|
Latinoamérica
|
|
|
Las oscuras razones de la ocupación de Haití
Vicky Peláez
Ayití deberán bautizarla los hermanos
volver al fuego original y comenzar de cero
la siembra libertaria y necesaria
Gabriel Impaglione
La grandeza del pueblo haitiano se ha hecho latente en estos días de terror y
muerte causado por el terremoto que sacudió la capital del país. Superando la
desgracia, la población supo organizarse barrio por barrio, campamento por
campamento creando ollas comunes para poder sobrevivir, y comités cívicos para
protegerse tanto de los delincuentes que escaparon de las cárceles como de su
propia policía, entrenada para reprimir a los más pobres.
Mientras el presidente René Preval entrega sumisamente el poder a los militares
norteamericanos, y el alcalde de Puerto Príncipe, cuya zona metropolitana está
destruida en 70 por ciento, expide decretos prohibiendo reconstruir ‘chabolas’
en vez de solucionar la distribución de la ayuda, el entierro de más de 200 mil
muertos, el auxilio de 300,000 heridos y la creación de refugios para más de un
millón y medio de damnificados, los haitianos con su espíritu de lucha indomable
y de solidaridad se ingenian para salir adelante de esta tragedia cuyo origen
provoca cada día más polémica.
Muchos se preguntan por qué Estados Unidos manda 20,000 soldados y un sinnúmero
de contratistas, en vez de médicos, rescatistas, especialistas en reconstrucción
y en especial epidemiólogos, como lo hizo Cuba, para prevenir epidemias. Dicen
en Haití que estos militares armados hasta los dientes parecen "centuriones en
país de esclavos".
De acuerdo a la estudiosa haitiana norteamericana Marguerite Laurent, "las
tropas norteamericanas estaban preparadas para intervenir Haití con
anticipación.
Un día antes del terremoto, el Comando Sur ensayaba medidas para ayudar a Haití
en caso de desastre. La misma noche del terremoto el segundo en el mando en el
Comando Sur, el general P.K. (Ken) Keen ya estaba en la embajada de los EE.UU.
en Haití, que no sufrió ningún daño por el terremoto". Actualmente el general
Keen está a cargo de la fuerza de expedición norteamericana en Haití a quien
Preval dio autoridad ilimitada.
Lo extraño es que Estados Unidos tiene en el país más pobre del Hemisferio
Occidental, la más grande y mejor fortificada embajada en el mundo, después de
China, Irak, Irán y Alemania. Y no es tanto por la cercanía a Cuba, sino por los
increíbles recursos naturales de este pequeño país. Desde 1905, cuando se
encontró petróleo en Haití en Central Plateau y La Gonave, se ha sabido ocultar
hábilmente la existencia de grandes reservorios de oro negro en este país como
también se sospecha los de gas. A la vez Haití tiene condiciones ideales para la
construcción de terminales petroleras debido a la existencia de puertos de agua
profunda. El Gran patrón se supo guardar todo esto ayudando permanentemente a
mantener el caos y espantar a otros rivales.
Pero hay todavía más. Haití posee uno de los yacimientos más grandes de oro en
el mundo. Es abundante en uranio, 235 y 238 y tiene también yacimientos de
minerales estratégicos raros como circonio, usado en reactores nucleares ,
también iridio imprescindible para la construcción de naves espaciales. Ni qué
decir del cobre y diamantes. Los 20,000 centuriones están allá para asegurarse
la riqueza del país mendigo. Así de simple. Pero no cuentan con el espíritu de
los haitianos, ni con su fuerza para sobrevivir y su ansia de libertad.