra no fue una iniciativa unilateral del gobierno federal. Segundo Dulci, reafirmando ese nuevo método participativo-institucional, el «Plano Safra fue construido por el gobierno en conjunto con las principales entidades del sector —la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Agricultura (CONTAG), la Federación Nacional de los Trabajadores en la Agricultura Familiar (Fetraf), el Movimiento de los Pequeños Agricultores (MPA), y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), entre otras— en el Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria» [17].

Pero los montos y las fuentes de financiamiento son más numerosas y más diversificadas de lo que Luiz Dulci indica.

Por un lado, el Programa Nacional de Fortalecimiento de la Agricultura Familiar (PRONAF) cuadruplicó entre las zafras de 2002/2003 y 2006/2007, subiendo a 10 mil millones de reales. Los recursos destinados al Programa Nacional de Educación en la Reforma Agraria (PRONERA) y sus convenios con universidades y escuelas técnicas públicas pasaron de una media anual de diez millones de reales en 2003 a una de 35,4 millones en los cuatro años siguientes. Mientras tanto, estos números deben ser cotejados con la facturación, en el mismo período, de la agricultura empresarial, unas siete veces más de lo que fue destinado a la agricultura campesina y familiar: 231,500 millones de reales para el agronegocio y 32,800 millones para la agricultura familiar en las zafras de 2003/2004 a 2007/2008.

Aún a este respecto, conviene saber que, según el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), «en 2009, el Banco estrechó su contacto con movimientos sociales en las áreas de la producción agropecuaria y ambiental. En ese sentido, se estableció un diálogo para el apoyo a los cooperativistas y trabajadores sin tierra —lo que se ha hecho en asociación con el Banco do Brasil por medio de su estrategia de negocios de Desarrollo Regional Sustentable (DRS) y de la Fundación Banco do Brasil (FBB)» [18].

Pero los vínculos económicos no se establecen tan sólo con las instituciones gubernamentales.

*

La aproximación del MST al gobierno y a sus instrumentos financieros es acompañada por su aproximación a las empresas.

Recientemente, varios órganos de difusión de la tecnocracia económica dieron a conocer que «la empresa Fibria, formada por la fusión entre Votorantim y Aracruz, pretende anunciar en tres meses el proyecto de un asentamiento destinado a 1,300 familias. El socio en este proyecto es el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST), el mismo que hace tres años destruyó el centro de mejoramiento genético de la Aracruz en Guaíba (RS)». Aún más curioso, «la Fibria recibió en agosto a los líderes del MST en su reunión anual estratégica» [19]. Nótese que esta noticia fue dada a conocer por la prensa empresarial, que los trabajadores no leen, pero no fue publicada en el sitio web del MST, que lo hizo público de forma, digamos, bastante selectiva [20].

Este proyecto de la Fibria de constituir un asentamiento de 10 mil hectáreas en el interior de Bahía tiene por socio, además del MST, al INCRA y al gobierno del estado de Bahía. Además, el gobernador del estado, Jacques Wagner, fue uno de los políticos financiados en su campaña electoral por la misma Fibria. Conforme indicó el presidente del consejo de administración de Fibria, José Luciano Penido, el asentamiento tendrá por base la agricultura familiar y tendrá un énfasis en la educación. «Queremos enseñar a los jóvenes del MST como usar la ciencia y la educación para desarmar un antagonismo que es completamente innecesario», declaró [21]. ¿Pero quién será que va a aprender más con quien? No se trata de un caso único. También en Bahía el MST está incentivando asentados a integrarse a los programas de la PETROBRAS de producción —en régimen de monocultivo— de papaya para biodiesel.

*

La insatisfacción revelada en los últimos tiempos en el interior de los movimientos sociales, de la que la Carta de salida de 51 militantes de organizaciones como el MST (http://passapalavra.info/?p=48866) no es el único ejemplo, sino el más público, se explica en un contexto muy amplio. Es este contexto el que conviene desvelar y analizar para intentar revertirlo, antes de que, como habitualmente, sea demasiado tarde.

 

Notas

[1] http://oglobo.globo.com/economia/trabajadores-de-sindicato-dos-metalurgicos-entram-em-greve-contra-propria-entidade-3080078.

[2] População e PIB das cidades médias crescem más que no resto do Brasil, IPEA: http://desafios2.ipea.gov.br/005/00502001.jsp?ttCD_CHAVE=441.

[3] Gilberto Carvalho es un militante histórico del PT, al cual pertenece desde su fundación. Su trayectoria de actuación en la izquierda estuvo ligada a los movimientos de base de la Iglesia Católica, inspirados en la Teología de la Liberación, iniciando su militancia en la Pastoral Obrera. Después de pertenecer a la Coordinación Nacional de esta misma organización, Gilberto Carvalho tuvo una importante trayectoria sindical y partidaria, ejerciendo el cargo de secretario-general del PT durante varios años. Digna de recordar —por la influencia posterior que esta actividad vendría a tener para su papel de interlocución con los movimientos populares— fue la actividad de coordinación ejercida por Gilberto Carvalho en el Instituto Cajamar de Formación, organización creada por la CUT y por el PT.

[4] Conjuntura da Semana. Balanço de um ano do governo Dilma Rousseff, Centro de Pesquisa e Apoio aos Trabajadores (CEPAT) e Instituto Humanistas Unisinos, 22 de dezembro de 2011. Ver aqui: (http://www.ihu.unisinos.br/noticias/505269-conjuntura-da-semana-balanco-de-um-ano-do-gobierno-dilma-rousseff).

[5] Idem.

[6] "Dilma tem outro estilo, mas a mesma linha", Valor Econômico , 22 de fevereiro de 2011. Ver aqui: (http://www.ihu.unisinos.br/noticias/40858-dilma-tem-outro-estilo-mas-a-mesma-linha-entrevista-com-gilberto-carvalho).

[7] Idem.

[8] Idem.

[9] Idem.

[10] Idem.

[11] Luiz Soares Dulci es una figura de proa en el PT. Además de jefe de la Secretaría-General de la Presidencia de la República, Dulci fue uno de los principales coordinadores de la campaña electoral de Luiz Inácio Lula da Silva en 2002. Habiendo militado en la Convergencia Socialista durante la dictadura militar, Luiz Dulci integró la articulación desde el inicio de la CUT. Siempre estuvo presente en los cuadros directivos nacionales del PT, tuvo importante trayectoria sindical entre los profesores y desempeñó un papel de relevo en la Escuela Sindical de la CUT en Belo Horizonte (Minas Gerais), además de haber sido también diputado federal y participado de dos gestiones del PT en la ciudad de Belo Horizonte. Su principal atribución durante los dos mandatos de Lula consistía en fortalecer la interlocución del gobierno federal con organizaciones y movimientos de la sociedad.

[12] Luiz Soares Dulci, «Participação e mudança social no governo Lula», en Emir Sader y Marco Aurélio Garcia (orgs.), Brasil: Entre o Passado e o Futuro, São Paulo: Boitempo, 2010, pág.144.

[13] Luiz Soares Dulci, op.cit., pág. 144.

[14] Luiz Soares Dulci, op.cit. pág. 136.

[15] Luiz Soares Dulci, op.cit. pág. 136.

[16] Luiz Soares Dulci, op.cit. pág.136.

[17] Luiz Soares Dulci, op.cit. págs. 136-137.

[18] BNDES, Relatório Anual 2009, Rio de Janeiro: BNDES, 2010, pág. 20.

[19] http://isebvmf.com.br/index.php?r=noticias/view&id=226148.

[20] http://www.mst.org.br/node/12753.

[21] http://www.amcham.com.br/regionais/amcham-sao-paulo/noticias/2011/

Este artículo fue originalmente publicado en: http://passapalavra.info/?p=52448

Fuente: lafogata.org