|
Latinoamérica
|
|
|
Se desvanece pluralismo de medios: Afianza monopolios informativos la victoria derechista en Chile
Hernán Uribe
El triunfo del derechista Sebastián Piñera en los comicios presidenciales de
Chile del 17 de enero liquida la posibilidad de una democratización de los
órganos de comunicación que había planteado en su plataforma Eduardo Frei
Ruiz-Tagle (EFR) candidato perdedor sostenido por la centrista Concertación por
la Democracia que ha gobernado el país desde 1990 año en que terminó la
dictadura de Augusto Pinochet.
En un documento emitido por el comando de EFR el 12 de diciembre pasado se dijo
que el Estado debería propiciar "El establecimiento de medios de comunicación
sin fines de lucro que permitan que la totalidad de los sectores políticos del
país dispongan de órganos de comunicación. También se debe crear, a partir de
Televisión Nacional de Chile (TVN), estatal) un instrumento de libre acceso con
contenidos culturales y artísticos que otorgue espacio a todas las formas de
pensar".
Tales posibilidades, que se están materializando en los países del ALBA son
inexistentes en Chile donde en el campo de la prensa rige el dominio de una
suerte de dúopolio. Lo forman: la empresa "El Mercurio" que edita una veintena
de cotidianos, tres de ellos en la capital encabezados por el matutino del mismo
nombre que fue artífice del golpe de Estado en contra del presidente Salvador
Allende. El otro es Corporación de Prensa (COPESA) que posee tres periódicos
encabezados por "La Tercera".
Los medios de esas empresas acaparan el 80% de la lectura de diarios y son
"premiados" con millones de dólares que reciben de la publicidad estatal. Al
revés, los medios que con riesgos, se editaron por los opositores en los años
finales de la tiranía, han desaparecido sin haber recibido un centavo de ayuda
del Estado. En esa nómina figuran las revistas Análisis, APSI, La Bicicleta,
Rocinante y otras y además los diarios Fortín Mapocho, La Ëpoca y Siete Días. La
revista "Punto Final", independiente de izquierda, ha iniciado querellas ante
diversos tribunales bajo el argumento de que los dineros del Estado deben ser
distribuidos equitativamente pues siempre se le ha negado acceso a la publicidad
que realizan los organismos gubernamentales. PF fue clausurada por la dictadura
y es una de las poquísimas publicaciones que ha podido reaparecer.
Con lo expuesto es fácil deducir que la política sobre la comunicación de la
Concertación ha sido un desastre mayúsculo durante una veintena de años. Su
adhesión en esta área a la ideología neoliberal que Pinochet había impuesto a
sangre y fuego, la llevó a privatizar una radioemisora estatal (Radio Nacional)
e incluso a eliminar la Oficina de Información y Radio (OIR), aparato
gubernamental que existía desde los años cincuenta. Se explica así la propuesta
de Frei quien cuando ejerció la presidencia en los años noventa, tampoco hizo
nada al respecto. El único vocero gubernamental en las dos últimas décadas ha
sido el matutino "La Nación", acerca del cual Piñera dijo durante la campaña
electoral que lo eliminaría apenas asuma el poder,
La inercia o quizás mejor llamada complicidad de la Concertación con la prensa
comercial conservadora ha impedido- lo dijo el Colegio de Periodistas- el
pluralismo informativo y con ello se ha cercenado la real libertad de expresión
que fuera inexistente en los 17 años de tiranía castrense. Ambas situaciones
contrastan con la auténtica democracia informativa que imperó durante los tres
años de la presidencia ejercida por Salvador Allende.
En esa etapa existían los medios comerciales antes mencionados y no es un
secreto que fueron financiados por la Central Intellegence Agency (CIA) para
fomentar el golpe de estado pues así lo reconoció un informe del Senado
estadounidense. Sin embargo, en ese período hubo también cinco cotidianos que
respaldaban al Gobierno, como asimismo una cuarentena de radioemisoras, entre
ellas varias que pertenecían a los partidos políticos de la Unidad Popular y de
otras tendencias, por ejemplo, la Democracia Cristiana y el Movimiento de
Izquierda Revolucionaria (MIR). Todos esos órganos de comunicación fueron
eliminados-y robados-por la dictadura.
La victoria electoral de Piñera se debe al Partido Nacional (PN) y la Unión
Demócrata Independiente (UDI), colectividades ambas que emergieron en plena
tiranía con el propósito, en esa etapa, de convertir a Pinochet en un presidente
civil…Respaldaron entonces una suerte de Constitución elitista y reaccionaria
que en alta medida está vigente y a tal grado que en Chile no puede llamarse
auténticamente un país en democracia.
A modo de comprobación, mencionaré algunos rubros. Acerca de la libertad de
informar, apunta: "La ley en ningún caso podrá establecer monopolio estatal
sobre los medios de comunicación social". ¿Significa ello que los privados sí
pueden hacerlo? El artículo 5* "garantiza el pluralismo político", pero la ley
del caso establece un sistema binominal que favorece a poderosas coaliciones y
excluye a las minorías en la elección al Parlamento y otras. Dos más de
antología: los dirigentes sindicales no pueden ser directivos en partidos
políticos y están impedidos de ser electos como diputados o senadores. Idem: se
establece el derecho a huelga pero al mismo tiempo se autoriza contratar
rompehuelgas…
El nuevo presidente encuentra en esa Constitución un terreno abonado para
aplicar su ideología. Tres semanas antes de los comicios el periodista Héctor
Vera y el sociólogo Daniel Castro advertían en el diario "La Nación" sobre un
eventual triunfo de Piñera: "Se produciría una verdadera situación de despotismo
legal. A los poderes que tiene la derecha de control económico y de los medios
de comunicación, se le agregaría el control del Poder Ejecutivo". (*). Y ello
ocurrió agregamos nosotros.
*) Entre el despotismo legal y la Democracia progresista. La Nación, 27/12/09
21/1/10
Hernán Uribe es periodista y escritor chileno.