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Nuestro Planeta
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No es la naturaleza ni una conspiración, es el sistema
Sobre los riesgos de la brutal industrialización de las granjas y el actual
modelo económico y político
Jaime Baquero
Rebelión
"Sólo cinco años después del inicio de la crisis de gripe aviar causada por
el virus H5N1 y luego de otros tantos años de una estrategia mundial contra las
pandemias de influenza coordinada por la organización Mundial de la salud (OMS)
y la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE), el mundo está atónito con
el desastre provocado por la gripe porcina. La estrategia global ha fracasado y
debemos reemplazarla con un sistema público de salud en el que la población
pueda confiar".
Influenza porcina: un sistema alimentario que mata. GRAIN, Abril de 2009
LA NUEVA GRIPE
El actual brote de gripe A(H1N1) aparece oficialmente en México en abril de 2009
y los primeros análisis han determinado que contiene material genético de cepas
porcina, humana y aviar (Laboratorio Nacional de Microbiología de la Agencia de
Salud Pública de Canadá).
Varias son las diferencias entre la gripe estacional y esta nueva gripe. Afecta
más a jóvenes sanos en lugar de a ancianos o niños, como suele ser habitual en
las epidemias estacionales. Presenta, según datos de la Organización Mundial de
la Salud (OMS), una tasa de contagio superior al 30%, cuando en la gripe
estacional es de un 5-15%. Su tasa de mortalidad estimada no supera el 0,1% de
la gripe estacional y presenta un 5 % de complicaciones -actualmente las
autoridades sanitarias sitúan la necesidad de ingreso hospitalario en un 1% en
los países desarrollados-. La última diferencia radica en que se trata de un
virus nuevo del que se desconoce su comportamiento, con capacidad de mutar y
recombinarse con otras gripes en circulación. La gravedad de la situación futura
dependerá de estos factores, pudiendo pasar a la historia sin más o desencadenar
un problema sanitario, económico y social mundial.
La directora general de la OMS, Margaret Chan -durante la clausura de la
asamblea anual de este organismo el pasado mayo-, advirtió que a pesar de que
con el tratamiento adecuado los cuadros clínicos suelen ser leves y la evolución
de los pacientes buena, no puede descartarse que el virus pueda combinarse con
otros virus gripales y la situación se agrave, pudiendo transformarse en el
azote de los países emergentes del hemisferio sur. El peor escenario sería el
encuentro y recombinación genética de este nuevo virus con el virus aviar, y que
el resultante mantuviera una alta contagiosidad (más del 30 %) y tomara la
letalidad del aviar (superior a un 60%). Otro temor es que la nueva cepa
adquiera resistencia a los antivirales por mutación o por combinación con cepas
previas, y que en una segunda oleada el virus se vuelva más agresivo.
EL ORIGEN DE LA NUEVA GRIPE Y LOS CRIADEROS INDUSTRIALES
Meses antes de la aparición oficial del brote de esta nueva gripe, la revista
mexicana La Jornada publicaba que en el poblado de La Gloria (Veracruz)
se estaba produciendo una epidemia de enfermedades respiratorias que afectaba a
una parte importante de su población. Las denuncias de los habitantes de la zona
no obtuvieron respuesta de las autoridades sanitarias nacionales ni
internacionales. La persistencia de los casos y los esfuerzos de la comunidad
para obtener ayuda de las autoridades, acabó por lograr que a finales de 2008
funcionarios locales de salud abrieran una investigación. El resultado fue que
más del 60% de una población de 3.000 personas padecían una enfermedad
respiratoria, si bien no confirmaron de qué enfermedad se trataba (1). Una
empresa estadounidense de evaluación de riesgos (Veratect), notificó a la OMS, a
principios de abril de 2009, brotes de una potente enfermedad respiratoria en la
comunidad de La Gloria (2).
El 27 de abril de 2009, después del anuncio oficial de epidemia de gripe porcina
por parte del gobierno mexicano, la prensa reveló que el primer caso
diagnosticado en el país fue el de un niño de 4 años de dicha localidad. El
secretario de Salud de México declaró que la muestra que le tomaron al niño fue
la única de esa comunidad que las autoridades conservaron. Cuando a la muestra
obtenida del niño se le hicieron pruebas de laboratorio, se confirmó que era
gripe porcina (3).
En ese poblado se encuentran las Granjas Carroll, que cuentan con "más de un
millón de cerdos en 200 porquerizas" (4). Esta empresa es subsidiaria de la
empresa estadounidense Smithfield Foods, una de las la mayores empresas de cría
de cerdos y procesamiento de productos porcinos del mundo, que cuenta con
filiales en EEUU, Europa y China. Smithfield Foods ha negado cualquier relación
entre sus instalaciones y la aparición de la nueva gripe, sin aportar pruebas
que confirmen la ausencia de la enfermedad en los animales. Sin embargo, un
informe realizado por expertos de la organización no gubernamental GRAIN
confirma tal relación (5), y alerta que sobre las actuales formas de explotación
de las granjas, a las que define como "bombas de tiempo listas para
desencadenar epidemias mundiales".
Smithfield Foods, a fin de eludir sus responsabilidades, ha referido que las
pruebas de laboratorio han detectado material genético de virus porcino, aviar y
humano, lo que descarta que sea su granja la causante del foco pandémico. Pero
Smithfield Foods ocultaba que cerca de La Gloria existen criaderos de pollos y
que en septiembre de 2008 se dio un brote de gripe aviar en la región. Los
epidemiólogos vinculan la proximidad de criaderos industriales de cerdos y
pollos con el aumento de los riesgos de recombinación viral y el surgimiento de
nuevas cepas de gripe. Los cerdos criados cerca de las granjas industriales de
pollos en Indonesia tienen altos niveles de infección del virus H5N1, causante
de la gripe aviar (6), y el Instituto Nacional de Salud de EEUU ya avisó en 2006
que "el número cada vez mayor de criaderos de cerdos en las cercanías de
criaderos de aves podría promover aún más la evolución de la próxima pandemia".
El 24 de abril de 2009, el presidente de la Comisión de Medio Ambiente del
Estado de Veracruz, Marco Antonio Núñez López, advertía: "Hice referencia la
semana pasada para que el secretario de Salud informara de lo que estaba
ocurriendo en la comunidad de la Gloria cerca de las Granjas Carroll, porque la
gripe aviar pasa del ave al puerco y de éste al ser humano, y se tiene que
realizar medidas de apremio". Y añadía que también tenía conocimiento, por
los veterinarios que atendían a los animales, que en las cercanas Granjas de
Bachoco había gripe aviar, y que esa situación no se había dado a conocer por la
empresa para evitar que afectase a la exportación de las aves (7).
Durante 14 años, la población de La Gloria "ha vivido con miedo a la
contaminación ambiental producida por las unidades porcícolas instaladas por la
empresa Granjas Carroll". En 2006, los vecinos emitieron sus primeras
denuncias sobre el riesgo sanitario que entrañaba el crecimiento de las
instalaciones de la empresa porcina. Esta empresa ha construido lagunas de
oxidación -algunas al aire libre-, donde se acumulan los excrementos de los
cerdos y los desechos de la producción. También ha construido fosos
biodigestores, donde son arrojados los cerdos muertos -"tres fosos están
repletos y las compuertas cerradas con candados, pero la fetidez se filtra
inevitablemente"-. A pesar de existir un informe de la Comisión Nacional del
Agua de México, que constata filtración fecal a los mantos freáticos, la
respuesta del gobierno fue instruir procesos penales contra ocho personas, a las
que se sumaron las interpuestas por Granjas Carroll por difamación (8).
El miedo se intensificó a partir de febrero de 2009, con la muerte de dos niños
por problemas respiratorios, sin que el gobierno mexicano reconociese el brote
de gripe porcina. Por el contrario, administración y empresa aumentaron las
presiones sobre los pobladores para que callasen, incluso se canceló la difusión
en Radio Universidad del documental Pueblos unidos, una crónica de la
lucha de La Gloria contra la ampliación de Granjas Carroll.
UNA PANDEMIA ANUNCIADA
En marzo de 2003, un artículo publicado en la revista Science (9), advertía que
la gripe porcina estaba evolucionando rápidamente a causa del aumento del tamaño
de los criaderos industriales y del uso indiscriminado y generalizado de
antibióticos y vacunas. Los virólogos alertaban a México y a Estados Unidos: "Parece
que después de años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de América del
Norte se halla en una fase de rápida evolución y cada año produce nuevas
variantes". Y señalaban su preocupación ante la posibilidad de que uno de
esos híbridos pudiera llegar a convertirse en un virus de gripe humana,
requiriendo la creación de un sistema oficial de vigilancia para la gripe
porcina. Requerimiento que fue desatendido por el gobierno estadounidense. En
1999 la OMS ya había alertado de un posible brote de gripe porcina.
En 2006, investigadores del Instituto Nacional de Salud de EEUU declararon que "la
alta concentración de enormes cantidades de animales apretujados en muy poco
espacio facilita la rápida transmisión y mezcla de los virus", creando las
condiciones perfectas para el surgimiento y dispersión de nuevas formas de gripe
altamente virulentas (10). Su voz se unía a la de expertos de otros países, que
achacaban la fulgurante mutación de los virus al hacinamiento en criaderos
insalubres de un número cada vez mayor de cerdos, el uso masivo de antibióticos
y la práctica de vacunar a las hembras, ya que la vacuna actúa seleccionando
nuevos virus mutantes. Esos factores, avisaban los expertos, "aumentan la
probabilidad de que emerja un nuevo virus transmisible entre humanos". El
Dr. Christopher Olsen, virólogo molecular en la Facultad de Veterinaria de la
Universidad de Wisconsin, hasta se atrevió a profetizar: "Ahora debemos
buscar en México la granja donde va a aparecer la próxima pandemia" (11).
El 2008, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe
sobre la "producción animal en granjas industriales" (12 y 13), en donde
se destacaba el agudo peligro de que "la continua circulación de virus
(…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos, incremente las
oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación o de
recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre
humanos". La comisión alertó también de que el imprudente uso de
antibióticos en las factorías porcinas estaba propiciando el auge de infecciones
estafílocócicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban
brotes de escherichia coli y de pfiesteria (un protozoo que ha
matado a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagiado a
docenas de pescadores).
Igualmente denunció una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte
de las grandes empresas, incluidas las amenazas de suprimir la financiación de
los investigadores que cooperaran con la comisión.
Es evidente que el modelo de explotación pecuaria está generando serias amenazas
a la salud. Este sector se ha visto transformado en estas últimas décadas "en
algo que se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja
familiar que pintan los libros de texto en la escuela. En 1965, por ejemplo,
había en los EEUU 53 millones de cerdos repartidos entre más de un millón de
granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso
ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos fecales en
los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar
agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de
animales con más que debilitados sistemas inmunitarios" (14).
La historia es similar a la de la gripe aviar. Según un informe de la FAO, las
condiciones insalubres y de hacinamiento de los criaderos y el uso masivo de
antibióticos, hacen posible la recombinación de virus y el desarrollo de nuevas
formas; una vez que esto ocurre, el carácter centralizado de la industria
garantiza que la enfermedad se disemine, ya sea por las heces fecales, el
alimento, el agua, o incluso las botas de los trabajadores (15).
Sin embargo, la presión de las grandes e influyentes empresas ganaderas sobre
los gobiernos de los Estados que se benefician de sus modos de explotación
animal y sobre las instituciones sanitarias de carácter mundial, está logrando
que se desvinculen oficialmente sus actividades con la aparición de la nueva
gripe. Existen antecedentes cercanos del poder de estas empresas. "El gigante
avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las
investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sureste
asiático" (16), Y ello a pesar de la enorme letalidad del virus que provoca
la gripe aviar, que alcanzó el 73% de las personas infectadas en 2004 y el 63%
en 2006 (17).
NI SISTEMAS DE VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICOS NI REGULACIÓN ALIMENTARIA
Françoise Weber, directora del Instituto Nacional de Vigilancia Sanitaria de
Francia, criticó el pasado 27 de abril, la falta de mecanismos de detección en
México: "La manera en la que se detectan los casos en Estados Unidos, en
Canadá y en Europa es muy distinta a la manera en la que se detectan en México.
La epidemia circuló en México desde hace semanas y sólo se detectó al cabo de
varias semanas cuando llegaron los casos más graves y los decesos" (18).
Parece evidente la falta de voluntad política de los gobiernos mexicanos para
gestionar enfermedades avícolas y ganaderas. Hace 30 años cerraron dos
instalaciones especializadas y han desoído, desde 1999, las recomendaciones de
la OMS de crear laboratorios para desarrollar tratamientos de inmunización (19).
En la actual crisis no dio la alerta, ni movilizó seriamente a sus servicios de
salud, ni informó en su momento a la OMS. Sin embargo, la situación apenas es
mejor en EEUU, "donde la vigilancia se deshace en un desdichado mosaico de
jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se enfrentan a las
regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que suelen tratar a los
trabajadores y a los animales" (20). Es más, según el Centro para el Control
y Prevención de Enfermedades de EEUU, "no existe un sistema nacional de
monitoreo que determine cuáles son los virus que prevalecen en la población
porcina de Estados Unidos" (21).
En abril de 2009, la organización internacional sin fines de lucro GRAIN -que
trabaja apoyando a campesinos y agricultores en pequeña escala-, negaba la
existencia de un sistema de monitoreo a nivel mundial: "¿Podría haber una
situación más ideal para el surgimiento de una pandemia de influenza que un área
rural pobre, llena de criaderos industriales propiedad de empresas
transnacionales a los que les importa un bledo el bienestar de la población
local? Los residentes de La Gloria han intentado resistirse por años al criadero
de Smithfield. Y durante meses intentaron que las autoridades hicieran algo en
relación a la extraña enfermedad que los afecta. Siguen ignorados. Sus voces no
lograron hacer llegar ni una sola señal al radar del sistema mundial de
detección de enfermedades emergentes de la Organización Mundial de la Salud. Los
brotes de gripe aviar en Veracruz tampoco detonaron una respuesta de la
Organización Mundial de Sanidad Animal. Las noticias surgieron solamente de
fuentes privadas. Y a esto se le llama monitoreo mundial" (22).
El gobierno francés, como el resto de gobiernos de los Estados económicamente
poderosos, mantiene una política falaz. Mientras impulsan una ganadería
intensiva y productivista, lo que favorece una gran concentración empresarial y
de poder mundial de esta industria, mantienen una baja regulación interna del
sector e impiden promover una regulación internacional. Y cuando las acusaciones
y denuncias afloran en sus Estados, amparan a las empresas que se trasladan a
otros países con leyes aún más permisivas o inexistentes.
Así actuó Smithfield Foods, que trasladó parte de sus criaderos a países como
México, Rumania y Polonia, tras ser "reiteradamente acusada de contaminar
agua, suelo y aire, y de no respetar los derechos humanos de sus trabajadores",
siendo denunciada públicamente en 2005 por Human Rights Watch. Al margen de
haber provocado la ruina de miles de pequeños ganaderos en estos países -en
Rumanía los criaderos de cerdos han descendido en un 90% y en Polonia un 56%,
según información publicada en The New York Times el 6 de mayo de 2009-, "la
compañía obtiene millones de euros de subsidios económicos proporcionados por la
Unión Europea", y eso a pesar de que en 2007 "cerca de 67 mil ejemplares
murieron o fueron eliminados, como resultado de la fiebre porcina, dentro de las
instalaciones de la empresa en Rumanía. Dos de las plantas operaban sin permiso,
sus directivos no informaron adecuadamente del fallecimiento de los animales y
sus empleados se movían libremente entre las distintas granjas sin tomar medidas
de seguridad. Los científicos han encontrado elementos de este virus porcino
(uno de Europa o Asia, y otro de América del Norte) en el código genético del
virus de la actual influenza A(H1N1)" (23).
La Sra Françoise Weber parece desconocer en qué emplea los fondos públicos el
gobierno al que sirve o que en Indonesia -donde la gripe aviar sigue matando-,
no hay normas legales que obliguen a los grandes criaderos industriales a
informar de los brotes de gripe aviar y que las autoridades no pueden entrar en
éstos sin el permiso de las empresas (24). Y debería plantearse porqué, después
que un estudio de 2007 (Centre for Indonesian Veterinary Analytical Studies)
encontrase que estaban infectados de gripe aviar el 84% de los pollos que
llegaban a los mayoristas de la densamente poblada ciudad de Jakarta -casi todos
transportados por las grandes compañías avícolas-, dichas compañías no
respondiesen por tal hecho. O porqué en Vietnam, el conglomerado comercial
Charoen Pokphand, tampoco se molestase en responder a las acusaciones del
director del subdepartamento de sanidad animal de la provincia de Ha Tay sobre
la existencia de 117 mil pollos infectados en sus granjas, y que desde éstas se
extendiese la gripe aviar por todo el país (25). En Indonesia y Vietnam, como en
otros países asiáticos, las políticas desarrolladas para enfrentar la gripe
aviar han devastado los pequeños criaderos y las formas de explotación locales,
sin embargo sus gobiernos se han mostrado incapaces para hacer frente a las
grandes corporaciones avícolas.
En este contexto son más que preocupantes las afirmaciones de la OMS de estar
preparados para una nueva pandemia, "sin mayor necesidad de nuevas
inversiones masivas en vigilancia, infraestructura científica y regulatoria,
salud pública básica y acceso global a fármacos vitales. No es tan difícil que
falle el sistema de alertas, habida cuenta de que, sencillamente, no existe. Ni
siquiera en la América del Norte y en la